[gtranslate]

Tag: Santiago González Vallejo

  • La hipocresía de Netanyahu en la marcha de París de Charlie Hebdo

    La hipocresía de Netanyahu en la marcha de París de Charlie Hebdo

    Sentitzen dugu, baina sarrera hau Castellano bakarrik dago.

    Netanyahu, cuyas políticas se basan en la Ocupación, el Apartheid y la limpieza étnica del pueblo palestino, acudió a la manifestación en París contra el atentado a Charlie Hebdo. Artículos de la Red Internacional Judía Antisionista (IJAN) y de Santiago González Vallejo, del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe (CSCA).
    Benjamin Netanyahu ridiculizado por su aparición en la marcha de París / Yves Herman/Reuters
    Benjamin Netanyahu ridiculizado por su aparición en la marcha de París / Yves Herman/Reuters

    Bajo la batuta de Netanyahu

    No tenemos los elementos completos para avanzar hipótesis sobre perpetradores, tomadores de decisiones, vericuetos de servicios de inteligencia, manipulaciones electoralistas y otras conjeturas más o menos plausibles.

    Lo que es ​realidad es Netanyahu desfilando con otros cabecillas del poder visible de Europa con la comandante Merkel a la cabeza, el domingo 11 de enero 2015 en la enorme marcha que inunda las calles de París.

    Netanyahu en primera fila, agitando sus palmas en saludo significante hacia los balcones, casi sacando el protagonismo al anfitrión Hollande. Es el ​día de Bibi.​

    Para nosotros/as, judíos antisionistas internacionalistas, es día de desgarrar vestiduras, como manda la tradición judía en los días de duelo.

    Duelo por los asesinados en la sede de Charlie Hebdo, por ​los policías, por ​los cuatro rehenes del supermercado de productos casher, por​los supuestos autores de estas acciones, y los miles, sí, miles de inocentes, mayoritariamente musulmanes, que cada día son victimas de la violencia que desangra Oriente Medio. Duelo por aquellos que se llaman Mohamed y tienen miedo a ser víctimas de pogromos racistas, que de virtuales se harán carnales.

    Tres bebés​ palestinos mueren congelados en Gaza donde ​17 periodistas fueron ​asesinados en 2014. ¿El culpable? Aquí no hay conjeturas: es Netanyahu con sus acólitos Benett y Liberman, con sus cómplices Merkel, Cameron, Rajoy y los reyes y reyezuelos de Europa y mas allá, ​desfilando bien arropados por las avenidas parisinas. ¡Vaya espectáculo tragicómico el que nos mandan los medios!

    No fuimos Charlie, publicación que se permitió insultar a algunos/as, y no a otros/as. Que participa de una cruzada por la llamada civilización “judeocristiana” y contra la “islámica” haciendo caso omiso de los siglos de opresión colonial y de su legado envenenado, y de la miseria de la periferia francesa.

    No somos Charlie en la marcha donde flamea Netanyahu rodeado de una corte de asesinos y explotadores. Nos oponemos de manera contundente a la pena de muerte promulgada por un individuo, por un partido, por un Estado.

    Denunciamos este derecho que se otorgan los que manejan las armas, las políticas, las finanzas, a imponer un Orden mundial donde los “terroristas” solo quedan del lado “oscuro” del planeta, mientras el Estado de Israel, entre otros, asesina con total impunidad.

    Hoy más que nunca decimos: Soy Mohamed o Aícha, que mañana será el o la señalada ​ por el crimen de unos pocos que llevan ese nombre, olvidando las eminencias grises y sus comanditarios, y soy palestino/a, esperando una marcha del millón con jefes de estado para poder gozar de la libertad, también de expresión.

    Red Internacional Judía Antisionista (IJAN)

     

    Netanyahu en una manifestación antiterrorista

    En la primera fila de la manifestación en París en contra del terrorismo y en solidaridad con las últimas víctimas francesas de diversos actos terroristas estaba, entre otros, el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu. En total murieron 20 personas, incluyendo a los presuntos perpetradores de esos actos asesinos.

    La memoria nos dice que Netanyahu es el que ordenó los bombardeos (otra forma de terror) sobre la población inerme de Gaza (Palestina) que ocasionó más de 2.000 asesinatos, entre ellos más de 500 niños. Un jefe de estado que viola las leyes internacionales, entre ellas cada uno de los artículos de la Convención de Ginebra. Impunemente.

    Impunemente, porque le dejan hacer.

    Eso se demuestra en su asistencia a dicha manifestación, nadie se lo impidió y le pusieron en primera fila, en compañía de otros destacados líderes mundiales.

    La asistencia también de Mahmud Abbas, presidente en funciones de una subsidiaria administración de la colonización israelí y que intenta diplomáticamente que las Naciones Unidas, los líderes mundiales, sean coherentes y defiendan el derecho internacional, era otro intento de que la causa palestina quedase reflejada y no postergada. Aunque los franceses de Hollande sigan el juego de un supuesto equilibrismo y pongan a los dos en la pancarta pero que, en realidad, es una traición a la propia manifestación y su significado. Porque si todos somos Charlie Hebdo, judíos y policías, ¿qué significado tiene poner a Netanyahu, un supremacista (judío), mandamás de un ejército que bombardea terroríficamente a civiles y que considera que Palestina es una tierra que por su dios y el sionismo tiene que ser ocupada y expulsar o matar a sus habitantes palestinos?.

    Santiago González Vallejo, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe

    Entradas relacionadas:

  • El boicot a Israel no es antisemitismo

    El boicot a Israel no es antisemitismo

    Antisionismo no es antisemitismo. Carlos Latuff
    Antisionismo no es antisemitismo / Carlos Latuff

    Ante los asesinatos aparentemente antijudíos de Bruselas, primero hay que lamentar la pérdida de vidas humanas. Todos somos judíos. Las autoridades israelís claman contra el antisemitismo señalando la elección de las víctimas y el lugar del crimen, el Museo Judío. Pero además, Avigdor Lieberman, ministro de Exteriores, extiende la consideración de antisemita al boicot pacífico a los productos israelís. El día 15, dos jóvenes palestinos fueron asesinados por el Ejército israelí, a sangre fría, desarmados, cuando protestaban ante un muro que muerde la Palestina conquistada en 1967. Fueron asesinatos antisemitas. Dos palestinos semitas asesinados por gente que no les reconoce, que considera que deben ser expulsados de su tierra, que no son personas con derechos, no son humanos. Hace tiempo que personas palestinas, israelís, europeas, judías, musulmanas, cristianas y gentiles creen que la falta de empatía ante el sufrimiento de los palestinos y la negación de su derecho a vivir en su propia tierra con dignidad se deben corregir. Ese es el motivo de la campaña de boicot: pedir sanciones a Israel por su política expansionista (la ocupación, las expropiaciones, la esquilmación de la economía palestina) y que no haya inversiones que favorezcan que se mantenga. La vida humana es preciosa, sea la de un ciudadano israelí o un belga. Pero también si es la de un habitante de un territorio ocupado militarmente al que se le quita la dignidad a diario y que no puede vivir, porque no le dejan, con ciudadanía.

    Santiago González (Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. El Escorial)

     

    Fuente: El boicot a Israel no es antisemitismo, El Periódico (29/5/2014)

    Entradas relacionadas:

  • “El BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) es un arma contra los ocupantes de Palestina”

    “El BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) es un arma contra los ocupantes de Palestina”

    Entrevista a Santiago González Vallejo, economista y miembro cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, por Ramón Pedregal Casanova para Rebelión.

    Las noticias que llegan sobre la realidad de Palestina son terribles como pocas en todo el mundo. El ocupante sionista que ignoraba al pueblo palestino o eso manifestaba públicamente, ahora se indigna porque desde los cuatro puntos cardinales la solidaridad pone en riesgo la misma existencia estable del invasor. De todas las partes del mundo las buenas gentes solidarias dejan de comprar productos que vienen con etiqueta de Israel o que aparecen con los números 729. Pero además, organizaciones de carácter comercial, política, social, alzan su fuerza en auxilio del pueblo palestino y señalan al estado de Israel como un estado que repugna a la condición humana. Nos informa de forma precisa sobre aspectos fundamentales de la realidad y la solidaridad con el pueblo palestino, una persona conocida por su compromiso, una persona cuyas palabras deben servir de elemento de referencia para mirar a Palestina, esa persona es Santiago González Vallejo, economista y miembro cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, asociación integrada en la Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina.

    1. El BDS es primera noticia en prensa, ¿el BDS progresa?, ¿hay empresas, estados, sindicatos, partidos, plataformas ciudadanas en todo el mundo que apoyan el BDS?, ¿cómo ves el futuro la empresa sionista?

    La Campaña de Boicot, Sanciones y Desinversiones, que es el significado de BDS, fue puesta en marcha por la sociedad civil palestina y acogida por los grupos de solidaridad de todo el mundo. Es un llamamiento moral y práctico al mismo tiempo. Si se quiere la paz, no se puede estar a favor de la ocupación israelí. Ni ser cómplice de la misma.

    Es la sociedad civil la que está tomando la iniciativa frente a la ocupación israelí. Lo hace frente a los hechos consumados de la ocupación sionista, las colonias, la expropiación de tierras, el Muro, el bloqueo de Gaza, la discriminación y el apartheid que sufre la población palestina…, lo hace porque ya no se puede mantener la distracción de unas supuestas negociaciones eternas entre líderes mientras se profundiza en la ocupación y la colonización de la economía palestina, todo ello con la complicidad de los diferentes gobiernos y la “diplomática” comunidad internacional.

    Estamos desarrollando la Campaña de Boicot, su porqué y contra quién. Identificamos empresa a empresa, producto a producto al que se le hace campaña de boicot, en función de la capacidad de los grupos más comprometidos. Pero este llamamiento ético, contra la ocupación y el apartheid sionista, hace que cada vez más, personas, entidades sociales y empresas se vean impelidas a tomar postura. No se puede ser indiferente ante la injusticia y no se puede colaborar con la ocupación comprando un producto israelí o aplaudiendo a un artista que avala la actuación del ejército de ocupación israelí. Pero nos falta mucho. Hay desconocimiento en muchos, a los que intentamos esclarecer los hechos. En otros hay una indisimulada complicidad con el statu quo, que favorece la posición sionista, por su alineamiento con el más fuerte y su interés en relacionarse con los poderes. Pero chocan con la ética y con la defensa de los derechos humanos.

    Esta bola de nieve del BDS, a favor de la justicia y contra la ocupación, seguirá creciendo. Y como en la Sudáfrica de la supremacía blanca, si las personas que no vivimos en Palestina, pero que sentimos empatía a favor de la paz y de la justicia, continuamos en esta labor, erosionaremos hasta la caída a este régimen sionista que promueve la ocupación y el apartheid contra los palestinos. Cada vez más, aún minoritarios, hay israelíes que se revuelven contra los fundamentos de su Estado y reclaman reconocer al ‘otro’, al palestino y sus derechos. Pero mientras se mantenga la supremacía de la conquista y no haya costes (y esa es la labor del BDS) para la ideología sionista, no conseguiremos romper el statu quo de la opresión.

    2. ¿Puede acabarse con la ocupación sionista mediante el boicot cultural, empresarial, político y social?

    Todo tiene que contribuir. El que el físico Stephen Hawking haya renunciado a ir a Israel explicitando que “si hubiera asistido, habría dejado clara mi opinión de que la política del actual Gobierno israelí conduce probablemente al desastre” o que Saramago y otros escritores como Henning Mankell, participante del barco Mavi Marmara, pirateado por Israel, y artistas como Ken Loach se pronuncien a favor del boicot hace que éste vaya extendiéndose y popularizándose. Esto contribuye al boicot a las empresas israelíes y multinacionales, que se benefician de la colonización, independientemente de que estén en colonias o “dentro” de las fronteras reconocidas como Israel.

    El boicot empresarial e inversor es otro de los caminos para romper la ocupación y el apartheid que sufre la población palestina, ya sea en los Territorios Ocupados o “dentro” de Israel. También lo sufren los palestinos del exilio. Un palestino refugiado en Siria no puede volver a su hogar, mientras una persona que se declare judía de Madrid, Nueva York o Buenos Aires puede solicitar la nacionalidad israelí y, si es joven, le pondrán una pistola para que, como cualquier israelí, amenace a los palestinos.

    3. Con las declaraciones del enviado de Obama a Israel sobre el peligro que suponen las ocupaciones sionistas y la protesta del gobierno israelí por esas palabras, ¿crees que aparece una pequeña grieta entre los dos gobiernos?, ¿qué debía ocurrir para que se hiciese realidad que Israel quedase sin su financiador?

    John Kerry, Secretario de Estado estadounidense, verbaliza una tensión creciente entre las élites de Estados Unidos por la intransigencia israelí. Pero los lazos ideológicos entre el sionismo y las élites estadounidenses son muy fuertes y mantienen su alianza. Sólo hay que ver las manifestaciones de crítica, simples, cuando Israel sigue construyendo más colonias, o más Muro en Cisjordania, por otra parte semejantes a las declaraciones melifluas de nuestros gobernantes europeos y latinoamericanos. Sólo hubo una ocasión en que Estados Unidos amenazó con no avalar la deuda exterior israelí. Fue cuando Bush padre ofreció una Conferencia en Madrid de paz a cambio de la entusiasta participación árabe en la primera guerra del Golfo, sirviendo la estrategia estadounidense. La Unión Europea sigue ofreciendo más acuerdos a Israel sin contraponer nada y Latinoamérica, con Mercosur a la cabeza, pero también Colombia y México tienen acuerdos de libre comercio con Israel y siguen en sus declaraciones vacías. Pero por otra parte la Asociación de Estudios Americanos, una asociación académica de historia de EE. UU, con 5.000 miembros ha proclamado el boicot académico a las universidades israelíes. Por eso es tan relevante la respuesta cívica del BDS. Hay ciudadanos estadounidenses que ya no se tragan el discurso de este Israel y no quieren ser aliados de la opresión.

    4. En el Gobierno israelí se discute si atacar a los miembros del BDS o no atender a las campañas que lleva a cabo, pero los activistas en favor de la justicia y la paz en Palestina han sido atacados de continuo por el Mosad ¿no es así?, ¿qué pueden estar planteándose entonces?

    Perdón, pero sí hay un ataque. Hay una ley israelí que castiga a los israelíes que pidan el boicot. Porque sí hay israelíes, que han nacido allí, qué casualidad, pero han abrazado la lucha por la justicia y contra la ocupación y son nuestros aliados y son perseguidos. Después hay otro grupo también minoritario, pero más amplio, que hacen boicot sólo a las colonias. Hay objetores de conciencia, etc.

    La campaña de BDS es considerada un peligro por el Ejecutivo israelí, que lo ha encuadrado en el Ministerio de Asuntos Estratégicos. No tanto porque ahora sea el BDS grandísimo, aunque está creciendo, sino porque alberga la termita de la deslegitimación de la imagen que quieren imponer de un Israel ‘normal’ con sus problemillas, sus 15M, y sus chachis gays, etc, obviando su carácter globalmente imperial y racista. No puede ser democrático un Estado racista y que incumple el derecho internacional impunemente. Y ese es el mensaje del porqué el BDS rompe el espinazo de su supuesta legitimidad.

    Por eso, la campaña del BDS también tiene que ser cuidadosa en el lenguaje, diferenciar a unos israelíes de otros, no identificar a judío con israelí, ni como racista. De hecho en el BDS hay muchos judíos, de muchas nacionalidades. Hay todo un departamento israelí y muchos grupos sionistas que trabajan para deslegitimar al BDS o que quieren rebajar el alcance del BDS, por ejemplo en el terreno académico, planteando la libertad de opiniones académicas, mientras apoyan a la universidad de Ariel en los Territorios Ocupados, tomando partido por el statu quo y el mantenimiento del expolio palestino.

    5. La UE admitió como socio a Israel, pero ahora ha aprobado una directiva en la que se dice que los productos que vienen de los Territorios Ocupados no pueden pasar como productos israelíes, ¿nos puedes explicar a qué se debe ese movimiento?

    No es una directiva, sino una recomendación, auspiciada por muchos países y sigue con retraso las recomendaciones de los cónsules europeos en Jerusalén (de todos los gobiernos y tendencias políticas). Obedece a buscar algo de coherencia entre sus acciones de ampliar los acuerdos con Israel, de investigación, farmacológico, etc., y sus declaraciones que dicen que las colonias ahogan la viabilidad de un posible Estado palestino, rechazando asumir las consecuencias lógicas que tendrían que realizar, paralizando cualquier acuerdo, porque las colonias son parte y no una excrecencia de la política que define al Estado sionista.

    Las recomendaciones de la UE son una respuesta tibia a los llamados de la sociedad civil europea y también palestina que acusan con razón de que no había diferencia práctica entre las acciones del ’amigo’ americano y la UE con respecto a la política de hechos consumados israelíes. Todavía no se ha llevado a la práctica y todavía no ha habido ninguna afectación aduanera de esas recomendaciones. Pero su simple enunciación, hará mover la máquina burocrática y eso contribuye a la debilitación de la impunidad israelí.

    6. La Jurisdición Universal fue limitada por el PSOE y anulada por el PP, unos empiezan la demolición y otros acaban la demolición, ¿afectó la Jurisdición Universal a Israel? Su anulación ¿da impunidad a los criminales sionistas en España?

    La limitación de la Ley de Jurisdicción Universal realizada por el PSOE y aprobada por los restantes grupos nacionalistas de derecha y el PP, dejaba sólo la posibilidad de demandar si las víctimas eran españolas. Ahora la Proposición de Ley del partido PP (saltándose de esa manera los preceptivos informes del Consejo de Estado si hubiera sido propuesta por el Gobierno) ni siquiera da esa posibilidad, porque establece que el acusado debe encontrarse en España. Por lo que es difícil que en asuntos de crímenes de lesa humanidad se puedan plantear nuevos casos y, además, al pretender la retroactividad, conllevaría el archivo de los casos ya presentados.

    Ésa sería la situación de los casos que afectan a Israel, en los que el CSCA forma parte de la acusación popular. Con la nueva propuesta, de estar vigente, decaerían. Pero la actitud del Gobierno y de su mala baba se ha demostrado antes incluso de la presentación del Proyecto mencionado. En noviembre pasado, el Gobierno invitó por medio del CESEDEN y del Centro Sefarad-Israel, dependientes del Ministerio de Defensa y de Exteriores respectivamente, a dos acusados de crímenes de guerra, Avi Dichter, ex jefe de inteligencia israelí y Dan Meridor, Ministro de Defensa en tiempos del asalto al Mavi Marmara, con víctimas españolas, repudiando cualquier atisbo de empatía con las víctimas y no facilitando ningún interrogatorio, dando carta blanca a la impunidad y a que se vuelvan a repetir más crímenes por parte israelí.

    7. ¿Qué tienen en común y en qué se diferencia la colonización sionista del apartheid sudafricano?

    En común que quieren deshumanizar al ‘otro’, sea el autóctono sudafricano o el de origen palestino. A partir de no reconocerle derechos, crean leyes específicas que dan supremacía a un grupo humano sobre otro, ley de ciudadanía, Fondo Nacional Judío, segregación de espacios (carreteras de uso exclusivo, colonias), etc. Hay en ambos la intención de apoderarse de los recursos económicos y naturales más valiosos.

    La diferencia es que el Estado de Israel se quiere quedar con todo el territorio de la Palestina histórica y promueve políticas de ir expulsando, poco a poco, en una relativa baja intensidad, a los palestinos. Les hace la vida imposible para que se vayan, que no haya esperanza de una vida mejor. Que se queden sin profesionales, que haya una total dependencia económica, que no puedan cultivar, vender sus productos, que no puedan ejercer su profesión… A los que se quedan, se les confina en unos nuevos bantustanes y se les expulsa del Negev, del Valle del Jordán o de Jerusalén. Se les hace cada vez más dependientes de la ayuda internacional. ¡Gracias a la forma de esas negociaciones, el ocupante pasa su responsabilidad jurídica, en función de las Convenciones de Ginebra, a la comunidad internacional para que les provea de recursos que, encima, en muchos casos, son comprados a los propios israelíes!

    Lo que diferencia la situación palestina a la antigua Sudáfrica es la lentitud del proceso. Todo lentamente, con una violencia cotidiana de baja intensidad, con muertos y expropiaciones, que los medios no publican, aunque con graves matanzas que todos recordamos, con una opinión pública anestesiada por unas negociaciones eternas y la complicidad de la comunidad internacional. Frente a la burda represión sudafricana blanca, los israelíes se venden como democráticos, y con los mismos ‘valores’ occidentales, participan en Eurovision y el Maccabi juega las ligas europeas. Pero ahora con esas ‘negociaciones’ hay cerca de 5.000 presos palestinos, varios millones de desplazados y refugiados palestinos y… el despertar las conciencias y el mostrar la inoperancia de los gobiernos por parte del BDS. Un instrumento que nos vuelve a acercar a la experiencia sudafricana, donde no fueron los gobiernos –Mandela era un terrorista para los Estados Unidos–, sino los activistas, los artistas y el daño a las empresas que traficaban con esa Sudáfrica supremacista, los que cambiaron la situación.

    8. A pesar del genocidio sionista conocido en todo el mundo hay personajes públicos que colaboran o han colaborado con la ocupación, y gracias a que los activistas del BDS han actuado en favor de la justicia y la paz en Palestina hemos sabido que otros han actuado en Israel a pesar de los llamamientos del BDS para que cancelasen sus viajes como Sabina, Serrat, Merce, Chambao, Antonio Muñoz Molina… Y ahora Scarlett Johansson que se ha vendido a SodaStream para hacerles una campaña de sus productos, ¿qué hay que decirles a los colaboracionistas del sionismo y la normalización de la ocupación de Palestina?

    La llamada de la sociedad palestina, que las gentes del BDS hacemos nuestra, es que no se debe colaborar con este Israel. Este Israel que hace de la conquista y del racismo su fundamento. No se puede admitir la normalización de un Estado que vulnera planificadamente los derechos humanos y que pretende la supremacía de un grupo sobre la población palestina. Y no se puede argüir que se está a favor de la paz y de unas negociaciones, mientras que es visible la ocupación y el ejercicio de la fuerza israelí. Hay que estar en contra de la violencia de la ocupación y del racismo. No vale ya el pretender ser equidistante en el ’conflicto’, eufemismo para evitar la palabra ocupación. El sufrimiento palestino no admite que una persona como Johansson crea compatible ser ‘embajadora’ de la paz y de los derechos humanos y publicitar a una empresa israelí sita en los Territorios Ocupados; que Noa, una cantante israelí, se junte con Serrat a cantar Mediterráneo y que apoye el bloqueo de Gaza; o que Muñoz Molina hable de reivindicar la memoria en prosa poética y reciba un premio del alcalde israelí de Jerusalén, el mismo que expropia y desahucia a los palestinos jerosolimitanos. Si se quiere una paz justa hay que luchar contra los ocupantes, nada de regalarles el oído, y menos después de sesenta años.

    9. ¿Cómo se puede colaborar con el BDS?

    Participando en esta Campaña que es de largo recorrido y tiempo.

    Rechazar los productos israelíes. Identificar a los productos israelíes que hay en el mercado, sean patatas que Mercadona y otros importan; los bienes o sales de belleza Ahava o Premier, Sodastream, fabricante de maquinitas de refrescos, que, por cierto, sus acciones han caído tras divulgarse que la fábrica está en una colonia en los Territorios Ocupados y Oxfam rechazar a su anunciante, Scarlett Johansson, por ser incompatible para esta organización humanitaria que fuera su embajadora y promover anuncios de ese fabricante.

    Hay páginas web que facilitan el trabajo: rescop.org.

    E incidiendo en las esferas empresariales de colaboración, lograr que nuestros bancos o fondos de inversión, como han hecho los noruegos o el banco holandés PGGM, abandonen sus inversiones con empresas israelíes o rechazar que otras, como Veolia u Orange, multinacionales, sigan alimentando la ocupación.

    Finalmente, quería señalar que la lucha contra el apartheid en Sudáfrica duró años. Mandela siguió en la cárcel, mientras los Julio Iglesias, cantante, o los deportistas Ángel Nieto, Ballesteros y Orantes, disfrutaban de una Sudáfrica de blancos. Ahora alegarían ignorancia de su comportamiento y que quieren la ‘paz’.

    No se puede alegar ignorancia. Hay toda una biblioteca de informes de las Naciones Unidas, de sus agencias, de los cónsules europeos, de múltiples organizaciones humanitarias que nos informan de cómo cada día se mantiene la aberración de la ocupación y el apartheid. Y está en nuestra mano evitarlo.

    Muchas gracias por tus palabras. Toda nuestra solidaridad con el pueblo palestino.

     

    Ramón Pedregal Casanova es autor de Dietario de crisis (en Libros libres, de rebelion.org) y es autor de Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios, edita Fundación Domingo Malagón.
    Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

    Entradas relacionadas:

  • El olivo está cautivo de la colonización

    El olivo está cautivo de la colonización

    Santiago González Vallejo
    Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
    http://causaarabeblog.blogspot.com.es/
    Infografía
    Infografía de Visualizing Palestine: Desde 1967, Israel ha arrancado de raíz 800.000 olivos, el equivalente a 33 Central Parks. Haz clic en la imagen para agrandar.

    Por estas fechas se desarrolla la cosecha de la aceituna en Palestina. En los Territorios Ocupados.

    El olivo es un cautivo más de la ocupación. Los check point limitan la movilidad de agricultores y cosechas. El muro que hunde sus raíces en tierra palestina, al este de la frontera del 67, ha roto la vida de muchos árboles. Muchas veces hay que atravesar verjas de inescrutable horario para que el campesino mayor, ya no puede ser joven, vaya desde su vivienda en un pueblo, a su campo. Esto se ve muy bien en ese impresionante documental ‘5 Broken Cameras’, 5 Cámaras Rotas.

    Mientras hace ese paseo, podrá ver otros campos y colinas expropiadas, simplemente robadas por los colonos y el Ejército israelí. El agua, tan necesaria, un derecho humano, tendrá un reparto desigual. Él no puede hacer ningún pozo. El agua es escasa. Pero quizá vea una piscina en la casa del colono que acaba de adquirir la nacionalidad israelí, aunque provenga de Burgos, mientras su hermano, exiliado o preso, no podrá volver a ver y cultivar sus propias tierras. Si mira un recibo del agua, su precio es mayor que la que paga un israelí. La economía palestina está colonizada. Está financiando a la del colonizador.

    Además sabe que su aceituna o su aceite, jabón y otros productos no podrán llegar a Jerusalén. Los productos palestinos tienen acotados sus zonas de venta y será difícil que su primo de Jerusalén pruebe sus higos. Mientras, en la tienda del pueblo se amontonan los productos israelíes, algunos de las propias colonias, como único suministro para la vida diaria.

    En Gaza es peor. Ya dice un lema jesuita que si las cosas están mal, pueden ir a peor. Han arrasado con cientos de metros los buldócer. Líneas de seguridad en todo el perímetro del campo de concentración de Gaza donde no se puede cultivar. Gaza, la que antes exportaba a Europa miles de toneladas de frutos y flores, no tiene puerto, no tiene aeropuerto, no tiene más que unos puestos aduaneros que al albur de militares israelíes o egipcios se abren. No hay tantas cosas. No hay fertilizantes. No hay energía. Se corta el agua de las potabilizadoras. Las cañerías rotas vierten y expanden el agua negra. No se trata el agua negra…

    Tampoco está claro, no hay certificado de su origen, si las tallas de olivo que los turistas compran en la Tierra Santa. Pueden ser olivos arrancados a los palestinos que los israelíes comercializan. Comercializan hasta las lágrimas ajenas.

    La ‘ayuda’ comprada por la UNRWA -con dinero de Europa- proviene en muchos casos de productores israelíes. Ellos deciden que si hay exceso de peras y están bajando su precio en Israel abren la puerta de la prisión de Gaza a las peras, en lugar de las manzanas. Es un mercado cautivo israelí y encima desde el exterior les pagan. Un chollo de colonización que no tiene que dar cuenta del incumplimiento flagrante de las Convenciones de Ginebra. Mientras, el Cuarteto (la ONU, Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea), los vigilantes del proceso de paz, los lunes,los martes y así hasta el domingo de todas las semanas y años, mirando al sol.

    Todo esto y mucho más es a lo que se enfrentan los palestinos. Contra esto y mucho más es lo que intentan luchar las múltiples iniciativas solidarias internacionalistas.

    Desde las expediciones de solidarios que acompañan el trabajo de campesinos y pescadores para que colonos y ejército israelí tengan testigos molestos si pretenden destruir cosechas o impedir el trabajo; el Arca de Gaza, una campaña que consiste en fletar un barco con productos palestinos desde Gaza para comercializar los productos romper el bloqueo de Gaza; la Campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra los productos israelíes o las embajadas pseudo culturales que venden un Israel que no coloniza o que quiere una ‘paz’ sobre el escarnio y el yugo del apartheid; el turismo solidario que alimente económicamente a Palestina y de la espalda a los mercaderes de una Tierra Santa que viven a costa del sufrimiento palestino.

    Hay muchas formas de intervenir. Todas son buenas. No se puede ser neutral ante el sufrimiento. Una ‘paz’ que se basa en la colonización y el apartheid hay que combatirla. Hasta lograr una paz justa. Y es el momento de organizarse y trabajar por una paz justa. Esa es la cuestión.

    Entradas relacionadas:

  • Al día siguiente, la ocupación continúa

    Al día siguiente, la ocupación continúa

    La votación en las Naciones Unidas ha establecido un cambio de estatus nominal, mejorando la situación tenida hasta ahora por los palestinos al acceder a la categoría de Estado observador con unas fronteras anteriores al alto el fuego de 1967. En todo caso inferiores al Plan de Partición de las propias Naciones Unidas de la Palestina histórica, en ese momento colonia británica.

    Pero este elemento es un punto de partida. No el final. Sigue la ocupación israelí. Y sigue el problema de los refugiados palestinos que tienen el derecho al retorno como cualquier otra población desplazada por la guerra y los conquistadores. Ese derecho que las potencias occidentales han hecho cumplimentar a amplias poblaciones castigadas por el conflicto de los Balcanes y en otros lugares.

    Pero, además, la causa palestina incluye la situación de la minoría árabe israelí. Ésta está sufriendo junto con el resto de la población palestina un régimen de apartheid, con leyes racistas y discriminatorias. Desde el Fondo Nacional Judío a las leyes sobre ciudadanía; desde la distribución presupuestaria a los lugares de residencia y política urbanística; la calidad de la enseñanza y la formación profesional y las prácticas de contratación laboral que determinan unos itinerarios profesionales de descualificación y escasa promoción, repitiéndose círculos de pobreza y marginación.

    En los Territorios Ocupados de Cisjordania, que incluye Jerusalén, y Gaza la economía palestina está colonizada, sin posibilidad de intercambio comercial y encima subsidia a la economía colonizadora pagando precios del agua (dejando la cuestión de la cantidad) más cara. Las tiendas palestinas están llenas de productos israelíes, incluso de las colonias, porque si no estarían desabastecidas. La población palestina que obtiene recursos en muchos casos provenientes de la ayuda internacional y la propia ayuda en infraestructuras está obligada a comprar a la colonizadora Israel que se encuentra en la práctica sin obligaciones como potencia ocupante, según la Convención de Ginebra y, encima, con la posibilidad de hacer negocios sufragados por el conjunto de la comunidad internacional.

    Todos conocemos como el Muro hiere y penetra en Cisjordania, y que a pesar del Dictamen de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, los valedores de la puesta en marcha de las consecuencias del mismo no las han puesto en vigor.

    Es decir, que ahora que ya hay un ‘Estado observador’ puede ocurrir que la comunidad internacional se quiera olvidar de que todos los problemas subsisten y que se mantienen sus responsabilidades, y que si no son proactivos en la resolución del problema de la ocupación israelí sobre los palestinos ésta puede agravarse.

    Si Israel hace una política racista y mantiene la ocupación, lo que se ha reconocido por parte de la comunidad internacional, ¿es que el Estado observador de Palestina lo forman los bantustanes segregados que pululan en el archipiélago de Samaria, al igual que el intento de la racista Sudáfrica con la creación de ‘miniestados’ étnicos no blancos? ¿Se acepta la limpieza étnica desarrollada por la ideología sionista?

    Si los productos de las colonias israelíes tienen libre circulación comercial en el mundo, si no se revisan los acuerdos de libre comercio con la potencia ocupante, se mantienen los intercambios militares con la misma y los palestinos son alimentados hasta la línea de la hambruna o lo que den de sí los presupuestos de la UNRWA, ¿daremos pasos en la dirección de una mejora de la situación o reforzamos la política de colonización y exclusión israelí?

    Si los ciudadanos palestinos no tienen las mismas oportunidades de prosperar y realizarse como personas normales y vivir en sus hogares como cualesquiera otros, ¿no estamos disfrazando nuestra complicidad con el ocupante israelí sobre la racionalidad y la justicia, dando pábulos a que la conquista militar hace el derecho frente a los principios de convivencia y respeto a los derechos humanos?

    Ese es el reto. Y tanto palestinos como israelíes tienen que resolverlo. También la comunidad internacional.

    Santiago González Vallejo es miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160017

     

    Entradas relacionadas: