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Tag: Pinkwashing

  • Queers en Palestina: intersecciones

    Queers en Palestina: intersecciones

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    a3_lesgaicinemad_2016_cinepalestino-001-1Del hermanamiento con Kooz*, el primer Queer Film Festival palestino, nace esta sesión, dedicada a explorar las producciones LGTBIQ+ palestinas y las de sus referentes. Un espacio donde ir deconstruyendo los estereotipos islamófobos de género y la propaganda homonacionalista sionista, que instrumentaliza los derechos LGBTIQ+ para el lavado de imagen (pinkwashing) de su ocupación militar y apartheid. En esta sesión especial se proyectarán los siguientes cortometrajes: “Mondial 2010” (Roy Dib), “I Call it Love” (Elsy Hajjar) y “Homecoming Queenz” (Elías Wakeem).

    Además de las proyecciones, se ofrecerá un debate con invitados para hablar de cine palestino y activismo LGBT. En la Universidad Complutense de Madrid se impartirá una conferencia con Roberto Solone Boccardi (investigador, sindicalista, activista, transfeminista y experto en perspectiva interseccional de género y uso inclusivo del lenguaje) y Miguel Ángel Sánchez (Presidente de Honor de Fundación Triángulo, experto en cooperación internacional por UNED-OEI y Licenciado en estudios árabes e islámicos por la UAM). El director Elías Wakeem también estará presente para responder a preguntas, tanto en la Universidad Complutense de Madrid, como en el Programa LGBTI de la Comunidad de Madrid

    *Organizado por la asociación LBTQI feminista palestina Aswat

    Proyecciones

    • Viernes 4 (11h): UCM – Sala Naranja
    • Lunes 7 (20h): Programa LGBTI de la Comunidad de Madrid

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  • Comunicado sobre la fiesta “Tutti Frutti Tel Aviv” de la noche del 24 al 25 de junio en la discoteca Deseo 54 (València)

    Comunicado sobre la fiesta “Tutti Frutti Tel Aviv” de la noche del 24 al 25 de junio en la discoteca Deseo 54 (València)

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    Pinkwashing Deseo 54 juny 2016

    “Las chicas más locas de Deseo 54 rinden un homenaje a la ciudad más cosmopolita y tolerante de Israel: Tel Aviv, que en los últimos años se esta haciendo hiper conocida por su Orgullo y sus festivales abiertos a personas de toda condición sexual.”

    Con estas palabras, la discoteca Deseo 54 quiere publicitar una fiesta que homenajea a Tel Aviv, una ciudad colonial que pertenece a un Estado que practica el apartheid contra la población autóctona palestina por el simple hecho de no ser judía. Israel se construyó sobre la limpieza étnica de Palestina y lo continúa haciendo. Cada vez, pone en marcha estrategias más sofisticadas de ocultación, desinformación y “lavado de cara” para enmascarar su índole colonial y racista.

    Esta fiesta se enmarca en una estrategia de lavado de cara del Estado de apartheid de Israel denominada “pinkwashing”, que pretende ocultar los crímenes israelíes y su violación sistemática de los derechos fundamentales de las personas palestinas vendiendo una falsa tolerancia hacia el colectivo LGTBIQ+. Como afirma Haneen Maikey, directora de Al Qaws (organización palestina por la diversidad sexual y de género): «El pinkwashing es la utilización hipócrita de las voces queer palestinas y de su lucha por los derechos gays para tachar a la sociedad palestina de bárbara y homofóbica, a la vez que proclama a Israel bastión de los derechos gays y, por lo tanto, de los derechos humanos. Su fin último es ocultar y distraer la atención de la opresión que Israel impone a todo el pueblo palestino, queers incluidos».

    El régimen de apartheid de Israel está multiplicando los fondos para lavar su imagen a través del pinkwashing. Pero Israel es todo lo contrario a un “Estado tolerante”, puesto que es un Estado construído a través de la expulsión masiva de las personas palestinas (refugiadas desde 1948) y que ha llegado a masacrar a más de 550 menores de edad de Gaza en el verano de 2014. Israel es todo lo contrario a un “Estado tolerante” con su misma población LGTBIQ+ (son numerosos los episodios de discriminación y ni siquiera el matrimonio igualitario es legal) y es criminal con la población LGTBIQ+ palestina, como denuncian desde hace años asociaciones palestinas por los derechos LGTBIQ+ como Al Qaws, Aswat o Palestinian Queers for BDS.

    Por todo ello queremos protestar por la complicidad de Deseo 54 con el apartheid israelí y con la estrategia de pinkwashing.

    ¡SÍ al Orgullo y a los derechos LGTBIQ+, NO al apartheid!

    Comparte, defiende los Derechos Humanos y no participes en el pinkwashing israelí. Utiliza los hashtags:
    #JoNOballeApartheid
    #TelAvivCapitalDelApartheid

    BDS País Valencià y Comisión Pinkwashing de BDS Madrid

    Twitter: @BDSpaisValencia
    Facebook: BDS País Valencià

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    Protesta: https://www.facebook.com/events/541882365937117
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  • Madrid orgullosa contra el Pinkwashing israelí

    Madrid orgullosa contra el Pinkwashing israelí

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    ¡Madrid Orgullosa contra el pinkwashing israelí!
    Hoy viernes 24 de junio arrancamos con un encuentro que no te puedes perder: contaremos con la participación por videoconferencia con activistas de los grupos queer palestinos alQaws – القوس للتعددية الجنسية والجندرية في المجتمع الفلسطيني y أصوات – Aswat. Nos contarán en primera persona su trabajo, sus retos y lo que esperan de nosotrxs.

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  • Boicot al Orgullo de Tel Aviv 2016: #BoycottTLVPride

    Boicot al Orgullo de Tel Aviv 2016: #BoycottTLVPride

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    El grupo Pinkwatching Israel, un movimiento global queer de BDS que denuncia el lavado rosa que intenta Israel para ocultar su verdadera cara, lanza su nueva campaña “Boicot al Orgullo de Tel Aviv” con una serie de vídeos: #BoycottTLVPride.

    La ciudad de Tel Aviv es conocida como uno de los “mejores destinos gay”. Sin embargo, los folletos del Orgullo Gay olvidan mencionar que también está a solo una hora de la prisión más grande del mundo, Gaza, y que está construida sobre tierra robada. Olvidan mencionar también que los soldados gay con los que bailarás en la marcha del orgullo registran, arrestan y asesinan a personas palestinas diariamente. Tras tu día de orgullo, algunos de los operadores turísticos te llevarán a Belén o al Mar Muerto, sin contarte que viajarás a través de los Territorios Palestinos Ocupados, o que el vino que beberán en los Altos del Golán viene de negocios que han sido declarados ilegales bajo la Legislación Internacional.

    Entonces, ¿por qué estás orgulloso/a de Tel Aviv? Quizás Tel Aviv tenga una vida nocturna vibrante, eróticos hombres gays y bonitas playas; pero Israel tiene también una ocupación ilegal, restringe la libertad de movimiento de toda persona palestina por el simple hecho de ser palestina, y utiliza el dinero de tu visita turística para su siguiente invasión a Gaza o para demoler otra casa en Jerusalén Este, tras lo que dirá “pero mira, ¡tenemos derechos LGTB!”. Bajo las bonitas playas se esconde una verdad distinta: ¡Israel no respeta los derechos humanos!

    Sé consciente de lo que estás orgullosa/o. Israel patrocina el Orgullo de Tel Aviv de 2016 con más de 4 millones de dólares. Incluso intenta atraerte con campañas discutiblemente homófobas. Su objetivo es vender Israel como uno de los mejores destinos para el turismo gay, porque piensa que a los y las turistas LGTB+ no les importan las otras violaciones de derechos humanos que comete. Increíble, ¿verdad? No solo Israel quiere hacerse con más dinero en Tel Aviv, además quiere tu apoyo político para su ocupación de los Territorios Palestinos y su violación de los derechos humanos palestinos. Y si no puede conseguir tu apoyo político explícito, se limitará a usar tu presencia allí para tapar sus crímenes de guerra.

    Israel no solo quiere el dinero que trae el turismo gay, también quiere convertir a “cada turista extranjero en un embajador” de Israel. Su discurso consiste en repetir: “mira qué buenos somos con nuestros derechos LGTB”. Lo que a veces te hace olvidar que en realidad te encuentras en una zona de guerra, donde la libertad se reserva exclusivamente para israelíes y turistas gay internacionales.

    No hay ningún erotismo en ligar en una zona de guerra.
    No hay ningún derecho LGTB que celebrar si no incluye derechos e igualdad para todo el mundo.
    No hay ningún orgullo en ser usada/o por el Estado de Israel para su maquinaria propagandística.

    #BoycottTLVPride hasta que Israel:

    1. Ponga fin a su ocupación de las tierras palestinas ocupadas en 1967 y desmantele el Muro del Apartheid.
    2. Reconozca los derechos y la igualdad de las personas árabes palestinas ciudadanas de Israel.
    3. Respete, proteja y promueva el derecho al retorno de las personas palestinas refugiadas a sus casas y propiedades, como estipula la Resolución 194 de Naciones Unidas.

    ¡Boicot el Orgullo de Tel Aviv! ¡Boycott TLV Pride!

    Más vídeos de la campaña de boicot al Orgullo de Tel Aviv

    Para activar los subtítulos en castellano, haz clic en el icono correspondiente que aparece al reproducir el vídeo abajo a la derecha.

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  • Cuando el rosa no es para todas. The Good Son y el pinkwashing

    Cuando el rosa no es para todas. The Good Son y el pinkwashing

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    Mireia Chavarria. Directa.
    The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit se estrena este jueves en Barcelona en el Documental del Mes. El film habla de la transexualidad en un estado como el de Israel, pero a la vez se olvida del colonialismo y el racismo que lo caracterizan.
    The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit, sigue el proceso de cambio de sexo del “hijo”
    The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit, sigue el proceso de cambio de sexo de Or / Directa

    “A ver cuando traes una chica en casa”, solía decirme mi padre. “Pues bien, lo hice. Soy yo”, afirma la protagonista del documental The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit. La película, que sigue el proceso de cambio de sexo del “hijo”, será proyectada en Barcelona este jueves 5 de marzo en El Documental del mes.

    Pocas veces el género documental ha afrontado el tema de la transexualidad desde una perspectiva tan íntima. En este caso, se trata de un relato en primera persona grabado con una cámara de vídeo que nos muestra fotogramas del proceso de cambio de sexo de un chico que siempre se ha sentido chica. La poca calidad de la imagen, la subjetividad y domesticidad de las presas, la falta de artificialidad… Son aspectos formales que, junto con la alta dosis de emocionalidad e implicación personal de la protagonista, crean un hechizo que despierta la curiosidad y fascinación de la espectadora. Y es que la excepcionalidad de la visibilización de un caso como éste, no por raro sino por invisible, la convierte en privilegiada. Es este rol de testigo voyeur lo que consigue involucrarse completamente en esta introspección que acompaña la transformación física de la protagonista, y le permite así vivir en propia piel su mutación también espiritual y social.

    Las dudas, el miedo y la soledad de la experiencia empiezan una empatía que se convertirá en catarsis al final de esta tragedia con final feliz: el empoderamiento fruto de sentirse orgullosa de lo que ha hecho, no tanto como lo ha hecho, pero sí de haberlo conseguido. Y, además, mucho más que eso, que lo ha hecho a su manera. Y es la canción de Frank Sinatra I did it my way el hilo musical de esta explosión de felicidad consecuencia de un desenlace inusual de satisfacción personal, de aceptación familiar y social, tras un proceso quirúrgico al que no todos pueden acceder por el coste económico que supone.

    También el estado de Israel tiene su manera de lavarse sus manos manchadas de sangre. Y The Good Son, sin desmerecer su calidad cinematográfica, nos hace venir en mente, irremediablemente, lo que se conoce con el nombre de pinkwashing. Y es que la cultura, en este caso el cine, también puede ser una herramienta para “pintar de rosa” el monstruoso rostro colonial y racista de Israel. De hecho, se trata de una táctica que dibuja una Palestina retrógrada, irrespetuosa y opresora de la comunidad homosexual, y tapa los crímenes de Israel con un arco iris, en un intento de hacer olvidar, o incluso justificar la ocupación y el apartheid para autonormalizarlo. Es así como el estado colonialista se coloca la máscara de vanguardista en la defensa de los derechos de la comunidad LGTBI.

    Sin afán de asociar The Good Son directamente al pinkwashing, ni tampoco de olvidar su labor social y política en cuanto a la visibilización, reflexión y retrato de la transexualidad, hay que tener en cuenta que cuando se trata de una producción artística israelí, aunque sea en favor de los derechos LGTBI, no todo el monte es orégano. Es por ello que el movimiento queer mundial, de la mano del BDS, se ha organizado en torno al Pinkwatching Israel para visibilizar y denunciar el pinkwashing. Israel sigue siendo un estado colonial creado a base de violencia y ocupación, donde las israelíes y árabe-palestinas no se pasean en un plano de igualdad; donde todavía muchas personas son refugiadas que no pueden regresar a sus hogares ni recuperar lo que les quitaron; donde se siguen vulnerando los derechos humanos de manera descarada. Por mucho que se pinte de rosa, la desigualdad sigue siendo la norma dentro de Israel. El colonialismo y el racismo que lo caracterizan evidencian que, por mucho que presuman de promover el rosa, en Israel el rosa no es para todas.

     

    Fuente: Quan el rosa no és per a totes, Mireia Chavarria, Directa (3/3/2015).

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  • Activistas chilenos LGTB se oponen al ‘pinkwashing’ para lavar la imagen israelí

    Activistas chilenos LGTB se oponen al ‘pinkwashing’ para lavar la imagen israelí

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    Entre el 17 de octubre y 2 de noviembre del año en curso, se llevará a cabo en la ciudad de Santiago de Chile un festival de cine LGBTI (lésbico, gay, transexual e intersexual) organizado por el MOVILH, actividad que ciertamente celebramos. Sin embargo, la Embajada de Israel figura como colaboradora en la organización de la actividad. Los abajo firmantes llamamos al Boicot del festival de cine mientras Israel no sea excluido de la organización de éste.

    Chile Pinkwashing
    Activistas chilenos por el BDS y por los derechos LGTBIQ se oponen a la utilización de su lucha para lavar la imagen del Estado israelí (estrategia conocida como pinkwashing, lavado rosa).

    El pasado lunes 22 de septiembre, las/os activistas chilenas/os de la Campaña Palestina por el Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS-CHILE), escribieron un correo electrónico al MOVILH al enterarse de la colaboración de Israel, a través de su Embajada, en el festival de cine LGBTI que el MOVILH organiza. En este correo, se solicitaba una reunión con ellos para conversar sobre los motivos por los cuales se debe boicotear al Estado de Israel y, por ende, no trabajar con éste mientras no se allane a respetar el derecho internacional. Esta petición no sólo ha sido desatendida hasta la fecha, sino que además ante la publicación, con fecha 26 de septiembre, por el medio El Quinto Poder de la columna MOVILH: contradicciones a pantalla gigante de autoría del destacado activista de la diversidad sexual, Elías Jiménez, donde expresa la contradicción que implica ser una organización de la sociedad civil chilena dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos de la diversidad sexual y, al mismo tiempo, trabajar de la mano con un Estado que viola los derechos humanos de manera sistemática y grave, y las reacciones que ésta suscitó en Twitter, donde el MOVILH fue interpelado a través de distintos usuarios, respondiendo escuetamente que no reciben financiamiento de Israel y que se están limitando a exhibir las películas que les han facilitado sus amigos de la Comunidad Judía. Al mismo tiempo, Rolando Jiménez, representante del MOVILH, a través de su cuenta personal, destacó la participación de 17 países en el festival, “aunque moleste a radicales y censuradores”. Quien sí atacó directamente a Elías Jiménez, fue Hod-Chile, desconocido grupo sionista hasta ahora en el mundo LGBTI, quienes también figuran como colaboradores de este festival. Hod llegó al patético extremo de “advertir” a Elías Jiménez que lo acusarían a la Mesa por la Diversidad Sexual.

    En virtud de lo anterior, las/os abajo firmantes, queremos aclarar que el BDS no es en lo absoluto un movimiento que pretenda boicotear al pueblo judío ni colectivamente ni a sus integrantes, por las siguientes razones:

    • El BDS es un movimiento de resistencia pacífica palestina que, inspirado en el boicot que otrora se hiciera para echar abajo la Sudáfrica del Apartheid, llama a todas/os las/os ciudadanas/os conscientes del mundo a no normalizar la imagen de Israel; es decir, a no mantener relaciones normales con un Estado que viola en forma sistemática y grave los derechos humanos del pueblo palestino, con el objetivo de aislar internacionalmente a ese Estado y exhortarlo así a respetar el orden humanitario internacional;
    • Muchas/os judías/os de todas partes del mundo engrosan las filas del BDS. Simbólicamente podríamos citar el caso del aclamado académico israelí Ilan Pappe, quien es el precursor de la iniciativa Boicot desde dentro, que pretende implementar el Boicot a Israel desde Israel mismo. Asimismo, la académica estadounidense de origen judío, Judith Butler, una de las principales teóricas del feminismo y de la teoría queer, fue también una de las primeras académicas del mundo en suscribir la campaña BDS;
    • El BDS es una campaña internacional que pretende estrechar lazos con toda entidad ciudadana abocada a la defensa y promoción de los derechos humanos. Así lo han entendido activistas LGBTI de todas partes del mundo, quienes han llamado a boicotear a Israel pues les indigna la utilización cínica que hace Israel de la lucha por los derechos plenos de la diversidad sexual para maquillar la limpieza étnica que efectúa en contra del pueblo palestino, que en el concierto internacional se denomina pinkwashing, concepto que significaría “lavado rosa”, y que quiere significar el lavado de imagen que hace Israel para desmarcarse de sus crímenes promoviendo una imagen de país diverso y promotor de los derechos humanos, cuando todos los organismos internacionales de derechos humanos indican que no es así;
    • El BDS busca presionar al Estado de Israel para que cumpla con el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos en tanto potencia ocupante en Gaza y Cisjordania. Se busca boicotear a Israel como respuesta al régimen de Apartheid que representa. Israel es un Apartheid porque ha instalado en tierra palestina un régimen de segregación basado en etnia, lengua y religión. En primer lugar, su propia definición como Estado lo hace tal. Israel se proclama a sí mismo como el Estado judío, el Estado de todos los judíos del mundo, no el Estado de los habitantes de la tierra que ocupa. La ciudadanía es una sola, la israelí. Pero las nacionalidades son varias, porque el país pertenece a la Nación judía, por lo tanto, los habitantes no judíos, viven bajo un régimen distinto que el de los judíos: “la situación especial de la nacionalidad judía ha sido una manera de socavar los derechos de ciudadanía de los no judíos en Israel, especialmente para el quinto de la población que es árabe. Alrededor de 30 leyes en Israel privilegian específicamente a los judíos, en especial en las áreas de los derechos de emigración, la naturalización, el acceso a la tierra y el empleo”;
    • El BDS buscar presionar a Israel ante lo ineficaces que han salido las soluciones diplomáticas para ofrecer una salida al “conflicto” (aunque preferimos la denominación “dominación colonial”) respetuosa de la normativa internacional. Entre la normativa internacional violada manifiestamente por Israel, tanto en Israel como en Territorios Ocupados palestinos, podemos citar la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención de los Derechos del Niño; la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes; la Convención para la Eliminación de la Discriminación en contra de la Mujer; etc. Asimismo, Resoluciones de las Naciones Unidas, entre las cuales destacan la Resolución 194 (adoptada por la Asamblea General del organismo el 11 /12/1948), la cual establece que los refugiados tienen derecho a regresar a sus casas, ahora en territorio de Israel, o a recibir una compensación económica si no desean volver; la Resolución 242 (adoptada por el Consejo de Seguridad del organismo el 22/11/1967) que pide la retirada de Israel de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días y “el reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los estados de la región y su derecho a vivir en paz”; la Resolución 338 (adoptada por el Consejo de Seguridad el 22/10/1973) que confirma la validez de la Resolución 242 y recomienda el alto al fuego y el inicio de las negociaciones en vista de “instaurar una paz justa y duradera en el Oriente Medio”;
    • El BDS es un movimiento que persigue sanciones a Israel dada la responsabilidad que le cabe como autor en la comisión de crímenes de lesa humanidad cometidos desde su creación, que dado el escenario internacional post Guerra Fría dominado por Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, nunca han sido conocidos y juzgados por un tribunal institucional, pese a que, por ejemplo, el último ataque militar aéreo y terrestre israelí sobre Gaza, de 50 días de duración, resultó en: la muerte de 2.188 palestinos, al menos 1.658 de los cuales eran civiles; 11.231 civiles heridos; daños a 18.000 viviendas (13% del total de viviendas disponibles en Gaza fue destruida total o parcialmente); el desplazamiento interno de unas 110.000 personas civiles; la destrucción total de ocho centros médicos y daños a muchos otros, de tal manera que 17 de los 32 hospitales fueron dañados y seis cerraron como resultado; la destrucción masiva de las instalaciones de agua resultando en unos 450.000 civiles que no pueden acceder a los suministros de agua municipales; la destrucción de las instalaciones de la única planta eléctrica de Gaza dejando a toda la Franja sin electricidad por aproximadamente 20 horas por día, lo cual produce un impacto profundo en el tratamiento de aguas, suministro de alimentos y la capacidad de las instalaciones médicas para tratar a los heridos y desplazados; numerosos ataques y destrucción a infraestructura de la ONU, incluyendo tres escuelas de la UNRWA que estaban siendo utilizadas como centros temporales de refugio; la destrucción total de unos 128 negocios y aproximadamente 550 millones de dólares en daños causados a las tierras agrícolas y la ganadería; ataques a la propiedad cultural y religiosa; y, por último, 373.000 niños que necesitan apoyo psicosocial directo y especializado. El ataque fue generalizado y sistemático y constituye una violación flagrante del IV Convenio de Ginebra para la protección de civiles en tiempos de guerra. La Autoridad Palestina estima que se requieren US $ 7,8 mil millones para reparar los daños causados a la infraestructura civil y estatal. La Comunidad Judía de Chile, los amigos del MOVILH en sus propias palabras, apoyó este ataque reiterada y públicamente;
    • Por último, dado nuestro compromiso pleno con el trabajo por la igualdad de derechos de las mujeres y de las personas de la diversidad sexual, tanto en Chile como en el mundo, queremos reafirmar la idea de que los derechos de esta población (más de la mitad de la humanidad) se ven afectados, arbitraria y desgraciadamente, en todo el mundo hasta el día de hoy. El patriarcado, la misoginia, el falocentrismo y la heteronormatividad no son patrimonio exclusivo ni de oriente ni de occidente. La violencia sexual es un discurso, y una práctica a la vez, con la cual nos enfrentamos cotidianamente acá mismo en Chile, donde el joven Daniel Zamudio fue salvajemente asesinado hace dos años por ser homosexual. Las tres religiones monoteístas, el cristianismo, el judaísmo y el Islam, en sus vertientes más conservadoras, promueven e imponen una visión de la vida basadas en un orden natural que quienes no tenemos fe no tenemos por qué compartir y quienes sí tienen no necesariamente adoptan, y si adoptaran, no pueden imponérsela a los demás: eso se llama Estado laico, democracia, y derechos humanos, que son universales, son el mínimo común denominador, son “un piso mínimo”. Israel, en tanto Estado judío, no es un Estado laico. Israel no ha reconocido el matrimonio igualitario. A mayor abundamiento, ¿son más importantes los derechos del mundo LGTBI judío que del mundo LGTBI palestino?

    En vista de estos argumentos, hacemos un llamado a:

    • Las entidades que organizan, financian y colaboran en la actividad en conjunto con el MOVILH y con la Embajada de Israel a quitar su apoyo a la misma mientras la Embajada de Israel siga en la organización;
    • La sociedad chilena en general y particularmente a todos quienes hagan de la defensa y promoción de los derechos humanos su labor cotidiana, a plegarse al llamado de la campaña BDS y en consecuencia a boicotear pacíficamente (no asistiendo al Festival y sobre todo dando a conocer las razones de por qué no asistir por todos los canales de comunicación disponibles) el festival de cine organizado por el MOVILH mientras la Embajada de Israel siga siendo una de las instituciones que organizan la actividad.
     BDS Chile.
    Adhieren

    MUMS (Movimiento por la Diversidad Sexual);
    Pedro Lemebel, artista visual y escritor;
    Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo
    Víctor Hugo Robles, periodista, apóstata y activista de la diversidad sexual, conocido como “El Che de los Gays”;
    Sergio Trabucco, cineasta
    Karol Cariola, H. Diputada de la República;
    Melissa Sepúlveda, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH);
    Lorenza Soto, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES);
    Eloísa González, ex vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES);
    Claudio Narea, músico;
    Kena Lorenzini, feminista, fotógrafa y psicóloga;
    Juan Pablo Sutherland, escritor, académico de la Universidad de Chile, y activista marica;
    Felipe Rivas, artista visual y activista disidente sexual, miembrx de CUDS;
    Sergio Grez, historiador, académico de la Universidad de Chile;
    Nadia Prado, escritora;
    Malú Urriola, poeta;
    Tanya Peralta, magíster en literatura, docente, lesbiana y feminista;
    Bárbara Sepúlveda, militante comunista y feminista;
    Luna Folegatti, historiadora, doctoranda de la Universidad de Chile, Movimiento Alzada Feminista;
    Camila Vega, licenciada en sociología y Vicepresidenta del Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC);
    Dayana Barrios, activista para la erradicación de la violencia de género;
    Pablo Rivas, sociólogo y cineasta, master en cine de la Sorbona;
    Marcelo Piña, documentalista y productor;
    Moisés Scherman, economista;
    Helene Herting, socióloga, judía antisionista;
    Elizabeth Collingwood-Selby, filósofa;
    Eugenia Prado, escritora y diseñadora;
    José Salomón, académico y escritor;
    Luis Jaqui, administrador público, integrante de Convergencia de Izquierda y Los 12 Puntos;
    Karen Hermosilla, periodista, integrante de Convergencia de Izquierda y Los 12 Puntos;
    Cristina Azócar, artista fotógrafa;
    Marina Arrate, poeta y psicóloga;
    Mane Adaro, curadora;
    Willy Thayer, filósofo;
    Lina Meruane, escritora y docente;
    Carmen Soria, ciudadana;
    Carlos Casanova, filósofo, académico de la UMCE;
    Miguel Ruiz, filósofo, académico de la Universidad de Chile;
    Rebeca Errázuriz, socióloga;
    Francisca Garat, socióloga, integrante del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA;
    Víctor González, sociólogo y académico de la Universidad Arcis, poeta, escritor;
    Cecilia Baeza, politóloga y docente en la Fundación Getulio Vargas, São Paulo;
    Rodrigo Karmy, filósofo, académico de la Universidad de Chile;
    Camila Stipo, licenciada en historia, estudiante de filosofía;
    Javiera Bonnefoy, socióloga, doctora en sociología EHESS-Paris;
    Malena Bastías, socióloga, master en mediación cultural Sorbonne-Nouvelle, París;
    Mauricio Amar, sociólogo;
    Javiera Vallejo, periodista;
    Karin Baeza, socióloga, master en ciencias sociales EHESS-París;
    Alonso Azócar, académico de la Universidad de La Frontera (UFRO);
    Yuri Vásquez, abogado.
    Manuela Infante, directora teatral
    Manuel Garate. Historiador y cientista político
    Perico Villagra Cordero, ciudadano
    Leonardo Vilches, militante comunista

     

    Fuente: Llamado al boicot del Festival de Cine LGBTI mientras el estado criminal de Israel figure como uno de los organizadores de la actividad, BDS Chile, 17/10/2014.

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