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Tag: Omar Barghouti

  • Comunicado sobre la actual campaña de Israel para silenciar a Omar Barghouti y reprimir al Movimiento BDS

    Comunicado sobre la actual campaña de Israel para silenciar a Omar Barghouti y reprimir al Movimiento BDS

    Sentitzen dugu, baina sarrera hau Castellano bakarrik dago.

    22 de marzo de 2017 – En la mañana del domingo 19 de marzo, las autoridades tributarias israelíes allanaron la casa de Omar Barghouti,  prominente defensor de los derechos humanos palestinos y cofundador del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) por la libertad,  la justicia y la igualdad del pueblo palestino. Ese primer día, detuvieron e interrogaron a Omar y a su esposa Safa durante 16 horas. Omar hoy está siendo sometido al cuarto día de interrogatorios.

    A continuación se presenta la respuesta del Comité Nacional Palestino de BDS (BNC) ante esta situación y los esfuerzos sistemáticos del gobierno israelí para criminalizar el movimiento BDS, intimidar a las y los activistas y detener la libertad de expresión:

    Un destacado defensor de los derechos humanos palestinos y cofundador del movimiento BDS, Omar Barghouti, ha sido sometido durante años a intensas amenazas, intimidación y represión por diversos grupos del gobierno de extrema derecha israelí, particularmente después de considerar al movimiento como una “amenaza estratégica” para todo su sistema de injusticia contra el pueblo palestino.

    En una conferencia celebrada en la Jerusalén ocupada en marzo de 2016, varios ministros del gobierno israelí amenazaron a Omar y a las y los defensores de los derechos humanos del BDS con medidas severas, incluyendo la “eliminación civil dirigida”, un eufemismo para el asesinato civil. El año pasado, el Ministerio de Asuntos Estratégicos estableció una “unidad de reputación”, tal como fue expuesta en el diario israelí Haaretz. El trabajo de esta unidad es empañar la reputación de las personas defensoras del BDS y las redes de derechos humanos que apoyan al movimiento.

    Este es el contexto en el que debe entenderse la investigación del departamento fiscal de Israel sobre Omar y su esposa, Safa. Tras no conseguir  intimidarlos a través de amenazarles con revocar la residencia permanente de Omar en Israel, y después de que la prohibición de viaje impuesta a Omar resultara inútil a la hora de detener su trabajo de defensa de los derechos humanos, el gobierno israelí ha recurrido a fabricar un caso relacionado con los supuestos ingresos de Omar fuera de Israel para empañar su imagen e intimidarlo.

    El hecho de que esta investigación incluya una prohibición de viajar y que ocurra unas semanas antes de que Omar Barghouti viaje a los Estados Unidos para recibir el Premio Gandhi dela Paz conjuntamente con Ralph Nader, en una ceremonia en la Universidad de Yale, demuestra el verdadero motivo represor de estas acciones.

    El hecho de que el gobierno israelí divulgase las fabricaciones inflamatorias contra Omar apenas 24 horas después de que él fuese llevado para ser investigado, demuestra sin lugar a dudas que el objetivo verdadero de la investigación es empañar su reputación.

    Independientemente de las medidas extremas de represión que Israel ejerza contra el movimiento BDS, contra sus defensores y defensoras de derechos humanos, o contra su vasta red de apoyos, Israel no puede detener este movimiento por los derechos humanos. La intimidación y la represión difícilmente pueden afectar a un movimiento popular que crece en los corazones y las mentes de la gente, dándoles poder para hacer lo correcto: estar en el lado correcto de la historia en contra del régimen fanático de apartheid, ocupación y limpieza étnica de Israel, y a favor de la libertad, la justicia y la igualdad para el pueblo palestino.

    Este último capítulo desesperado de represión e intimidación por parte del gobierno israelí contra Omar Barghouti es el indicador más relevante del fracaso del régimen israelí de ocupación, colonialismo y apartheid para frenar el impresionante crecimiento del movimiento BDS por los derechos del pueblo palestino

    El Comité Nacional Palestino de BDS (BNC) es la coalición más grande de la sociedad civil palestina. Lidera y apoya el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel. Visita www.bdsmovement.net  y sigue @BDSmovement

    Comunicado en inglés

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  • Carta Casa Árabe

    Carta Casa Árabe

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    A la atención de D. Pedro Villena, Director General de la Casa Árabe.

    Pasadas varias semanas de la cancelación del evento sobre resistencia noviolenta en Palestina, habiendo tenido tiempo para pensar y meditar una respuesta,  le escribimos  desde el grupo de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel de Madrid (BDS Madrid) para expresar nuestra opinión sobre lo ocurrido y reclamar disculpas por parte de la institución a la que usted representa, la Casa Árabe, por los daños ocasionados.

    En el comunicado que ustedes enviaron a distintos medios de comunicación tras la cancelación del evento, afirmaban que “Palestina es y ha sido una prioridad temática para Casa Árabe desde su creación, y el aumento y la mejora de la información y el conocimiento sobre el mundo árabe es uno de los objetivos fundamentales de Casa Árabe, sin más condicionantes que el rechazo a la violencia, el espíritu constructivo y la búsqueda de entendimiento”

    Dado que desde el BDS compartimos los objetivos mencionados de mejora de la información y el conocimiento, queríamos aprovechar esta oportunidad para explicarle con más detalle en qué consiste el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel y evitar de esta manera cualquier falta de entendimiento.

    Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) es un movimiento liderado por la sociedad civil palestina que lucha por la libertad, la justicia y la igualdad. Defiende el simple principio de que los y las palestinas tienen derecho a disfrutar de los mismos derechos que el resto de la humanidad.

    En 2005, organizaciones de la sociedad civil palestina hicieron una llamada al boicot, a la desinversión y a las sanciones como una forma de presión noviolenta sobre Israel. Más de 170  organizaciones de la sociedad civil palestina, sindicatos, partidos políticos, redes de personas refugiadas, organizaciones de las mujeres, asociaciones profesionales, Comités de Resistencia Popular y otros organismos de la sociedad civil palestina se sumaron a esta llamada.

    Inspirado por el movimiento anti-apartheid de Sudáfrica, el BDS llama a ejercer tácticas de presión noviolenta sobre Israel hasta que éste respete el derecho internacional mediante el cumplimiento de tres demandas:

    • Terminar con la ocupación y colonización de todas las tierras árabes y el desmantelamiento del Muro.

    El derecho internacional reconoce a Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, el Golán sirio y Gaza como territorios ocupados por Israel. Como potencia militar ocupante Israel confisca tierras y fuerza a la población palestina a vivir en ghettos, rodeada de puestos de control, torres de vigilancia, asentamientos y un Muro del apartheid.

    Israel ha impuesto un asedio inhumano sobre Gaza, convirtiéndola en la prisión al aire libre más grande en el mundo. Además, Israel lleva a cabo de manera regular brutales ataques a gran escala sobre la Franja, ampliamente condenados como constitutivos de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra

    • Reconocer el derecho fundamental de la ciudadanía árabe-palestina de Israel a la plena igualdad

    Una quinta parte de la población de Israel son personas palestinas que decidieron permanecer dentro de la línea del armisticio fijada en 1948. A día de hoy la población palestina que reside en Israel está sometida a un sistema de discriminación racial reflejado en más de 50 leyes discriminatorias que impactan cada aspecto de sus vidas. El gobierno israelí continúa desplazando forzosamente a las comunidades palestinas, como ha sido el reciente caso de la comunidad beduina de Umm al Hiran, en el desierto del Naqab.  

    • Respetar, proteger y promover los derechos de las personas refugiadas palestinas a regresar a sus hogares y propiedades como lo estipula la resolución 194 de la ONU

    Desde el establecimiento del Estado en 1948, Israel ha llevado a cabo una limpieza étnica sistemática, desplazando forzosamente a más de la mitad de la población palestina de sus hogares. Como resultado de este desplazamiento forzado y sistemático, ahora hay más de 7,25 millones de refugiadas palestinas. Se les niega su derecho a regresar a sus hogares simplemente porque no son judíos.

    El BDS es un movimiento inspirado en los principios de la noviolencia, inclusivo y fundamentado en  los derechos humanos. Es un movimiento profundamente  antirracista que se opone a todas las formas de discriminación, incluyendo por supuesto el antisemitismo y la islamofobia.

    Esta información no busca otra cosa que el entendimiento de sus posturas. Como usted mismo observará tras leer en qué consiste el BDS, sigue siendo difícil entender el motivo de la cancelación del acto, ya que claramente el movimiento muestra un tajante rechazo a la violencia y un espíritu constructivo, ofreciendo alternativas desde la sociedad civil a una situación cada vez más insostenible. La postura del BDS respeta claramente las líneas marcadas por la Casa Árabe y reflejadas en su nota de prensa.

    La cancelación del acto a tan sólo 6 días del mismo supuso graves trastornos para el grupo organizador: buscar otro sitio y solventar todos los problemas logísticos no fue fácil, aunque como ya sabrá lo conseguimos gracias a la disposición de la Junta de Distrito de Arganzuela que nos cedió las instalaciones. Pero no fue sólo eso. Lo más grave fue la falta de respeto hacia las 3 personas que venían de Palestina para participar en el acto: Manal Tamimi, Munther Amira y Omar Barghouti. Personas que fueron recibidas en el Congreso de los Diputados y en el Parlamento Catalán, así como también fueron recibidas por Amnistía Internacional, organización que además los reconoce como defensores y defensoras de los Derechos Humanos. A estas personas, que defienden una solución justa para Palestina y los/as palestinos/as, la Casa Árabe, usted, les cerraron sus puertas.

    Desde el BDS consideramos que la Casa Árabe es un espacio esencial para la difusión del pensamiento y cultura del mundo árabe.No podríamos entender la difusión del pensamiento en un Estado democrático, como entendemos es el Estado español, sin la muestra de posturas críticas basadas en la defensa de la libertad de expresión, los derechos humanos y la noviolencia.

    Queremos pensar que la decisión quizá se debió a la falta de información acerca de los principios sobre los que se asienta el BDS y es por ese motivo por el que creímos conveniente enviarles esta comunicación. Queremos pensar que tras conocerlos, serán capaces de reconocer su error, rectificar y pedir disculpas al movimiento de BDS, a las organizaciones que formaban parte de la gestión del evento y sobretodo, a Manal, Munther y Omar, 3 personas que se levantan y luchan cada día para todas nosotras podamos vivir en un mundo más libre, más justo y más igualitario.

    Reciba sin más un cordial saludo,

    BDS Madrid

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  • Medio centenar de entidades locales reivindican en Donostia-San Sebastián su derecho a boicotear a Israel

    Medio centenar de entidades locales reivindican en Donostia-San Sebastián su derecho a boicotear a Israel

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    Vídeo resumen del Foro BDS para el Impulso de Iniciativas Institucionales

    Nota de prensa de Mundubat

    Declaracion Donostia

    Declaracion Donostia catalán

    La campaña BDS en el ámbito local se ha convertido en un referente global replicado en otras partes de Europa.

    29 de Enero. Donostia-San Sebastián

    El Derecho a impulsar un boicot a Israel por su violación constante de la legalidad internacional cerró la Declaración de Donostia-San Sebastián, un documento que daba punto y final al Foro BDS para el Impulso de Iniciativas Institucionales en Defensa de los Derechos Humanos en Palestina, que se celebró el pasado viernes 27 de en Donostia-San Sebastián con la participación de más de medio centenar de instituciones.

    El evento, organizado por la Fundación Mundubat y promovido por la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), contó con la participación del co-fundador del movimiento BDS, Omar Barghouti, y la coordinadora europea de la Campaña, Riya Hassan, quienes recordaron la importancia estratégica de esta campaña en todo el mundo, tomándola de referencia: “La campaña ELAI se ha convertido en un referente mundial que  está inspirando a muchos municipios que quieren mostrar la solidaridad con Palestina de una forma decidida y eficaz”, reafirmó Barghouti.

    El Foro Local BDS recalcó el derecho de los municipios, diputaciones, parlamentos y cabildos a lanzar campañas de boicot a Israel y vincular la compra pública de productos y la contratación de servicios al cumplimiento de la legislación internacional y los Derechos Humanos.

    Belén Botella, concejal del Ayuntamiento de La Roda de Andalucía, subrayó la importancia de ejecutar los compromisos de la mociones: “En la Roda hemos dado orden a la Unidad de Compras municipal para que no se acepte ningún producto de empresas cómplices del apartheid israelí, devolviendo aquellos que nos llegan y haciéndoles correr a estas empresas con los costes derivados de estos envíos”

    Por otra parte, juristas y representantes públicos expresaron el clima de amenazas en el que desarrollan su solidaridad con Palestina desde las instituciones. Ante esto, Aída Castillejo, concejal de Rivas Vacimadrid, puso el acento en que los ayuntamientos denunciados deben enfrentarse a estas amenazas con valentía y defender la moción hasta el final, tanto en la calle, como lo hace el pueblo de Rivas, como en los tribunales.

    Carlos Sánchez, concejal de Ahora Madrid, incidió en las dificultades para aplicar la legislación internacional en la contratación pública a nivel local. También indicó algunos caminos a explorar para evitar las complicidades con las que se contratan servicios y productos ilegales provenientes de las colonias con dinero público.

    El Foro BDS para el Impulso de Iniciativas Institucionales ha sido un primer paso hacia la creación de la Red Estatal de Municipios ELAI (Espacios Libres de Apartheid Israelí) por la Defensa de los Derechos Humanos. Un espacio de encuentro entre administraciones públicas, colectivos y organizaciones de defensa de los derechos humanos.

    La Campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) es un movimiento internacional de Derechos Humanos, liderado por la sociedad civil palestina, que clama por la libertad, la justicia y la igualdad del pueblo palestino. El BDS busca generar la presión internacional suficiente que lleve a Israel al cumplimiento del Derecho Internacional.

    Desde 2014, uno de los mayores éxitos de la Campaña BDS en el Estado español es la puesta en marcha de la iniciativa Espacios Libres de Apartheid Israelí (ELAI). A través de la aprobación de mociones de solidaridad con el pueblo palestino, se ha logrado la adhesión de 60 consistorios, diputaciones y cabildos al BDS. Esto supone un movimiento sin precedentes a nivel global.

    Este logro ha venido acompañado por la reacción de Israel que respondió con ataques jurídicos, políticos y mediáticos contra los ayuntamientos y las entidades locales que aprueban mociones de apoyo a Palestina, junto con difamaciones y amenazas a activistas, instituciones y representantes públicos con el objetivo de desactivar las estrategias de Boicot a Israel.

    La ofensiva de Israel se oculta bajo la figura de organizaciones sionistas que, con total opacidad, operan en nuestro país atacando las libertades civiles y amenazando la democracia y la soberanía locales.

    En este contexto, el Foro BDS constituyó un espacio en el que se debatieron, junto a juristas y expertos en derecho internacional y contratación pública las diferentes estrategias para profundizar su compromiso por la defensa de los Derechos Humanos y frenar las prácticas que desde el lobby israelí amenazan con socavar la democracia local, y ponen en riesgo la libertad de expresión.

    Ataques a activistas y defensores/as de los DDHH

    Los ataques inducidos por Israel contra el movimiento BDS incluyen las presiones hacia gobiernos, legisladores, legisladoras y oficiales para que luchen contra las actividades del BDS, mediante la implementación de medidas de represión, lo que supone una amenaza para las libertades civiles y políticas en su conjunto.

    En el Estado español, Israel promueve un clima de criminalización del movimiento BDS con denuncias a defensores y defensoras de los derechos humanos en los tribunales. Es un intento de acallar las voces críticas con la ocupación y los crímenes internacionales de Israel, un régimen de apartheid.

    Más de 350 organizaciones de derechos humanos europeas, sindicatos, grupos de iglesias y partidos políticos, han apelado a la Unión Europea a que defienda el derecho de ciudadanos y ciudadanas y organizaciones a hacer boicot a Israel, como respuesta a la ocupación y violaciones de los derechos del pueblo palestino.

    Representantes de los gobiernos sueco, irlandés y holandés han defendido públicamente el derecho a defender y luchar por los derechos del pueblo palestino, de acuerdo con el Derecho Internacional, a través del BDS.

    Además, Amnistía Internacional, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) y más de más de 30 europarlamentarias y europarlamentarios, incluida Federica Moguerini, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, han condenado los ataques a defensores y defensoras de derechos humanos y han confirmado el derecho de la ciudadanía europea a la Libertad de Expresión y Asociación, incluyendo su participación en el movimiento liderado desde Palestina de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS)

    CONTACTOS PARA ENTREVISTAS:

    Mónica Alonso: 652723901.

    José Verdú: 636203489.

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  • Casa Árabe cancela el acto “Resistencia no violenta y boicot a Israel por los DDHH”

    Casa Árabe cancela el acto “Resistencia no violenta y boicot a Israel por los DDHH”

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    El Gobierno impide que un activista a favor de los derechos del palestino dé una conferencia en España: “Están censurado la opinión de la ciudadanía”, reportaje de La Sexta TV

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Hoy, el dia 26 de Enero hemos tenido conocimiento de que la dirección de la Casa Árabe ha procedido, de forma unilateral, a dar por suspendido el acto programado para el próximo día 31, de este mismo mes, en el que contábamos con la presencia de Omar Barghouti, Manal Tamimi y Munther Amira, reconocidxs activistas de la resistencia no violenta y por defensa de los Derechos Humanos en Palestina.

    Sin llegar a comprender las razones que mueven a esta institución a tomar dicha decisión y decepcionadxs por la misma, se evidencia la equidistancia y la limitada cercanía y conocimiento de la realidad que sufre el pueblo palestino, el cual ha manifestado en continuadas ocasiones que el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones es la única vía legítima, pacífica y efectiva para finalizar con la violación sistemática de los Derechos Humanos en Palestina, y el incumplimiento de las múltiples resoluciones de la Naciones Unidas y del Derecho Internacional que Israel desobedece e infringe con la connivencia de diversos estados, entre ellos el español.

    Sin duda, por parte de la Casa Árabe es un desatino y una decepción suspender tal acto, no sólo para la población árabo-palestina, sino para todas las personas que creen y luchan de manera no violenta por una paz justa en cualquier parte del mundo.

    Por todo esto, queremos expresar nuestro más profundo rechazo a decisiones discriminatorias que solo se explican desde la cobardía institucional. No obstante, desde aquí, queremos transmitir a los mensajerxs que cometieron la felonía para con el pueblo palestino, que denunciamos su silencio cómplice, porque la neutralidad institucional ante la injusticia en Palestina significa apoyar la ocupación. A pesar de este lamentable incidente, el acto se celebrará tal y como estaba programado en el Centro Dotacional Arganzuela y os invitamos a asistir y a difundir la realidad de la resistencia del pueblo palestino a través de este acto.

     

     

     

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  • Por los derechos de los palestinos: un amuleto para la esperanza

    Por los derechos de los palestinos: un amuleto para la esperanza

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    63035201612280457629542Últimamente, Israel está empeñado en no solo colonizar nuestra tierra sino también nuestras mentes, sembrando en nuestra conciencia la inutilidad de toda esperanza y la imposibilidad de resistir a su orden hegemónico e injusto. Después de todo, la esperanza puede ser contagiosa.

    Después de décadas de desahucios, ocupación, asedio y limpieza étnica, los palestinos no se han rendido; seguimos resistiendo a la opresión y afirmando la búsqueda por nuestros derechos conforme al derecho internacional.

    Creado en 2005 por la más amplia coalición de la sociedad civil palestino, el movimiento BDS exige el fin de la ocupación desde 1967 por Israel, acabando con su discriminación racial institucionalizada, que cumple la definición de apartheid de la ONU, y defendiendo el derecho de los refugiados palestinos a volver a los  hogares y a las tierras de los cuales fueron desalojados y despojados a partir de 1948.

    La esperanza palestina de libertad y justicia se nutre con la solidaridad inspiradora de personas de conciencia por todo el mundo, en particular en la forma de tácticas BDS no violentas y muy efectivas.

    Cuando  hace algunos meses más de 50 ayuntamientos de toda España se declararon Espacios Libres de Apartheid israelí, los palestinos se sintieron muy inspirados. Sentimos que no estamos solos y que nuestro momento sudafricano está cada vez más cerca.

    Habiendo perdido muchos combates similares para conquistar mentes y corazones al nivel de la calle, desde 2014 Israel ha adoptado una nueva estrategia vertical para sustituir a su fracasada estrategia anterior de luchar contra el movimiento mediante el branding y una extensa propaganda. Evocando recuerdos de los años del macartismo, la nueva estrategia utiliza la lucha jurídica, el espionaje y la intensificación de la propaganda para socavar, e incluso ilegalizar, la defensa del BDS.

    Como parte de esta guerra anti-democrática contra el BDS, Israel ha estado presionando a gobiernos, asambleas legislativas y autoridades en Europa, los Estados Unidos y en otras regiones para aprobar leyes anti-BDS. En consecuencia, los gobiernos de Francia y del Reino Unido, junto con varios estados de los Estados Unidos, han adoptado medidas anti-BDS. El lobby de Israel en España está trabajando a destajo en su intento desesperado de suprimir legalmente los derechos democráticos de los ciudadanos con el fin de proteger a Israel de las medidas del BDS.

    El premio Pullitzer Glenn Greenwald ha descrito estas medidas draconianas en los Estados Unidos y en Europa como “la mayor amenaza contra la libertad de expresión en Occidente.”

    No obstante, en lo que representa un gran revés para la guerra jurídica de Israel contra el BDS, la Unión Europea, los gobiernos de Suecia, Irlanda y Holanda, junto con las principales organizaciones internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), junto con la Unión Americana por las Libertades Civiles, han defendido el derecho de boicotear a Israel como un asunto de libertad de expresión.

    Cuando se le preguntó acerca de los intentos de Israel de negar la entrada a activistas internacionales del BDS, el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos reiteró la oposición de su gobierno al movimiento  BDS, pero añadió “Valoramos nuestra libertad de expresión, incluso en los casos en los que discrepamos con las opiniones políticas que se apoyan.”

    Debido a que el apoyo a medidas relacionadas con el BDS ha empezado a afectar a su economía y a extenderse entre iglesias tradicionales, organizaciones estudiantiles, asociaciones académicas, sindicatos, grupos de defensa de justicia racial y redes LGBTQA, Israel ha empezado a reconocer el impacto “estratégico” del movimiento.

    En el último año se ha desencadenado un efecto dominó, con grandes multinacionales, como Veolia y Orange, retirándose de proyectos israelíes que vulneran los derechos humanos de los palestinos, después de ser objeto de campañas BDS en su contra.

    Incluso en los Estados Unidos, principal proveedor de fondos, protector y posibilitador del régimen israelí de ocupación, colonialismo y apartheid, Israel está perdiendo paulatinamente la batalla por las mentes y los corazones de los ciudadanos americanos. Según una encuesta publicada en Diciembre del año pasado por el  Brookings Institution, el 49% de los miembros del Partido Demócrata estarían a favor de sanciones económicas o de acciones más severas contra Israel, debido a la construcción de asentamientos. El porcentaje de los millennials que simpatizan más con los palestinos se  ha triplicado en los últimos 10 años.

    El apoyo judío al movimiento BDS entre profesores universitarios, artistas y estudiantes también ha aumentado de manera significativa, en particular en los Estados Unidos. Una encuesta realizada en 2014 por un lobby Israelí muestra, por ejemplo, que el 46% de los hombres judíos ortodoxos estadounidenses apoyan un boicot total a Israel para poner fin a sus violaciones de los derechos humanos.

    Pero el BDS no puede por sí solo explicar el creciente aislamiento de Israel,  que se debe también a su comportamiento.

    La elección en 2015 del gobierno más racista de Israel ha contribuido, sin querer, a extender el apoyo a favor de los derechos de los palestinos y a las tácticas BDS para lograr dichos derechos.  Hace pocas semanas, el Gran Rabino sefardí de Israel hizo un llamamiento para la limpieza étnica de los “no-judíos” en “la tierra de  Israel.”

    Políticos y militares israelíes de alto nivel están muy preocupados con el descenso de Israel hacia ese abismo. Ehud Barak, ex-primer ministro, ha dicho que Israel ha sido “infectado por la semilla del fascismo,” mientras que el Jefe Adjunto del Estado Mayor, teniente general Yair Golan, ha comparado las “tendencias repugnantes” en la sociedad israelí a la Alemania nazi pre-Holocausto.

    Sin embargo, Israel sigue disfrutando de la impunidad, y los Estados Unidos, Europa y Canadá siguen protegiéndola de la rendición de cuentas, apoyando sus esfuerzos escalofriantes de acosar e intimidar a los que hacen campaña a favor de los derechos de los palestinos con las tácticas no-violentas del BDS.

    A pesar de su enorme poder militar, incluido armas nucleares, su maquinaria propagandística y su evidente intimidación de todos los que critican su régimen de opresión, Israel no ha conseguido vencer ni ralentizar el crecimiento sorprendente del movimiento BDS. Después de todo, no hay ningún poder capaz de aplastar a un movimiento abierto y no violento por la justicia, que florece en las mentes y los corazones de personas por todo el mundo.

    Como en las luchas por los derechos civiles en los Estados Unidos y en contra del apartheid en Sudáfrica, no hay represión que pueda apagar el encanto de una esperanza bien fundada.

    * Omar Barghouti es un defensor palestino de los derechos humanos y co-fundador del movimiento no violento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) por los derechos de los palestinos.

    ** Traducción realizada por Catherine German

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  • Judíos de todo el mundo en solidaridad con Omar Barghouti y el movimiento BDS

    Judíos de todo el mundo en solidaridad con Omar Barghouti y el movimiento BDS

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    omarbarghouti-La tarde/noche del 5 de junio de 2016, tras 49 años de ocupación de Cisjordania y Gaza, organizaciones y particulares judíos en todo el mundo alzaron la voz en apoyo al derecho de los palestinos a resistir de forma no-violenta a la ocupación ilegal e inhumana de Israel. En una petición enviada a muchos parlamentos nacionales e instituciones de la Unión Europea, los grupos abajo firmantes hacen un llamamiento a todos los organismos internacionales para “que utilicen todos los medios diplomáticos y políticos disponibles para forzar al gobierno israelí a poner fin inmediatamente a su campaña de intimidación contra Omar Barghouti y el movimiento BDS liderado por los palestinos”.

    Horrorizados por el acoso liderado por el estado contra la resistencia no-violenta, los abajo firmantes “quieren subrayar una verdad básica, que la actual administracion israelí y sus defensores parecen eludir: los boicots de ciudadanos internacionales en contra del abuso permanente del derecho internacional son un derecho civil fundamental protegido por la ley. Los boicots civiles son una herramienta clave de protesta no-violenta. Y no pueden ser prohibidos, declarados ilegales o sancionados.”.

    Hasta ahora, los firmantes de la petición incluyen: organizaciones pacifistas judías de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Francia, Italia; junto a un centenar de destacados activistas judíos, como Noam Chomsky, la cofundadora de Code Pink Medea Benjamin, el ex ministro del gobierno de Sudáfrica Ronnie Kasrils, la ex abogada de derechos humanos israelí Felicia Langer, el cineasta israelí Eyal Sivan y la ganadora del Premio Sájarov de Derechos Humanos Nurit Peled-Elhanan.

    Atentamente,

    Yossi Bartal, en nombre de Jewish Voice for Just Peace, Germany

    / UnaVoz Judía para una Paz Justa, Alemania

    mail@juedische-stimme.de

    Para:

    La Cámara de los Representantes y el Congreso de los Estados Unidos de América

    la Comisión Europea, el Parlamento Europeo,

    los Gobiernos y Parlamentos de Canadá, Francia, Alemania, Israel, Italia, Méjico, Irlanda, España, Sudáfrica, Suecia y Reino Unido

    Judíos de todo el mundo en solidaridad con Omar Barghouti y activistas BDS

    Nosotros, las organizaciones judías abajo firmantes y particulares de diferentes países de todo el mundo hacemos un llamamiento a todos los gobiernos y a las organizaciones internacionales para que utilicen todos los medios diplomáticos y políticos disponibles para obligar al gobierno Israelí a poner fin inmediatamente a la campaña de intimidación en contra de Omar Barghouti y el movimiento BDS liderado por los palestinos.

    Israel ha declarado oficialmente su determinación a utilizar todos los recursos en su poder para intimidar y reprimir a los líderes y partidarios del movimiento internacional BDS—incluido el uso de acciones de acoso selectivo por agencias de inteligencia1. El Ministro de Justicia israelí Ayelet Shaked ordenó, ya hace un año, al departamento internacional de su ministerio, “preparar un plan de medidas legales” con el fin “de moverse de la defensiva a la ofensiva” contra el movimiento BDS2, con el apoyo firme del gobierno Israelí, para poner en marcha una campaña masiva centrada en criminalizar al creciente movimiento internacional BDS y silenciar cualquier protesta contra la continuada ocupación israelí.

    Mientras tanto, Aryeh Deri, el Ministro del Interior israelí, se esforzó personalmente en revocar la condición de residente permanente3 del Sr. Omar Barghouti, co-fundador del movimiento BDS. Desde entonces se le prohíbe salir del país. Su vida y bienestar han sido amenazados en múltiples ocasiones por oficiales israelíes.

    Como organizaciones y particulares judíos comprometidos con los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho, alzamos la voz en contra de los ataques generalizados del actual gobierno Israelí contra el movimiento BDS. Horrorizados por este acoso liderado por el estado en contra de la resistencia no violenta a la ocupación ilegal Israelí, queremos subrayar una verdad básica que parecen eludir la actual administracion Israelí y sus defensores:

    Los boicots internacionales de ciudadanos en contra del abuso continuado del derecho internacional son un derecho civil fundamental protegido por la ley. Los boicots civiles son un herramienta clave de protesta no violenta. No pueden ser prohibidos, declarados ilegales o sancionados.

    Por lo tanto, en defensa incondicional de los derechos humanos universalmente aceptados y de las normas establecidas de derecho internacional y decencia, exigimos:

    ·Que se ponga fin a la restricción de residencia del Sr. Barghouti y que se restablezca su derecho a la libertad de movimiento;4

    ·Que se garantice el derecho del Sr. Barghouti y de todos los palestinos a la libertad de movimiento5, de expresión politica6 y de reunión;7

    ·El cese inmediato de todo intento político y legal de criminalizar el apoyo al BDS y el reconocimiento y la restitución del derecho inalienable a resistir de forma no violenta contra acciones injustas estatales como la ocupación y el apartheid.

    ___________________

    1 http://www.ynet.co.il/articles/0,7340,L-4784262,00.html

    2 http://www.herzliyaconference.org/eng/?CategoryID=544&ArticleID=2676&SearchParam=bds

    3 http://www.ynet.co.il/articles/0,7340,L-4784262,00.html

    4 Art. 15 Universal Declaration of Human Rights (UDHR).

    5 Art. 12 International Covention on Civil and Political Rights (ICCPR) and Art. 13. UHRD

    6 Art. 19 ICCPR

    7 Art. 21 ICCPR

    Organizaciones firmantes:

     

    Alliance of Concerned Jewish Canadians (ACJC) Canada
    Code Pink USA
    European Jews for a Just Peace (EJJP) Europe
    Independent Jewish Voices (IJV) Canada
    Independent Jewish Voices(IJV) UK
    International Jewish Antizionist Network USA (IJAN USA) USA
    It’s Kosher to Boycott Israeli Goods (Jews4Big) UK
    Jewish Socialists’ Group (JSG) UK
    Jewish Voice for a Just Peace (Juedische Stimme) Deutschland
    Jewish Voice for Peace (JVP) Ireland
    Jewish-Palestinian Dialogue Group Deutschland
    Jews for a Just Peace North Carolina (jfajpNC) USA
    Jews for Justice for Palestine (jfjfp) UK
    Rete’ Ebrei contro I’Occupazione Italia
    Union juive française pour la paix (ujfp)

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  • Entrevista con Omar Barghouti, cofundador del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS)

    Entrevista con Omar Barghouti, cofundador del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS)

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    A pesar de vivir en Israel desde hace 22 años sin antecedente policial de ningún tipo, Omar Barghouti ha sufrido esta semana la denegación al derecho de viajar fuera del país. Como uno de los pioneros del movimiento en fuerte expansión por el Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel, Barghouti, activista angloparlante, ha viajado frecuentemente por todo el mundo defendiendo su posición. El rechazo del gobierno israelí a permitirle viajar está motivado de forma obvia a intentar impedir su activismo y su voz. El Primer Ministro Benjamin Netanyahu ha sido uno de los líderes que viajaron el año pasado a París para participar en esta ciudad en el “Congreso de la Libertad de Expresión”.
    Como marido de una palestina de ciudadanía israelí, Barghouti mantiene un visado de residencia permanente, pero no obstante necesita un permiso para viajar fuera de Israel, un documento de viaje que había sido renovado cada dos años hasta la pasada semana. El periódico Haaretz informaba de que detrás del rechazo oficial al permiso de viaje, se escondía una “reconsideración gubernamental sobre el permiso de residencia de Barghouti”.
    La denegación de viajar ha llegado después de meses de molestas amenazas públicas hacia él provenientes de un gobierno israelí en el que crece el extremismo y el miedo al crecimiento internacional y popularidad del BDS. En Marzo, el Ministro de Interior israelí, Aryeh Deri, amenazó con revocar los derechos de residencia de Barghouti, admitiendo explícitamente que sería una represalia por su posición: “Él está usando su estatus de residente para viajar por todo el mundo con el fin de actuar gravemente contra Israel…se está aprovechando de la liberalidad de nuestro estado para mostrarnos como el más horrendo estado en el mundo”.
    Sarah Leah Whitson, de Human Rights Watch, informó a Electronic Intifada que “el rechazo de Israel a renovar el documento de viaje de Barghouti parece ser un esfuerzo para castigarle por ejercitar su derecho a sumarse a un activismo político no violento, usando su arsenal de controles burocráticos sobre las vidas de los palestinos.” Añadió: “Israel ha utilizado este tipo de control para impedir viajar arbitrariamente a muchos palestinos, de la misma forma que prohíbe entrar en Israel y a los territorios ocupados palestinos a muchos monitores, periodistas y activistas”.
    Pero las amenazas a Barghouti desde el gobierno israelí se extienden mucho más allá de su derecho a viajar. El mes pasado, Amnistía Internacional lanzó una advertencia extraordinaria sobre su preocupación por la seguridad y libertad de Barghouti, citando las amenazas del Ministro de Transportes, Inteligencia y Energía Atómica israelí, Yisrael Katz, que hizo un llamamiento a atacar y eliminar objetivos civiles de líderes del movimiento internacional BDS con la ayuda de la inteligencia israelí. Como subrayó Amnistía Internacional, “el término alude a ‘asesinatos selectivos’, el cual es usado para describir la política israelí de atacar miembros de grupos armados palestinos.”
    Tal como The Intercept ha informado regularmente durante el pasado año, los intentos de criminalizar el activismo BDS –no sólo en Israel, sino por todo el mundo- es una de las mayores amenazas en occidente contra la libertad de expresión y el derecho de reunión. La amenaza se ha convertido especialmente intensa en los campus universitarios de EEUU, en los que los castigos institucionales a los estudiantes pro-palestinos se han convertido en una rutina. Obviamente, las amenazas realizadas sobre Barghouti desde dentro de Israel son mucho más severas.
    Independientemente del punto de vista individual sobre el BDS y la ocupación israelí, cualquiera que pretenda defender los conceptos básicos de la libertad de expresión debe mostrarse escandalizado por el comportamiento israelí. Pude hablar con Barghouti ayer sobre este último ataque israelí a lo más profundo de sus derechos y libertades civiles, sobre el creciente extremismo en Israel, y las estrategias de la libertad de expresión y el activismo BDS. “Estoy irritado”, nos cuenta, “pero desde luego no estoy intimidado”.
    A continuación se muestra la transcripción de la entrevista de 25 minutos.
    Green Greenwald: Les habla Green Greenwald para The Intercept. Me acompaña hoy Omar Barghouti, activista palestino por los derechos humanos y uno de los cofundadores del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones, más conocido como BDS, el cual tiene como objetivo ejercer una presión no violenta internacional sobre Israel para poner fin a la ocupación de los territorios palestinos, establecer igualdad de derechos para la población palestina y aplicar el derecho a retorno de los refugiados palestinos expulsados durante y después de la creación del estado de Israel.
    BDS ha alcanzado un considerable apoyo internacional en los últimos años en los que occidente ha observado como Israel expande su ocupación de Cisjordania a la vez que su ejército mata miles de civiles palestinos en Gaza. Como resultado de este éxito, BDS se ha convertido en objeto de ataque por todo el mundo por parte de Israel y de sus defensores.
    Como parte de este ataque, esta semana se producía la noticia de que Israel ha denegado a Barghouti el permiso para viajar al extranjero. Como residente en Israel, él precisa un permiso renovable cada dos años para viajar fuera de Israel. Human Rights Watch ha condenado el hecho “como un esfuerzo para castigarle por ejercitar su derecho a posicionarse en un activismo político no violento”.
    Antes de darte la bienvenida, quiero decirte que he hablado con mucha gente los pasados años que probablemente son objeto de seguimiento y grabación de sus conversaciones telefónicas, pero no estoy seguro de haber hablado con alguien objeto de tanta vigilancia como la tuya.
    Por tanto, muchas gracias por tomarte el tiempo de hablar conmigo, realmente te lo agradezco.
    Antes de que te pregunte sobre lo que ha ocurrido con esta prohibición de viajar, quiero situar el contexto para los oyentes. Esto no ha ocurrido de repente, el pasado mes de Marzo, el Ministro de Interior israelí señaló en una conferencia que estaba considerando revocar tu permiso de residencia.
    Dijo: “Me informaron de que en realidad vive en Ramallah y que usa su estatus de residente en Israel para viajar por todo el mundo actuando contra Israel de la forma más grave posible.” Continuó: “él obtuvo derechos similares a los que tiene un ciudadano y se aprovechó de este país para mostrarnos como el estado más horrible del mundo”.
    Amnistía Internacional dijo que “actualmente está preocupada por tu seguridad y libertad” y cita al Ministro de Transportes de Israel Yisrael Katz, que reclamó a Israel a “eliminar objetivos civiles” de líderes del BDS con la ayuda de la inteligencia israelí.
    Así que en este contexto es obvio que el gobierno israelí se ha acabado obsesionando con restringir y atacar a los líderes del BDS. Cuéntanos acerca de esta restricción de viajar que Israel te ha impuesto. Cómo te enteraste y en qué consiste.
    Omar Barghouti: Cada dos años debo renovar mi documento de viaje israelí, sin el cual no puedo abandonar o reentrar en el país. Dado que soy un residente permanente en Israel no puedo salir con otro pasaporte excepto con este documento de viaje israelí.
    Greenwald: ¿Tienes algún otro pasaporte?
    Barghouti: Sí, tengo la ciudadanía jordana.
    Greenwald: Pero para poder salir de Israel, necesitas este permiso cada dos años.
    Barghouti: Sí. El 19 de abril el Ministro del Interior in Acre, donde vivo oficialmente, nos informó de que no nos iban a renovar mi documento de viaje, y por tanto prohibiéndome de forma efectiva el viajar. Esto llega como acertadamente has señalado, en un contexto de un incremento de la represión contra el movimiento BDS, el cual busca la libertad, la justicia y la igualdad para los palestinos. Busca los derechos para los palestinos bajo la ley internacional. Pero dado que se está convirtiendo en algo muy efectivo, dado que el apoyo ha crecido tremendamente en los últimos dos años, significa que ahora estamos empezando a pagar el precio por el éxito del movimiento.
    Mucha gente se está dando cuenta de que Israel es un régimen de ocupación a través del colonialismo de asentamientos y el apartheid, y por tanto se le están comenzando a exigirle rendición de cuentas en base al derecho internacional. Israel se está dando cuenta de que las empresas están abandonando sus proyectos en Israel por violar la legalidad internacional, los fondos de pensiones igual, artistas importantes rechazan actuar en Tel Aviv, de la misma forma que el Sun City fue boicoteado durante el apartheid en Sudáfrica.
    Así que Israel está viendo que su aislamiento crece y crece, ellos pueden ver su “momento sudafricano”, por decirlo así. Y por este motivo, ellos están incrementando su represión, incluyendo el espionaje a los defensores y activistas de los derechos humanos y BDS, ya sean palestinos, israelíes, o internacionales, y además por supuesto las últimas amenazas de eliminación de objetivos civiles y las prohibiciones recientes de viajar.
    Así que estamos nerviosos, yo personalmente estoy nervioso por estas amenazas. Las tomamos muy seriamente, especialmente en el contexto descrito. Vivimos en un estado en donde el racismo y el incitamiento a la violencia racial contra los nativos palestinos ha crecido tremendamente en los medios de comunicación de masas. Realmente se ha convertido en algo muy implantado por los medios en el “sentido común” el mostrarse muy abiertamente racista contra los palestinos. Muchos colonos e israelíes de extrema derecha asumen esta corriente ideológica apoyada por el estado y atacan a los palestinos.
    Así que en este contexto estoy nervioso pero desde luego sin perder la determinación. Pienso continuar mi lucha no violenta por los derechos de los Palestinos bajo la legislación internacional, y nada de lo que ellos puedan hacer me va a detener.
    Greenwald: Acerca de las restricciones específicas de movimiento , ¿por cuánto tiempo estuviste recibiendo el permiso de viaje? ¿Te han dado alguna razón en este caso del porqué de la denegación actual? ¿Tienes algún problema en el pasado (desde la perspectiva israelí) que justifique esta denegación?
    Barghouti: No, actualmente tengo una residencia permanente en Israel desde 1994, así que son 22 años sin ninguna violación legal, ni siquiera una infracción de tráfico. No hay nada en mi historial que ellos puedan usar contra mí
    Apoyar el boicot hasta a hora no era delito en Israel. Es un agravio por el que podrían castigarme de otras formas, pero no un delito por el que puedan revocar mi derecho a residencia. Y ellos saben esto perfectamente, por lo que están buscando distintas vías para intimidarme, para acosarme, para silenciarme. Y como esto no parece haberles funcionado, ahora están trabajando en ver cómo revocan mi residencia permanente.
    No he tenido ningún problema en el pasado en las renovaciones de mi documento de viaje durante estos 22 años. Así que ha sido justo cuando la presión BDS ha comenzado a hacerse más impactante, a convertirse en un movimiento muy eficaz con gran crecimiento y apoyo, incluyendo a jóvenes judíos americanos, británicos, etc que Israel ha comenzado a alarmarse y a empezar a adoptar medidas represivas, antidemocráticas, extremistas y draconianas contra el movimiento, el cual es un movimiento no violento, acusando a BDS de todo tipo de cosas.
    Greenwald: En lo que a tu estatus en Israel se refiere y al derecho a viajar, si no estoy confundido tú vives en Israel con tu esposa, la cual es una ciudadana israelí, ¿correcto?
    Barghouti: Sí, correcto, mi mujer es una palestina ciudadana de Israel.
    Greenwald: Así pues ¿de qué forma ellos podrían revocar tu estatus de residencia permanente?
    Barghouti: Cuando se trata de los No-judíos, como somos llamados en Israel -cualquiera sabe a qué es aplicable esa definición y a qué no-, como sabes hay más de 50 leyes en Israel que discriminan a la población palestina, por supuesto dejando aparte a los palestinos de Cisjordania y Gaza, que ni siquiera son ciudadanos.
    Así que un ciudadano palestino en Israel no tiene una carta de derechos completa como un ciudadano judío debido a que simplemente un palestino no es un “Judío nacional”, y sólo si eres un “Judío nacional” –sea lo que sea lo que eso signifique- entonces tienes completos derechos. Esto es una definición extra territorial de la nacionalidad dado que Israel no tiene una “nacionalidad israelí”, no existe tal cosa.
    Greenwald: Hablemos de las energías contra el movimiento BDS más allá de las fronteras de Israel. Durante mucho tiempo parecía que la táctica era ignorar al BDS, tratarlo como algo tan marginal e inconsecuente que no mereciera ni siquiera discutir o tomar acción alguna contra él. Y, como decías, se ha convertido en una táctica mucho más aceptada mientras el mundo se ha ido horrorizando –creo que uno de los puntos de inflexión fue la última operación sobre Gaza en la que murieron tanta cantidad de niños, mujeres y hombres inocentes- y por tanto se ha convertido en una táctica que comienza a replicar, como bien decías, lo que sucedió con Sudáfrica con tantos campus universitarios. Y así los jóvenes judíos americanos que se han involucrado en el BDS es una táctica moral muy necesaria.
    Y como resultado se comienza a ver más líderes mundiales y personas como Hillary Clinton que denuncian al BDS en sus términos más vehementes, equiparándolo a un antisemitismo, y creo que lo más inquietante de todo, se emiten leyes no sólo en los Estados Unidos sino en Europa para criminalizar el BDS y hacer ilegal el sumarse a él.
    Desde alguien que ha estado en el movimiento desde el principio como tú, háblanos de los cambios que estáis percibiendo en este sentido y de estas sanciones que se plantean.
    Barghouti: creo que después de años fracasando en detener o ralentizar el crecimiento del BDS y su apoyo en el mundo, especialmente en occidente, Israel está implementando su más poderosa arma, por decirlo así, la cual es usar su influencia en el Congreso de Estados Unidos en Bruselas y en la Unión Europea, y de esa manera criminalizar el BDS desde arriba, después de haber fracasado en frenarlo desde abajo.
    Dado que el BDS tiene un crecimiento a nivel de la base, popular, sindicatos, asociaciones académicas, grupos de estudiantes, LGTBQ, organizaciones de mujeres, etc, es por lo que Israel intenta deslegitimarlo desde arriba, desde las cúpulas institucionales.
    Así que como ciertamente decías, Israel presiona para que se aprueben legislaciones en Estados Unidos y en los estados para criminalizar el BDS, o hacer listas negras individuales o de organizaciones que apoyen el BDS, recordándonos los peores días del Macartismo. Así que realmente Israel está impulsando un nuevo Macartismo, con lo que eso significa, pidiendo a los gobiernos aliados que castiguen la libertad de opinión, el activismo e intentar borrar los derechos que los palestinos tienen según la ley internacional.
    Así que esto es un nuevo Macartismo. In Francia es lo peor, con el actual gobierno que dice que llamar al Boicot a Israel es ilegal en Francia. Tú puedes hacer un llamamiento al Boicot de productos franceses en París y está bien, pero no de productos israelíes, así que imagina la enorme hipocresía.
    Greenwald: y las detenciones de gente que llevaban camisetas pro-BDS en Paris.
    Barghouti: exacto. Las medidas represivas en Francia no tienen precedentes. No hemos visto nada como esto antes. Paris se ha convertido realmente en la capital de la represión anti-palestina. ¿Puedes imaginarlo? La ciudad de la libertad, supuestamente, se ha convertido en la ciudad de la oscuridad para los palestinos.
    Greenwald: hubo una gran manifestación por la libertad de expresión justo hace un año.
    Barghouti: no vemos esta represión anti-Palestina aisladamente. Israel la está impulsando, pero adicionalmente hay mucha represión ya en occidente. Ya hay ataques a los sindicatos, a la libertad de expresión, a la justicia social, a los movimientos de justicia… hay una enorme militarización y conversión a estados policiales en occidente.
    Así que Israel se beneficia de esta corriente hacia este mercado que supone el estado policial y la militarización. Es un gran negocio para Israel. Adiestra fuerzas policiales en Estados Unidos, a la policía de Londres, a la policía de París…
    Greenwald: una de las críticas de los opositores al BDS, cuando escuchan cosas como las que dices, denunciando la erosión de las libertades civiles en occidente, incluida Europa, es que ellos dicen que es irónico o incluso hipócrita como defensor de los derechos palestinos que critiques la reducción de derechos en occidente cuando en los territorios palestinos no existen derechos para el colectivo LGTB, o muy pocos, y que hay muchos menos derechos y libertades para la mujer en Gaza o Cisjordania. ¿Cómo responderías esto? ¿Es algo que está incluido en la agenda dentro del activismo por los derechos palestinos?
    Barghouti: Por supuesto. Como movimiento inclusivo que es, hacemos un llamamiento para la igualdad de derechos para todos los seres humanos, sin tomar en cuenta su identidad. Por lo tanto, nos oponemos a cualquier forma de discriminación contra cualquiera basada en sus atributos identitarios. Ahora, ¿es verdad que tenemos represión en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania? Sí, absolutamente.
    Los palestinos en Cisjordania y Gaza están bajo la ocupación militar israelí por la cual sufren la denegación de todo tipo de derechos, desde la libertad de movimientos a la libre expresión, todo tipo de derechos, incluido el derecho a la vida como vemos en Gaza. Y sí, por encima de todo hay una represión social, por supuesto.
    Greenwald: Impuesta por palestinos a otros palestinos.
    Barghouti: Impuestas por la Autoridad Palestina, por las autoridades en Gaza y sí, eso es la represión Palestina a los palestinos. Pero la autoridad en Ramala está secundada, es apoyada enteramente por los gobiernos occidentales, por los Estados Unidos, los gobiernos europeos y en gran parte, por Israel.
    Así que no es que los financiadores europeos y norteamericanos están presionando para una mayor democratización, libertad de expresión y libertades civiles. Están aceptando la creciente represión de las autoridades palestinas mientras hagan el trabajo, llevando algunas de las cargas de la ocupación mientras que Israel continúa a colonizando, limpiando étnicamente y cometiendo crímenes de guerra.
    Greenwald: Habló un poco antes de lo que es este racismo abierto e incluso simpatizantes de Israel, quienes abiertamente se identifican como sionistas, han hecho sonar las alarmas sobre el deterioro del discurso cívico sobre Israel, acerca de cómo cosas que antes eran impensables o relegadas a una minoría, se han convertido en mainstream.
    Has vivido en Israel desde 1994, que hacen 22 años, ¿cómo describiría los cambios en términos sobre lo que ha ocurrido en Israel internamente? ¿Es algo que considera como un cambio radical sobre lo que había antes o es la evolución natural de una realidad que se encontraba algo más escondida, que quizás la gente era hace 20 años más educada, pero que ahora se ha hecho un poco más explícita?
    Barghouti: Creo que el racismo es inherente a cualquier sociedad colonial y Israel no es la excepción. Como régimen de colonialismo de colonos, ocupación y el apartheid, el racismo no es coincidente. Es un pilar del sistema. Mira cómo Israel trata al BDS. El BDS hace un llamado al boicot, desinversión y sanciones para lograr la igualdad, la justicia y la libertad Palestina y lo ven como una amenaza importante. Pero la libertad, la justicia y la igualdad sólo amenazan a la falta de libertad, la injusticia y la desigualdad. No amenaza a ninguna otra persona que no está basada sobre la existencia del racismo.
    Ciertamente, como usted bien dijo, a Israel se le ha caído la máscara. Con las últimas elecciones en el año 2015, Israel eligió al gobierno más racista desde siempre, así como al Parlamento. El Knesset más racista de la historia, tal y como lo llama Haaretz, el periódico israelí. Hasta el punto de que hace un par de días, el diputado jefe de personal del ejército israelí dijo que el racismo ha crecido hasta un punto que recuerda a la gente de Alemania de la década de los 1930. Es el diputado jefe de personal en Israel: no se trata de alguien en las calles de Londres o París. Esta es una declaración muy importante de uno de los principales generales en Israel. Él está muy chocado de que esos síntomas de racismo extremo están apareciendo por todas partes y se están volviendo frecuentes en la sociedad israelí. Y eso es realmente, realmente aterrador.
    Por otro lado, dejando caer la máscara, el régimen de Israel ha propiciado el crecimiento de movimientos como el nuestro. Ell Boicot ha crecido enormemente, he dicho esto antes y lo repito, podemos atribuir parte del éxito, parte del crédito, del crecimiento y el impacto del BDS a las políticas de extrema derecha del gobierno israelí y a la caída de la máscara de la democracia idílica. Se están permitiendo cosas como que el Ministerio de educación inculque nociones racistas extremas en los libros de texto, o que el Ministro de cultura exija juramentos de la lealtad a los artistas que quieran actuar en Tel Aviv.
    Realmente se está llegando a un nivel sin precedentes de racismo al descubierto. El racismo siempre estuvo ahí, pero fue siempre muy tapizada, oculto bajo una fachada sionista supuestamente liberal que muestra al mundo los milagros científicos y culturales blanqueando el hecho de que Israel es una sociedad muy arraigada en el colonialismo y el racismo.
    Greenwald: Mi última pregunta es sobre un par de críticas u objeciones hacia la plataforma BDS que provienen no de los opositores de BDS, obviamente, sino de personas que suelen ser muy comprensivas a la causa palestina y que incluso son muy críticos con Israel. Muchas veces la gente en ese campo dice lo siguiente: “¿por qué es a Israel específicamente que se le debe boicotear, por sus violaciones de los derechos humanos, cuando muchos otros países, incluyendo a los Estados Unidos, son culpables de por lo menos igual si no mayores violaciones de derechos humanos y todavía no hay ningún movimiento de boicot para ellos?”
    Y luego la otra crítica relacionada es que la plataforma de BDS, mediante la inclusión del derecho al retorno de los palestinos, que, si en caso de aceptase, esencialmente resultaría en el fin de Israel como estado judío y es algo que Israel nunca aceptará — hace que el movimiento BDS sea algo diseñado para alcanzar una meta que nunca se logrará y por lo tanto, menos eficaz.
    ¿Cómo respondes a esas dos preocupaciones o críticas?
    Barghouti: Es curioso cómo personas que están al marben hablan de efectividad, cuando Israel está combatiendo al BDS con inmensos recursos alrededor del mundo, induciendo a los gobiernos a aprobar leyes para luchar contra ella y con sus fuentes de inteligencia para espiar a los ciudadanos del mundo, activistas de los derechos humanos que colaboran con el BDS. Es muy extraño no oír en cambio algo acerca de la efectividad del movimiento. Creo que esto queda zanjado por ahora. Las empresas están abandonando proyectos israelíes, los fondos de pensiones están abandonando proyectos israelíes, las iglesias principales, principales asociaciones académicas en todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos, están tomando medidas.
    Greenwald: Pero cuando lo hacen, lo hacen – al menos en cómo lo están expresando – en oposición a la ocupación.
    Barghouti: No sólo eso. Cuando miras a las asociaciones académicas y sindicatos, Glenn, han ido mucho más allá. Iglesias, sí, van contra la ocupación solamente, pero cuando nos fijamos en asociaciones académicas, la Asociación Americana de estudios, la asociación antropológica, estudios de la mujer y así sucesivamente, has ido al boicot académico completo de Israel, que apunta a todas las instituciones académicas israelíes debido a su complicidad en la planificación, ejecución y blanqueo del régimen opresivo de Israel.
    Greenwald: Lo que quise decir es que su boicot no está dirigido sólo a los israelíes en los territorios ocupados sino que su objetivo en apoyar el boicot no es garantizar derecho de retorno de los palestinos, como lo describen, si no que es poner fin a la ocupación. ¿Está de acuerdo con eso?
    Barghouti: de hecho, la mayoría socios y simpatizantes del BDS apoyan los tres pilares de nuestro llamamiento del 2005, que es poner fin a la ocupación, poner fin a la discriminación racial en Israel y en el sistema de apartheid y derecho de retorno. Así que no somos conscientes de socios que no estén de acuerdo con el derecho de retorno tal y como lo estipula como un derecho básico la ONU.
    Todos los refugiados, sean refugiados judíos de la segunda guerra mundial a los refugiados de Kosovo, tienen ese derecho. Esto es un derecho internacional y los palestinos no deben ser excluidos. ¿No es muy racista decir que el retorno de los refugiados palestinos terminarían apartheid israelí y que eso es malo? ¿Qué es tan malo acerca de refugiados con derecho a regresar a casa? Si molesta a un sistema de apartheid que se basa en ser excluyente y racista y no quiere ver como personas ganan sus derechos, ¿cuál es el argumento?
    Greenwald: Sólo para que quede claro, el argumento que estoy describiendo aquí — y por cierto, este no es mi argumento, no estoy abogando por ello, simplemente lo estoy articulando — es la objeción que proviene no de los críticos de extrema derecha, sino de muchos aliados del BDS y un montón de personas que son aliados a largo plazo de los derechos palestinos, como Norman Finkelstein y Noam Chomsky.
    El argumento no es que el derecho de retorno no sea justificable, moral o éticamente, de hecho creo que ambos, y casi todo el mundo estaría de acuerdo con ellos, diría que en un mundo ideal, los palestinos tendrían el derecho a regresar. Su argumento es más bien táctica o pragmatismo: que si se permite a los palestinos el derecho de retorno esencialmente significaría el fin de Israel como estado judío, que a su vez significa que Israel nunca aceptará esto. Así que básicamente has creado un objetivo inalcanzable, que nunca puede suceder y no es realista y por tanto no está diseñado ayudar a los palestinos, pero para este objetivo que inevitablemente está destinado al fracaso.
    Barghouti: Bueno en realidad eso es una objeción muy dogmática. Diciendo que nunca va a pasar ignora la historia, ignora que se han derrumbado imperios importantes en nuestra vida que se consideraban invencibles tan sólo años antes de derrumbarse. ¿Quién hubiera pensado que un país tan poderoso como la Unión Soviética colapsaría? ¿Quién hubiera pensado en la década de los 1980 ese apartheid en Sudáfrica se derrumbaría? ¿Quién hubiera pensado que Timor Oriental tendría autonomía cuando 20 años antes, nadie sabía donde estaba Timor Oriental?
    Por lo que es realmente bastante dogmático que la gente diga solamente cuando se trata de proteger el apartheid israelí que no se puede cuestionar – si te atreves, Israel derribará la casa de todos.
    Israel depende enormemente del apoyo público desde el exterior, de la complicidad de los gobiernos occidentales. Cuando eso se va erosionando, BDS crece y crece el apoyo público al BDS, e Israel queda aislado en la esfera de lo académico, económico, cultural y militar, finalmente, tendrá que regirse por el derecho internacional y veremos que la disidencia crece en Israel como cualquier otro estado colonial.
    No vamos a ver disidencia hasta que el precio no ssea lo suficientemente alto. Cuando llegue a ser lo suficientemente alto veremos crecer la disidencia y a más israelíes judíos, uniéndose a las filas de BDS para que juntos podamos éticamente formar un futuro basado en la justicia, la libertad y la igualdad.
    Volviendo al primer punto, de porqué se apunta a Israel y no los Estados Unidos. El arzobispo Desmond Tutu tenía un argumento muy similar con este tema cuando era mencionado acerca de Sudáfrica. Dijo que sin duda el apartheid en Africa no era ni de lejos el sistema más malvado de opresión, pero no podía pedir a los sudafricanos, de mayoría negra – ¿por qué están lucha contra apartheid? Si estás enfermo con la gripe no puedes luchar otra enfermedad, hasta que no luches contra la gripe que padeces.
    Los palestinos están bajo un régimen de opresión israelí así que naturalmente tenemos que luchar contra a este opresor inmediato. Ahora, el hecho de que Israel esté plenamente apoyado por los Estados Unidos, patrocinado y protegido, no significa que no debemos luchar contra nuestro opresor inmediato. Así es cómo se puede realizar un cambio y alcanzar los derechos.
    Esto no es un ejercicio intelectual. Sí, uno puede pedir un boicot de todos los gobiernos que apoyan la opresión de Israel – Estados Unidos y así sucesivamente, pero eso es intelectualismo que no conduce a ninguna acción. Si seguimos la reflexión de Freire y el modelo de la acción, que hay que reflexionar y luego actuar, no estás actuando si pides un boicot a los Estados Unidos porque es el único Imperio que sobrevive. Es invencible en este momento, en el año 2016. Sería completamente ridículo llamar a un boicot de los Estados Unidos.
    Como Naomi Klein ha dicho, nunca funcionaría. Boicots no son ejercicios solo intelectuales, tienen trabajarse. No estamos en él por la diversión, no estamos en él para marcar un punto. Estamos en esto para ganar nuestra libertad y derechos bajo el derecho internacional y para eso tenemos que ser muy estratégicos.
    Greenwald: dije que sería mi última pregunta, pero realmente tengo una más, una específica muy escueta acerca de las noticias en relación a la denegación del permiso de viaje. ¿Tienes recursos disponibles? ¿Tienes recursos legales que puedan invertir esta decisión y las adoptarías?
    Barghouti: no puedo hablar mucho sobre nuestra estrategia legal, pero sin duda estamos exponiendo esto a todo el mundo. Contamos con la acción de los ciudadanos del mundo, no con los gobiernos porque los gobiernos son cómplices del régimen de opresión Israelí, pero voz judía para la paz, la campaña de Estados Unidos para poner fin a la ocupación israelí, y otros grupos han comenzado una campaña en los Estados Unidos contra esta prohibición de viajar. Y muchos, muchos grupos están trabajando por este derecho. Incluso si no estás de acuerdo con algunas de las tácticas de BDS, por motivos puramente de la libertad de expresión tienes que apoyar nuestro derecho al llamamiento del BDS.
    En los Estados Unidos en particular, está protegida por la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos por lo que incluso el New York Times en un momento defendió nuestro derecho a abogar por el BDS estando completamente en contra.
    Creo que Israel se enfrentará a un problema, y es que se está alienando con la corriente liberal y esa será realmente la estocada final en su relación codo con codo con los Estados Unidos.
    Greenwald: Bien, hay mucha gente que ama envolverse en la bandera de los derechos de libertad de expresión, incluidos los partidarios de Israel, y que las personas tendrán el coraje de sus convicciones que incluso si no están de acuerdo con sus posiciones en el BDS e Israel generalmente en la ocupación, que sin embargo, verían como muy desagradable que le sea negado el derecho más básico, de viajar, simplemente porque el gobierno israelí quiere castigarle por sus opiniones políticas o de restringirte de participar en el activismo internacional. Y esperemos que esta entrevista ayudará a poner el foco en lo que le está sucediendo.
    Aprecio verdaderamente el tiempo que se tomó para hablar conmigo.
    Barghouti: Muchas gracias, Glenn.

    El original de esta entrevista puede verse aquí:

    Interview With BDS Co-Founder Omar Barghouti: Banned by Israel From Traveling, Threatened With Worse


    Traducido por BDS Madrid

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    Rami Younis, traducción de María Landi.

    A medida que crece el movimiento de boicot, desinversión y sanciones, su cofundador, Omar Barghouti, se ha convertido en blanco de la satanización israelí. Rami Younis, de +972 Magazine, se sentó con él para discutir sobre los objetivos del BDS, sus éxitos recientes y las frecuentes acusaciones de que el movimiento es antisemita.
    Barghouti
    Omar Barghouti, cofundador de la campaña BDS, en Bruselas / intal.be

    Omar Barghouti es en este momento uno de los nombres más denostados en los círculos del gobierno israelí y sus aliados. Los funcionarios han calificado a este activista de derechos humanos palestino y líder del movimiento BDS –que él ayudó a fundar hace una década– como una amenaza al Estado de Israel. ¿Qué tan grande es esa amenaza? Bueno, apenas la semana pasada el periódico de más venta en el país, Yedioth Ahronot, publicó un artículo sobre él en primera página, apodándolo “el Explosivo Omar”. Y si él y el movimiento de boicot le están provocando un ataque de pánico a los políticos y a los medios israelíes, uno solo puede concluir que están haciendo las cosas bien.

    Sin embargo Barghouti (51) se rehúsa a responder a sus acusadores, porque mantiene un boicot a la prensa israelí. Aceptó dar esta inusual entrevista debido a mi identidad palestina y a condición de que primero se publicara en árabe en el sitio palestino Bokra, además de publicarse aquí en inglés y en hebreo en Local Call, donde yo blogueo. Antisionismo trilingüe unitario en su máxima expresión, se podría decir.

    Barghouti explica su decisión de no hablar con los medios israelíes y la lógica del llamado más general al boicot, la desinversión y las sanciones a Israel en su conjunto: “En cualquier otra situación de opresión prolongada, los grupos de derechos humanos piden medidas punitivas contra el Estado y sus instituciones, no solo contra un sector del Estado que es directamente responsable de la injusticia. Nadie pidió que se prohibiera los productos de compañías ubicadas en Darfur en respuesta a los crímenes de guerra cometidos por Sudán: la medida se planteó para Sudán como país”.

    “Como dijo una vez el arzobispo Desmond Tutu: en Occidente ponen a Israel en un pedestal y lo tratan como si estuviera por encima del derecho internacional. El BDS busca terminar con esta excepcionalidad y su impunidad criminal. Israel debe ser tratado como cualquier otro país que comete crímenes igualmente escandalosos”.

    El movimiento BDS se puso en marcha el 9 de julio de 2005, cuando una amplia alianza de más de 170 organizaciones sociales y de base, sindicatos, ONGs, partidos políticos y redes de refugiados palestinos hicieron llamamiento abierto al boicot, dirigido a las organizaciones de la sociedad civil internacional y a las personas de conciencia. Llamaban a “imponer amplios boicots e implementar iniciativas de desinversión contra Israel, similares a las aplicadas contra Sudáfrica en la era del apartheid”, dice Barghouti. “Hoy, el movimiento global de BDS es liderado por la mayor coalición de la sociedad palestina: el Comité Nacional de BDS” [BNC por sus siglas en inglés].

    El movimiento BDS exige: el fin de la ocupación de los territorios palestinos y árabes desde 1967, incluyendo el desmantelamiento del muro y las colonias; el fin del sistema de discriminación racial contra las y los palestinos con ciudadanía israelí; y respetar el derecho fundamental –reconocido por la ONU– de las y los refugiados palestinos de retornar a su tierra.

    “Estos tres derechos básicos corresponden a los tres principales componentes del pueblo palestino: los que están en la Franja de Gaza y Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este); las que están en el territorio de 1948 y viven bajo el apartheid israelí, y los que están en el exilio”, dice Barghouti. Él sostiene que cualquiera que sea la forma que adopte la solución política al conflicto, debe basarse en estos tres principios.

    La herramienta que esas 170 organizaciones de la sociedad civil palestina eligieron para reclamar esos derechos y luchar contra la ocupación israelí se apoya enteramente en el discurso de los derechos humanos y en la acción no violenta –en oposición a la violencia de la ocupación–. Al menos por esa razón es importante escuchar y entender lo que Barghouti tiene para decir.

    El arzobispo sudafricano Desmond Tutu se reunió con Omar Barghouti en Ciudad del Cabo en 2013 / Yazeed Kamaldien
    El arzobispo sudafricano Desmond Tutu se reunió con Omar Barghouti en Ciudad del Cabo en 2013. / Yazeed Kamaldien

    La campaña ha tenido una cantidad de éxitos recientemente; dos buenos ejemplos son: la cancelación de Lauryn Hill de su show en Israel, y la compañía Orange que amenazó con retirarse del país. ¿De qué otros casos exitosos que no hayan tenido tanta atención mediática me puedes hablar?

    El gigantesco fondo de pensiones holandés PGGM, cuyas inversiones internacionales están cerca de los 200 000 millones de dólares, decidió el año pasado retirar inversiones de los cinco principales bancos israelíes, debido a su implicación en financiar la ocupación. A eso le siguió la decisión de la Iglesia Presbiteriana de EEUU de retirar inversiones de Caterpillar, HP y Motorola por su complicidad en la ocupación, y lo mismo hizo [la fundación de] Bill Gates con G4S, la compañía de seguridad más grande del mundo, involucrada en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. El BDS está teniendo éxito en revelar la toxicidad de la Marca Israel.

    Algunos activistas del BDS eligen boicotear a Israel en su conjunto, no simplemente a las compañías o instituciones que lucran con la ocupación. ¿Por qué?

    “La distinción artificial e insostenible entre Israel y ‘la ocupación’ es política e ideológica; no se basa en consideraciones prácticas, legales o morales. Es a Israel al que el Derecho Internacional considera el poder ocupante, y por lo tanto, es el responsable de la construcción y el mantenimiento de no solo los asentamientos coloniales, sino también todo el sistema de ocupación”.

    “Israel también es responsable de lo que incluso el Departamento de Estado de EEUU ha criticado como discriminación institucional, legal y social hacia las y los ciudadanos palestinos de Israel, y ese sistema se ajusta a la definición de apartheid de la ONU“.

    Pero la mayor injusticia de Israel, alega Barghouti, es negar el derecho al retorno a los refugiados y refugiadas palestinas. Esos refugiados, desarraigados y despojados en 1948, comprenden el 68% del pueblo palestino. Ellas y ellos también merecen iguales derechos humanos, insiste.

    Una acusación frecuente contra la campaña internacional de BDS es que alimenta el antisemitismo. ¿Qué dice sobre eso?

    “El BDS es un movimiento no violento de derechos humanos que aspira a la libertad, la justicia y la igualdad para el pueblo palestino, basado en el derecho internacional y los principios universales de derechos humanos. Como tal, el BDS rechaza categórica y consistentemente toda forma de discriminación y racismo, incluyendo el antisemitismo, así como docenas de leyes racistas israelíes“.

    “Nuestra lucha no violenta nunca ha sido contra los judíos o contra los israelíes en tanto judíos, sino contra un régimen injusto que esclaviza a nuestro pueblo con la ocupación, el apartheid y la negación de los derechos de las y los refugiados, reconocidos por la ONU. Estamos orgullosos del número desproporcionadamente alto de activistas judías y judíos en el movimiento BDS, especialmente en EEUU”.

    “Confundir acciones puntuales y basadas en los derechos humanos con el racismo antijudío no solo es falso, sino que es un intento racista de poner a todos los judíos y judías en la misma canasta y de implicarles en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. Israel acusando de racismo al movimiento BDS es equivalente al Ku Klux Klan acusando de racismo a Martin Luther King y a Rosa Parks. ¡Es tan descaradamente propagandístico!”

    ¿Cómo identifican a una persona, una organización o cualquier otra entidad como objeto de boicot? Y una vez que los han identificado, ¿cómo proceden a partir de allí?

    “Los tres criterios generales que el BNC palestino recomienda para elegir objetivos estratégicos son: primero, el nivel de complicidad: enfocarse en las compañías y productos que están más directa y claramente involucrados en las violaciones israelíes de los derechos humanos, y por lo tanto son más fáciles de explicar a un público amplio”.

    “Segundo, la posibilidad de hacer alianzas entre movimientos: priorizar las compañías o productos que permitan la creación de alianzas transversales. Por ejemplo, una campaña para frenar los contratos con Mekorot, la compañía israelí de agua, puede involucrar a un amplio espectro de grupos ecologistas y antiprivatización”.

    “Tercero, el potencial de éxito: una campaña de BDS debería tener una posibilidad realista de éxito, más allá de la simple concientización; por ejemplo, persuadir a una compañía o institución internacional de que corte vínculos con una compañía israelí”.

    Hace un par de meses facilité una discusión pública con Barghouti ante 400 ciudadanas y ciudadanos palestinos de Israel en la ciudad de Ara’ra. Antes de empezar, pedí a los asistentes que levantaran la mano si alguna vez habían oído sobre el movimiento BDS. Solo 20 personas lo hicieron. Miré a Barghouti: sonreía. Él sabía lo que yo iba a preguntar. Ahora le recuerdo ese momento. (Una nota sobre lo que sigue: los términos palestinos/as del 48 y región del 48 se refieren a las y los palestinos ciudadanos de Israel y a los territorios ubicados dentro de Israel según las fronteras anteriores a 1967).

    “Los acuerdos de Oslo excluyeron a los palestinos de la región del 48, provocando una ruptura grave”, explica. “Por el contrario, el movimiento BDS insiste en el derecho de todos los palestinos y palestinas a ejercer su libre determinación como pueblo unificado y, como tal, insiste en los derechos de todos los palestinos y palestinas, incluidos los del 48. Muchos grupos importantes dentro del 48 fueron parte del lanzamiento del BDS en 2005, pero el movimiento no ha hecho lo suficiente para darse a conocer allí”.

    “Además, la lucha por descolonizar nuestras mentes es una lucha cuesta arriba en la región del 48, porque el proceso de israelización, o colonización de nuestras mentes, se ha arraigado en las últimas siete décadas. Una parte esencial de lo que hace el movimiento BDS diariamente es combatir la desesperación y alimentar la esperanza y la convicción de que nosotros, los oprimidos, somos capaces de terminar con la opresión”.

    Es probable que cada vez más empresas vayan a retirarse de Israel en los próximos años, como resultado de los esfuerzos del BDS, y eso sería un éxito para el movimiento. Sin embargo, ¿qué le dice a los ciudadanos palestinos de Israel que podrían enfrentar despidos u otras consecuencias económicas si las empresas multinacionales abandonan el mercado israelí?

    “El régimen de opresión israelí, y no la resistencia a la ocupación y el apartheid, es el responsable de eso y de cualquier otra consecuencia que tenga esta resistencia a la opresión”.

    “Quienes afirman que el BDS perjudica a los palestinos no solamente están haciendo afirmaciones infundadas y carentes de ética, sino además no parecen entender que la resistencia siempre tiene un costo al principio. También están siendo paternalistas al decirnos que ellos entienden mejor que nosotros nuestros intereses. Rechazamos completamente esta actitud colonial. Nada afecta tanto al pueblo palestino, ya sea en los territorios del 67, del 48 o en el exilio, como la opresión racista y colonial de Israel.”

    Como ciudadano palestino de Israel que no puede apoyar públicamente el BDS debido a la legislación criminalizadora, siento que no puedo unirme a vuestro movimiento popular no violento. ¿Cómo podemos apoyar los y las activistas locales?

    “Esa es una mala interpretación de la ley israelí anti-BDS, draconiana y antidemocrática. Mala como es, la ley no impide en realidad apoyar el BDS. Sólo hace ilegal abogar públicamente por el boicot a Israel o a cualquier institución israelí. Cualquier ciudadano judío o palestino de Israel que desee apoyar al movimiento BDS puede declarar públicamente su apoyo sin violar la ley –siempre y cuando no exhorte directamente al boicot”.

    (Nota del editor: La ley antiboicot en Israel no penaliza al que exhorta a boicotear a Israel o a sus instituciones, pero sí permite a los ciudadanos particulares demandar por daños económicos a cualquiera que haga un llamamiento público a boicotearlos).

    “Hay maneras de burlar esta ley represiva. Por ejemplo, yo puedo explicar por qué la empresa X es cómplice de violaciones del derecho internacional y luego decir: ‘Yo estoy boicoteando los productos de esta compañía, pero debido a la represiva ley antiboicot, no se me permite exhortarles a ustedes a boicotearla también’. De esa manera estoy indirectamente llamando al boicot sin violar la ley”.

    “Pero en última instancia, necesitamos una desobediencia civil generalizada en contra de ésta y todas las demás leyes draconianas de Israel, como hizo el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y el movimiento antiapartheid sudafricano. Las leyes injustas y contrarias a la ética no deben ser obedecidas. Las personas de conciencia deben desobedecerlas colectiva y activamente, y eventualmente repudiarlas”.

    Otro éxito reciente de la campaña BDS, que llenó los titulares en Israel y en todo el mundo, no fue –sorprendentemente– organizado por Barghouti y el BNC, sino por la Autoridad Palestina. Como miembro de la FIFA, la Asociación Palestina de Fútbol logró amenazar a Israel con ser expulsado de torneos deportivos internacionales, y al final lo forzó a cambiar las políticas que afectan al fútbol palestino. Quise entender qué piensa Barghouti de esto, y de la misma ANP.

    “El BDS es un movimiento de derechos humanos de base y de la sociedad civil, totalmente independiente de las estructuras oficiales palestinas y de cualquier gobierno”, enfatiza. “Jugó un papel decisivo en la campaña para expulsar a Israel de la FIFA, y muchos observadores reconocen ese papel. Las y los activistas de solidaridad con Palestina, que en su casi totalidad apoyan el BDS, estuvieron luchando durante meses para concientizar sobre las violaciones a los derechos de los atletas palestinos cometidas por Israel en el contexto general de ocupación y opresión.

    “El hecho de que funcionarios palestinos lideraran el esfuerzo público en este sentido fue nuestro talón de Aquiles, porque la Autoridad Palestina está encadenada a los humillantes Acuerdos de Oslo, y no está concebida para resistir al régimen de opresión israelí de ninguna manera significativa o estratégica.”

    El movimiento BDS se está volviendo más y más popular. ¿Hacia dónde ve que va el movimiento, tanto en el futuro cercano como lejano?

    “Estamos en camino de volvernos mainstream. Ese es nuestro desafío. Y no estamos pidiendo caridad: estamos apelando a la solidaridad efectiva. Como dijo Martin Luther King Jr., el boicot en un nivel básico implica ‘retirarle la cooperación a un sistema perverso’. Cuando le pedimos a instituciones y organizaciones que retiren inversiones de compañías involucradas en los crímenes de Israel no estamos pidiendo nada heroico: estamos simplemente pidiendo a esas organizaciones que cumplan con una profunda obligación moral. Esa es la lógica persuasiva y ética del BDS, y es un factor fundamental en el impresionante crecimiento del movimiento en la última década”.

    “El movimiento BDS está llegando a un punto de inflexión, principalmente debido a que su estrategia funciona –y funciona bien–, y a que Israel se ha desplazado hacia la derecha fanática, con elementos fascistas en el gobierno, dejando caer la última máscara de su engañosa ‘democracia’. Quizás nuestro logro más importante es haber unido a los palestinos de todo el espectro político e ideológico en una plataforma de derechos humanos y en torno a una forma no violenta de resistencia que está anclada en el derecho internacional”.

    A juzgar por las victorias que el BDS ha estado acumulando recientemente parecería que, finalmente, esta estrategia basada en una lógica de presión sostenida y creciente sobre Israel en todos los campos –académico, cultural, económico y militar– está empezando a tener un efecto real y serio. O como dice Omar Barghouti: “todavía no estamos allí, pero nuestro momento sudafricano está llegando”.

     

    Fuente: Interview: The man behind the BDS movement, Rami Younis, +972 Magazine (14/06/2015)
    Traducción: María Landi.

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    María Landi

    Al celebrar sus 10 años de existencia, el movimiento palestino y global de BDS se ha convertido en el nuevo enemigo del régimen sionista.
    BDS
    El próximo 9 de julio, la campaña palestina de BDS cumplirá 10 años.

    El escándalo de corrupción que estalló en el reciente Congreso de la FIFA le restó visibilidad a otra polémica desatada en la reunión: la solicitud formal de la Federación de Fútbol Palestina de suspender a Israel por violar la normativa de la FIFA al encarcelar, mutilar y matar a futbolistas palestinos y negarles la libertad de movimiento en su territorio.

    La iniciativa había generado una importante campaña internacional de presión sobre la FIFA (“Tarjeta roja para el apartheid”), que ocupó espacios incluso en los medios masivos. Cerca de 20 000 personas –incluyendo conocidas personalidades, artistas e intelectuales– habían adherido a la campaña, imitando la primera iniciativa de boicot internacional que se realizó contra la Sudáfrica del apartheid. Además, organizaciones internacionales convocaron a protestar en Zúrich ante la sede del 65º Congreso de la FIFA.

    De ahí que la frustración de la sociedad civil palestina y sus aliados en el mundo fuera grande cuando en el último minuto, cediendo una vez más a la presión de Israel y sus cómplices, el representante palestino de la ANP en la FIFA, Jibril Rajoub, retirara la solicitud a cambio de vagas promesas de mejora que, como todos saben, Israel no va a cumplir.

    Pero si bien esta vez Israel ‘zafó’, no le va tan bien en su millonario empeño por detener la creciente y exitosa campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Aun los más incrédulos han tenido que admitir ese avance, no solo por sus éxitos notorios , sino también por la preocupación que suscita en las más altas esferas del gobierno israelí.

    Guerra frontal al BDS

    Lanzado en 2005 por la mayor coalición de la sociedad civil palestina, el BDS pide el fin de la ocupación israelí de 1967, el fin de la discriminación racial institucionalizada (que se ajusta a la definición de apartheid de Naciones Unidas) y el derecho al retorno de los refugiados palestinos desarraigados y desposeídos en 1948. Se trata de una medida pacífica que busca presionar para generar un cambio efectivo, ante la sistemática negativa de Israel a acatar las resoluciones de la ONU.

    La campaña fue iniciada al cumplirse –el 9 de julio de 2005– el primer aniversario del dictamen de la Corte Internacional de Justicia que declaró ilegales el Muro y todo el sistema asociado de ocupación y colonización israelíes, y llamó a los miembros de la ONU a tomar medidas para ponerles fin. La falta de voluntad política de la comunidad internacional llevó a la sociedad civil palestina a convocar a sus pares de todo el mundo, siguiendo el ejemplo del movimiento que puso fin al apartheid en Sudáfrica. Al celebrar su 10º aniversario, el BDS puede jactarse de estar ganando la batalla de la opinión pública.

    En efecto, de ignorado durante años, el BDS pasó a ser un asunto de Estado en Israel. El año pasado, en su discurso ante AIPAC (el poderoso lobby judío norteamericano) Netanyahu nombró 18 veces al BDS. El Presidente, el Parlamento y el flamante gabinete del nuevo gobierno de Netanyahu –el más extremista de toda la historia del país– han calificado a la campaña de boicot como “amenaza existencial y estratégica”. Netanyahu encargó a Gilad Erdan, nuevo ministro de Asuntos Estratégicos y Diplomacia, el cometido especial de combatir al BDS, asignándole un presupuesto adicional a las ya millonarias sumas que el país invierte en su industria de propaganda (hasbará). Sin contar los 50 millones de dólares comprometidos a principios de junio por varios magnates judío-norteamericanos como Sheldon Adelson y Haim Saban en una reunión celebrada en Las Vegas para discutir y financiar estrategias de combate al BDS en las universidades del país.

    Por otro lado, este mes la Suprema Corte de Israel ratificó la ley –fuertemente criticada por su carácter antidemocrático– que criminaliza a quienes inciten o adhieran al boicot. Es decir, los israelíes pueden boicotear –y de hecho lo hacen– productos turcos, tapados de piel animal o comida no kosher, pero no los productos de las colonias. Como escribió el periodista Noam Sheizaf, “hoy en Israel se puede boicotear cualquier cosa, excepto la ocupación”.

    La cuestión es cuánto dinero será necesario para frenar la bola de nieve en que se ha convertido la campaña de BDS. Desde que en 2013 Stephen Hawking canceló un viaje a Israel adhiriendo públicamente al boicot académico, los éxitos han ido en aumento. Recientemente, la Unión Nacional de Estudiantes británica (que agrupa a 600 gremios) se sumó al BDS, siguiendo los pasos de unos 700 artistas de ese país que en febrero adhirieron al boicot cultural. Y en mayo, más de 300 investigadores y docentes belgas se unieron al boicot académico.

    En el mismo EE. UU., asociaciones académicas, prestigiosas universidades, iglesias cristianas y hasta organizaciones judías vienen cuestionando con fuerza las políticas israelíes y aprobando mociones de boicot o de retiro de inversiones en empresas israelíes o multinacionales que lucran con la ocupación. En Europa han hecho lo mismo importantes fondos de pensiones, con pérdidas millonarias para los bancos israelíes; varios ayuntamientos cancelaron contratos con empresas multinacionales involucradas con la ocupación, y tiendas y supermercados han retirado productos israelíes fabricados en territorio ocupado.

    Varias compañías ya vienen sintiendo el impacto del boicot y han empezado a cerrar sus negocios o a anunciar su retiro de Israel. Así lo han hecho la británica G4S y las francesas Veolia y Orange. Aunque aún está por verse si esos anuncios se materializan, es indiscutible que “el movimiento BDS ha mostrado que debe pagarse un precio por la participación israelí en la colonización de los territorios palestinos”, como declaró Mahmud Nawayaa, coordinador del Comité Nacional Palestino del BDS.

    El año pasado la campaña alcanzó un pico importante cuando firmar un contrato publicitario con la empresa israelí SodaStream (ubicada en Jerusalén Este ocupada) le costó a la actriz Scarlett Johansson su puesto como embajadora de Oxfam. Pero mayor fue el precio pagado por la misma SodaStream, que vio desplomarse sus acciones y terminó anunciando el traslado de su planta al desierto del Negev. En situación similar se encuentra la empresa Ahava que produce cosméticos en una colonia ubicada en la parte ocupada del Mar Muerto, y que es objeto desde hace años de la campaña de boicot “Belleza robada”. Este mes se supo que Ahava está considerando trasladar su planta para frenar las pérdidas que sufre cada año como consecuencia del boicot.

    Las directivas tomadas por la Unión Europea en 2013 ya están afectando exportaciones agrícolas de las colonias ubicadas en el Valle del Jordán palestino. La situación amenaza agravarse con nuevas disposiciones anunciadas por el bloque que obligarían a etiquetar los productos provenientes del territorio ocupado, prohibiendo que se exporten como “Made in Israel”.

    Los gobiernos y empresas que toman medidas de presión hacia Israel no lo hacen impulsados por códigos éticos, sino cediendo a la presión de consumidores y electores. Fue muy claro en el caso de la francesa Orange, después que su rama israelí, además de operar en las colonias, apareció patrocinando directamente unidades militares que participaron en el último ataque a Gaza. Esto no hace sino demostrar la fuerza del boicot como herramienta que está en las manos de ciudadanas y ciudadanos comunes.

    La preocupación que estas semanas ha llenado los titulares de los medios israelíes no es exagerada. El Financial Times reseñó un informe filtrado del gobierno israelí donde se estima que el BDS podría costarle a su economía unos 1400 millones de dólares al año, principalmente por la caída de exportaciones de las colonias si se concretara el etiquetado anunciado por la Unión Europea. Sin embargo un estudio de la estadounidense Rand Corporation afirma que las pérdidas serían más de tres veces superiores, llegando a unos 47 000 millones de dólares en 10 años.

    Cavándose su propia fosa

    Es indudable que el nuevo gobierno fascista de Israel, y las declaraciones explícitas del gabinete sobre que hay que anexar directamente los territorios ocupados, han contribuido al acelerado avance del BDS. Como escribió Omar Barghouti en el New York Times: “Un Gobierno dirigido por un primer ministro que rechaza un Estado palestino, que convierte a los ciudadanos palestinos de Israel en el objetivo de sus comentarios racistas y cuyo aliado principal, el partido Hogar Judío, defiende la creación de bantustanes palestinos, hará muy difícil la defensa de Israel ante el tribunal de la opinión pública mundial”.

    El mismo Barak Obama (que ya tuvo un choque con Netanyahu cuando en marzo éste habló en el Congreso de EE.UU. contradiciendo la voluntad del presidente) declaró recientemente: “El mundo ya no cree que Israel sea serio acerca de los dos Estados”, recordando la afirmación de Netanyahu antes de las elecciones de marzo sobre que el Estado de Palestina no existirá mientras él sea primer ministro.

    La sociedad israelí, sin embargo, no puede entender las razones del creciente aislamiento internacional. Ante el avance del BDS, el establishment israelí reacciona de la única manera que sabe hacerlo: culpando a las víctimas. Mientras la clase política esgrime la gastada muletilla del “antisemitismo”, la Corte Suprema equipara a los partidarios del BDS con los que niegan el Holocausto, el ‘opositor liberal’ Yair Lapid dice que son los mismos que atacaron las Torres Gemelas y los medios masivos los comparan con Al Qaeda e ISIS, una encuesta reciente reveló que tres cuartas partes de la opinión pública israelí considera que “el mundo entero está contra nosotros”.

    Es el resultado inevitable de un narcisismo victimista inculcado desde el jardín de infantes, por el cual los israelíes se vuelven incapaces de sentir compasión por el sufrimiento palestino y de admitir que su país es en realidad el victimario. La violación sistemática del Derecho Internacional y de numerosas resoluciones de la ONU son irrelevantes para una sociedad educada en una ideología supremacista que le otorga derechos territoriales exclusivos derivados de un texto religioso.

    Solo unas pocas voces críticas –entre ellas, periodistas como Gideon Levy, Amira Hass, Dahlia Scheindlin, consideradas traidoras por la mayoría de la sociedad israelí– intentan inútilmente alertar a sus compatriotas sobre el derrotero suicida por el que se está llevando al país. Esas voces señalan que la incapacidad de la gente de preguntarse por las causas del boicot es coherente con la postura de su gobierno, para el cual todas las estrategias son válidas para acabar con el BDS… menos poner fin a la ocupación.

    ¿Y América Latina?

    Es indiscutible que los vientos del hemisferio Norte son apenas una brisa en nuestra región. De hecho Israel trata de aprovechar la relativa legitimidad que le queda por aquí avanzando distintas propuestas de normalización en los planos comercial, cultural y diplomático. Así, no solo gobiernos, sino también sindicatos, universidades, artistas, instituciones culturales y deportivas de América Latina aceptan de buen grado las ofertas de patrocinio, viajes, festivales, becas y cursos, desconociendo –por ignorancia o indiferencia– el llamado de la sociedad civil palestina a poner fin a las relaciones de normalidad con Israel.

    Sin embargo las cosas están empezando a cambiar, aunque lentamente. Brasil es el país que ofrece los mejores ejemplos de ello:

    • En agosto 2014, la presión de artistas participantes consiguió que la 31ª edición de la Bienal de São Paulo retirara el patrocinio de la embajada israelí.
    • En diciembre del mismo año, movimientos sociales y de solidaridad lograron que el gobierno de Rio Grande do Sul cancelara un importante acuerdo de cooperación con la empresa militar israelí Elbit Systems.
    • En mayo de este año, el gobierno brasileño anunció que no adjudicará a la empresa de seguridad israelí ISDS un contrato por 2200 millones de euros para las Olimpíadas de 2016 en Río de Janeiro.
    • Estos días los grandes medios brasileños están difundiendo la creciente campaña para que Caetano Veloso y Gilberto Gil cancelen su concierto en Israel; una presión que se ha vuelto internacional: el británico Roger Waters (ex líder de Pink Floyd y abanderado del boicot cultural) ya les escribió dos cartas públicas, y el obispo sudafricano Desmond Tutu (también partidario del BDS) les pidió que no actúen en Israel.

    En Argentina, 2013 fue un año significativo para el despegue del BDS:

    • El gobierno de la Provincia de Buenos Aires suspendió un acuerdo por 170 millones de dólares con la firma estatal israelí Mekorot, después de una campaña de sindicatos y grupos de derechos humanos que conectaron el apartheid del agua que Israel practica en Palestina con evidencia de que el proyecto perjudicaría a los consumidores argentinos.
    • Docentes universitarios de todo el país iniciaron una campaña de boicot académico que ya tiene más de 400 adhesiones.

    A nivel regional, las últimas Cumbres de la Sociedad Civil del MERCOSUR han aprobado en sus declaraciones finales la moción de suspender el tratado de libre comercio con Israel (el único que el bloque firmó con un país de fuera de la región). Pero aún no se han tomado medidas para pasar del discurso a la práctica.

    En cuanto al boicot cultural, en varios países de la región se ha hecho campaña contra la actuación de compañías israelíes o para pedir a nuestros artistas que no actúen en Israel. Hasta ahora los resultados han sido escasos, aunque es bueno señalar una campaña exitosa que pasó desapercibida: el año pasado, en pleno ataque sobre Gaza, la popular murga uruguaya Agarrate Catalina canceló su actuación en Tel Aviv; aunque no explicó las razones, se supo que lo hizo atendiendo a las fuertes presiones que recibió desde ambas orillas del Plata. Incluso Joaquín Sabina fue repudiado cuando actuó en tres países del Cono Sur por haberse negado a cancelar dos actuaciones previas en Israel.

    Más allá de los limitados alcances de estas iniciativas, el mensaje se está haciendo sentir con claridad: el precio de hacer negocios o mantener vínculos ‘normales’ con Israel es cada vez más alto. El fantasma de Sudáfrica está en la memoria de todos, y muchos sienten que es hora de marcar distancia, antes que sea demasiado tarde. Como expresó Omar Barghouti en una reciente entrevista: “Todavía no estamos allí, pero nuestro momento sudafricano está llegando”.

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    Con Omar Barghouti

    María Landi. Entrevista realizada al final de una charla reciente en el campo de refugiados de Aida (Belén, Cisjordania).

    María Landi: ¿Qué potencial y desafíos ve el movimiento BDS en América Latina?
    Omar Barghouti: Nosotros vemos a América Latina como una gran inspiración para las redes de derechos humanos y movimientos sociales en todo el mundo. También la vemos como una región clave para el trabajo de solidaridad con Palestina, dado el rápido aumento de la influencia de Israel en la región.

    Años atrás, esa influencia se limitaba mayormente a apoyar dictadores y escuadrones de la muerte, y a hacer el trabajo sucio para Estados Unidos en su patio trasero. Hoy, la influencia de Israel alcanza incluso a gobiernos que simbólicamente apoyan los derechos palestinos en Naciones Unidas y en todas partes, pero sin embargo no tienen problema en invertir cientos de millones de dólares para comprarle a Israel equipamiento militar y de seguridad que ha sido “testeado” en la población civil de Palestina y Líbano.

    El BDS en América Latina se ha vuelto más urgente que nunca. Tenemos que construir un movimiento de base que sea inclusivo, no sectario, opuesto a toda forma de racismo y discriminación y capaz de construir alianzas con otros movimientos de derechos humanos y por la justicia socio-económica en el continente.

    Las alianzas con movimientos que luchan por los derechos colectivos: indígenas, negros, mujeres, trabajadoras, campesinos, sin tierra, estudiantes, LGBTQ, ecologistas, teólogos de la liberación, etc., están en el foco de nuestra estrategia en construcción. El hecho de haber nombrado recientemente a un coordinador de campañas para América Latina es un indicador de la importancia que le damos a esa región.

    ML: ¿Qué espera el Comité Nacional Palestino de BDS de activistas y sociedad civil de América Latina?
    OB: Esperamos ver que las campañas estratégicas de BDS se desarrollen de manera efectiva en todo el continente, repitiendo victorias como la de Brasil contra Elbit Systems y aprendiendo de ella para obtener otras en el futuro cercano. Esperamos que se desafíe a Israel y sus cómplices y se les haga rendir cuentas, y que los movimientos sociales de América Latina trabajen junto al movimiento BDS para frenar la creciente militarización del continente.

    Nuestras hermanas y hermanos de América Latina conocen el apoyo que Israel le dio a todos y cada uno de los dictadores, y cómo ha entrenado y armado a los escuadrones de extrema-derecha y fuerzas de seguridad. Esa es la herencia de Israel en el continente. Por eso, la campaña de BDS es buena para los pueblos de América Latina tanto como lo es para el pueblo palestino.

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    Fuente: El fantasma sudafricano recorre Israel, María Landi (19/06/2015)

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  • Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes

    Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes

    Un libro sobre la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra la política de ocupación ilegal de territorios y el apartheid de la población palestina ejercidos por los gobiernos del Estado israelí. Una campaña cívica de alcance mundial que, al igual que la llevada a cabo contra el apartheid sudafricano, se propone acabar con las desastrosas políticas contrarias a los derechos humanos fundamentales de los sucesivos gobiernos israelíes con la complicidad de las grandes potencias.

    En edición de Luz Gómez, con la participación, por orden alfabético de Frank Barat, Omar Barghouti, Ramzy Baroud, John Berger, Judith Butler, Angela Davis, Richard Falk, Daniel Gil, Luz Gómez, Héctor Grad, Ran Greenstein, Aitor Hernández, Stéphane Hessel, Shir Hever, Ayesha Kidwai, Naomi Klein, Gideon Levy, Ken Loach, Haneen Maikey, José Luis Moragues, Ilan Pappé, Prabir Purkayastha, Raji Sourani, Magali Thill, Desmond Tutu, Alice Walker, Roger Waters y Slavoj Žižek.

    Presentación de Luz Gómez (editora)

    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes.
    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes, editado por Luz Gómez. Colección Disenso.

    El llamamiento de la sociedad palestina al Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel (2005) se halla en un punto de inflexión. A la vez que la ocupación y el apartheid se han ido agudizando en estos años, se ha consolidado la campaña internacional para presionar a Israel a través del boicot económico, académico y cultural. La Operación Plomo Fundido contra Gaza del invierno de 2008-2009 y la parálisis de la Autoridad Nacional Palestina han hecho posible el cambio de mentalidad en la solidaridad con Palestina. La sociedad civil internacional ha respondido al llamamiento palestino. El BDS se ha convertido en un instrumento eficaz de movilización social y presión política contra la permisividad de los Gobiernos con la ocupación y el apartheid israelíes. El avance del BDS supone la recuperación de una forma de entender la política y la solidaridad ya practicada contra el apartheid de Sudáfrica, pero arrinconada con el triunfo voraz del neoliberalismo en los últimos veinticinco años.

    Lejos de avanzar en una solución que dé respuesta a los derechos de los palestinos reconocidos por Naciones Unidas, Israel ha seguido incumpliendo de forma sistemática todas sus obligaciones como potencia ocupante y como Estado de derecho para todos sus ciudadanos, incluidos los israelíes no judíos. El desprecio a las resoluciones de la ONU ha llegado al punto de que han dejado de ser la referencia en las llamadas «conversaciones de paz». Más colonias, más apartheid, más represión y violencia viene siendo la respuesta israelí a todo intento negociador. A esta realidad oficial se opone la petición de justicia y dignidad, objetivo del movimiento BDS. Sus medios, sean el boicot, las desinversiones económicas o las sanciones internacionales, no son un fin en sí mismos, sino que su verdadero fin es que se acabe el BDS: si el BDS triunfa, está condenado a desaparecer.

    No ha llegado aún ese momento, pero sí está claro que ya no hay marcha atrás. Hace diez años la comunidad universitaria occidental acogió con cierta condescendencia el llamamiento al boicot académico de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI), pero a finales de 2013 varios sindicatos universitarios y asociaciones científicas, incluida la poderosa American Studies Association, han dado su apoyo expreso al BDS. Hace cinco años, antes de la guerra de Gaza, ninguna caja de ahorros, y menos aún holandesa, hubiera pensado en retirar sus inversiones en los bancos israelíes por operar indistintamente en Israel y los territorios ocupados; PGGM lo ha hecho en 2013 invocando su «responsabilidad social». Hace tan solo dos años era inimaginable que Alemania, como anunció su Gobierno en enero de 2014, bloqueara su financiación a instituciones y empresas ubicadas en las colonias de Cisjordania y Jerusalén Oriental. Es más, hace apenas un año el boicot era un tema tabú en los grandes medios de comunicación occidentales. El affaire Scarlett Johansson/Oxfam, denunciado masivamente en las redes sociales, ha acabado arrastrando a la prensa y la televisión al debate, y ha popularizado el BDS. Hasta el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, ha avisado a Israel de que el boicot será imparable si no se presta al acuerdo en la enésima ronda de negociaciones de paz.

    Este libro presenta colaboraciones que reflejan, desde distintas perspectivas, las «formas de desposesión polivalentes» de la ocupación israelí de Palestina. Nuestra pretensión ha sido no solo contar la historia, el sentido y las prácticas del movimiento BDS, sino mostrar además el carácter transversal de la lucha por la justicia en Palestina, que el BDS vehicula. Es un libro con análisis, reflexiones y testimonios de autores palestinos e israelíes, pero también europeos, norteamericanos, sudafricanos e indios, y ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de todos ellos. Algunas contribuciones han aparecido con anterioridad en publicaciones digitales o en otras lenguas, como se recoge en el apartado de créditos.

    Distintas personas han contribuido de un modo u otro a este proyecto. No podemos dejar de mencionar a Jorge Gimeno, que vio su necesidad cuando nada parecía hacerlo viable, e insistió en ella. Y, sobre todo, a los compañeros de Autónom@s por Palestina, el grupo BDS de la Universidad Autónoma de Madrid, que tiene la suerte de contar entre sus miembros con Héctor Grad, Laura Galián y Fernando García Burillo. Sin todos ellos el libro no hubiera salido adelante.

    La lucha contra el racismo y la segregación no conoce fronteras ni excepciones históricas. La justicia, como dice siempre Raji Sourani, o es universal o no existe. Para recordarlo y que se cumpla en Palestina, el BDS está en marcha.

    Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes
    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes. Colección Disenso, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.

     

    Fuente y más información: Colección Disenso, de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.
    Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP).

    Mira el índice del libro en pdf.

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  • ¿Está llegando la campaña de BDS contra Israel a un momento decisivo?

    ¿Está llegando la campaña de BDS contra Israel a un momento decisivo?

    Omar Barghouti
    Aljazeera
    Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.
    Omar Barghouti.
    Omar Barghouti.

    En la cima de su poderío económico y militar (particularmente nuclear), Israel se siente inusitadamente vulnerable pero, irónicamente, en este caso la amenaza procede de un movimiento no violento anclado en el derecho internacional y en la Declaración Universal de Derechos Humanos. El pasado mes de junio el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu clasificó al movimiento global dirigido por palestinos de boicot, desinversiones y sanciones a Israel (BDS) de “amenaza estratégica” para el régimen de ocupación, colonización y apartheid de Israel al decidir asignar al ministro de Asuntos Estratégicos toda la responsabilidad de la lucha contra este movimiento.

    Este cambio espectacular es un reflejo del fracaso de la bien engrasada campaña israelí “Marca Israel” dirigida por el Ministerio de Exteriores desde que en 2005 se lanzó la campaña de BDS y que considera que la cultura es una herramienta de propaganda y cuya lógica es utilizar a los artistas y escritores israelíes para mostrar al mundo “la cara más hermosa de Israel”.

    El hecho de que muchas personas de conciencia de todo el mundo se hayan dado cuenta de que se puede acabar con la impunidad de Israel únicamente por medio de la resistencia popular interna unida a una presión y exigencia de responsabilidad continuas y consecuentes moralmente ha dado un gran impulso a las campañas de BDS. El brutal e ilegal bloqueo de Israel a Gaza, la constante construcción de ilegales colonias y de un muro de separación en la ocupada Cisjordania, su “estrategia de judaización” de Jerusalén, Galilea, el valle del Jordán y del Naqab (Negev) tal como señalan varios informes oficiales de las Naciones Unidas, su adopción de nuevas leyes racistas y su negación de los derechos de los refugiados palestinos, todo ello ha alejado a muchos de quienes entonces apoyaban a Israel.

    Los éxitos de la campaña de BDS en estos dos últimos años pueden ser el factor que ha puesto nervioso al régimen israelí. El apoyo del Congreso Nacional Africano al movimiento en diciembre de 2012, el apoyo al BDS y la cancelación de espectáculos por parte de artistas y grupos de música de fama internacional, la decisión de uno de los científicos más importantes del mundo, Stephen Hawking, de respetar el boicot y cancelar su participación en una conferencia en la Universidad Hebrea y la reciente avalancha de resoluciones de boicot de asociaciones académicas estadounidenses han contribuido a que se considere que el movimiento de BDS está alcanzando su momento sudafricano.

    Pero la valoración de Israel por parte de la opinión pública mundial se está deteriorando últimamente debido a dos factores fundamentales: el poder moral del movimiento de BDS, incluido su crucial componente anticolonial israelí y el giro de Israel hacia la extrema derecha. Según una encuesta realizada por la BBC en 2013, Israel comparte con Corea del Norte el puesto de tercer país peor considerado del mundo en opinión de amplias mayorías europeas y de otras partes.

    ¿Qué es el BDS?

    El llamamiento de BDS fue lanzado el 9 de julio de 2005 por una alianza de más de 170 partidos, sindicatos, redes de refugiados, ONG y asociaciones de base palestinas que pedían a las organizaciones de la sociedad civil internacional y a las personas de conciencia “imponer un amplio boicot e implementar iniciativas de desinversión contra Israel similares a las aplicadas a Sudáfrica durante la era del apartheid”.

    En concreto, la campaña de BDS pide el fin de la ocupación israelí de los territorios palestinos y demás territorios árabes ocupados desde 1967 (incluido el desmantelamiento del Muro y de las colonias), el fin del sistema israelí de discriminación racial de los ciudadanos palestinos y que se respete el derecho inherente de los refugiados palestinos a retornar a los hogares de los que son originarios, un derecho sancionado por las Naciones Unidas.

    Estos tres derechos básicos corresponden a los tres principales componentes del pueblo palestino: los palestinos y palestinas de Gaza y Cisjordania, incluido Jerusalén Oriental (el 38% del pueblo palestino, según estadísticas de 2011), de los territorios de 1948 que viven bajo el apartheid israelí (el 12%) y del exilio (el 50%). Más de dos terceras partes del pueblo palestino son personas refugiadas o desplazadas internas.

    Poder blando en funcionamiento

    Figuras de la talla e influencia pública de Desmond Tutu, Roger Waters, Naomi Klein, Alice Walker, Judith Butler, John Berger, Ken Loach, Angela Davis, Arundhati Roy, Marcel Khalife y Aijaz Ahmed han llegado a la conclusión de que, al igual que ocurrió en la lucha contra la Sudáfrica del apartheid, la campaña BDS es fundamental para obligara Israel a cumplir sus obligaciones según el derecho internacional.

    Al pedir a las personas de conciencia del mundo que ayuden a acabar con el sistema de opresión de Israel basado en tres facetas el movimiento de BDS no está pidiendo nada heroico, sino cumplir con la profunda obligación moral de no ser cómplices de la opresión. Dados los miles de millones de dólares que los Estados occidentales, especialmente Estados Unidos y Alemania, prodigan anualmente a Israel y el lucrativo comercio militar con Israel, los contribuyentes de estos países están subvencionando de hecho las violaciones por parte de Israel del derecho internacional en un momento en el que los programas sociales nacionales están sufriendo graves recortes, aumenta el paro y se está devastando el medio ambiente. Poner fin a la complicidad con los crímenes israelíes no solo es bueno para los palestinos, sino que sin lugar a dudas lo es también para el “99%” de personas de todo el mundo que luchan por la justicia social y económica, y en contra de la guerra perpetua.

    Basándose en su ascendiente global, el movimiento de BDS (dirigido por la mayor coalición de la sociedad civil palestina, el Comité Nacional de BDS, BNC por sus siglas en inglés) se está extendiendo por todo el mundo y logrando victorias significativas.

    Hace solo unos días la Asociación de Estudios Estadounidenses adoptó el boicot académico a Israel con el sorprendente apoyo de la mayoría de sus miembros. En abril la Asociación para Estudios Asiático-Estadounidenses se convirtió en el primer organismo académico de Estados Unidos que adoptaba el boicot académico a Israel. Aproximadamente al mismo tiempo la Federación de Estudiantes Belgas Francófonos (FEF, por sus siglas en francés), que representa a unos 100.000 miembros, adoptó el boicot a las instituciones académicas israelíes, al igual que el Sindicato de Profesores de Irlanda. En marzo de 2011 la Universidad de Johannesburgo cortó sus relaciones con la Universidad Ben Gurion debido a las violaciones de derechos humanos.

    Los consejos de estudiantes de varias universidades de norteamérica, incluida la Universidad de California, Berkeley, adoptaron la desinversión de compañías que se benefician de la ocupación de Israel.

    La lista sigue y sigue

    Han dado su apoyo a la campaña de BDS los principales federaciones de sindicatos internacionales que cuentan con millones de miembros en Sudáfrica, Gran Bretaña, Irlanda, India, Brasil, Noruega, Canadá, Italia, Francia, Bélgica y Turquía, entre otros países.

    Veolia, una empresa cómplice de la ocupación israelí, ha perdido contratos, o ha tenido que retirar su oferta, por valor de miles de millones de dólares, sobre todo en Suecia, Reino Unido, Irlanda y últimamente en Estados Unidos.

    La mayor empresa de seguridad del mundo, G4S, está experimentando importantes fracasos simbólicos debido al activismo de las campañas de BDS en Noruega, Sudáfrica, el Parlamento Europeo, varias universidades británicas y otros lugares debido a su relación con las cárceles israelíes en las que se tortura a las presas y presos palestinos, incluidos menores, y con varios proyectos que violan el derecho internacional. Admitiendo el daño que las campañas de BDS han causado a su reputación, G4S ya ha prometido ir suprimiendo paulatinamente su vinculación con las violaciones por parte de Israel del derecho internacional.

    La cadena de supermercados británica Co-op, la quinta mayor de Reino Unido, ha adoptado la política de boicotear a las compañías que operan en los territorios palestinos ocupados.

    El año pasado la Iglesia Metodista Unida pidió el boicot a los productos de las colonias israelíes, lo mismo que la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos y la Iglesia Unida de Canadá. La Iglesia Menonita de Estados Unidos fue aún más lejos al decidir no invertir en ninguna compañía que estuviera implicada en la ocupación israelí.

    El gobierno holandés ha “disuadido” públicamente a las empresas holandesas de hacer negocios con entidades israelíes en los territorios palestinos ocupados, lo que ha llevado a la principal empresa constructora holandesa, Royal Haskoning DHV, a retirarse de un proyecto de tratamiento de aguas residuales con el ayuntamiento israelí en el ocupado Jerusalén Este. En el mismo contexto, la compañía pública de aguas holandesa Vitens también ha puesto término a un contrato con la compañía nacional de aguas israelí Mekorot.

    En esta misma línea, el gobierno británico ha publicado directrices relativas a los negocios con las ilegales colonias israelíes. Esta medida está en continuidad con la publicación de las directrices de la Unión Europea contra la financiación de proyectos y entidades israelíes ubicadas en los territorios palestinos.

    La compañía de ferrocarril controlada por el gobierno alemán Deutsche Bahn se retiró de un proyecto israelí que invadía territorio palestino y funcionarios de ministerio de Exteriores alemán informaron a representantes de la sociedad civil palestina que han aconsejado a todas las instituciones académicas que eviten establecer relaciones con Ariel, una colonia-facultad israelí en Cisjordania.

    La violenta represión, la limpieza étnica y el bloqueo contra los palestinos de Israel están aumentando, pero el hecho de que el movimiento global de BDS esté ganando la batalla de los corazones y de las mentes por todo el mundo nos da la esperanza de que venceremos. Puede que estemos llegando a un punto de inflexión.

    Omar Barghouti es un activista en favor de los derechos humanos independiente palestino y miembro fundador del movimiento de BDS. Es autor de Boycott, Divestment, Sanctions: The Global Struggle for Palestinian Rights (Haymarket: 2011).

     

    Fuente: Is BDS’ campaign against Israel reaching a turning point? – Al Jazeera (22/12/2013). Traducción de Rebelión (3/01/2014).

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  • ¿Por qué el BDS es hoy un deber moral? Una respuesta a Bernard Henri-Levy

    ¿Por qué el BDS es hoy un deber moral? Una respuesta a Bernard Henri-Levy

    Omar Barghouti

    Miembro fundador, Movimiento por el BDS

    Huffington Post: 1 de Febrero de 2011

     

    En su furioso ataque contra el movimiento de boicot, desinversión y sanciones contra Israel (BDS), Bernard Henri-Levy trata desesperadamente de calumniar al movimiento presentando algunas hipótesis claramente falsas y engañosas que repite de forma maquinal, de las que extrae por lo tanto conclusiones infundadas, e incluso ilógicas. Lo que el señor Levy trata de esconder u ocultar principalmente son los objetivos reales del movimiento, quién está detrás de él, y las razones que explican su espectacular crecimiento reciente, especialmente en Francia y otros países occidentales.
    (more…)

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  • ¿Por qué boicotear a Israel? Omar Barghouti

    ¿Por qué boicotear a Israel? Omar Barghouti

    ¿Por qué boicotear a Israel?

    Omar Barghouti

    “¿Dónde está el mundo? ¿Están todos muertos?” Así clamaba una madre doliente en Rafah (Franja de Gaza) que apareció en al-Yazira. Ante ella, yacía el cuerpo sin vida de su pequeño.

    Enfrentados a la abrumadora opresión de Israel, los palestinos que sufren la ocupación, los de los campos de refugiados y los que habitan en el corazón de la característica forma de apartheid del estado hebreo se vuelven cada vez más hacia el mundo en busca de comprensión, de compasión y, lo que es más importante, de solidaridad. No mendigamos simpatía. Nos ofenden profundamente las actitudes paternalistas porque ya no somos una nación de víctimas desventuradas. Estamos resistiendo la opresión colonial y racial, aspiramos a obtener justicia y una paz auténtica. Por encima de todo, luchamos por el principio universal de una humanidad igualitaria.

    Pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos apoyo internacional.

    La cuestión de Palestina fue creada por el mundo, sobre todo por la parte occidental, y es el mundo el que debe estar a la altura de su responsabilidad para resolverlo. El conocido filósofo francés Etienne Balibar capta este rasgo excepcional cuando afirma que la causa palestina es “universal” porque “representa un test para el reconocimiento de lo que está bien y para la aplicación de la ley internacional” [1]. De hecho, en pocas otras causas en la historia moderna se ha cuestionado de una forma tan tremenda la primacía del imperio de la ley y de los principios morales.

    Dada su indiscutible superioridad militar, y lo incuestionable del apoyo omnímodo de que disfruta por parte del único imperio del mundo así como de la falta de voluntad política de los estados árabes y europeos para controlarlo, Israel ha estado violando la legislación internacional con audaz impunidad y con total desconsideración por la opinión de la ONU o de la opinión pública mundial. Solo una presión internacional amplia, sistemática y sostenida puede contribuir a acabar con la injusticia y la opresión de Israel, por medio del establecimiento de su estatus como un estado paria.

    Este artículo se centra en la dimensión ética del boicot, una táctica que yo considero no solo una forma justificada de intervención internacional, sino también un imperativo. Más concretamente, se analiza el boicot académico y cultural por su naturaleza obviamente polémica.

    La llamada palestina al boicot cultural y académico contra Israel [2] se basa de manera específica en la opresión israelí, sistemática y sostenida, del pueblo palestino, que básicamente adopta tres formas:

    Primero: El rechazo de Israel al derecho de retorno de los refugiados palestinos a sus tierras y propiedades, derecho estipulado en la legislación internacional, y la negación de toda responsabilidad por la Nakba, la desposesión masiva y la campaña de limpieza étnica llevada a cabo por los sionistas en torno a 1948 que convirtió a casi 800.000 palestinos en refugiados. Existe casi un consenso total entre los israelíes, incluyendo a profesores universitarios y otros intelectuales, en la negación de los derechos legales y moralmente vinculantes de los refugiados palestinos [3].

    La dimensión más peculiar en los discursos israelíes populares y cultos sobre la creación del estado consiste en sustituir el concepto de colonización por el de “independencia” y el de destrucción por “nacimiento”. Incluso “izquierdistas” comprometidos a menudo se lamentan por la pérdida de la superioridad moral de Israel tras la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967, como si anteriormente a esa fecha Israel fuera tan civil, legítimo y respetuoso de la ley como Finlandia. Irónicamente, al tiempo que se niegan testarudamente los derechos de los refugiados palestinos, los intelectuales israelíes han desempeñado un papel crucial en las campañas masivas que exigían, y a menudo han conseguido, restitución, repatriación y derechos de compensación para los refugiados judíos de la época de la Segunda Guerra Mundial.

    Segundo: La colonización militar de Cisjordania y la Franja de Gaza desde 1967, con todo lo que implica de expropiaciones de tierra, viviendas demolidas, matanzas indiscriminadas, y, de forma más siniestra, el muro colonial, declarado ilegal por el Tribunal Penal Internacional en julio de este año [2004- N. de la T.], que sirve para facilitar el incesante apoderarse de tierra por parte de Israel y la gradual limpieza étnica de los palestinos [4]. Las universidades israelíes, todas controladas por el gobierno, han sido no solo cómplices en planear, mantener y ofrecer justificaciones para aspectos diversos de la ocupación, sino que además han participado de manera directa en actos de colonización. Aparte del enorme número de actos individuales de connivencia por parte de profesores concretos, las propias instituciones académicas nunca se han abstenido de cometer delitos coloniales:

    La Universidad Hebrea lleva a cabo un proceso de apropiación de tierras lento y sistemático expulsando a sus legítimos propietarios palestinos en el ocupado Jerusalén Oriental.

    La universidad de Tel Aviv (TAU por sus siglas en inglés) hasta la fecha se niega a admitir el hecho de que se asienta sobre un pueblo palestino que fue sometido a limpieza étnica [5]. Algunos de los departamentos de esta universidad mantienen además un vínculo orgánico con el Ejército y con los servicios de inteligencia.

    La Universidad de Bar Ilan no solo mantiene un campus en la colonia ilegal de Ariel cerca de Nablus, sino que ha concedido un doctorado honorario a Ariel Sharon por su papel en la reocupación en marzo de 2002 de ciudades palestinas, que fueron testigos de atrocidades en Jenin y en Nablus así como de destrucción gratuita y matanzas indiscriminadas en todas las principales ciudades palestinas y campos de refugiados de Cisjordania.

    La Universidad de Ben Gurion ha apoyado de formas diversas la lenta limpieza étnica de los beduinos palestinos en el Neguev y ha sido testigo en un silencio que la condena de una política de discriminación racial aplicada durante décadas en esa zona. En un ejemplo muy descarado, sus profesores llevaron a cabo entre 1995 y 2000 un estudio confidencial encargado por el ministerio de Sanidad sobre la alta incidencia de defectos serios de nacimiento y cáncer entre los beduinos que habitaban cerca de un polígono industrial israelí muy contaminante. Aunque los investigadores establecieron una correlación clara entre los contaminantes industriales y la tasa de mortalidad de los ciudadanos palestinos en esa zona, un 65 por ciento más alta que en comunidades similares de Israel, al igual que la tasa de cáncer, un 50 por ciento más alta, estos hallazgos se mantuvieron en secreto por un acuerdo entre los responsables del estudio y el ministerio. Solo se filtraron a la prensa recientemente y por casualidad [6].

    La Universidad de Haifa se jacta de tener a uno de los profesores más racistas de Israel. El profesor Arnon Sofer, el infame “profeta de la amenaza demográfica palestina” que ejerce su gran influencia sin piedad para proporcionar una justificación académica a la limpieza étnica de los palestinos, incluidos los ciudadanos de Israel, de formas y modos siempre novedosos [7]. Es más, la propia universidad ha patrocinado una amplia campaña para encubrir una masacre sionista en el pueblo palestino de Tantura, cercano a Haifa, durante la Nakba, y recurrió a mociones para despedir, desacreditar o silenciar al profesor Ilan Pappe y a uno de sus alumnos por atreverse a revelar los hechos de esa masacre.

    Tal vez sea ya de conocimiento público que los palestinos han sufrido graves pérdidas en vidas humanas debido a los 37 años de ocupación israelí. Pero lo que parece escapar a quienes moldean las opiniones dominantes es que durante la actual Intifada, el ejército israelí ha cruzado muchas de sus anteriores líneas rojas, cometiendo crímenes que recuerdan en la forma, aunque desde luego no en la escala, a los crímenes nazis contra los judíos europeos, como manifestó en una ocasión la diputada británica Oona King [8]. Y el ejército israelí representa adecuadamente y la sociedad israelí en su conjunto lo apoya, sobre todo debido al hecho de que el IDF [Israeli Defense Force, Fuerza Israelí de Defensa, nombre del ejército israelí en inglés. N. de la T.] sigue siendo, en términos relativos, un ejército del pueblo [9].

    Desde obligar a un violinista palestino a tocar en un control militar cerca de Nablus [10], hasta la ejecución a sangre fría de una niña refugiada en Rafah [11], desde grabar la Estrella de David en el brazo a chicos palestinos a inscribir los números de identidad en la frente o el antebrazo de los palestinos, niños y grandes [12], Israel ha actuado con una criminalidad que produce náuseas y con una impunidad que escandaliza y resulta indignante. A pesar de todo esto, los intelectuales y profesores universitarios israelíes que han llamado de forma explícita a terminar con la ocupación siguen siendo una minoría tan pequeña que resulta un poco deprimente. Además, hasta la fecha ningún cuerpo profesional o cuerpo universitario israelí se ha pronunciado públicamente contra la ocupación y las otras formas de opresión israelí. Si esto no es complicidad, ¿qué es?

     Tercero: La tercera forma de opresión israelí apenas se menciona en los medios de comunicación occidentales o en el mundo académico: el sistema de discriminación racial contra los árabes-palestinos [13] que oficialmente son “ciudadanos” de Israel, un estado que categóricamente les excluye de su propia definición y que los castiga severamente cuando al final se atreven a gritar contra la injusticia. Todo el aparato estatal, incluyendo el sistema educativo, está diseñado para mantener a los ciudadanos árabe-palestinos de Israel en un estado de desempoderamiento, en gran medida desposeídos y sin un estatus equiparable en las leyes y prácticas del estado. Es más, a pesar de ser la población indígena, los nativos de la tierra, o quizás por eso mismo, la mayoría colona judía israelí lo ve cada vez más como indeseados, o lo que es peor, como una amenaza demográfica de la que deberían desembarazarse con decisión. Las encuestas de opinión han mostrado de forma sistemática que una mayoría contundente de dos tercios del total de judíos israelíes apoya que “se anime a los árabe a que se vayan” por medios diversos. [14]

     En todos los aspectos esenciales de la vida, desde la propiedad de la tierra a la educación superior y el mercado laboral, Israel lleva 56 años practicando su propia forma de apartheid. De todas las formas de discriminación racial, sobresale en particular la educación. Un estudio innovador de Human Rights Watch publicado en 2001 concluye:

    “Los obstáculos a los que se enfrentan los estudiantes árabes palestinos desde la guardería a la universidad actúan como una serie de cribas que cada vez tienen los agujeros más finos. En cada etapa, el sistema educativo funciona como un filtro que deja fuera a una proporción mayor de alumnos árabe-palestinos que de judíos. Y los tribunales israelíes aún no han usado nunca las leyes o principios más generales de igualdad para proteger a los niños árabe-palestinos contra la discriminación en la educación. [15]

    A pesar de lo dicho más arriba, estoy de acuerdo con quienes alegan que Israel no es idéntico a Sudáfrica, que es un caso más complejo, con más dimensiones e incluso en algunos aspectos hasta más siniestro. Pero, al margen de cómo definamos a Israel, la existencia intrínseca e indiscutible en ese país de un sistema de discriminación racial basado en la identidad religiosa/étnica es lo que motiva las llamadas al estilo de Sudáfrica a la imposición de sanciones contra este país. “Apartheid”, “colonialismo de los colonos sionistas”, “supremacía judía”… etc. son todo variaciones en el nombre de la dolencia. Lo que importa es como curarla del mejor modo posible. Teniendo en cuenta las tres dimensiones de la opresión israelí mencionadas más arriba, se puede concluir que existen suficientes semejanzas entre Israel y Sudáfrica como para abogar por remedios al estilo del país africano.

     Argumentos principales en contra del boicot

    Ciertos distinguidos defensores de la causa palestina [16] se han manifestado en contra de la aplicación de sanciones y un boicot contra Israel al estilo sudafricano por varias razones, de entre las cuales las más significativas son:

    (A) El recuerdo del Holocausto hace que las llamadas al boicot contra Israel sean ampliamente odiadas y resulten contraproducentes por su rechazo popular.

     (B) Israel es en esencia un país democrático con una sociedad civil vibrante y por lo tanto se le puede convencer para que termine con su opresión sin necesidad de recurrir a sanciones.

     (C) A diferencia de Sudáfrica durante el apartheid, la mayoría de la población en Israel se opone a las sanciones.

     (D) El mundo académico israelí es en su mayor parte progresista y está en la vanguardia del movimiento por la paz, por lo que se le debe apoyar, no boicotear.

    Contra-argumentos:

    (A) Como comenta Etienne Balibar: “A Israel no se le debería permitir que instrumentalice el genocidio de los judíos europeos para colocarse por encima de la ley de las naciones” [17]. Además, al mirar hacia otro lado ante la opresión israelí, como hacen Estados Unidos y casi todos las instancias oficiales de Europa, Occidente ha perpetuado de facto la miseria, el sufrimiento humano y la injusticia que han tenido lugar tras el Holocausto. Solo que los oprimidos son otros ahora: son “las víctimas de las víctimas”, como comentó Edward Said.

    En cuanto al argumento de la impopularidad, recientemente se han producido avances significativos en las posturas de la iglesia presbiteriana de EEUU, la iglesia anglicana y ciertas organizaciones judío-norteamericanas, por no hablar del movimiento de boicot de militantes de base que crece rápidamente en Europa. Todo esto apunta a la creciente aceptación en países occidentales de la necesidad de boicotear a Israel. Quienes participaron en el movimiento anti-apartheid en el caso sudafricano a menudo nos recuerdan que ellos también hubieron de enfrentarse a lo que parecían obstáculos insuperables cuando iniciaron el movimiento a finales de los años cincuenta.

     (B) ¿Cómo puede una supremacía etno-religiosa que es además un poder colonial ser considerado una democracia? Israel puede ser una democracia para sus ciudadanos judíos, pero es un apartheid para sus ciudadanos palestinos, como se ha alegado más arriba. El profesor de la Universidad de Nueva York, Tony Judt, por ejemplo, describe a Israel como “un anacronismo disfuncional”, incluyéndolo entre los “etno-estados guiados por la fe y beligerantemente intolerantes.” [18]

     (C) De todos los argumentos anti-boicot, este refleja o una sorprendente ingenuidad o una deshonestidad intelectual deliberada. ¿Debemos decidir si se deben aplicar sanciones a un poder colonial basándonos en la opinión de la mayoría de la comunidad opresora? Y la comunidad oprimida, ¿cuenta para algo?

     (D) Esto es simplemente un mito propagado y mantenido por el mundo académico israelí, que se considera a sí mismo de “izquierdas”. La inmensa mayoría de profesores universitarios israelíes sirve en las fuerzas armadas en la reserva y por lo tanto tiene conocimiento directo de los desmanes que se cometen a diario, pues participa en ellos. Es más, con excepción de una minoría, muy pequeña pero esencial, los académicos israelíes en su mayor parte apoyan la opresión que ejerce su estado o manifiestan su consentimiento guardando silencio al respecto.

     Vale la pena mencionar algunos casos tristemente célebres a modo de ejemplo: el filósofo más celebrado de Israel, Asa Kasher, ha proporcionado una justificación “ética” para los asesinatos extra-judiciales, incluso cuando en este proceso se mata o se hiere de forma deliberada a amplios números de civiles inocentes. [19]

     El historiador militar más destacado de Israel, Martin Van Creveld, de la Universidad Hebrea, aconsejó al ejército israelí en 2002 [20], en el semanario regional Jerusalen, 1, marzo, 2004, que llevara a cabo un genocidio veloz contra los palestinos, explicando: “Quizá matar a 5.000 o 10.000 no será suficiente y entonces habrá que matar a más.”. Concluye diciendo: “Es mejor que haya un asesinato masivo, tras lo cual saldremos y cerraremos con llave a nuestras espaldas.” Como cualquier pacifista, su objetivo último sigue siendo “salir” de los Territorios Ocupados.

     Recientemente Benny Morris ha alegado que se habría podido llegar a la paz en Oriente Medio si se hubiera vaciado Palestina completamente de sus habitantes árabes originarios. [21] Como respuesta, Baruch Kimmerling, profesor de la Universidad Hebrea, escribió: “Permítanme extender la lógica de Benny Morris: si el programa nazi para la solución final al problema judío se hubiera completado, desde luego habría paz en Palestina actualmente.” [22]

     Lejos de constituir ejemplos aislados, posiciones tan explícitamente racistas y criminales son bastante populares en Israel. No solo se consienten en universidades, sino que son muy alabadas, a juzgar por el estatus tan prominente del que disfrutan Kasher, Van Kreveld, Benny Morris y otros de su calaña.

     Argumentos principales contra el boicot II

     Desde una perspectiva ligeramente distinta, algunos académicos han alegado que boicotear a Israel puede resultar contraproducente y que podría desembocar en:

     (1) Que se pierda la capacidad para influir en la posible ruta de Israel hacia la paz.

     (2) Que sirva para radicalizar a la derecha israelí y para segar la hierba bajo los pies de la izquierda en ese país.

     (3) Que indirectamente contribuya a aumentar el sufrimiento de los palestinos, que pueden experimentar pérdidas económicas y pueden incluso ver cómo se deterioran sus condiciones de vida por la opresión de un Israel más aislado y más salvaje.

     Contra-argumentos

     (1) ¿Qué influencia? Europa apenas ejerce ninguna en este momento. Incluso en EEUU la israelización de su política exterior, particularmente en Oriente Medio, alcanza cada vez cotas más altas, con lo que ata de pies y manos cualquier posible presión norteamericana dirigida a restringir, para no hablar ya de cambiar, las políticas opresivas de Israel. En las escasas ocasiones en que el estado hebreo se ha planteado un cambio de política, ha sido debido sobre todo a que se enfrentaba a presiones concertadas ejercidas por la comunidad internacional.

     (2) ¿Qué izquierda? Quienes en Israel se llaman oficialmente “la izquierda”, la izquierda sionista, para ser exactos, hacen que los partidos de extrema derecha en Europa parezcan sin dificultad tan morales como la Madre Teresa, en particular en lo que se refiere al reconocimiento de los derechos de los refugiados palestinos. Por otra parte, la izquierda no-sionista, moralmente consecuente, es un grupo diminuto, cuyos miembros pueden terminar perdiendo beneficios, privilegios y fondos como resultado del boicot. Esto debería obligarnos a calibrar nuestras acciones de boicot, de forma que se reduzca la posibilidad de que esto sea un efecto indeseado de las mismas. Pero, como ya sabemos, esto no es una ciencia exacta (si es que alguna lo es). Antes que centrarnos en el margen de error, debemos hacer hincapié en el impacto positivo que el boicot puede tener en el conjunto del establishment académico isarelí. El precio que puede que paguen algunos académicos de conciencia como efecto colateral inevitable del boicot resulta bastante barato si se compara con el precio que los académicos palestinos, y de hecho todos los palestinos en general, pagan por la ausencia de boicot y de cualquier forma de presión igualmente efectiva sobre Israel.

     El tipo de apoyo más urgente que la comunidad internacional puede proporcionar al mundo académico palestino es adoptar diversas formas de boicot contra las instituciones académicas de Israel, obligándolas a que se desvincularse de su connivencia directa o indirecta en la opresión de su estado. Esto servirá no solo a los palestinos, sino a la larga, también a la izquierda moral en Israel, incluidos los académicos. Desafiar al establishment fanático y militarista puede que a corto plazo fortalezca su apego al poder: el populismo extremo y el surgimiento de las tendencias fascistas en Israel actualmente constituyen pruebas de esto, pero a la larga debilitará a ese establishment, como sucedió en el caso sudafricano. En este país, la represión bajo el apartheid no se fue reduciendo suavemente hasta morir.

     (3) ¿Mas asfixia? Hasta el mayor defensor sudafricano de los derechos humanos, el arzobispo Desmond Tutu, horrorizado por el estado de sitio tan sofisticado y lleno de capas que ha montado Israel en los Territorios Palestinos Ocupados [23], ha encontrado tantas similitudes entre Israel y la Sudáfrica del apartheid, para hacer una llamada al boicot contra el estado hebreo como el aplicado contra el país africano 24].

     Algunos defensores sinceros de los derechos de los palestinos han alegado que boicotear a Israel es un acto de personas que se arrogan una superioridad moral y que ignoran la necesidad apremiante de aliviar el sufrimiento inmediato de los palestinos bajo la ocupación. Pero como he mostrado en otros sitios [25], al margen de todas las intenciones, este tipo de lógica no es simplemente paternalista, pues pretende saber lo que es mejor para los palestinos, sino que además se basa en la premisa inconsciente de que los palestinos tienen necesidades menores a las de otros seres humanos normales. Se implica que la comida, el cobijo y los servicios básicos, que se verían mejor satisfechos sin boicot, según se nos dice, están considerados por los palestinos como más importantes o más profundos que su necesidad de libertad, justicia, auto-determinación, vida digna y la oportunidad para desarrollarse cultural, económica y socialmente en paz.

     Desde un ángulo completamente distinto, hay quien afirma, que a pesar de todo lo dicho más arriba, sigue siendo necesario que los académicos e intelectuales palestinos mantengan y fomenten la apertura de canales de comunicación con sus equivalentes israelíes, para debatir, compartir, aprender, convencer, para superar las “barreras psicológicas” y en último término para llegar a una visión común y a una lucha común por la paz.

     Permítaseme no estar de acuerdo. Quienes imaginan que basta desearlo para acabar con el conflicto y sugieren ciertos foros para el acercamiento, la distensión o el diálogo, con la esperanza de que estos foros conduzcan a procesos reales de reconciliación y finalmente a la paz, o sufren delirios y requieren atención médica o se engañan peligrosamente.

     En primer lugar, dados los señuelos financieros y la manipulación política que normalmente forman parte del paquete de las “sugerencias” occidentales para colaborar, estas últimas se suelen percibir claramente como dictados.

     En segundo lugar, cualquier proyecto conjunto que tenga como objetivo alcanzar una paz justa debe estar basado esencialmente en el rechazo de toda opresión y en el reconocimiento de una humanidad común. Antes de que esto suceda, cualquier comunicación es estrictamente un ejercicio en una negociación asimétrica entre opresor y oprimido. Solo cuando se establece la igualdad puede esa comunicación elevarse al nivel del diálogo. El reconocimiento mutuo de una humanidad común es por lo tanto una condición previa esencial para el diálogo, nunca una consecuencia de él. Como solía decir el difunto Edward Said: “Igualdad o nada.”

     En tercer lugar, si un miembro de la comunidad opresora en teoría acepta, en principio, los requerimientos para la justicia sin actuar para lograrlos, al tiempo que de forma simultánea disfruta de los beneficios que trae consigo la ocupación, la discriminación racial y el uso ilegal de las propiedades de los refugiados palestinos, entonces esa persona seguiría siendo indirectamente responsable y éticamente se le pueden pedir cuentas de la injusticia que está cometiendo su estado. La reflexión sin acción no basta para exonerar a un miembro de un grupo opresor. Se necesita la acción para convertir el compromiso formal en un proceso de cambio y de transformación ética.

     Los israelíes que no dejan de pedir a los palestinos que paguen un precio político por adelantado a cambio de su “noble” reconocimiento de unos pocos derechos palestinos no es que busquen realmente justicia o un final moral para el conflicto. Algunos buscan de forma desvergonzada fondos europeos, otros lo hacen por el prestigio y la fama y algunos incluso participan de este típico comportamiento colonial como una forma de domar a la fierecilla palestina, o de inhibir la resistencia a la opresión.

     Una lucha por la paz que vaya separada de la justicia equivale a institucionalizar la injusticia o a hacer que los oprimidos se sometan a la fuerza demoledora del opresor y acepten la desigualdad como si fuera su destino.

     Quienes intentan cambiar la percepción de los oprimidos antes que ayudar a terminar con la propia opresión son culpables de ceguera moral y de miopía política. Prolongar la opresión no es solo no-ético, es pragmáticamente contraproducente, pues perpetúa el conflicto.

     Para concluir, me gustaría hacer hincapié en la necesidad de aplicar un boicot completo, institucional, dinámico, contra las organizaciones políticas, económicas, culturales y académicas. Sin un apoyo efectivo basado en principios éticos de esta forma civil, no-violenta, mínima de resistencia contra la opresión o por otras formas similares de lucha, los intelectuales y académicos estarán abandonando su obligación moral de defender lo que es correcto, la justicia, la igualdad y la oportunidad de validar el predominio de principios éticos universales.

     Omar Barghouti es un analista político palestino independiente. Su artículo “9.11. Expresar el momento en términos humanos” fue elegido como uno de los “Mejores de 2002” por The Guardian. Su dirección de contacto es: jenna@palnet.com

     Notas:

    Una versión más breve de este artículo fue presentada en el congreso “Resistir el apartheid israelí”, celebrado en SOAS, Universidad de Londres, 5.12.2004.

    Investigador palestino independiente, fundador de la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI por sus siglas en inglés).

    (NOTA DE LA T: Aunque se han traducido los títulos de los artículos mencionados en las notas, estos materiales solo están disponibles en inglés).

     1. Etienne Balibar, “Una causa política compleja urgente y universal”, discurso en el Congreso de Profesores Universitarios para la Paz Israelo-Palestina (FFIPP), Université Libre de Bruxelles, 3 y 4 de julio.

     2 La llamada palestina al boicot, lanzada por la Campaña palestina por el boicot cultural y académico contra Israel (PACBI por sus siglas en inglés) y respaldada por unos sesenta sindicatos y asociaciones profesionales, educacionales y culturales de las más prominentes en los territorios palestinos ocupados se puede encontrar en http://right2edu.birzeit.edu/news/article178 (en inglés).

     3 “Los líderes palestinos deberían tomarse muy en serio el frente unido en Israel que se opone al derecho de retorno” rezaba el editorial principal de Haaretz, 18 de agosto, 2003.

     4 Según los pacifistas Gadi Algazi y Azmi Bdeir: “Traslado [eufemismo israelí para la limpieza étnica –Omar Barghouti] no es necesariamente un momento dramático, un momento en que la gente es expulsada y tiene que huir de sus ciudades y pueblos. No se trata de una mudanza planeada y bien organizada con autobuses y camiones cargados de gente. El traslado es un proceso más profundo, un proceso paralizante que está oculto a la vista. El elemento principal consiste en ir minando de forma gradual las infraestructuras de la vida de la población civil palestina en los territorios: esa vida debe ser estrangulada de forma continuada por medio de cierres y asedios que impidan que la gente acuda a trabajar o vaya a la escuela, que tenga acceso a servicios médicos, así como el paso de ambulancias y de camiones de agua, lo que provoca que los palestinos vuelvan a la era del burro y el carro. En su conjunto, estas medidas erosionan el vínculo de la población palestina con su tierra.” Citado en: Ran HaCohen, “Limpieza étnica: pasado, presente y futuro”, www.Antiwar.com, 30, diciembre, 2002.

     5 El nombre del pueblo palestino es Sheij Muwannis.

     6 Ran Reznick, Ramat Hovav tiene el doble de defectos de nacimiento y casos de cáncer, Haaretz, 1, junio, 2004.

     7 Un ejemplo es el “Proyecto Mitzpim”, supervisado por Sofer, que promueve la “conquista” de zonas pobladas por árabes-palestinos por medio de colonias y carreteras de uso exclusivo para judíos.

    http://www.haaretz.com/hasen/spages/481680.html

     8 Tras una visita a la Franja de Gaza, que está completamente rodeada por una valla, Oona King, diputada judía del parlamento británico, comentó la ironía a la que se enfrentan actualmente los israelíes, diciendo: “al escapar de las cenizas del Holocausto, han encarcelado a otro pueblo en un infierno similar en su naturaleza, aunque no en su alcance, al gueto de Varsovia”. “Israel puede detener esto ahora”, The Guardian, 12, junio, 2003, http://www.guardian.co.uk/comment/story/0,3604,975423,00.html

     9 Según las encuestas sobre las opiniones judío-israelíes sobre el servicio militar obligatorio, el factor más importante vinculado al apoyo a la continuación del legado del “ejército del pueblo”, una mayoría contundente está a favor. Por ejemplo, ver la sólida encuesta Peace Index llevada a cabo en abril de 2001 por la universidad de Tel Aviv, http://www.tau.ac.il/peace/Peace_Index/2001/English/p_april_01_e.html

     10 Chris McGreal, “Los israelíes indignados por la imagen de soldados que obligan a un violinista a tocar en un control”, The Guardian, 29, noviembre, 2004.

    http://www.guardian.co.uk/israel/Story/0,2763,1361755,00.html

     11 Amos Harel, “Totalmente illegal”, Haaretz, 23/11/2004. http://www.haaretz.com/hasen/spages/504878.html

     12 Serge Schemann, “Al menos 17 personas mueren en un ataque israelí contra un campamento palestino en Gaza”, New York Times, 12/3/2002.

     13 Según la organización Physicians for Human Rights-Israel (Médicos por los Derechos Humanos-Israel): “Aunque los ciudadanos palestinos del estado de Israel representan aproximadamente 20% de la población, esta comunidad sufre una discriminación institucionalizada que genera severas diferencias socio-económicas entre la mayoría judía y la minoría árabe. No se ha hecho una inversión significativa para remediar estas diferencias. Por el contrario, la población palestina sigue sufriendo la falta de fondos y la discriminación en muchos aspectos, incluyendo el empleo, la educación, políticas inmobiliarias y de urbanismo, y servicios de salud.” http://www.phr.org.il/Phr/Pages/PhrArticle_Unit.asp?Cat=37&Pcat=4

     14 Yulie Khromchenco, Encuesta: “64% de judíos apoyan el que se anime a los árabes a que se vayan”, 22, junio, 2004.

     15 Human Rights Watch, “Segunda clase: Discriminación contra los niños árabe-palestinos en las escuelas de Israel, septiembre, 2001. http://www.hrw.org/reports/2001/israel2

     16 Por ejemplo, Noam Chomsky, describe las sanciones como “probablemente dañinas y en el mejor de los casos inútiles”, alegando: “En las presentes circunstancias del mundo real, una llamada a aplicar sanciones, aunque estuviera justificada, les encantaría a los extremistas de derechas y a los partidarios de la línea dura, porque lo podrían convertir sin dificultad en una “prueba” más de que todo el mundo desea eliminar a los judíos y por lo tanto debemos alzarnos para apoyar al pobre Israel para impedir otro Holocausto.” ZNet, May 31, 2004. http://blog.zmag.org/ttt/archives/000492.html

     17 Etienne Balibar, ibid.

     18 Tony Judt, “Israel: La alternative”, New York Review of Books, Vol. 50, número 16, 23, octubre, 2003. http://www.nybooks.com/articles/16671

     19 Reuven Pedatzur, “El filósofo del ejército israelí”, Haaretz, 24, febrero, 2004.

     20 Ran Hacohen, “Contra las negociaciones”, Antiwar.com, 28, marzo, 2002.

    http://www.antiwar.com/hacohen/h032802.html

     21 Benny Morris, “Un Nuevo éxodo para Oriente Medio”, The Guardian, 3, octubre, 2002.

    http://www.guardian.co.uk/israel/comment/0,10551,803417,00.html

     22 Baruch Kimmerling, “Falsa lógica”, The Guardian, 5, octubre, 2002.

    http://www.guardian.co.uk/letters/story/0,3604,805123,00.html

     23 Desmond Tutu, “Apartheid en la Tierra Sagrada”, CounterPunch, 29, abril, 2002.

     24 Desmond Tutu, “¿Desinvierto de la ocupación y del apartheid?”, CounterPunch, 17, octubre, 2002.

     25 Ver “Sobre la creatividad y la ética de los refugiados”, ZNet, 28, septiembre, 2002.

    http://www.zmag.org/content/Mideast/bhargoutirefeth.cfm

     http://www.counterpunch.org/barghouti12222004.html

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