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Etiqueta: Universidad Hebrea de Jerusalén

  • La excelencia no se encuentra en Israel

    La excelencia no se encuentra en Israel

    Manifiesto del BDS Académico por Palestina.
    Análisis publicado en el número de marzo de La Marea, a la venta en quioscos y aquí.
    Estudiantes en el campus de la Universidad de Haifa. UH
    Estudiantes en el campus de la Universidad de Haifa. UH

    Andan las universidades españolas a la caza de la excelencia. O mejor dicho, de una peculiar forma de entender ésta, que la equipara con la privatización de sus servicios, la elitización de sus estudiantes, la precariedad laboral de buena parte de sus docentes o la exclusiva atención a las necesidades del mercado a la hora de diseñar estudios y prioridades investigadoras. Además, en ese plan de excelencia cobra un papel relevante la internacionalización a cualquier precio, aunque esto suponga ignorar el respeto a los derechos fundamentales que debería presidir su actuación.

    Viene a cuento esta última afirmación al hilo del reciente interés que ciertas universidades han mostrado por la cooperación con Israel. Si ya hace algunos meses la Universidad de Vic anunció acuerdos con instituciones israelíes (Universidad de Haifa y Rambam Health Care Campus), ahora es la Universidad Carlos III de Madrid la que quiere firmar un acuerdo con la Universidad Hebrea de Jerusalén. Estos impulsos no son hechos aislados, sino que parecen responder a una estrategia general de colaboración diseñada desde ese lobby israelí que es el Centro Sefarad-Israel (institución pública española financiada por el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de esta ciudad) y en cuyo marco algunos rectores parecen estar felices.

    Recordemos que –según ha declarado Naciones Unidas en innumerables ocasiones– Israel ocupa ilegalmente el territorio palestino, construye en él asentamientos y colonias que vulneran el Derecho internacional, rechaza el derecho al retorno de los refugiados y viola sistemáticamente los derechos humanos de la población palestina. No son pocos los resultados de sus acciones militares que bien merecen la calificación de crimen de guerra o contra la humanidad. Además, es un Estado que utiliza la definición de judío para discriminar a los árabes que viven dentro de su territorio, los “palestinos del 48”, quienes sufren los efectos de una auténtica política de discriminación racial. En la historia reciente de la humanidad este contexto tiene un nombre: apartheid.

    Es en este contexto en el que las universidades israelíes desempeñan su labor docente e investigadora. Sin denunciarlo ni tan siquiera cuestionarlo. Según pone de manifiesto la campaña internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel, las instituciones académicas israelíes son una pieza más en la estructura creada por dicho Estado para consolidar la ocupación y lavar su imagen frente a la comunidad internacional. Mientras que, por un lado, aparecen como abiertos y modernos centros de docencia e investigación, dotados de las mejores tecnologías; por otro, contribuyen, bien con su silencio cómplice, bien con su activa participación, a la consolidación de este régimen de apartheid impuesto por el Estado de Israel.

    En concreto, la Universidad Hebrea –con la que quiere “cooperar” la Carlos III– tiene su campus principal en el Monte Scopus, situado en Jerusalén Este, estando pues ubicada en territorio ocupado ilegalmente por Israel. Además, sus órganos de gobierno callan cuando se les requiere un pronunciamiento claro en contra de las violaciones de la legalidad internacional y los derechos humanos. No sólo eso. Por ejemplo, prohíbe la celebración de eventos críticos con la invasión o el bloqueo israelí a Gaza, restringiendo gravemente la libertad de expresión de sus promotores. En suma, si algo caracteriza a la universidad es su condición de foro libre de dogmatismos. Eso en la Hebrea no existe.

    El boicot internacional fue un instrumento decisivo para la caída del régimen sudafricano. Las mismas razones que lo justificaron allí se constatan ahora en Israel. Y las universidades, al igual que el resto de instituciones culturales, no pueden permanecer al margen del boicot. Más bien al contrario. Además de centros de investigación, son –o deberían ser– lugares de formación de personas responsables, libres y comprometidas con la cultura de los derechos humanos. Ello hace que debieran ser especialmente activas en la denuncia de cualquier situación contraria a su espíritu. Mientras no sea así, mientras no denuncien la ocupación y la violación de los derechos humanos por parte de las autoridades israelíes, serán merecedoras del más absoluto rechazo por parte de la comunidad académica internacional.

    Puestos a buscar la excelencia, bien podrían las universidades españolas fijarse como prioridad el cumplimiento de los derechos humanos y, en consecuencia, no colaborar con instituciones que los vulneran. Porque la colaboración es una forma de complicidad.

    *Rafael Escudero es profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid

     

    Fuente: La excelencia no se encuentra en Israel, La Marea, 14/03/2014.

  • Boicot a la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén: Carta abierta

    Boicot a la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén: Carta abierta

    Además de las casi 400 adhesiones de académica/os de todo el mundo alcanzadas ya, recientemente Alessandro Portelli (Italia) y Mary Marshall Clark (Estados Unidos), los dos principales ponentes internacionales de la Conferencia, han cancelado su participación.
    Para agregar su nombre a la lista de firmantes, escriba un correo electrónico indicando su puesto y filiación académica a: hebrewuconferenceboycott@gmail.com.
    Accede al listado completo de firmantes en la página de AURDIP (Asociación de Universitarios/as por el Respeto al Derecho Internacional en Palestina).

     

    Queridas/os colegas:

    Somos un grupo de palestinos, israelíes, académicos e historiadores que trabajan con fuentes orales de Europa, Sudáfrica y Norteamérica que llamamos a boicotear la Conferencia Internacional de junio de 2014 que organiza la división de historia oral del Avraham Harman Institute of Contemporary Jewry (Universidad Hebrea de Jerusalén). Mientras que todas las universidades israelíes son profundamente cómplices de la ocupación, la limpieza étnica y el apartheid en Palestina, la Universidad Hebrea de Jerusalén es particularmente responsable en esta materia, como vamos a explicar a continuación.

    Sus acciones tienen un impacto directo en nuestra lucha común por un paz justa en Palestina-Israel y en nuestra solidaridad con lo y las compañeras académicas palestinas, cuyas universidades han sido cerradas, bloqueadas e incluso bombardeadas por la aviación israelí durante las últimas tres décadas; universidades que han estado subyugadas a una larga y brutal ocupación israelí en Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Precisamente, la tierra en la que se encuentran algunos de los edificios e instalaciones de la Universidad Hebrea en el campus del Monte Scopus fue adquirida como resultado de la confiscación ilegal, en 1968, de 3.345 dunums de tierra palestina por Israel. Esta tierra confiscada en Jerusalén Este es un territorio ocupado de acuerdo con la legalidad internacional. La anexión unilateral de Jerusalén Este por parte del Estado de Israel y la aplicación de la legalidad israelí en ella son violaciones de la IV Convención de Ginebra. No han sido admitidas reiteradamente por la comunidad internacional, incluyendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Resolución 252 del 21 de mayo de 1968). De este modo, el traslado de persona israelí y estudiantes para trabajar y vivir en las tierras palestinas ocupadas por la Universidad Hebrea es una grave violación de la IV Convención de Ginebra.

    Más allá, esta universidad es cómplice del tratamiento desigual a los palestinos, incluyendo aquellos que son ciudadanos de Israel. Por ejemplo, no provee de servicios docentes a los residentes de Jerusalén y las áreas colindantes, a diferencia de aquellos brindados a los grupos judíos. Tampoco ofrece cursos en árabe. Además, la Universidad Hebrea ha elegido permanecer en silencio mientras el gobierno israelí ha excluido a toda la población de Gaza de la posibilidad de acceder y estudiar en la universidad. Los estudiantes palestinos de Gaza tienen más oportunidades de acceder a una universidad en los Estados Unidos que a la Universidad Hebrea.

    La administración de la Universidad Hebrea restringe la libertad de expresión y de protesta de sus pocos estudiantes palestinos. Por ejemplo, prohibió un evento conmemorativo de la invasión de la Franja de Gaza en 2008-2009, en la que cerca de 1400 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes. Mientras tanto, ha reservado una consideración especial para aquellos que participaron en esa invasión como soldados.

    En diciembre de 2012, el ministro israelí de Defensa aprobó el reconocimiento de la Universidad de Ariel, situada en la colonia ilegal de Ariel, dentro del sistema académico israelí. Como resultado, personal (exclusivamente judío) de la Universidad Hebrea tomó parte en la supervisión y promoción de comités de estudiantes y de personal de esta nueva universidad. La Universidad Hebrea reconoce los certificados académicos expedidos por esta institución académica construida en tierra palestina confiscada y rodeada de otros municipios palestinos, pero no reconoce los certificados de la cercana Universidad de Al-Quds.

    Irónicamente, la conferencia de historia oral está organizada por un instituto llamado Avraham Harman, que fue presidente de la Universidad Hebrea de 1968 a 1983. Como presidente, Harman fue el responsable directo de la expansión y reconstrucción del campus original del Monte Scopus, construido ilegalmente en tierra despojada a los palestinos de Jerusalén Este.

    En un momento en el que el movimiento internacional de boicot a las instituciones académicas y culturales israelíes está ganando terreno como respuesta a la flagrante y persistente violación de los derechos humanos y políticos de los palestinos, exhortamos a investigadores y profesionales académicos a reflexionar sobre las implicaciones de la participación en una conferencia de una institución cómplice de esta situación, rechazando dicha participación. La conferencia es un intento de mejorar la imagen y reputación de la Universidad Hebrea de Jerusalén en “Occidente” y cubrir el hecho de que la Universidad está fuertemente asociada con la anexión y las políticas del Muro de Separación/Apartheid. Políticas que fueron declaradas ilegales y condenadas por su violación del derecho internacional el 9 de julio de 2004 por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

    Desde que los poderes hegemónicos del mundo son activamente cómplices en permitir y perpetuar las políticas coloniales y opresivas de Israel, creemos que la única vía abierta para lograr la justicia y sostener la legalidad internacional es apoyar el trabajo de la sociedad civil internacional y palestina para presionar a Israel y sus instituciones cómplices para acabar con esta opresión.

    Inspirado por el exitoso boicot académico y cultural a la Sudáfrica del apartheid e impulsada por organizaciones y diversos grupos culturales claves de Palestina, en 2004, la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) llamó al boicot de las instituciones ligadas al sistema de ocupación, colonialista y de apartheid israelí. La llamada de los palestinos apeló a la comunidad académica internacional, para, entre otras cosas: “rechazar cualquier tipo de cooperación, colaboración o unión con proyectos académicos y culturales de instituciones israelíes”.

    En esta línea, en 2005, una abrumadora mayoría de la sociedad palestina lanzó una campaña de BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) basada en los principios de derechos humanos, justicia, libertad e igualdad. El movimiento BDS adopta una estrategia no violenta y moralmente consistente para que Israel rinda cuentas sobre los mismos estándares legales y de derechos humanos que otros Estados. Se está pidiendo a la comunidad académica internacional que acuda a la llamada del boicot, tal y como se hizo en la lucha contra la Sudáfrica de apartheid, hasta que “Israel se retire de todas las tierras ocupadas en 1967, incluyendo Jerusalén Este; desmantele sus colonias en esas tierras; obedezca las resoluciones de las Naciones Unidas relativas a la restitución de los derechos de los palestinos refugiados y desmantele sus sistema de apartheid”.

    De manera similar al periodo del boicot al apartheid sudafricano y a sus universidades cómplices, creemos que la participación en conferencias o eventos similares en Israel -pese a las intenciones- puede contribuir únicamente a la prolongación de esta injusticia mediante la su normalización y legitimación. Ello contribuye de manera velada al esfuerzo de Israel de aparecer como un participante normal en el mundo de la investigación científica, mientras que al mismo tiempo practica las formas perniciosas de control colonial y legaliza la discriminación racial contra los palestinos.

    Hasta que Israel no cumpla completamente con las leyes y convenciones internacionales esperamos que los académicos de todo el mundo no participen ni avalen esta violación sistemática de los derechos humanos más básicos de los palestinos, incluso aunque sea de un modo involuntario. Llamamos a nuestros colegas a tratar a Israel exactamente de la misma manera a como el mundo trató a la racista Sudáfrica, o a como cualquier otro país que legisle y practique el apartheid: como un Estado “paria” fuera de la legalidad internacional. Solo así los palestinos podrán tener esperanza en una paz justa basada en el derecho internacional, en el respecto de los derechos humanos y en el principio fundamental de igualdad para todos, sin consideración de etnia, religión u otro criterio identitario.

    Nosotras/os, por tanto, le instamos a que se sume al boicot a la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén y que pida a sus colegas que rechacen participar en ella, rechazando cruzar las líneas de defensa de los palestinos.

     

    PD: Además de las casi 400 adhesiones de académica/os de todo el mundo alcanzadas ya, recientemente Alessandro Portelli (Italia) y Mary Marshall Clark (Estados Unidos), los dos principales ponentes internacionales de la Conferencia, han cancelado su participación.
    Fuente: Plataforma para el Boicot Académico a Israel (PBAI) y Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP).