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  • Corte alemana confirma que la defensa del BDS está protegido bajo la libertad de expresión y de reunión

    Corte alemana confirma que la defensa del BDS está protegido bajo la libertad de expresión y de reunión

    Un tribunal alemán confirma que abogar por el BDS y los derechos del pueblo palestino se encuentran bajo la libertad de expresión y de reunión, derechos que están protegidos por la constitución alemana y que son esenciales para la democracia.
    De derecha a izquierda, Ronnie Barkan, disidente israelí, Majed Abusalama, activista palestino; y Christophe Glanz, activista BDS, celebrando la victoria / BDSmovemet

    El tribunal dictaminó que la ciudad alemana de Oldenburg violó ilegalmente estos derechos fundamentales cuando revocó un permiso de un espacio para eventos, lo que obligó a un grupo de solidaridad con Palestina a cancelar su acto pública sobre los derechos del pueblo palestino. La sentencia dice que es “un paso importante hacia una debate público más informado y democrático en Alemania en relación a Israel y el pueblo palestino”.

    En mayo de 2016, la ciudad alemana de Oldenburg impidió que se llevara a cabo una conferencia pública titulada BDS: Una campaña por los Derechos Humanos del pueblo palestino al retirar su permiso para que los organizadores del evento usaran el espacio tal y como estaba programado. El 27 de septiembre de 2018, el Tribunal Administrativo de Oldenburg dictaminó que la cancelación por parte de la ciudad con el grupo BDS Initiative-Oldenburg había sido ilegal.

    Ahora, casi dos meses después, la decisión completa de 20 páginas expone el razonamiento del tribunal.

    El grupo de BDS Oldenburg considera que esta decisión del Tribunal Administrativo de Oldenburg es un paso importante hacia un debate público más informado y democrático en Alemania en relación a Israel y el pueblo palestino. Para todos aquellos que han estado apoyando las políticas de apartheid, violencia militar y colonización de la tierra palestina por parte de Israel calumniando y suprimiendo todo el debate sobre las flagrantes violaciones de Israel al derecho internacional humanitario y los derechos humanos en ciudades y países alemanes y en el ámbito federal, la corte de Oldenburg aclara el seguimiento:

    El debate público que habíamos organizado sobre la campaña internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) de la sociedad civil palestina contra el estado de Israel hasta que termine toda opresión del pueblo palestino y se respeten sus derechos fundamentales, recae en la libertad de expresión y reunión protegidos por la constitución alemana y son esenciales para la democracia. Por lo tanto, fue ilegal que se impidiera este debate debido a su contenido, es decir, por el BDS.

    Por este motivo, el Tribunal concluye que la Ciudad de Oldenburg violó gravemente nuestros derechos a la libertad de reunión y expresión cuando decidió retirar el permiso previamente otorgado para el uso de su centro de eventos, simplemente porque terceros, incluido el grupo local de La Sociedad Alemania-Israel, difamó nuestro evento, afirmando que el BDS estaba motivado por el odio racial y que desencadenaría la violencia (pueden consultar la página 11-14 de la decisión).

    Finalmente, el Tribunal explica que nuestros derechos fueron violados porque la Ciudad cometió errores administrativos. Con respecto a las solicitudes futuras de BDS-Oldenburg para salas en el centro de eventos de la Ciudad, la Corte enfatiza que la Ciudad debe emitir su decisión basándose en el debido respeto y consideración de: i) los derechos fundamentales a la libertad de reunión y expresión; ii) el principio de igualdad de trato, y, iii) el derecho del solicitante a una audiencia.

    Alys Samson Estapé, coordinadora de campañas en Europa del Comité Nacional Palestino de Boicot (BNC), declaró:

    El BNC, la coalición más amplia de la sociedad civil palestina, da la bienvenida a esta decisión. Celebramos, en particular, la conclusión de la Corte de que la información pública y la promoción de nuestro movimiento BDS se encuentran bajo los derechos fundamentales a la libertad de expresión y reunión y, por lo tanto, deben ser respetados y protegidos por las autoridades alemanas. Con esta conclusión, el Tribunal Administrativo de Oldenburg ha venido a compartir la opinión legal de la Unión Europea, los gobiernos de Irlanda, Suecia y los Países Bajos, así como renombrados académicos jurídicos europeos y organizaciones internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional, FIDH, Human Rights Watch y Pax Christi Internacional.

    En Palestina, esperamos que esta decisión de la Corte, junto con la valiente lucha de muchos ciudadanos alemanes por su derecho a apoyar y ampliar nuestro movimiento BDS, pronto ponga fin también en Alemania a la inhumana negación de la existencia y los derechos del pueblo palestino por el beneficio del régimen de apartheid de Israel. Esperamos que los medios de comunicación alemanes informen y que los representantes políticos y los partidos políticos adopten posiciones sobre Israel / Palestina sobre la base de la multitud de informes y resoluciones de la ONU que documentan las violaciones de Israel del derecho internacional y los derechos humanos. También esperamos que las ciudades y comunidades alemanas sigan el ejemplo de otras ciudades europeas y tomen medidas activas para la realización de nuestros derechos a que se acabe la ocupación de Israel, la plena igualdad y el regreso de los refugiados.

    Fuente: German Court Confirms BDS Advocacy is Protected Freedom of Expression and Assembly, BDS Movement, 6/12/2018.

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  • El Congreso de los Diputados reconoce el derecho a promover el boicot a Israel

    El Congreso de los Diputados reconoce el derecho a promover el boicot a Israel

    Sentitzen dugu, baina sarrera hau Castellano bakarrik dago.

     

     

     

     

    28 de junio de 2017, Tras la aprobación ayer martes 27 de junio de 2017 por unanimidad en el Congreso de los Diputados de una Propuesta No de Ley que reconoce el Derecho a promover las campañas de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel BDS) la Red contra la Ocupación de Palestina – RESCOP emite el siguiente comunicado:

    La Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados aprobó ayer martes 27 de junio la iniciativa propuesta por el grupo parlamentario de Unidos Podemos en relación a la legítima defensa de los Derechos Humanos. En la propuesta, aprobada por unanimidad, se reconoce de manera específica el derecho a “defender las actividades legales y pacíficas de los activistas de derechos humanos palestinos, israelíes y de otros países, protegidas por la libertad de expresión y reunión, como el derecho a promover las campañas de boicot, desinversión y sanciones”

    Desde la RESCOP y los diferentes grupos de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) aplaudimos este significativo avance en el reconocimiento de los derechos y libertades de nuestra ciudadanía y en defensa de los derechos del pueblo palestino. En un momento en el que el derecho a la protesta social está cada vez más asfixiado y en el que el que los movimientos de solidaridad con Palestina cada vez más criminalizados, iniciativas como la que se ha aprobado hoy en el seno de la Comisión de Cooperación son fundamentales para garantizar la protección de todas las personas, organizaciones e instituciones que defienden la libertad de expresión y los derechos humanos y, específicamente, de aquellas que defienden libertades y derechos del pueblo palestino en el Estado español, en Palestina y en el resto del mundo. Consulta el comunicado oficial emitido por Podemos en su página web en este enlace.

    La RESCOP es la Red de Organizaciones en Solidaridad Contra la Ocupación de Palestina. Está formada por más de 50 organizaciones de todo el Estado español. Visítanos en nuestra página web y síguenos en nuestro FB Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) y Twitter @RESCOP1

     

     

     

     

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  • Defendamos los Derechos Humanos

    Defendamos los Derechos Humanos

    Sentitzen dugu, baina sarrera hau Castellano eta Català bakarrik dago.

    “Es surrealista que podamos ir a prisión por pedir al Rototom que no contratara a Matisyahu”

    Nosotras, defensoras de los Derechos Humanos y de la lucha no violenta del pueblo palestino por sus derechos establecidos por la ONU, hemos sido acusadas de delitos en relación con los acontecimientos que tuvieron lugar en agosto de 2015 durante el festival de reggae Rototom Sunsplash de Benicàssim. Consideramos que esto es una violación flagrante de la libertad de expresión y un intento de criminalizar y reprimir nuestro derecho democrático a la defensa de los Derechos Humanos tanto en nuestros territorios como internacionalmente.

    Hemos sido acusadas por Abel Isaac de Bedoya de cometer actos de amenazas, coacciones e incitación al odio a raíz de nuestra campaña pacífica para convencer al Festival Rototom Sunsplash de cancelar la invitación de un artista con un historial de defensa de crímenes de guerra y de violaciones graves de los Derechos Humanos, de incitación al odio racial, de negación de la existencia del pueblo palestino, y con documentadas conexiones con grupos extremistas y fundamentalistas violentos. La identidad del artista nunca ha tenido ningún tipo de relevancia en nuestra campaña. Consideramos que cualquier persona -independientemente de su identidad- que defiende y/o colabora con este tipo de crímenes extremistas, racistas y violentos no es coherente con un festival, como el Rototom Sunsplash, que tiene una larga trayectoria de compromiso con la paz y los Derechos Humanos.

    Toda nuestra campaña destinada a convencer al festival de que cancelara la invitación de este artista se llevó a cabo a través de canales públicos como Twitter, en ejercicio de nuestra libertad de expresión y de la acción política legítima no violenta . En el verano de 2014, el año anterior, las bombas israelíes caían sobre Gaza y asesinaron más de 2.100 personas (incluyendo más de 500 niñas y niños). En aquellas semanas, la organización del Foro Social del Rototom Sunsplash invitó BDS País Valencià, grupo al que pertenecen algunas de las acusadas de hoy, para participar en su foro de debate. Allí estuvimos acompañadas del periodista David Segarra, superviviente del asalto del ejército israelí a la Flotilla de la Libertad en 2010, en el que fueron asesinadas 10 personas. Matisyahu justificó este ataque que casi acaba con la vida de este periodista valenciano.

    El letrista del artista, Ephraim Rosenstien, es él mismo un colono en una colonia ilegal de Cisjordania. Rosenstien está vinculado a Honenu, una organización israelí que defiende el terrorismo de los colonos que diariamente atacan la población palestina para expulsarla de sus tierras. El mismo Matisyahu, un mes después del Rototom 2015, se dio la mano alegremente con un líder de los colonos en Cisjordania mientras afirmaba “ganamos la batalla” (del Rototom). Las colonias israelíes de Cisjordania no solo violan el derecho internacional y han sido condenadas recientemente por el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 2334 del 23/12/2016, sino que acogen a colonos que atacan violenta y cotidianamente a la población palestina, como el colono israelí que quemó vivos hasta la muerte a un bebé palestino de 18 meses, a su madre y a su padre menos de tres semanas antes del inicio del Rototom 2015. No podemos olvidar tampoco como Matisyahu puso su música y su trabajo al servicio de la organización de Amigos del Ejército Israelí (FIDF), que recauda fondos para el ejército del Estado de Israel, que masacró, reiteramos, más de 500 niñas y niños de Gaza en el verano de 2014.

    Consideramos que estas falsas acusaciones contra nosotras son parte de una estrategia mucho más amplia, financiada y dirigida por Israel y sus grupos de presión, para criminalizar las campañas pacíficas y los apoyos a los Derechos Humanos del pueblo palestino, y, en particular, contra el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) por la libertad palestina, la justicia y la igualdad. Evocando el período más oscuro de la represión en la Sudáfrica del apartheid, la estrategia de Israel para luchar contra BDS emplea la guerra legal, el espionaje y una intensa propaganda.

    Impulsada en 2005 por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina, el movimiento de Derechos Humanos BDS hace un llamamiento a las personas de conciencia, las organizaciones de la sociedad civil, confesiones, sindicatos y colectivos de base para aplicar una presión no violenta al sistema de ocupación, apartheid y colonización de Israel con el objetivo de conseguir la aplicación del derecho internacional y los Derechos Humanos.

    El movimiento BDS se inspira en la lucha sudafricana contra el apartheid y en los boicots internacionales que ayudaron a alcanzar sus objetivos, así como por el movimiento por los derechos civiles de Rosa Parks, Martin Luther King o Nelson Mandela.

    Respetamos los principios del movimiento BDS, que rechaza todas las formas de racismo, incluido el antisemitismo. El apoyo judío a BDS ha aumentado considerablemente en los últimos años, especialmente en Estados Unidos, donde una encuesta realizada en noviembre de 2014 por parte de un lobby de Israel, revelaba que el 46% de los hombres judío-estadounidenses no ortodoxos menores de 40 años apoyan un boicot total a Israel.

    Se esté de acuerdo o no con el movimiento BDS y con sus tácticas, hay que aceptar que la defensa de los derechos palestinos en virtud del derecho internacional a través de un movimiento no violento, inclusivo y antirracista, como es el BDS, es absolutamente legítimo bajo la libertad de expresión. Esta es precisamente la posición oficial de la Unión Europea (UE).

    Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la UE, dijo: “La UE se mantiene firme en la protección de la libertad de expresión y la libertad de asociación de acuerdo con la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, aplicable en el territorio de los Estados miembros de la UE, incluyendo las acciones de BDS realizadas en este territorio. La libertad de expresión, tal como se subraya en la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos, también es aplicable a la información o las ideas que puedan ofender, chocar o perturbar el Estado o cualquier sector de la población.”

    Además de la UE, los gobiernos de Suecia, Irlanda y Países Bajos, así como las principales organizaciones internacionales de Derechos Humanos, entre ellas Amnistía Internacional, la Federación Internacional de Derechos Humanos y la Unión de Libertades Civiles Americana (American Civil Liberties Union), han defendido el derecho de llamar al boicot contra Israel como una cuestión indisociable de la libertad de expresión.

    Apoyan o atienden al BDS personalidades internacionales del peso del científico Stephen Hawking, el Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, el superviviente del campo de concentración nazi de Buchenwald y coautor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Stéphane Hessel, o supervivientes del Holocausto como Hajo Meyer, Hedy Epstein, Suzanne Weiss, Alfred Grosser y Chava FolmanRaban, los cuales han pedido el fin de la ocupación, el apartheid y la colonización en Palestina. En agosto de 2014, centenares de víctimas judías del Holocaustopidieron el “boicot completo” a Israel.

    Como defensoras moralmente coherentes de los Derechos Humanos, denunciaremos y haremos públicas las manipulaciones y mentiras lanzadas contra nosotras por el lobby de Israel y sus partidarios en el Estado español y llamaremos a la movilización de las redes de apoyo mutuo y solidaridad. Toda aquella persona a quien le importe la protección de los Derechos Humanos, y de los derechos políticos, especialmente el derecho a la libertad de expresión, verá esta caza de brujas contra nosotras como una amenaza al principio de la libertad de expresión y un intento de silenciar la solidaridad con las causas de los Derechos Humanos, como la causa del pueblo palestino.

    Os pedimos nutrir esta red de solidaridad. Firma y haz correr la voz.

     

    Adhesiones: enviar email con nombre, apellidos y profesión en el asunto a: defensemddhh@gmail.com

     

    Defend human rights, defend freedom of expression

    Campaign for freedom of expression and against criminalisation of solidarity with Palestine

    We, human rights defenders from different backgrounds who support the nonviolent struggle of the Palestinian people for its UN-stipulated rights, have been accused of crimes in connection with events that took place in August 2015 during the Rototom Sunsplash reggae festival in Benicàssim. We consider this a flagrant violation of our freedom of expression and an attempt to criminalize and suppress our democratic right to defend human rights at home and internationally.

    We have been accused by X of committing acts of “threat and coercion” and “hate crime” for our peaceful campaigning to convince the Rototom Sunsplash Festival to cancel the invitation of an artist based on his track record of defending war crimes and gross violations of human rights, incitement to racial hatred, denial of the existence of the Palestinian people, and documented connections to extremist and violent fundamentalist groups. The artist’s identity has never been relevant to our campaign. We consider anyone, regardless of his/her identity, who advocates for such extremist, racist and violent crimes as not in harmony with the human rights and peace principles and spirit of this progressive festival.

    Our entire campaign to convince the festival to cancel the invitation of this artist was conducted through public channels such as Twitter, exercising our freedom of expression and legitimate political freedom. In the summer of 2014, the previous year, the festival organisers had invited some of today’s defendants to take part in its social forum, even as bombs fell on Gaza, murdering over 2,100 people (including over 500 children).

    The artist’s lyricist, Ephraim Rosenstien, is himself a settler in an illegal West Bank colony. Rosenstein is associated with Honenu, an Israeli legal organization that defends settler terrorists who violently attack Palestinians to push them off their lands.

    We consider the false accusations against us to be part of the much wider, well-funded campaign led by Israel and its lobby groups,, to demonize or criminalise  peaceful campaigning for Palestinian human rights, and in particular the  Boycott, Divestment and Sanctions (BDS) movement for Palestinian freedom, justice and equality. Evoking memories of the darkest period of repression in apartheid South Africa, Israel’s strategy for fighting BDS employs legal warfareespionage and intensified propaganda.

    Launched in 2005 by over 170 Palestinian civil society organisations and unions, the BDS human rights movement calls on people of conscience, civil society organizations, churches, unions and grassroots groups to apply non-violent pressure on Israel’s system of occupation and injustice in order to achieve Palestinian rights as stipulated in international law.

    BDS is inspired by the South African struggle against apartheid and the worldwide boycotts that helped to achieve its goals and also by the Civil Rights movement led by Rosa Parks, Martin Luther King and Nelson Mandela.

    We respect the principles of the BDS movement, which rejects all forms of racism, including anti-Semitism. Jewish support for BDS has risen sharply in recent years, especially in the US, where one poll conducted in November 2014 by an Israel lobby group reveals that 46% of non-Orthodox Jewish-American men under 40 support a full boycott of Israel.

    Whether one agrees or disagrees with the BDS movement and its tactics, one has to accept that advocating for Palestinian rights under international law through the nonviolent, inclusive and anti-racist BDS movement is perfectly legitimate under freedom of expression. This is precisely what the European Union’s official position is.

    Federica Mogherini, the chief of the EU diplomacy, said: “The EU stands firm in protecting freedom of expression and freedom of association in line with the Charter of Fundamental Rights of the European Union, which is applicable on EU Member States’ territory, including with regard to BDS actions carried out on this territory. Freedom of expression, as underlined by the case law of the European Court of Human Rights, is also applicable to information or ideas ‘that offend, shock or disturb the State or any sector of the population.’”

    In addition to the EU, the governments of Sweden, Ireland and Netherlands, as well as leading international human rights organizations, including Amnesty International, the International Federation for Human Rights (FIDH) and the American Civil Liberties Union, have defended the right to call for a boycott against Israel as a matter of freedom of speech.

    BDS is supported or heeded by international figures of the weight of the scientist Stephen Hawking, the Nobel Peace Prize laureate Desmond Tutu, the survivor of the Buchenwald Nazi concentration camp and co-author of the Universal Declaration of Human Rights the late Stéphane Hessel, Holocaust survivors such as the late Hajo Meyer, the late Hedy Epstein, Suzanne Weiss, Alfred Grosser and Chava Folman Raban, who have demanded an end to colonisation, occupation and apartheid in Palestine.

    As morally-consistent human rights defenders, we shall expose the fabrications and lies thrown at us by Israel’s lobby and its supporters in the Spanish State and mobilize our networks of grassroots support and solidarity. Everyone who cares about protecting our civic rights, especially our right to free speech, will see this witch hunt against us as targeting the principle of freedom of expression and attempting to silence solidarity with human rights causes, including the cause of the Palestinian people.

    We ask you to nurture this network of solidarity. Sign and spread the word.

     

    To suport: send an email with name, surname and profession in the subject to: defensemddhh@gmail.com

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  • La penalización de la lucha por la legalidad internacional: el caso del movimiento de “Boicot, desinversiones y sanciones”

    La penalización de la lucha por la legalidad internacional: el caso del movimiento de “Boicot, desinversiones y sanciones”

    Sentitzen dugu, baina sarrera hau Castellano bakarrik dago.

    La penalización de la lucha por la legalidad internacional: el caso del movimiento de “Boicot, desinversiones y sanciones” 
    En las últimas semanas, ha atraído gran atención y debate la aprobación por parte del Consejo de Seguridad (Consejo de Seguridad) de las Naciones Unidas, la resolución 2334 de 2016, la cual repite con claridad la ilegalidad internacional de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén oriental.  Sin embargo, ha pasado casi desapercibido, un documento importante firmado, en la víspera de la votación del Consejo de Seguridad, por más de 200 juristas y profesores del  derecho internacional en contra de las medidas de sanción adoptadas por varios estados, y criminalizando, en algunos casos,  el movimiento "Boicot, Desinversiones y Sanciones" (BDS), que desde hace años se dedica a promover opciones de consumo responsable de los ciudadanos y la no cooperación económica de las instituciones nacionales y locales con empresas e instituciones involucradas con la ocupación israelí de Cisjordania y en las prácticas que violan los derechos humanos de las personas palestinas.
    
    En uno de los pasos decisivos del documento citado se declara: "el hecho de que se aprueben o no los objetivos o los métodos de BDS no es el tema principal. La cuestión es si, con el fin de proteger a Israel, debe restringirse la libertad de expresión que ocupa una posición clave entre los derechos humanos fundamentales. Estados que prohíben el BDS están socavando este derecho humano fundamental y amenazan la credibilidad de los derechos humanos ". 
    
    Los temas sobre los cuales el documento insiste tienen, por lo tanto, diferentes perfiles de interés. Se cruzan, de hecho, al menos dos niveles críticos del discurso internacionalista: por un lado, el creciente debate - incluso jurisprudencial - relacionado con el contenido y los límites del derecho a la libertad de expresión, consagrado en la Carta Internacional de Derechos Humanos y por otra parte, el debate cada vez más acalorado sobre contradicciones y horizontes de los movimientos por los derechos humanos en el mundo, bajando el potencial emancipatorio de estos derechos y la aparición de uno de sus "lados oscuros" capaces de cambiar e incluso eliminar su función.
    
    Esta reflexión pretende desentrampar algunas observaciones sobre estos niveles críticos, a partir de las demandas de la campaña BDS  y de las iniciativas legislativas para prohibirla,  observando el conflicto Israel-Palestino desde el punto de vista del derecho internacional y de las violaciones relacionadas, así como reconstruido por la resolución 2334.
    La resonancia de la campaña BDS en el mundo ha hecho que el gobierno israelí, en los últimos años, esté desarrollado posiciones políticas muy agresivas contra el  movimiento, incluyendo estrategias para combatirlo que han provocado las protestas de varias organizaciones de derechos humanos. En julio de 2011, el Knesset aprobó el Bill for Prevention of Damage to the State of Israel Through Boycott, la Ley para la Prevención de daños al Estado de Israel a través de Boicot, que (como resultado de las enmiendas que habían cambiado las reglas de la ley originaria con la intención de crear un delito) sanciona  la promoción del  boicot como un delito civil, e impone a los individuos y las organizaciones responsables de las mismas sanciones severas  y obligaciones de compensación, independientemente del verdadero daño económico causado  (cd. daños ejemplares).  La ley provocó las protestas de varias organizaciones no gubernamentales israelíes por los derechos civiles y empujó a organizaciones como Human Rights Watch a hablar, incluso entonces, de "represión del derecho de expresión".  El ataque radical al movimiento BDS crece de manera constante, tanto en intensidad, como en el tipo de argumentos utilizados. Como prueba de ello basta pensar que, en marzo del año pasado, el Ministro de Israel con responsabilidad en los servicios de  inteligencia Yisrael Katz, ha hablado abiertamente de la necesidad de "eliminaciones selectivas de civiles en relación con los líderes del movimiento BDS, tanto que Amnistía Internacional ha emitido un duro  comunicado en el cual denunciaba la alusión del Ministro a homicidios mirados (“el término usado por israel para describir los "asesinatos selectivos" de miembros de grupos armados palestinos”) y pedía al gobierno de Israel  "detener las intimidaciones contra los defensores de los derechos humanos" y "protegerlos de los ataques."  No sólo. Según varios diarios de tirada nacional, en 2015 el Gobierno de Israel (en apoyo de lo que algunos comentaristas han llamado una "declaración de guerra" contra la campaña BDS) ha asignado 100 millones de shekel (26 millones de euros)  para  acciones nacionales e internacionales para parar el movimiento. 
    Cabe señalar que las iniciativas de BDS han dado lugar al desarrollos de acciones evaluadas por los   activistas de la campaña como exitosas.  Entre las más recientes, por ejemplo, la venta de la mayoría de sus ramas de actividad en Israel de la compañía británica de servicios de seguridad G4S,  objeto de una campaña por la prestación de servicios, equipos y tecnologías para prisiones militares , puestos de control y asentamientos israelíes en Cisjordania, o incluso la retirada de Orange, gigante francés en telecomunicaciones, de las actividades en Israel, debido a las movilizaciones por su boicot en otros países, sobre todo después de la publicación de un informe (firmado por diversas ONG y la misma Confederación General del Trabajo) sobre    sus implicaciones en la infraestructura de la ocupación. 
    Los informes de este tipo de organizaciones de derechos humanos son numerosas. Estos documentos están unidos por la constante referencia a los Principios de la Guía de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos (también aplicado en Italia por el Plan Nacional de Acción elaborado por la Comisión Interministerial de Derechos Humanos), convirtiéndose así en parte de un marco general de las políticas institucionales dirigidas a potenciar la responsabilidad por parte de las empresas en relación a violaciones del derecho internacional,  dondequiera que estén cometidas y cualquiera que  sea el actor. En este marco general, sin embargo, ninguna movilización ha provocado tensiones similares a las que se centran en BDS. 
    Por lo tanto, queda por aclarar cuál es el propósito específico de las iniciativas para el boicot en cuestión. Significativo, en este sentido, es el  constituyente de la  campaña, firmado en 2005 por cientos de palestinos de diferentes organizaciones de inspiración, titulado "Derecho de la sociedad civil palestina al boicot, retiro de inversiones y la aplicación de sanciones contra el Estado de Israel hasta que cumplan con el derecho internacional y los principios universales de los derechos humanos” (disponible aquí, énfasis añadido). En el texto del llamamiento  requiere poner en práctica iniciativas de desinversión contra Israel "similares a las aplicadas a Sudáfrica en la época del apartheid" con el fin de "poner fin a la ocupación y colonización de todas las tierras árabes y el desmantelamiento del muro" y " reconocer a la ciudadanía árabe-palestina de Israel una igualdad plena de los derechos fundamentales" y promover el derecho al retorno de las personas refugiadas palestinas" tal como se estipula en la resolución 194 de la ONU ". Esta petición, dirigida también de manera significativa a "israelíes de buena voluntad, en el interés de la justicia y la paz verdadera", se califica abiertamente por los editores como último recurso porque, "todas las formas de intervención internacional y establecimiento de la paz han fracasado hasta ahora en garantizar el respeto de las leyes humanitarias, los derechos humanos fundamentales yen  poner fin a la ocupación y la opresión del pueblo palestino ".
    Teniendo en cuenta estos textos explícitos, quedan sin argumentos convincentes contra BDS las acusaciones de racismo y el antisemitismo dirigidas con frecuencia a la campaña por varios comentaristas (v., entre otros, Hirsh).
    Pero, sobre todo, lo que es más relevante para los propósitos de esta reflexión, parece justo tener en cuenta que (sin importar si se comparte o disiente de casos recientemente analizados) El “orden del discurso" del derecho internacional, junto con las palabras  de  auto-determinación, de la protección de los derechos humanos, de la no discriminación y de la paz, constituyen el ancla principal de las reivindicaciones de la campaña.
    Esta observación es particularmente clara y está presente, en virtud de la Resolución 2334, cuyo contenido pone de relieve cómo a instancia del movimiento BDS producen, a nivel de movilización ciudadana, mensajes a las instituciones contra las violaciones del  derecho internacional que siguen en el conflicto de Oriente Medio.
    
    La resolución, de hecho, expresa una fuerte condena de la “construcción y expansión de asentamientos y confiscaciones relacionadas con la demolición de viviendas y el (desplazamiento)" de civiles palestinos que continúan durante los años.  El Consejo de Seguridad), por lo tanto, volvió a hacer hincapié en la "insostenibilidad del status quo" en la ocupación de Cisjordania, que sigue creando una "erosión" constante e injustificada de la posibilidad de solucionar el conflicto sobre la base de la fórmula de los dos estados.  La resolución también pide a los otros países  "distinguir, en todos los informes pertinentes, entre los territorios del Estado de Israel y los territorios ocupados desde 1967" y, sobre todo, reafirma la obligación por parte de Israel a desmantelar los asentamientos "construidos desde marzo de 2001.»
    Las duras reacciones por parte israelí no han tardado en manifestarse: el embajador de Israel ante la ONU ha declarado oficialmente que el documento "se añade a la  larga y vergonzosa lista de las resoluciones de la ONU contra Israel";  El primer ministro de Israel ha declarado el voto una "emboscada contra Israel" inaceptable, cuya responsabilidad sería de la administración de Obama (los Estados Unidos, como se ha señalado, se abstuvo de ejercer su derecho de veto).  Las acusaciones a la administración estadounidense, sin embargo, contrastan con el hecho que, sólo unos meses antes, había aprobado sólo para Israel el mayor plan de ayuda militar que Estados Unidos jamás había concedido a un estado aliado en su historia (alrededor 38 mil millones de dólares).  Mientras tanto, a pesar de las advertencias de la resolución 2334, la Municipalidad de Jerusalén, a través de sus funcionarios, unas pocas horas después de la votación ha confirmado la intención de aprobar,  en breve,  la construcción de 5.600 nuevas viviendas situadas en el territorio ocupado. No sorprende que, en realidad, la línea política del gabinete israelí contrasta  frontalmente con la comunidad internacional, teniendo en cuenta las declaracionesde Netanyahu en  septiembre durante la septuagésima primera Asamblea General de las Naciones Unidas,  entre otras cosas, llama al Consejo de derechos Humanos "una burla" And what about the joke called UN Human Rights Council […] ?»).
    La resolución, sin embargo, a pesar de las reacciones del gobierno israelí, es sobre todo un reforzamiento de las que ya se habían expresado varias veces anteriormente por varias instituciones internacionales.
    Para una breve reconstrucción de los términos jurídico-internacionalistas de la cuestión de la ocupación israelí, vale la pena recordar que es la misma Corte Internacional de Justicia, en la nota  Advisory Opinion sobre las consecuencias jurídicas de la construcción del muro en el territorio palestino ocupado, quien ha expresado el sentido de ilegalidad internacional de los asentamientos israelíes en Cisjordania, afirmando que violan lo dispuesto en el art. 49, VI, párr. De la Cuarta Convención de Ginebra de 1949, que prohíbe a la potencia ocupante el "traslado de una parte de su propia población civil al territorio ocupado"; una prohibición, también, que entre las fuentes del derecho internacional humanitario se reseña con particular fuerza, porqué: 1) es considerada de rango habitual y 2) es calificada como una violación grave del sistema de protección de los convenios (en concreto, el artículo 85,. . par 4, letra. a.  del primer Protocolo de los Convenios de 1977, artículo utilizado, después,  como modelo editorial de los casos de crímenes de guerra del Estatuto de la Corte Penal Internacional de Roma, que, de hecho, tipifica la conducta en cuestión en el art. 8 (2) (b) (viii).
    La reciente resolución 2334, en otras palabras, no hace más que reiterar las numerosas declaraciones anteriores del Consejo de Seguridad (a partir de las Resoluciones 446 y 452 de 1979 y confirmadas en varias ocasiones), y de la misma Corte en Advisory Opinion (par. 120), cuando declara que la política de asentamientos de Israel "no tiene valor legal" y constituye una "violación flagrante" de la Cuarta Convención de Ginebra. Incluso el Cuarto Convenio de La Haya de 1907, de hecho, expresa prescripciones relevantes para la situación en cuestión. En el Reglamento sobre las leyes y costumbres de la guerra terrestre anexo a la Convención, de hecho, el art. 55, establece que "El Estado ocupante no debe considerarse sino como administrador y usufructuario de los edificios públicos, de los edificios, de los bosques y de las tierras pertenecientes al Estado enemigo, y que están en territorio ocupado"; también ha declarado que "el capital de estas propiedades debe salvaguardarse, y deben ser administrados de acuerdo con los principios del usufructo."  Es evidente que el derecho de los conflictos armados ya no es lo de 1907, pero de acuerdo a varias reconstrucciones mucho más recientes y dedicadas específicamente a los derechos de ocupación hay dos condiciones (descendientes de la disposición antes citada) que justifican el ejercicio de las actividades económicas en el territorio ocupado por la potencia ocupante, determinadas por 1) la presencia por razones de necesidad militar imperante  2) el beneficio de la población del estado bajo la ocupación (v, entre otros, Arahi Takahashi, p.169).  Mientras que,  incluso en el plano interno, los tribunales israelíes han invocado en varios casos estos principios (v. Las directrices del Tribunal Supremo de Israel en los casos Beth El [Ayub et al. v. Minister of Defense et al., HCJ 610/78] y Elon More y Sociedad Cooperativa [ Duweikat et al. v. Government of Israel et al., HCJ 390/79]), no parecen existir en el caso de los asentamientos en tela de juicio las condiciones mencionadas.  Por el contrario, hay que señalar que en estos días el Knesset discute el Regulations Bill, controvertida legislación que, de ser aprobada, de acuerdo con varios internacionalistas israelíes, legalizaría retroactivamente (por supuesto sólo en la perspectiva del orden jurídico interno) la situación de los miles de edificios construidos en violación de los principios expuestos, e insistente en propiedad privada palestina objeto de expropiación ilegal (v. Ronen y Shani).
    Los efectos de la ocupación israelí también chocan con varios principios descendientes de la Carta de las Naciones Unidas. El derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, de hecho, en varias ocasiones reconocido internacionalmente (v. Aún así, la opinión consultiva de la CIJ, cit., Párr. 149), resulta seriamente perjudicado por la ocupación continua, el crecimiento y la multiplicación de los asentamientos. (v., entre otros, Ben-Naftali, Gross y Michaeli).
    Del mismo modo, en términos de violaciones de los derechos humanos, los conceptos de "apartheid" y "segregación" no pueden ser liquidados como arbitrio de la campaña BDS, ya que diferentes prácticas de la legislación y el tratamiento diferenciado que se encuentran en la escena del conflicto revelan amplios márgenes de subsunción de las definiciones legales de los dos fenómenos (en particular, sobre la base de información proporcionada por el Convenio para la represión y el castigo del crimen de Apartheid, de 1973 y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial de 1965).  Problemas que, de hecho, han sido analizadas en referencia específica a la situación en Palestina por muchos juristas autorizados, lo que llevó a muchos a afirmar que "de hecho hay razones de peso para concluir que un sistema de apartheid se ha desarrollado en el territorio palestino ocupado" (Dugard y Reynolds , p. 912).
    No faltan análisis jurídicos que, aún más categóricamente que la campaña BDS, declaran, a partir de todos los elementos recordados, no sólo la existencia de una posibilidad, sino mas bien de una obligación internacional de los estados de no comercializar los productos procedentes de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado (v Moerenhout aquí y aquí;. Contra, v Kantorovich y Crawford.).  Uno de los puntos mas controvertidos de este debate es la existencia, o no, de las obligaciones de no reconocimiento  self-executing (de la que brota el deber de no hacer negocios) por parte de terceros Estados con respecto a la ocupación y anexión cuando esta viola los principios de no agresión y de integridad territorial de los Estados.  Legítima, en este sentido, la comparación con el caso de la anexión de Crimea por la Federación de Rusia, el Consejo de Europa respondió con la prohibición de las importaciones de la región y de Sevastopol (v. Las conclusiones del Consejo de marzo de 2014). La cuestión sigue siendo controvertida (v. Milan), sin embargo, existiendo un debate tan abierto y desafiante, sorprende el conjunto de medidas contra el movimiento BDS  en varios países.
    De manera significativa, el hecho de que los problemas subyacentes de la campaña son eco de las normas convencionales, las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, así como las decisiones pertinentes de la Corte Internacional de Justicia, no sólo no ha impedido en el debate político, la tendencia a definir esta forma pacífica de la movilización (destinada a influir en las decisiones políticas y militares de un gobierno) a una discriminación racial en base étnica o nacional, ni tampoco ha frenado iniciativas legislativas finalizadas a imponer esta visión como  irrefutable  (juris et de jure)
    En los últimos años, y en muchos países, las medidas culminaron en resoluciones de ley de diferentes naturaleza para impedir el BDS. Es por eso que se llega al documento del cual se habla al principio de este articulo y las posiciones expresadas por varios gobiernos e instituciones internacionales, como la Unión Europea, que ven en la campaña una forma legítima de ejercicio del derecho humano fundamental a la libre expresión, como tal, no sancionable.  Las intervenciones en la dirección opuesta, sin embargo, son demasiado numerosas y diferentes para poder ser exhaustivamente examinadas aquí. Algunos ejemplos, sin embargo, pueden ofrecer elementos para la reconstrucción del escenario.
    En los Estados Unidos, se trata en su mayoría de leyes adoptadas por los diferentes estados para prohibir las colaboraciones comerciales o imponer la exclusión de licitaciones públicas de las empresas participantes en el boicot de países que no han sido sancionados o embargados.  Particularmente explícita, entre otras, la ley aprobada en Illinois que requiere la elaboración de una lista negra de empresas que se adhieren al boicot a Israel y se le prohibió al fondo de pensiones del Estado  firmar contratos o invertir en estas.  Estas empresas vienen identificadas por acciones "por motivos políticos destinadas a penalizar, causar daños económicos o limitar en otra manera las relaciones comerciales con el Estado de Israel" (v. La enmienda correspondiente al  Pension Code aprobado por la Asamblea General Illinois). En muchos países, por otra parte, se han aprobado o están en discusión leyes similares a la que se ha mencionado (v. El comentario apareció en Harvard Law Review  sobre la legislación adoptada en Carolina del Sur).
    En el Reino Unido, se discutieron las directrices publicadas por el Gobierno en febrero (con la intención de contrarrestar el movimiento BDS) sobre la contratación pública, en la que se requiere esencialmente a las instituciones locales, a las entidades públicas y los operadores de servicios de interés público de excluir las empresas adheridas a campañas de boicot, fuera de los casos en que el Gobierno ha adoptado la misma "sanciones, embargos u otras restricciones." Al mismo tiempo, en junio, el Alto Tribunal de Justicia rechazó el recurso de Jewish Human Rights Watch en contra de las resoluciones  aprobadas por algunos  Consejos Ciudadanos (Leicester, Swansea y Gwynedd) que se habían unido al boicot de los bienes producidos en los asentamientos israelíes.
    En Canadá, el Parlamento aprobó en febrero una moción en la cual declara que "rechaza" la campaña, que - según el texto - "promueve la demonización y la delegitimación del Estado de Israel", y pide al Gobierno "condenar cualquier intento por parte organizaciones, grupos o individuales canadienses para promover el movimiento de BDS". También se ha hablado de la posibilidad,  de la hipótesis de  incluir la campaña en el delito de odio (hate speech).
    En Francia, el panorama jurídico y legislativo es particularmente relevante para esta discusión. El país de Charlie Hebdo es candidato a ser el único estado, además del propio Israel, en castigar las llamadas de los ciudadanos a no comprar productos israelíes.  El Artículo. 225-2, co II. del Código Penal francés, de hecho, castiga con prisión hasta tres años, la conducta de los que, sobre la base de una discriminación o de incitación a la discriminación por origen o pertenencia a un grupo nacional, obstaculizan el ejercicio  "de cualquier actividad económica".  Uno de los casos mas discutidos por la doctrina francesa, sin embargo, surgieron de acusaciones formuladas en base a artículos diferentes del citado artículo del Código Penal.  En octubre de 2015, de hecho, la Cámara Penal de la Corte de Casación confirmó la condena impuesta y la acusación hecha por la Corte d'appel de Colmar contra los activistas por la distribución de folletos que contienen las llamadas al boicot a Israel en un supermercado, y se consideró que en este caso el Tribunal de apelación había aplicado correcta y ampliamente el artículo  24 par. 8, modificado en 2014, la Ley de Libertad de Prensa 1881, que castiga los casos de incitación pública a la discriminación, que también había excluido con razón, dicha protección conducta dall'alveo del derecho a la libertad de expresión previsto en el  ' art. 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. El Tribunal Supremo declaró que los acusados, a través de su acción, habían instigado a discriminar los productos procedentes de Israel, instando a los clientes a no comprarlos a causa de origen nacional de los bienes, los productores y los proveedores, y en este marco la compresión de la libertad de expresión se consideró necesario bajo la protección de los derechos de los demás, según el art. 10, co.2 CEDH (Cass. Crim., 20 de octubre de 2015, Nº 1.480.021, disponible aquí).  Ha sido objeto de muchas críticas,  (v., Entre otros, Médard) el hecho de que el Tribunal Supremo de Francia no definió en qué la "provocación" al boicot se había caracterizado por motivos racistas o xenófobos del derecho penal.
    Incluso en Italia, ha sido propuesto al Senado un proyecto de ley que aparece entre los más iliberales que se encuentran en la escena internacional y que tiene, desde el punto de vista penal y constitucional, diferentes perfiles de alarma. Es una iniciativa tensa para innovar el sistema de la L. 654 de 1975 (ley de ratificación del Convenio Internacional mencionado sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial), modificada por la Ley 205 de 1993 (cd. "Ley Mancino"), mediante la introducción de nuevos delitos cuyos contornos están diseñados con precisión para incluir en estos la adhesión a la campaña BDS (no es una deducción, sino que está en la misma   introducción de los proponentes).  El proyecto de ley propone castigar "con prisión de seis meses a cuatro años el que incite a cometer o comete actos de discriminación" contra personas físicas o jurídicas ", por motivo de pertenencia no solo a un grupo "nacional, étnico, racial o religioso ", sino también" territorial "o" estatal" (término, este último, que no aparecen entre los ya presentes en la ley Mancino), por sujeto que ejerce "un poder, de hecho o de derecho, cuyo ejercicio es susceptible de causar un daño injustificado". Es considerado siempre  daño injustificado a los efectos de esta propuesta, a) la negativa del suministro de un bien o servicio por la persona que lleva a cabo actividades comerciales abiertos al público [...];  b) obstrucción del ejercicio de cualquier actividad económica".  Como la ley Mancino, prohíbe "cualquier organización, asociación, movimiento o grupo" que tiene entre sus fines la incitación a la discriminación, y que castiga la mera "participación o asistencia” a estos grupos con prisión a partir de seis meses a tres años, pero a continuación, propone un aumento significativo de la pena mínima que debe aplicarse a los que "promueven o dirigen" estos movimientos o grupos, castigados "solo para esta razón" con prisión de tres a seis años. Los perfiles son de gran incertidumbre y la irracionalidad de las reglas propuestas son numerosas y en contraste con varios principios de la Constitución, despertando profundas reservas sobre la constitucionalidad de la ley que sería el resultado de la aprobación de un diseño de este tipo.
    Son casos símiles de criminalización basadas en la ampliación del concepto de incitación a la discriminación racial y el antisemitismo, que revelan una gran cantidad de graves peligros. Ante de todo, y particularmente en contraste con la retórica de las fuerzas impulsoras de estas medidas, generar la potencial criminalización de las mismas personas y grupos que afirma quiere proteger de la discriminación: pensar en los numerosos casos de comentaristas sionistas, de personas de organizaciones judías y incluso supervivientes a los horrores del Holocausto que se han declarado, en los últimos años, a favor de la campaña de boicot a Israel.
    Las paradojas de este escenario, sin embargo, resultan más generales y complejas. Por las leyes y los proyectos de ley que hemos mencionado, de hecho, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial se convierte indirectamente en fuente de criminalización de las personas mismas que piden activamente el respeto. Son las propias leyes de ratificación de la Convención, de hecho, que se cambian para castigar expresiones de una campaña abiertamente destinada a reafirmar la contundencia de los derechos consagrados en ella.
    
    En otras palabras, una representación perfecta de los puntos críticos mencionados en la apertura, capaces de detectar un único punto de recaída de la posibilidad de prohibir y reprimir, a nivel estatal, no violaciones del derecho internacional, sino más bien la lucha por su declaración y por el derecho internacional.
    Difícil de encontrar, por lo tanto, un mejor ejemplo de la cara oculta de los derechos humanos revelada por el aumento de casos de represión que a menudo asumen el derecho penal como instrumento principal para garantizar la efectividad de estos derechos, sin darse cuenta del tamaño, por el contrario, potencialmente "subversivo" (v. Manacorda, p.338) con respecto a la protección de los derechos fundamentales que la expansión de los sistemas penales y las políticas criminales de los estados traen consigo como riesgo  más real que remoto ( v. Moccia, pp. 123 y ss).
    No sólo. Es difícil encontrar un ejemplo más apropiado para describir la intersección entre este "lado oscuro" y la transformación del lenguaje de los derechos humanos en el mundo que más se expande y más parece perder profundidad y eficacia.
    
    Un lenguaje que subsume gradualmente, y del cual se apropiaron poco a poco, los diferentes actores y poderes del escenario global, ya sea dominante o dominado, colonizados y colonizadores, hegemónicos o subalternos, liberales o autoritarias.  "Auge y caída" de los derechos humanos, desde este punto de vista, parecen destinados a convivir, a alternarse constantemente e incluso a coincidir, en una especie de movimiento perpetuo de neutralización y cambio  de sus funciones de protección de las personas, en general, y de las personas vulnerables, en particular. "Cuanto mayor es la luz de los derechos humanos – se ha notado con eficacia - más surgen las  sombras, sus lados oscuros" (v Meccharelli, Palchetti y Sotis.).
    
    Los derechos humanos tienden a lo universal, pero la universalidad lleva consigo el empuje de despolitización y la eliminación de las dinámicas conflictivas desde donde han surgido esos derechos,  abstrayendo progresivamente lo “humano” de los convenios y del  campo de tensiones en en cual se encuentra la “persona” como sujeto histórico y político. Cuanto más se intenta expandir las implicaciones universalistas de estos derechos y su supuesta "neutralidad", más se generaliza la tendencia a la transformación del lenguaje de los derechos humanos en un calidoscopio de traducciones y reclamaciones finalizadas a "universalizar" intereses particulares, en las cuales - dependiendo del contesto en el cual  opera quien funciona como un "traductor" - los conceptos de abuso, autor y víctima resultan intercambiables de manera espectacular (v Gordon y Perugini.).
    El mismo fenómeno parece insistir cada vez más también en el derecho de los conflictos armados. Si, por un lado, un proceso de este tipo es natural a la historia y la estructura de la ley humanitaria internacional (cuya aplicación se basa en la tendencia de la irrelevancia de las intenciones políticas de los beligerantes y el principio de no reciprocidad), de otro lado basta pensar en la situación del conflicto sirio para detectar como tal proceso de revisión y neutralización ha llegado a una especie de apoteosis anómico, que satura el discurso sobre la protección de población civil en tiempo de guerra, y lo reduce a una retórica producción de las reivindicaciones opuestas por parte de los poderes en conflicto:, funciones "universales" (guerra contra el terrorismo, guerra humanitaria, etc.) son la base de sus acciones militares, casi siempre para justificar su carácter indiscriminado.
    Cui prodest, por tanto, la elección del uso de esta “lengua franca” ¿Hay sujetos colectivos que no sean los Estados, ni los poderes transnacionales dominantes, capaces de devolver a esta lengua un papel histórico progresivo? Se habla siempre más de "fin" o "extinción" de los derechos humanos y de su potencial emancipatorio (v., Entre otros, Hopgood y Posner).  Particularmente significativo, en este sentido, es el punto de vista de quien ha señalado que, en la era del neoliberalismo, se escapa al lenguaje de los derechos humanos, la capacidad de asumir la centralidad de la igualdad como un factor crucial de la transformación de la realidad . "Incluso perfectamente realizados - se dijo - los derechos humanos son compatibles con la desigualdad radical" (v. Moyn aquí y aquí). Parece, sin embargo, que lo que ha producido la campañas de BDS, y el sentido que se puede extender a todas las formas de lucha por los derechos basados ​en el consumo critico y en el boicot , es testimonio de una oportunidad.  Y de hecho, si, por una parte, puede ser suscrito, tal como se indica en el documento a la base de esta reflexión, que esta campañas representan un ejercicio del derecho fundamental a la libre expresión y a la expresión del pensamiento político, de otra parte, este marco no parece individuar un aspecto importante: el aspecto anti-hegemónico que estas movilizaciones han demostrado ser capaces de producir, también hablando de lenguaje hegemonico, parece relacionado principalmente con la capacidad de ir más allá de la dimensión puramente individual y la mera expresión, transformando la lengua franca de los derechos humanos en una plataforma de acción colectiva capaz de producir una conflictualidad generalizada en contra tanto de la radical desigualdad de quien disfrute de estos derechos por razones de nacionalidad, tanto en contra de la discriminación profunda y persistente sobre la base de las relaciones de fuerza internacional que caracteriza a los mecanismos de sanciones de las graves violaciones.
    
    Retornan a ser actuales, en este sentido, los análisis y las propuestas de los juristas que han tratado de actualizar, en el contexto de la escena internacional, los signos de pensamiento y la teoría de la hegemonía de Antonio Gramsci. Algunos de ellos (releyendo las páginas de Gramsci en las cuales refleja sobre los conceptos económicos aplicados a la ciencia histórica y al arte política, v. 7 Cuaderno 7 ,10) destacan la importancia no sólo táctica, sino también estratégica, de los movimientos para el consumo crítico y el boicot en el horizonte de la protección y promoción de los derechos humanos en el mundo, dentro de una perspectiva destinada a fomentar el potencial de un esfuerzo emancipador para una teoría del derecho internacional "desde abajo" que concibe los estados “como un territorio plural y fragmentado de contestación mas que un monolito", subrayando que "el derecho internacional y sus instituciones proporcionan un escenario importante", además de las fuerzas transnacionales dominantes, también "para la acción de los movimientos sociales" de inspiración progresiva, porqué este derecho y estas instituciones "amplían el espacio para las políticas transformadoras '(Rajagopal, pp. 19:23) que se centran en la conexión entre paz, libertad y justicia social.
    ¿No es esto, después de todo, uno de los rasgos constitutivos del proceso histórico de la afirmación y la codificación de estos derechos? No es un caso y en contra tendencia con las muchas obras dedicadas a la centralidad de las visiones coloniales y eurocéntricas en el crecimiento del derecho internacional moderno, que varios estudiosos vuelven a señalar la importancia de la opuesta Weltanschauung de la descolonización - a través de la obra de personas políticas, abogadas y diplomáticas del Sur global - que ha ofrecido contribuciones decisivas a la agenda de los derechos humanos entre 1948 y mediados de los años 60 (v, entre otros, Jensen, aquí y aquí).
    En conclusión, por lo tanto, se puede decir que el tipo de campañas de BDS - cuya protección como un ejercicio legítimo de la libertad de palabra, de expresión y de puntos de vista políticos debería ser patrimonio común de todas las personas abogadas, legisladoras y ciudadanía sensible a los dictados del Estado de derecho - mucho más allá del mérito de las reivindicaciones específicas, han formulado perspectivas de practicas políticas civiles de derechos humanos capaz de delinear nuevos horizontes de sentido, útil para aquellas que quieren hacer "caminar" estos derechos, en su relación dialéctica con los poderes internacionales", sobre los pies en vez que en la cabeza".
    
    
    Luigi Daniele, Universidad Nottingham Trent y Universidad Federico II de Nápoles.
    
    *Este artículo apareció originalmente en italiano en el blog de la Sociedad Italiana de Derecho Internacional y en inglés en openDemocracy.
     

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  • DECLARACIÓN DE JURISTAS, ACADÉMICOS/AS Y EXPERTOS/AS LEGALES CONTRA LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR ALGUNOS GOBIERNOS PARA PROHIBIR EL MOVIMIENTO DE BOICOT, DESINVERSIONES Y SANCIONES (BDS) PARA LOS DERECHOS HUMANOS DE LA POBLACIÓN PALESTINA

    DECLARACIÓN DE JURISTAS, ACADÉMICOS/AS Y EXPERTOS/AS LEGALES CONTRA LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR ALGUNOS GOBIERNOS PARA PROHIBIR EL MOVIMIENTO DE BOICOT, DESINVERSIONES Y SANCIONES (BDS) PARA LOS DERECHOS HUMANOS DE LA POBLACIÓN PALESTINA

    Sentitzen dugu, baina sarrera hau Castellano bakarrik dago.

    sa-protestDECLARACIÓN DE JURISTAS, ACADÉMICOS/AS Y EXPERTOS/AS LEGALES CONTRA LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR ALGUNOS GOBIERNOS PARA PROHIBIR EL MOVIMIENTO DE BOICOT, DESINVERSIONES Y SANCIONES (BDS) PARA LOS DERECHOS HUMANOS DE LA POBLACIÓN PALESTINA

    La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) es un movimiento global y pacífico liderado por la sociedad civil palestina, que busca presionar al gobierno de Israel para que cumpla con sus obligaciones de acuerdo al derecho internacional humanitario, tal y como establecen las resoluciones de la ONU, específicamente para acabar con la ocupación en los territorios sirios y palestinos, acabar con la discriminación sistemática contra la población palestina en los Territorios Ocupados Palestinos y en Israel, y permitir el retorno de las refugiadas palestinas.

    Basado en el movimiento Anti-Apartheid que movilizó a la sociedad civil en contra el Apartheid en Sudáfrica, el movimiento BDS se ha convertido en un movimiento global efectivo, incidiendo en medidas que buscan presionar al gobierno de Israel para que cumpla con el derecho internacional, así como en medidas para convencer a otros estados y empresas que retiren cualquier apoyo a las violaciones de derecho internacional por parte de Israel. La movilización de la sociedad civil por los derechos humanos al igual que la campaña contra el Apartheid en Sud África y el movimiento por los Derechos Civiles en los Estados Unidos, no ha sido frenada por gobiernos extranjeros. Aún así, la efectividad del BDS, ha urgido al gobierno de Israel y a otros estados a adoptar medidas para reprimir este movimiento.

    Francia, el Reino Unido, Canadá y ciertos estados de los Estados Unidos, han adoptado leyes y han llevado a cabo acciones ejecutivas para reprimir, ilegalizar, y en algunos casos, criminalizar la promoción del BDS. Estas medidas buscan castigar a las personas, empresas e instituciones públicas y privadas que adoptan decisiones éticas y legalmente responsables.

    Otros estados, entre los que cabe destacar Suecia, los Países Bajos e Irlanda, han decidido que aunque no lleven a cabo actualmente un boicot al gobierno de Israel, defender y promover el movimiento BDS es una herramienta legal y legítima de libertad de expresión, una libertad profundamente preciada y consagrada tanto en las leyes nacionales internas como en muchas de las convenciones internacionales de derechos humanos.

    Organizaciones de derechos humanos con renombre, incluyendo Amnistía Internacional, la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH) y Human Rights Watch, también se han posicionado en la misma línea, defendiendo que tanto personas a título individual, como las asociaciones e instituciones públicas y privadas, gobiernos locales y empresas tienen derecho a expresar e implementar la campaña BDS como un ejercicio fundamental de libertad de expresión.

    Los estados y las organizaciones que ven la campaña BDS como un ejercicio de libertad de expresión tienen razón. La discusión no se centra en si uno aprueba o no los métodos del BDS. La discusión se centra en si para proteger al gobierno de Israel, se deberán hacer excepciones en cuanto a la libertad de expresión, un derecho central y esencial entre los derechos humanos.

    Los estados que ilegalizan el movimiento BDS están quebrantando este derecho humano básico y amenazando su credibilidad, impidiendo que se presione a un estado específico para que éste cumpla con sus obligaciones de respeto al derecho internacional. eximiendo a un estado en particular de la defensa de medidas pacíficas para conseguir su conformidad con el derecho internacional.

    STATEMENT BY LEGAL SCHOLARS AGAINST MEASURES ADOPTED BY CERTAIN GOVERNMENTS TO OUTLAW THE BOYCOTT, DIVESTMENT AND SANCTIONS (BDS) MOVEMENT FOR PALESTINIAN HUMAN RIGHTS

    Boycott, Divestment and Sanctions (BDS) is a global, peaceful movement led by Palestinian civil society that seeks to put pressure on Israel to honour its obligations under international humanitarian and human rights law as demanded by numerous UN resolutions, in particular to end the occupation of Palestinian and Syrian territories, stop systemic discrimination against Palestinians in the Occupied Palestinian Territory and Israel itself, and permit the return of Palestinian refugees.

    Modeled on the Anti-Apartheid Movement that mobilized civil society against apartheid in South Africa, the BDS movement has become a powerful and effective global movement in the advocacy of measures aimed at pressurizing Israel to comply with international law, and at persuading other states and business enterprises to withhold all support for Israel’s violations of international law.

    The mobilization of civil society in the interest of human rights, such as the campaign against apartheid in South Africa and the Civil Rights movement in the United States, has not been obstructed by foreign governments. The effectiveness of BDS, however, has prompted not only Israel but also some other states to adopt measures to suppress this movement.

    France, the United Kingdom, Canada and certain state legislatures in the United States, have adopted laws and taken executive action to suppress, outlaw and in some instances, criminalize the advocacy of BDS. Such measures aim to punish individuals, companies and private and public institutions that adopt ethically and legally responsible business, investment and procurement decisions.

    Other States, notably Sweden, the Netherlands and Ireland, have taken the position that, while they do not endorse a boycott of Israel, the advocacy  of BDS is  a lawful exercise of freedom of expression, a deeply cherished freedom enshrined in national law and international human rights conventions. Reputable human rights organizations, including Amnesty International, the International Federation for Human Rights (FIDH) and Human Rights Watch, have likewise taken the position that individuals, associations, public and private institutions, local governments and businesses are entitled to advocate and implement BDS in the exercise of the fundamental right of freedom of expression.

    States and organizations that view BDS as a lawful exercise of freedom of expression are correct. Whether one approves of the aims or methods of BDS is not the issue. The issue is whether in order to protect Israel an exception is to be made to the freedom of expression that occupies a central and pivotal place among fundamental human rights. States that outlaw BDS are undermining this basic human right and threatening the credibility of human rights by exempting a particular state from the advocacy of peaceful measures designed to achieve its compliance with international law.

    FIRMADO:

    Signatories

    UK

    Prof. Guy Goodwin-Gill, Emeritus Fellow, All Souls College, University of Oxford

    Prof. Sir Geoffrey Bindman QC, barrister; University College London and London South Bank University

    Prof. Conor Gearty, London School of Economics

    Prof. Iain Scobbie, University of Manchester

    Prof. William Schabas, Middlesex University, London

    Prof. Bill Bowring, Birkbeck University of London

    Prof. Rachel Murray, University of Bristol

    Prof. Robert Wintemute, King’s College London

    Prof. Kevin Jon Heller, SOAS University of London

    Prof. Penny Green, Queen Mary University of London

    Prof. Sol Picciotto, Lancaster University

    Prof. Oren Ben-Dor, University of Southampton

    Prof. Wade Mansell, University of Kent

    Michael Mansfield QC, barrister, London

    Kirsty Brimelow QC, barrister, London

    Paul Ridge, barrister, London

    David Renton, barrister, London

    Daniel Machover, lawyer, London

    Dr. Ntina Tzouvala, University of Durham

    Dr. Gleider I. Hernández, University of Durham

    Dr. Ralph Wilde, University College London

    Dr Vanja Hamzić, SOAS University of London

    Dr. Christine Schwoebel-Patel, University of Liverpool

    Dr. Mazen Masri, City, University London

    Dr. Michael Kearney, University of Sussex

    Dr. Brenna Bhandar, SOAS University of London

    Dr. Isra Black, University of York

    Dr. Nadine El-Enany, Birkbeck University of London

    Dr. Gina Heathcote, SOAS University of London

    Dr. Edel Hughes, University of East London

    Dr. Ioannis Kalpouzos, City, University of London

    Dr. Sarah Keenan, Birkbeck University of London

    Dr. Vidya Kumar, University of Leicester

    Dr. Thomas MacManus, Queen Mary University of London

    Dr. Paul O’Connell, SOAS University of London

    Dr. Graham Smith, University of Manchester

    Dr. Nimer Sultany, SOAS University of London

    Dr. Michelle Burgis-Kasthala, University of Edinburgh, Scotland

    Dr. Charlotte Peevers, University of Glasgow

    Dr. Mohsen Al-Attar, Queen’s University Belfast

    IRELAND

    Dr. John Reynolds, National University of Ireland, Maynooth

    NETHERLANDS

    Prof. John Dugard, University of Leiden

    Prof. Paul de Waart, Emeritus VU University Amsterdam

    Prof. Liesbeth Zegveld, University of Amsterdam; lawyer

    Prof. Karin Arts, ISS of Erasmus University Rotterdam

    Dr. Jeff Handmaker, ISS of Erasmus University Rotterdam

    Dr. Joseph Powderly, Assistant-Professor, University of Leiden

    Dr. Marloes van Noorloos, Tilburg University

    Dr. Michiel Bot, Tilburg University

    BELGIUM

    Prof. Eric David, Université Libre de Bruxelles

    Prof. Jean Salmon, Université Libre de Bruxelles

    Prof. Olivier Corten, Université Libre de Bruxelles

    Prof. Francois Dubuisson, Université Libre de Bruxelles

    Prof. Pierre Klein, Université Libre de Bruxelles

    Prof. Jaques Englebert, Université Libre de Bruxelles

    Prof. Anne Lagerwall, Université Libre de Bruxelles

    Prof. François Ost, Université Saint-Louis, Bruxelles

    Prof. dr. emeritus Dirk Voorhoof, Ghent University; European Centre for Press and Media Freedom

    Prof. Dr. Eva Brems, Human Rights Center, Ghent University

    Alexis Deswaef, avocat au barreau de Bruxelles; président de la Ligue des Droits de l’Homme (Belgique)

    Véronique van der Plancke, advocate au barreau de Bruxelles; Université de Louvain

    LUXEMBOURG

    Dr. Parvathi Menon, Max Planck Institute Luxembourg for Procedural Law

    FRANCE

    Prof. Jean Matringe, Université de Paris I Panthéon Sorbonne

    Prof. Xavier Dupré de Boulois, Université de Paris I Panthéon Sorbonne

    Prof. Catherine Kessedjian, Université de Paris II Panthéon Assas

    Prof. Thomas Perroud, Université de Paris II Panthéon Assas

    Prof. Gilles Guglielmi, Université de Paris II Panthéon Assas

    Prof. Stéphanie Dijoux, Université de Paris Ouest Nanterre La Défense

    Prof. Franck Latty, Université Paris Ouest Nanterre La Défense

    Prof. émérite Géraud de la Pradelle, Université de Paris Ouest Nanterre La Défense

    Prof. émérite Alain Pellet, Université de Paris Ouest Nanterre La Défense

    Prof. émérite Monique Chemillier-Gendreau, Université Paris Diderot

    Prof. émérite Robert Charvin, Université de Nice Sophia Antipolis

    Prof. émérite, Paul Allies, Université de Montpellier I

    Prof. émérite, Gérard Blanc, Université d’Aix-Marseille

    Prof. Delphine Costa, Université d’Aix-Marseille

    Prof. Marie-Pierre Lanfranchi, Université d’Aix-Marseille

    Prof. Elise Carpentier, Université d’Aix-Marseille

    Prof. Josiane Auvret-Finck, Université de Nice Sophia Antipolis

    Prof. Philippe Lagrange, Université de Poitiers

    Prof. Arnaud de Nanteuil, Université du Maine

    Prof. Alina Miron, Université d’Angers

    Prof. Diane Roman, Université François Rabelais Tours

    Prof. Marie-Laure Basilien-Gainche, Université Jean Moulin Lyon III

    Prof. émérite Armel Kerrest, Université de Bretagne Occidentale

    Prof. Xavier Souvignet, Université de Grenoble Alpes

    Prof. Thierry Garcia, Université Grenoble Alpes

    Prof. Romain Tinière, Université Grenoble Alpes

    Prof. Aurélien Antoine, Université Jean Monnet – Saint-Etienne

    Prof. Jacques Larrieu, Université de Toulouse I Capitole

    Prof. Sébastien Platon, Université de Bordeaux

    Prof. François Quastana, Université de Lille II

    Prof. Emmanuelle Tourme Jouannet, Institut d’études politiques de Paris

    Prof. Vincent Dubois, Institut d’études politiques de Strasbourg

    Prof. Laurent Sermet, Institut d’études politiques d’Aix-en-Provence

    Prof. Pascal Jan, Institut d’études politiques de Bordeaux

    Prof. Dominique Darbon, Institut d’études politiques de Bordeaux

    Prof. Cécile Rapoport, Université de Rennes 1

    Prof. Mouloud Boumghar, Université de Picardie Jules Verne

    Prof. Carlos Miguel Herrera, Université de Cergy-Pontoise

    Marine Eudes, Maître de conférences, Université de Paris Ouest Nanterre La Défense

    Christophe Voilliot, Maître de conférences, Université de Paris Ouest Nanterre La Défense

    Marc Touillier, Maître de conférences, Université Paris Ouest Nanterre La Défense

    Ismael Omarjee, Maître de conferences, Université de Paris-Ouest Nanterre La Défense

    Nicolas Gabayet, Maître de conférences, Université Paris Est Créteil

    Lucie Sponchiado, Maître de conférences, Université Paris Est-Créteil

    Véronique Mikalef-Toudic, Maître de conférences, Université de Caen Normandie

    Magalie Flores-Lonjou, Maître de conférences, Université de La Rochelle

    François-Xavier Morisset, Maître de conférences à l’Université de La Rochelle

    Malik Boumediene, Maître de conférences, Université de Toulouse II Le Mirail

    Lucien Maurin, Maître de conférences, Université d’Aix-Marseille

    Bastien Brignon, Maître de conférences, Université d’Aix-Marseille

    Pascal Richard, Maître de conférences, Université du Sud Toulon Var

    Anouche Beaudouin, Maître de conférences, Université de Nice Sophia Antipolis

    Philippe Enclos, Maître de conférences, Université de Lille II

    Alexandre Barège, Maître de conférences, Université de Lille II

    Rhita Bousta, Maître de conférences, Université de Lille II

    Patrice Le Maigat, Maître de conférences, Université de Rennes I

    Romain Loir, Maître de conférences, Université de La Réunion

    Aurélien Siri, Maître de conférences, Centre universitaire de Mayotte

    Jean-Christophe Lapouble, Maître de conférences, Institut d’études politiques de Bordeaux

    Alexandre Zabalza, Maître de conferences, Université de Bordeaux

    Philippe Icard, Maître de conférences, Université de Bourgogne

    Christine Bertrand, Maître de conferences, Université d’Auvergne

    Caroline Lantero, Maître de conferences, Université d’Auvergne

    Anne-Sophie Denolle, Maître de conferences, Université de Nimes

    Rodolphe Bigot, maître de conférences, Université de Picardie Jules Verne

    François Henot, Maître de conferences, Université de Picardie Jules Verne

    AUSTRIA

    Prof. Franz Leidenmühler, University of Linz

    GERMANY

    Prof. Norman Paech, Emeritus, University of Hamburg

    SWITZERLAND

    Prof. Robert Kolb, Université de Genève

    Prof. Marco Sassòli, Université de Genève

    Prof. Stefan Trechsel, Emeritus, University of Zurich; Bern

    Prof. Regula Kägi-Diener, University of St. Gallen; lawyer

    Prof. em. Dr. Wolf Linder, political scientist and jurist, Bern

    Dr. h .c. Marco Mona, lawyer, Zurich

    Dr. Tom Moerenhout, Graduate Institute of International Development Studies, Genève

    Markus Bischoff, lawyer, member of Council-Kanton of Zurich

    Jürg Meyer, jurist; member of Council-Kanton Basel City

    Robert Cramer, avocat, Conseiller aux Etats, Genève

    Nils de Dardel, avocat, ancien conseiller national, Genève

    Marcel Bosonnet, lawyer, Zurich

    Romolo Molo, avocat, Genève

    Jean-Michel Dolivo, avocat, Lausanne

    Hüsnü Yilmaz, avocat; co-president des Juristes Progressistes Vaudois

    Beat Leuthardt, jurist, Basel

    Olivier Peter, avocat, Genève
    Leila Batou, avocat, Genève

    Miriam Gantner, jurist, Basel

    ITALY

    Livio Pepino, già magistrato, consigliere della Corte di Cassazione e membro del Consiglio Superiore della Magistratura, Torino

    Prof. Gustavo Gozzi, Università di Bologna

    Fabio Marcelli, Istituto Studi Giuridici Internazionali – Consiglio Nazionale delle Ricerche

    Prof. Marco Balboni, Università di Bologna

    Prof. Silvia Buzzelli, Università di Milano-Bicocca

    Prof. Chantal Meloni, Università degli Studi di Milano

    Prof. Luca Masera, Università degli Studi di Brescia

    Prof. Marco Pertile, Università di Trento

    Prof. Carlo Sotis, Università della Tuscia

    Dr. Francesca De Vittor, Università Cattolica del Sacro Cuore, Milano

    Gilberto Pagani, avvocato, Milano

    Fausto Gianelli, avvocato, Modena

    Dario Rossi, avvocato, Genova

    PORTUGAL

    Dr. Tor Krever, London School of Economics; Centre for Social Studies, University of Coimbra

    SPAIN

    Prof. David Bondia García, University of Barcelona; president, Human Rights Institute of Catalonia

    Justice José Antonio Martín Pallín, former judge, Supreme Court

    Justice Juan Pedro Illanez Suárez, Palma de Mallorca

    Prof. Nicolás Navarro Batista, Gran Canaria

    Prof. Itziar Ruiz-Gimenez Arrieta, Madrid

    Prof. Rosario Gonzalez Arias, lawyer, Oviedo; Autonomous University of Querétaro, Mexico

    Antonio Segura Hernández, lawyer, Madrid

    Carmelo Faleh-Pérez, Spanish Association for International Law and Human Rights (AEDIDH)

    Jacinto José Gil Ugena, lawyer, Madrid
    Francisco García Cediel, lawyer, Madrid
    César Pinto Cañón, lawyer, Madrid

    Enrique Santiago Romero, lawyer, Madrid

    Nadia Chliha ben Mohito, lawyer, Madrid
    Diego Catriel Herchhoren, lawyer, Madrid
    Tarek Khalaf Alonso, lawyer, Madrid
    Redouan Zidi Tassakourt, lawyer, Madrid
    Hana Cheikh Ali, lawyer, Madrid
    Amira Cheikh Ali, lawyer, Madrid

    María Soledad García Bau, lawyer, Madrid

    José Ricardo Gayol García, lawyer, Madrid

    Andrés García, lawyer

    Montserrat Vinyest i Pagès, lawyer, Girona

    Benet Salellas i Vilar, lawyer, Girona

    Ana Maria Fernandez Llamazares, lawyer, Barcelona

    Ana Osa Farré, lawyer, Barcelona

    Concepción Trabado Álvarez, lawyer, Fabero (León)

    Juan M. Prieto Santos, lawyer, Gijón-Xixón
    María Xulia Fernández Suárez, lawyer, Gijón-Xixón
    Joan Tamayo, lawyer, Terrassa
    Pilar Mateo Lisa, lawyer, Terrassa

    NORWAY

    Prof. Peter Ørebech, Arctic University of Norway, Tromsø

    Justice Ketil Lund, Supreme Court (1990 – 2009); chair, International Commission of Jurists- Norway

    Harald Stabell, barrister, Oslo

    Kjell Brygfjeld, lawyer, Stavanger

    Geir Høin, lawyer, Oslo

    Bent Endresen, lawyer, Stavanger

    Pål Hadler, lawyer, Stavanger

    SWEDEN

    Prof. Pål Wrange, Stockholm University; Stockholm Center for International Law and Justice

    Dr. Markus Gunneflo, Lund University

    FINLAND

    Prof. Emeritus Lauri Hannikainen, University of Helsinki

    Prof. Jarna Petman, University of Helsinki; Erik Castrén Institute of International Law and Human Rights

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