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Tras una campaña realizada por activistas de solidaridad con Palestina, el gobierno brasileño ha excluido a la empresa de “seguridad” israelí ISDS de trabajar en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.
ISDS iba a proveer la seguridad de las Olimpiadas de Río 2016 / Ricardo Stuckert/Wikimedia Commons
Pero el 8 de abril, una sección encargada de grandes eventos en el Ministerio de Justicia brasileño negó que se hubiera adjudicado ningún contrato a ISDS.
En una carta del ministerio podía leerse: “Cualquier contrato realizado por Río 2016 no supondrá ningún compromiso por parte del Gobierno brasileño”. La campaña contra ISDS, que fue apoyada por algunos sindicados brasileños, lo interpreta como un reconocimiento de sus reclamaciones.
Julio Turra, dirigente de la Central Única de Trabajadores (CUT), el mayor sindicato de Brasil, afirma en un comunicado de prensa: “Estamos contentos de que el Gobierno se distancie de ISDS. Sería ilegal y vergonzoso contratar a una empresa que desarrolla su tecnología en connivencia con los crímenes de Israel y que acumula denuncias por su participación en las dictaduras de América Central”.
El éxito de este boicot se suma a otro reciente y muy significativo logrado en Brasil por los activistas de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel. A finales de 2014, en respuesta a una campaña independiente, el estado brasileño de Rio Grande do Sul canceló un contrato con la empresa armamentística Elbit Systems para desarrollar un importante centro de investigación aeroespacial.
Pasado sangriento
La campaña en contra del contrato con ISDS se centró en presionar al Gobierno para que cancelase cualquier acuerdo con la empresa con el argumento de que ésta tenía vínculos estrechos con el Ejército israelí, así como una historia sórdida en América Central y Sudamérica.
Fundada en 1982 en Tel Aviv por un ex coronel del Ejército israelí, ISDS ha ofrecido formación en seguridad y contraterrorismo a muchos estados de América Central, incluyendo a los paramilitares en Honduras y Guatemala en la década de los 80.
ISDS ayudó a entrenar y armar a la Contra de Nicaragua, que intentaron derrocar al gobierno sandinista de izquierdas. En el libro The “Terrorism” Industry (1989), Edward Herman y Gerry O’Sullivan documentan cómo ISDS entrenó y ayudó a formar “escuadrones” antiterroristas dentro del Ejército de Guatemala dirigidos contra fuerzas de la oposición y organizaciones de base, a la vez que suministraba al Ejército vigilancia electrónica, armamento, helicópteros y aviones. Además, ISDS entrenó a los escuadrones de la muerte de Honduras, incluyendo el tristemente célebre “Batallón 3-16”, el cual perpetró secuestros, asesinatos y tortura contra disidentes políticos.
No ha terminado
Mientras celebran la decisión de Brasil, los activistas de solidaridad con Palestina empiezan a dirigir su atención hacia el Comité Olímpico, el cual ha nombrado a ISDS proveedor oficial de los juegos.
Maristela Pinheiro, miembro del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino de Río de Janeiro, declaró: “Es seguro que habrá una fuerte campaña contra el acuerdo de provisión de servicios entre ISDS y el comité organizador de 2016 y seguiremos pendientes de Coesrio [la agencia gubernamental responsable de los Juegos Olímpicos]. Los juegos no pueden suponer la intensificación de las prácticas represivas en nuestro país ni avalar actos ilegales e inmorales”.
Los grandes acontecimientos deportivos, como los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo, son imanes para las empresas militares y de seguridad, que son contratadas para pacificar, mantener bajo vigilancia y apartar de la celebración a los pobres y a otros segmentos “indeseables” de la población. ISDS es una de las varias empresas israelíes e internacionales que se han beneficiado de esta rutina en el pasado.
Gracias a los activistas de solidaridad con Palestina, la empresa no obtendrá las ganancias que había esperado cosechar en Brasil el próximo año.
Charlotte Silver es una periodista independiente que reside actualmente en San Francisco, y anteriormente lo hizo en Cisjordania. Su Twitter es @CharESilver.
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La empresa israelí ISDS ha sido contratada por 2.200 millones de dólares para proporcionar la seguridad en las Olimpiadas de Brasil 2016. El historial de esta compañía está íntimamente ligado a la represión de los pueblos palestino y latinoamericano, habiendo colaborado con dictaduras de la región.
ISDS y Río2016
El 22 de octubre el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Río 2016 anunció la elección de la empresa israelí ISDS como empresa “integradora” de la seguridad de los Juegos Olímpicos. Los medios informaron que el contrato incluye:
Como “integradora” de todo el sistema de seguridad (gastos totales de 2.200 millones de dólares), ISDS creará los planes de “seguridad” y monitorización que serán implementados en toda la ciudad durante los Juegos. ISDS entrenará al personal de seguridad y proporcionará equipos de control como escáneres y otros.
El logo de ISDS ocupará un espacio publicitario durante Río2016 por valor de 20 millones de reales (más de 6.2 millones de euros).
El vicepresidente de ISDS Ron Shafran explica que la compañía ofrecerá soluciones a problemas de “inteligencia”, “control de multitudes”, seguridad de grandes espacios, etc.
Ron Shafran declaró que ya cuentan “con equipos operando en Brasil, y que ya actuaron allí extraoficialmente [sic] durante el verano pasado en la Copa del Mundo”. ISDS también provee servicios de seguridad a Petrobras e Itaipú.
Empresa líder en crímenes contra la humanidad
Misión y servicios
Fundada en 1982, ISDS se enorgullece del hecho de haber sido fundada por exagentes del Mossad. El fundador y director actual es Leo Gleser, un excoronel de las fuerzas armadas israelíes. Se dice que entre las personas con las cuales ISDS ha trabajado en el pasado figuran algunas como Gerard Lachtanian, un traficante de armas armenio involucrado, entre otros, en el golpe de Estado de Honduras en 1984; Yehuda Leitner y Emile Sa’ada, antiguos miembros del ejércitos israelí, que muchos dicen haber desempeñado un papel en el caso Irán-Contras. Zelaya, el presidente de Honduras, informa que las armas utilizadas por los golpistas, proporcionadas por ISDS, fueron entregadas por empresas de Yehuda Leitner.
En una carta de presentación para los militares de Guatemala el 30 de abril de 1985, Sammy Sapyr, entonces director de la oficina guatemalteca de ISDS, describió que los servicios de la empresa incluyen: entrenamiento antiterrorista, formación de escuadrones antiterrorismo, vigilancia electrónica y colecta de informaciones, y la venta de armas, helicópteros y aviones. También ofrecía un curso de “terrorismo selectivo” bajo el título genérico de “formación a militares”. Además de esto, ISDS se especializó en interrogatorios y supervisión de presos en América Latina (en el contexto de las dictaduras ligadas a ISDS, esto significa torturas y detenciones ilegales).
La empresa está vinculada al Estado de Israel y forma parte del sistema de intervención militar israelí. Yossi Melman explica el funcionamiento de este sistema en un artículo escrito para el diario israelí Haaretz: “El Ministerio de Defensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores o el Mossad reciben un pedido para proporcionar consultoría de seguridad o para entrenar fuerzas militares o de seguridad para el gobernante de un país, generalmente un tirano. Como las autoridades no pueden o no van a ayudar a este presidente directamente, y ven su petición tan importante para promover la seguridad y los intereses políticos, piden a una empresa privada prestar los servicios solicitados”.
Y, según Carl Fehlandt, un exvendedor de armas de ISDS en Guatemala entre 1982 y 1986, “el gobierno israelí controla ISDS y quien reparte las cartas es el Ministerio de Defensa”.
Operaciones y experiencias en América Latina
Según informes de prensa, sólo en América Latina ISDS ha estado envuelta al menos en el apoyo de las siguientes dictaduras y golpes de Estado:
Honduras
Entre 1981 y 1984, ISDS formó en Honduras tanto a guardaespaldas del presidente Roberto Suazo Córdova como a los hombres del general Gustavo Álvarez Martínez, jefe de las fuerzas armadas y promotor de la guerra sucia contra la izquierda hondureña. Gleser, de ISDS, contrató a los exmiembros del ejército israelí Yehuda Leitner y Emile Sa’ada para ayudar a entrenar a los miembros del conocido “Batallón 3-16” de Gustavo Álvarez Martínez, escuadrón de la muerte privado del general.
Se acusa a ISDS de estar involucrada en la desaparición de 191 personas durante el golpe contra el presidente Zelaya de 2009. Además, se señala que ISDS proporcionó armas a Yehuda Leitner que más tarde fueron utilizadas contra la embajada brasileña.
El Salvador
Autorizada por el gobierno israelí, ISDS habría proporcionado instructores y vendido material militar al gobierno de El Salvador para formar unidades especiales contra la guerrilla de izquierda.
Guatemala
Además de la carta de presentación de ISDS a los militares guatemaltecos reproducida en los medios, el propio general Ríos Montt declaró a un periodista de la cadena de televisión ABC que el golpe que lo llevó al poder tuvo tanto éxito “porque muchos de nuestros soldados fueron entrenados por Israel”.
Nicaragua
El general hondureño Walter López Reyes informó que los hombres de ISDS entrenaron a los Contras nicaragüenses en la base de Tamara, cerca de Tegucigalpa.
Venezuela
ISDS suministró servicios de seguridad a petroleras venezolanas poco tiempo antes del golpe fracasado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez.
Brasil
ISDS fue acusada de haber suministrado armas a Yehuda Leitner que fueron utilizadas contra la embajada de Brasil en Honduras, donde se refugió el presidente Zelaya. Con una tecnología nueva, las armas químicas provocaron diarrea, vómitos, hemorragias nasales y problemas gastrointestinales.
Los periodistas Peru Egurbide y Ferran Sales afirman que ISDS también trabajó en México, Perú y Ecuador, este último durante el gobierno de León Febres Cordero.
Teniendo en cuenta para quién trabaja, el hecho de que Leo Gleser diga que “nunca rompí la ley” vale muy poco.
En defensa de la lucha de los pueblos
ISDS es, al mismo tiempo, un símbolo de los crímenes contra el pueblo palestino y contra los pueblos latinoamericanos.
El contrato de Río2016 con ISDS viola:
El llamamiento al Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel. En 2005 la sociedad civil palestina inicó el movimiento internacional de BDS como forma eficaz y concreta de apoyo a la causa palestina y en la defensa de los Derechos Humanos.
El llamamiento al embargo militar a Israel. En 2011 la sociedad civil palestina publicó un llamamiento al embargo militar contra Israel para fortalecer esa campaña central en el marco del BDS.
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El Estado brasileño de Rio Grande do Sul ha cancelado un importante acuerdo de cooperación con la compañía militar israelí Elbit Systems tras las protestas por el papel que desempeña esta empresa en la represión de los y las palestinas.
Activistas cierran la fábrica de Elbit Systems en Inglaterra durante la masacre israelí a Gaza en 2014. / London Palestine Action
Los movimientos sociales y sindicatos brasileños así como grupos palestinos habían pedido a la autoridades que cancelaran el acuerdo debido al papel que ha desempeñado Elbit en la constricción del ilegal Muro del Apartheid israelí en la ocupada Cisjordania y a su estrecha relación con el ejército israelí.
Tarson Nuñéz, coordinador del departamento de relaciones internacionales del gobierno de Rio Grande do Sul, describía esta decisión de su gobierno de la siguiente manera:
“Nuestro gobierno siempre ha dado prioridad a la promoción de la paz y de los derechos humanos, y considera que las demandas de los movimientos sociales son una voz importante que hay que escuchar. El anuncio de hoy es la consecuencia lógica de ello”.
En el reciente ataque de Israel a Gaza que mató a más de 2.100 palestinos y palestinas se probaron drones suministrados por Elbit Systems. La cotización de las acciones de esta compañía aumentaron desde la masacre debido a que los inversores preveían que iban a aumentar los encargos de esta tecnología utilizada por primera vez en ese ataque.
En abril de 2013 el gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro, había firmado un acuerdo de cooperación de investigación que convertía a Elbit en la primera empresa militar israelí en dirigir proyectos militares brasileños. Se le iba a proporcionar a Elbit acceso a fondos públicos y a tecnologías producidas por cuatro universidades locales. Las protestas locales y la falta de apoyo del gobierno federal debilitaron el proyecto. En una carta abierta Tarso Genro afirmó que el memorando de entendimiento estaba “vacío de significado”.
Entre los proyectos cancelados tras el anuncio del martes está un plan por valor de 17 millones de dólares de construir un satélite militar.
El movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), una campaña dirigida desde Palestina para aislar internacionalmente a Israel como se hizo con Sudáfrica, ha recibido con satisfacción el anuncio como una victoria importante.
“Elbit Systems se ha convertido en el símbolo de la construcción por parte de Israel de un muro de apartheid en la ocupada Palestina y de su agresión militar contra nuestro pueblo. Israel solo puede mantener sus violaciones de los derechos humanos gracias a la colaboración internacional, entre la que se incluyen acuerdos como el que el gobierno de Rio Grande do Sul acaba de cancelar. Después de la masacre de los y las palestinas de Gaza cometida por Israel, esperamos que otros gobiernos den pasos para acabar con la cooperación militar con Israel”.
Organizaciones brasileñas como la federación de sindicatos CUT, la Marcha Mundial de las Mujeres, así como grupos de estudiantes y partidos políticos locales habían presionado a las autoridades de Rio Grande do Sul para que cancelaran su acuerdo con Elbit Systems e incluso bloquearon las entradas a las instalaciones de AEL Sistemas, filial de Elbit. La embajada palestina y la Federación Palestina en Brasil se habían entrevistado en varias ocasiones con el gobierno acerca de este asunto.
El rector de la universidad que lidera la investigación aeroespacial en la región había declarado que la universidad no iba a trabajar con Elbit Systems en ninguna investigación que pudiera incluir investigación militar, con lo que puso en duda la viabilidad del memorando.
Antonio Lisboa, secretario de relaciones internacionales de la federación de sindicatos CUT, afirmó:
“Esta acertada decisión del gobierno de Rio Grande do Sul refleja la oposición cada vez mayor a las políticas de apartheid de Israel. Ahora el gobierno brasileño debe cortar todas sus relaciones militares con Israel, un Estado que practica el terrorismo de Estado contra las y los palestinos”.
Durante la última masacre de Israel en Gaza se ocuparon fábricas de Elbit en Reino Unido y Australia.
Los gobiernos y las autoridades locales están emprendiendo cada vez más acciones en contra de la complicidad de las empresas con las violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Al menos 17 gobiernos de la Unión Europea han advertido al mundo de los negocios del riesgo de hacer negocios con las ilegales colonias israelíes. La multinacional francesa Veolia perdió más de 20.000 millones de dólares por la cancelación de contratos con autoridades locales debido a que suministran servicios de infraestructura a las ilegales colonias.
Rio Grande do Sul ya había empezado a desempeñar un papel importante respecto a la cuestión de Palestina cuando en 2012 se celebró en Porto Alegre el Foro Social Mundial Free Palestina.
Mahmoud Nawajaa, coordinador del Comité Nacional Palestino de BDS afirmó:
“Esta decisión es un ejemplo importante de cómo el movimiento popular que organiza el movimiento de BDS puede influenciar en la política del gobierno y cambiarla. A principios de esta semana nos reunimos bajo el paraguas de la ONU para discutir medidas eficaces para coordinar las políticas de los gobiernos locales con el fin de excluir de los contratos públicos a las empresas que ayudan a Israel a violar el derecho internacional”.
Jamal Juma, de Stop the Wall, añadió:
“La decisión de hoy da esperanzas a todos los palestinos y palestinas que resisten al brutal sistema de apartheid de Israel. Damos las gracias a todos aquellos movimientos y activistas que han hecho posible esta victoria para los derechos de las y los palestinos”.
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Tras el rechazo de una mayoría de los artistas participantes a que su trabajo se asocie con financiación estatal israelí en la 31 edición de la Bienal de São Paulo, la exhibición desvinculará los fondos israelíes de los patrocinadores generales de la muestra.
Los y las artistas de la Bienal São Paulo rechazaron el patrocinio del Estado israelí. / Tony Chakar
El los últimos días de agosto, 55 de los 68 aristas participantes en la exposición (incluida la vídeoartista israelí Yael Bartana) escribieron una carta abierta a la organización, Fundacão Bienal Sao Paulo, declarando que “en este momento en que el pueblo de Gaza retorna a los escombros que son ya sus hogares, destruidos por el ejército Israelí, no creemos que sea aceptable recibir patrocinio cultural de Israel. Aceptar esta financiación socava nuestro trabajo artístico en esta Bienal y lo utiliza de manera implícita para lavar la cara a las agresiones y violaciones del derecho internacional y los derechos humanos por parte de Israel. Rechazamos el intento de Israel de normalizar su presencia en el contexto de este importante evento cultural en Brasil”.
La voces de la organización boliviana feminista Mujeres Creando también se alzaron en contra este y otros patrocinios en solidaridad y respeto a la integridad ética de las y los artistas árabes, que rechazaban ser financiados por el estado israelí: “el conjunto de artistas presentes, o al menos una amplia mayoría, no sólo entendíamos perfectamente esta visión, sino que compartíamos el límite ético planteado por ellos y ellas”.
Los abajo firmantes, artistas participantes en la 31 Bienal, hemos sido confrontados, cuando el exposición está a punto de inaugurarse, con el hecho de que la Fundação Bienal de São Paulo ha aceptado dinero del Estado de Israel y de que el logotipo del Consulado de Israel aparece en el pabellón de la Bienal además de en sus publicaciones y sitio web.
En este momento en que el pueblo de Gaza retorna a los escombros que son ya sus hogares, destruidos por el ejército Israelí, no creemos que sea aceptable recibir patrocinio cultural de Israel. Aceptar esta financiación socava nuestro trabajo artístico en esta Bienal y lo utiliza de manera implícita para lavar la cara a las agresiones y violaciones del derecho internacional y los derechos humanos por parte de Israel. Rechazamos el intento de Israel de normalizar su presencia en el contexto de este importante evento cultural en Brasil.
Mediante esta declaración, llamamos a la Fundação Bienal de São Paulo a rechazar este patrocinio y a actuar con respecto a este hecho antes de la inauguración de la exposición.
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São Paulo Bienal artists disassociate from Israeli funds
We, the majority of artists and participants of the 31st São Paulo Bienal who have opposed any association of our work with Israeli State funding, today had our appeal heard by the Fundação Bienal São Paulo.
Just one week ago we were confronted by the fact that the Israeli state is contributing to the funding of the exhibition as a whole, which for a majority of us is unacceptable. Following collective negotiations the Fundação Bienal de São Paulo has committed to clearly disassociate Israeli funding from the general funding of the exhibition. The logo of the Israeli Consulate, which was presented as a general sponsor of the event, will now only be related to those Israeli artists who received that specific financial support. This transparency will be applied to all state funding for artists in the Bienal.
We the artists and participants of the 31st São Paulo Bienal refuse to support the normalization of Israel’s ongoing occupation of the Palestinian people. We believe Israeli state cultural funding directly contributes to maintaining, defending and whitewashing their violation of international law and human rights.
The artists in this event have shown that they have agency in demanding transparency concerning the sponsorship of cultural events and they have raised the fundamental issue of how funding can compromise and undermine their work.
the struggle for self-determination of the Palestinian people is reflected in the work of many artists and participants in this Bienal that are involved with human rights and people’s struggles worldwide including Brazil. The oppression of one concerns that of all.
La Bienal de Arte de São Paulo, como todos los grandes eventos de arte, tienen detrás, encima y por debajo una serie larga y pesada de auspicios empresariales que representan el núcleo del poder de las oligarquías, de los intereses de las empresas transnacionales y de las representaciones diplomáticas coloniales. Auspicios que expresan las redes de poder de la clase dominante en Brasil, como también del núcleo de los intereses capitalistas y coloniales en América Latina. Digo representaciones coloniales porque solo aparecen las de los países capitalistas del norte, que suelen dar dinero para la presencia de sus artistas asegurándose de esta manera la visibilidad permanente y fácil de los artistas europeos y norteamericanos.
Sin embargo, y a pesar de ello la Bienal de Arte de São Paulo no ha constituido una prolongación del imaginario de esta élite, sino que ha ido adquiriendo a lo largo de su historia la condición de novelesca sucesión de plataformas moldeadas más bien por la historia, por los contextos y las circunstancias. Una vez rota la lógica de las representaciones nacionales la curaduría se ha convertido en un escenario definitorio de los contenidos y propuestas de las bienales.
En ese contexto “la rebelión”, “el paréntesis abierto”, “el debate” ocurrido esta pasada semana frente a la presencia del Logo del Estado de Israel como auspiciante gracias a una suma ridícula de dinero que es necesario subrayar: cerca de 40.000 dólares de un conjunto de 10.000.000 que es el costo de la Bienal, ha supuesto la puesta en cuestión de la relación entre auspiciantes y arte.
Los y las artistas árabes, palestinas, libaneses afincados en la región en conflicto sentían afectada la integridad ética del sentido de su obra si ésta figuraba como auspiciada por un Estado genocida. Al mismo tiempo el conjunto de artistas presentes o al menos una amplia mayoría no sólo entendíamos perfectamente esta visión, sino que compartíamos el límite ético planteado por ellos y ellas. Se llegó a una solución con sabor a triunfo que supone la suspensión del link del logo del Estado de Israel con la web del consulado de Israel y la asociación del auspicio de manera directa y exclusiva con los artistas de origen israelí.
Para mi gusto una sugerencia que hubiera tenido un impacto político mayor, colocar de manera generalizada por parte de todos y todas quienes lo quisieran un logo específico de repudio del auspicio del Estado de Israel en la Bienal, quedó desechada por propia voluntad de los y las artistas de la región que tuvieron, por la implicancia directa, un poder especial de decisión sobre el conjunto.
Sin embargo, más allá de esta discusión permanece por debajo la cuestión de los auspicios en una larga serie de cuestiones que permanecen en el aire y que me gustaría repasar.
Si el logo del Estado de Israel es repudiable y afecta el contenido en cuanto a la consistencia ética de una obra, lo mismo acontece con el logo de Petrobras, de la Coca Cola (que hoy no está presente, pero que en un pasado cercano censuró como empresa una obra), el de Itau o del gobierno de la ciudad de São Paulo. Si como “artistas” ponemos en cuestión uno de esos logos deberíamos tener la capacidad de ponerlos a todos en cuestión.
Bajo esa lógica deberíamos preguntarnos si tiene sentido venir a una Bienal que está de antemano planteada en esos términos. Unos términos que no son excepcionales dentro el mundo de las instituciones de arte.
Son las clases dominantes que adoran auspiciar arte o porque les prestigia, o porque les purga las culpa, porque resulta otro campo de inversión, porque les permite deducir impuestos y poner dinero en sus propios hijos e hijas (los artistas), porque les otorga contenidos a sus desesperantes vidas, porque finalmente les divierte o por todas estas razones combinadas de diferentes maneras.
La negociación con el directorio de la fundación de la Bienal fue muy interesante porque textualmente ellos nos dijeron: “nosotros les ofrecemos 25.000 metros cuadrados (la cifra puede ser inexacta) de libertad de expresión que respetamos” y frente a eso ninguno dijo nada porque no teníamos nada que decir. Los 25.000 metros cuadrados de la Bienal no suponen el conjunto de la sociedad, sino un espacio limitado auspiciado y reglado. Cuando vinimos todos y todas lo sabíamos de antemano.
Los contenidos de las obras pueden ser afectadas por los auspiciantes de las obras y parece que no así los contenidos de las obras pueden ser afectantes de los auspiciantes de las obras. Aunque la verdad es que me divierte muchísimo a mí personalmente ver de forma directa cómo cada uno de esos logos empresariales que se encuentran en la planta baja deberán nomás ser asociados con el “Espacio para Abortar” creado por Mujeres Creando para esta ocasión.
Hay un tercer actor que a mis ojos supone el sentido real, al menos de mi presencia acá e inclusive de mi deseo de venir, y es el público. La cantidad de gente que viene, la cantidad de gente joven que viene, los debates que venimos a generar. Las condiciones de expansión en las cuales puedes expresarte en este inmenso pabellón. Grafiteo hace 20 años 4 ciudades de mi país y hago acciones en la calle sabiendo que seré jaloneada por la policía una y otra vez. Sustituir esas circunstancias por otras para de forma más reposada abrir un espacio en la Bienal me hace bien de forma directa, me desafía y al mismo tiempo me permite recoger una cantidad de información que en mi continua acción callejera resulta imposible.
Agradezco al equipo curatorial por su coherencia con nuestro trabajo y no lo hago por llunku (eso quiere decir “arrastrada” en jerga popular boliviana) sino porque todas y cada una de nuestras propuestas fueron respetadas, enriquecidas y dialogadas. Agradezco al equipo de producción por su compromiso y su profesionalidad. Por el respeto que hemos recibido tanto Esther Argollo como yo en todo momento.
La falta de cordialidad de miembros de la fundación, la mirada arrogante, la sonrisa socarrona y el desprecio con el que fueron recibidos mis reclamos durante la fiesta que la fundación nos hizo a los y las artistas para mí no es ninguna novedad, es el mismo desprecio con el que en mi país me tratan los banqueros, los empresarios, los policías y los gobernantes. Un desprecio por otro lado muy bien ganado de mi parte. Lo que piensen de nuestra obra los integrantes de esa élite, lo que piensen de mi persona no me interesa. No estoy haciendo carrera, ni he venido a vender nada. Que las élites se rían y se sigan riendo, su risa es compulsiva y nerviosa y su supuesto control de la creatividad a través del auspicio de la Bienal creo que está siendo puesto en cuestión de manera genial precisamente en esta Bienal.