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  • Almodóvar: No permitas que tu arte blanquee los crímenes de guerra y el Apartheid israelíes

    Almodóvar: No permitas que tu arte blanquee los crímenes de guerra y el Apartheid israelíes

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    Querido Pedro Almodóvar.

    La Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) te pide que retires tu película “Julieta” de la velada inaugural del llamado Jerusalem Film Festival, un festival israelí claramente cómplice que tendrá lugar del día 7 al 17 de Julio de 2016. La absoluta mayoría de la sociedad civil palestina, incluyendo a cineastas y artistas, han hecho un llamamiento por el boicot cultural de las instituciones israelíes cómplices hasta que Israel respete los derechos del pueblo palestino reconocidos por el Derecho internacional.

    El Jerusalem Film Festiva está profundamente implicado en el régimen israelí de opresión y denegación de los derechos de la población palestina. El festival está patrocinado, entre otras instituciones, por la Jerusalem Foundation, Jerusalem Development Authority, el Ministerio de Cultura Israelí y la Israeli Antiquities Authority. Todas ellas juegan un papel activo en violaciones de Derecho internacional y crímenes de guerra contra las palestinas y los palestinos.

    Durante la masacre perpetrada por Israel en Gaza en 2014, tu nombre se encontraba entre el colectivo de cientos de artistas en España que publicaron una carta condenando los crímenes de guerra de Israel. En la carta se leía lo siguiente: “A los palestinos se les derriban casas, se les niega el agua, la luz, el paso a los hospitales, a las escuelas, a los huertos, mientras la Comunidad Internacional lo permite”. ¿Acaso Israel ha cesado de cometer estos crímenes de guerra para merecer tu participación en uno de sus principales eventos de propaganda, como es el Jerusalem Film Festival?

    Jerusalem Foundation, uno de los principales patrocinadores del festival, contribuye con el grupo extremista de colonos israelíes Elad, para apropiarse y blanquear la herencia cultural palestina en el barrio de Silwan, situado en Jerusalén Oriental ocupada, la llamada Ciudad de David. Las excavaciones y la consecuente “Judaización” de Jerusalén han sido incluso condenadas por la UNESCO.

    Israeli Antiquities Authority, otro de los patrocinadores del festival que tiene de forma ilegal su sede en la Jerusalén Oriental ocupada, ha jugado un papel decisivo en el crimen de saqueo de arqueología palestina, como los Pergaminos del Mar Muerto.

    Jerusalem Development Authority (JDA) ha expropiado ilegalmente territorios palestinos en Jerusalén Oriental ocupada para el desarrollo de parques Bíblicos. Cientos de personas palestinas han sido desplazadas o están en riesgo de ser forzadas a irse fuera de sus casas para hacer espacio para esos parques, lo que constituye una violación de los Convenios de Ginebra. La JDA también es un actor determinante en la construcción de 1.400 viviendas en el asentamiento israelí ilegal de Gilo y en otras construcciones de colonias.

    La actual Ministra de Cultura israelí, Miri Regev, es responsable de incitamiento al racismo por comparar a solicitantes de asilo de África en Israel con “un cáncer”. Actualmente está presionando para aprobar una legislación que quitaría la financiación a actividades culturales con las que el gobierno israelí no esté de acuerdo, particularmente, para reducir la financiación a artistas palestinos y palestinas, que son ciudadanos y ciudadanas de segunda clase en Israel.

    Otro de los principales patrocinadores del Jerusalem Film Festival, es el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí. Un antiguo director general adjunto de dicho ministerio, Nissim Ben Sheetrit, explicaba en el lanzamiento de la campaña de Marca Israel en 2005: “Concebimos la cultura como una de las principales herramientas de hasbara [propaganda] y yo no hago diferencias entre hasbara y cultura.

    PACBI sostiene que la financiación por parte de instituciones estatales israelíes de festivales de cine internacionales es un elemento clave en los esfuerzos por cambiar su imagen y encubrir un régimen de apartheid, ocupación y colonialismo contra el pueblo palestino, así como un intento descarado de blanquear la continua represión contra la población palestina incluyendo el asedio de 1,8 millones de palestinos y palestinas en Gaza y los castigos colectivos aplicados contra el pueblo palestino a diario.

    Te pedimos que te abstengas de presentar tu película en este festival israelí cómplice, siguiendo el ejemplo del cineasta de prestigio Ken Loach y otros cientos de figuras de la cultura a lo largo del mundo que han declarado que rechazarán cualquier invitación a festivales israelíes como reconocimiento del llamamiento palestino al boicot.

    En 2003, cuando ganaste tu bien merecido Oscar, cautivaste los corazones de millones de personas a lo largo del mundo cuando declaraste: ‘Dedico este premio a aquellas personas que alzan su voz a favor de la paz, los derechos humanos, la democracia y la legalidad internacional”. Como miembros del mayor movimiento global no violento y liderado por la sociedad palestina global por la libertad, justicia e igualdad para el pueblo palestino, esperamos que no ayudes a Israel a reprimir nuestras voces por aplicar consistentemente la legalidad internacional, de manera que podamos conseguir nuestros derechos humanos y una paz justa.

    Atentamente,
    PACBI

     

    Publicado en inglés en: pacbi.org el 05/07/2016

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  • Carta a Almodóvar – Comités de Resistencia Popular Palestina

    Carta a Almodóvar – Comités de Resistencia Popular Palestina

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    Estimado Pedro,

    Te escribimos desde los Comités Populares de Resistencia de Palestina. Somos un movimiento de resistencia no violenta que se opone a las políticas colonizadoras y expansionistas del Gobierno de Israel y a su régimen de apartheid y de vulneración sistemática de derechos contra nuestro pueblo.

    Hemos visto que el próximo 7 de julio inauguras con tu última película “Julieta” el Festival Internacional de Cine de Jerusalén.

    Será una pena que millones de palestinos y palestinas de Cisjordania y la Franja de Gaza no podamos estar allí para verla. Tampoco podrán asistir las más de 6 millones de personas palestinas refugiadas dispersas por varios rincones del planeta: Jordania, Líbano, Estados Unidos, España, Siria… El pasado 20 de junio se conmemoraba el Día Internacional de las personas refugiadas, ¿sabes que la población refugiada palestina es la más numerosa del planeta? Más de 5 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, millones de personas que se han visto obligadas a buscar cobijo en otros lugares del mundo y a quienes se les deniega el derecho al retorno. Una pena, no podrán disfrutar de tu película.

    Todas aquellas personas palestinas que vivimos en Cisjordania, bajo un brutal régimen de ocupación militar que dura ya más de 49 años tampoco podremos hacerlo, porque Israel ha construido un Muro de más de 700 km de largo que limita nuestra libertad de movimiento. No podremos hacerlo porque más de 500 puntos de control impiden que accedan a Jerusalén para trabajar, estudiar, ir al médico o visitar a sus familias. Por no hablar de quienes viven en la Franja de Gaza, una de las zonas más pobladas del planeta, bloqueada por tierra, mar y aire desde hace casi 10 años por Israel. Al igual que aquel título de una película tuya, nosotros nos preguntamos: ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?

    La comunidad palestina que vive en Israel sí podrá asistir, aunque su arte y su cultura lamentablemente no estarán representadas en el festival. Las personas palestinas residentes en Israel son tratadas como una suerte de ciudadanía de segunda clase ¿Sabes que a día de hoy hay más de 50 leyes que discriminan de manera directa a la población palestina de Israel? De esas 50, hay al menos 6 que coartan, reprimen y vulneran sus derechos culturales y lingüísticos. Es más, aquellos palestinos y palestinas que viven en Jerusalén, ni siquiera podrán votar en las elecciones generales para cambiar estas políticas, porque como residentes permanentes de la ciudad, no son considerados ciudadanos/as y no tienen derecho al voto en las elecciones generales.

    Puede que todo esto te resulte familiar, que todo esto te recuerda a una situación ya pasada pero no tan lejana ¿recuerdas a la Sudáfrica del Apartheid? Cada vez son más las voces que hablan del Apartheid en Palestina. Desde académicos hasta defensores y defensoras de los derechos humanos. Activistas, artistas, gentes del mundo del cine y la cultura e incluso personas que, como Desmond Tutú, sufrieron el Apartheid en sus propias carnes.

    Inspirada en la campaña de boicot que acabó con el apartheid sudafricano, en el espíritu de la solidaridad internacional, consistencia moral y resistencia a la injusticia y opresión, nace en 2005 la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel. En el seno de la sociedad civil palestina se hace un llamamiento a todas las personas de conciencia para que se sumen a su lucha por la paz y la justicia, recogiendo sus demandas en estos puntos:

    1. El fin de la ocupación de Cisjordania, Jerusalén Este y Franja de Gaza, territorios ocupados ilegalmente por Israel en 1967.
    2. El derecho al retorno de los millones de refugiados y refugiadas palestinas que no pueden volver a Palestina.
    3. El reconocimiento de la igualdad de la ciudadanía árabe-palestina dentro de Israel.

    La mayoría de las instituciones académicas y culturales israelíes y gran parte de sus intelectuales, artistas y académicos han contribuido, directa o indirectamente, a justificar, ocultar o minimizar la gravedad de las violaciones del derecho internacional por el Estado israelí. Han distraído, a menudo inconscientemente, la atención del público y de los medios de comunicación, de las políticas de ocupación, limpieza étnica y Apartheid de Israel.

    Uno de los instrumentos más importantes de la propaganda sionista es el programa de promoción cultural “Marca Israel”, a través del cual los ministerios israelíes de Exteriores y de Cultura utilizan la cultura como cortina de humo para hacernos olvidar los crímenes de guerra cometidos por su Ejército que cíclicamente llegan a nuestros televisores.

    Muestra de la subordinación de la cultura a estos fines propagandísticos, el exdirector adjunto del ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Nissim Ben Shitrit, declaró abiertamente en un periódico israelí:
    “Vemos la cultura y la Hasbara (nombre que el gobierno israelí da a su propaganda) como herramientas de propaganda de primer orden. No diferencio cultura de Hasbara”.

    En este contexto, el boicot cultural consiste en confrontar la manipulación de la opinión pública y normalización del Apartheid israelí a través de la cultura. Es por ello que te pedimos que te sumes a la justicia y a la solidaridad, que te sumes a la campaña de BDS y que canceles tu participación en el Festival de Cine Internacional de Jerusalén.

    Tú silencio es cómplice, te necesitamos, necesitamos tu voz.

    Boicot a Israel.

    Comités de Resistencia Popular Palestina
    (Popular Struggle Coordination Committee)

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  • Respuesta a Almodóvar – la cultura forma parte de la normalización

    Respuesta a Almodóvar – la cultura forma parte de la normalización

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    Agradecemos vuestra respuesta, pero no compartimos la visión, que Israel promociona, de la cultura como una burbuja, un ente aislado que flota en el espacio, neutral, apolítico, sin ninguna relación con la sociedad dentro de la cual se desarrolla. Son personas concretas, con sus opiniones, sus gustos, sus principios, sus objetivos, sus intereses, su ética, quienes crean la cultura. Los eventos culturales no tienen lugar en el vacío, sino en un determinado espacio y dentro de un determinado contexto que hay que tener en cuenta.

    El festival de Jerusalén se celebra dentro de una burbuja, como si no pasara nada a su alrededor, cuando Jerusalén Este está ocupado militarmente y la población palestina sufre una limpieza étnica permanente y progresiva y uno de los sistemas de Apartheid urbano más crueles del mundo.

    Israel no es un país normal ni democrático y la cultura ha estado siempre al servicio de su política, dedicando importantes recursos a conseguir un doble objetivo: destruir sistemáticamente y de forma planificada las raíces culturales palestinas, impidiendo su desarrollo, y sustituirlas por la recién creada multicultural y cosmopolita cultura israelí. Ésta se utiliza para legitimar a Israel ante el resto del mundo, blanqueando su imagen, creando y difundiendo, especialmente a través del cine, una imagen positiva de sí mismo alejada de los crímenes que habitualmente comete, y añadiendo una deshumanización de los palestinos mostrándolos como violentos, atrasados y terroristas.

    Para su difusión, creó la “Marca Israel“, una campaña de relaciones públicas diseñada para crear una brillante –pero falsa –, imagen democrática, cosmopolita y multicultural de Israel, muy útil para ocultar la ocupación ilegal de Palestina, las violaciones de la legalidad internacional y los crímenes de guerra que Israel comete con total impunidad.

    Impunidad total gracias a que la comunidad internacional no cumple con su obligación de impedir y sancionar sus crímenes y, en su lugar, trata a Israel como si fuera un estado occidental normal, europeo. Y ésta es la base del llamamiento al boicot. Para Hessel, coautor de la Declaración Universal de los DDHH, “la campaña del BDS representa el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.

    Como afirma Illan Pappé, historiador israelí, no es posible separar ambas caras de Israel. El enfoque de la cultura y la vida académica israelí como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción, proporciona inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo. Israel utiliza la cultura como propaganda para intentar proyectar una imagen normalizada: no participar en su lavado de imagen implica posicionarse del lado correcto de la historia, de los derechos humanos.

    No participar en su lavado de imagen implica la retirada de la película JULIETA del festival de Cine de Jerusalén.

    Ante la injusticia y el abuso es imposible pretender ser neutrales, hay que elegir entre apoyar a la población palestina o a la potencia ocupante.

    Muchos representantes del mundo de la cultura comparten esta visión y actúan en consecuencia.

    Conscientes de las intenciones de las autoridades israelíes de lavar sus crímenes a través de la cultura, personalidades del mundo del arte han renunciado a los supuestos honores del estado israelí o han cancelado sus actuaciones en Israel, como medio de presión para acabar con este régimen colonial. Pensamos que como artistas, tenemos la obligación de revelar al público lo que los opresores intentan mantener oculto, renunciar a que nos hagan cómplices de sus violaciones y reclamar alto y fuerte, “Justicia, Libertad y Dignidad” para los oprimidos.

    Stephane Hessel, Roger Waters, Ken Loach, John Berger, Luis García Montero, Alice Walker, Breyten Breytenbach, Paul Laverty.

    “The Yes Men” retiraron su película “The Yes Men fix the world”, ganadora del Festival de Sundance, del Festival de cine de Jerusalén. En su carta explicaban los motivos que les habían llevado a tomar aquella decisión: “Pese a nuestro sentimientos, no podemos olvidarnos de nuestra tarea como activistas. En la década de los 80 tuvo lugar una convocatoria desde Sudáfrica a los artistas de todo el mundo para boicotear el régimen de Apartheid. Hoy en día hay una convocatoria clara de la sociedad civil palestina al Boicot a Israel. Nuestra posición es responder a ella como directores de cine y como activistas colaborando así en la presión al gobierno de Israel para que cumpla con el derecho internacional”. El director de cine canadiense John Greyson, retiró una película, magnífica, llamada Fig Trees, del festival de cine gay y lésbico de Tel Aviv. Directores de cine como Mira Nair, J.l. Godard, Mikel Leigth, Ken Loach, también optaron por no apoyar a Israel.

    El director de cine ken Loach tras recibir la palma de oro de Cannes, hacía un llamamiento de nuevo al boicot a Israel.

    Y explicaba en una entrevista las razones de su apoyo al boicot cultural:

    ¨Antes que nada somos seres humanos. Cuando te ves confrontado por tales crímenes tienes que responder como ser humano, con independencia de que seas un artista, un VIP o lo que sea. En primer lugar tienes que reaccionar y hacer lo que esté en tu mano para que otra gente se entere de esta situación. El boicot es una táctica. Resulta efectivo contra Israel porque Israel se considera un faro cultural, por lo que es muy susceptible a un boicot cultural¨.

    ¨Existe opresión en muchos lugares del mundo, pero hay una serie de factores que hacen que el de Israel-Palestina sea un conflicto especial. Lo primero, que Israel se presenta ante el mundo como una democracia. Un país como cualquier otro país occidental. Y lo hace mientras sigue cometiendo crímenes contra la humanidad. También es apoyado militar y financieramente por Europa y EE.UU. Así que hay una hipocresía enorme; estamos apoyando a un país que pretende ser una democracia, lo estamos apoyando en todos los sentidos, y siguen cometiendo crímenes contra la humanidad¨.

    Para Naomi klein, ¨el gobierno israelí utiliza abiertamente la cultura como herramienta militar. Aunque las autoridades israelíes creen que están ganando la guerra real por el territorio, también sienten que el país sufre porque casi todo lo que el mundo oye de la región en las noticias es sobre el conflicto: la militarización, la anarquía, la ocupación y Gaza.

    Así que el Ministerio de Asuntos Exteriores puso en marcha una campaña llamada marca Israel, que incluye el uso de la cultura – películas, libros, artes, turismo y academia – para crear todo tipo de alianzas entre los países occidentales y el Estado de Israel, y para promover la imagen de un país normal y feliz, en lugar de una potencia ocupante agresora. Tenemos que entender que se trata de una estrategia estatal de cooptación, para hacer una brutal ocupación más aceptable.

    Son las dos caras de una misma moneda: la burbuja de la normalidad, la brutalidad del confinamiento. Así pues, no es un acto políticamente neutral participar de la burbuja.

    Esto no es un boicot a los israelíes. Es un boicot al fingimiento de que todo es normal en Israel, porque es para esto para lo que invitan a los productores culturales.

    Cuando escritores y artistas dejen de participar en la estrategia del gobierno israelí de utilizar la cultura para ocultar lo que hay del otro lado del muro de hormigón, los israelíes puede llegar a la conclusión de que dicho muro es una rémora y decidan acabar con él¨.

    Más de 1000 artistas británicos se han adherido al boicot en 2015, afirmando que “las guerras de Israel se luchan en el frente cultural también. Su ejército se dirige y ataca las instituciones culturales palestinas e impide la libre circulación de trabajadores de la cultura“.

    Sinéad O’Connor canceló su concierto en Israel. Y comentó que los promotores de conciertos están ofreciendo enormes sumas a los músicos dispuestos a ignorar el llamamiento palestino de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel.

    El músico británico Nigel Kennedy, defiende el boicot cultural, Grace Lee Boggs y Danny Glover se oponen a la proyección de su película en Tel Aviv.

    Estos nombres son una pequeña muestra de quienes utilizan su nombre o su prestigio para, como afirma Illan Pappe, historiador israelí, indicarnos que las personas decentes de este mundo no pueden apoyar lo que hace y significa Israel. No saben si su acción producirá un cambio inmediato ni si tendrán la suerte de ver el cambio en el lapso de sus vidas. Pero en su propio libro personal de quiénes son y de qué hicieron en sus vidas, y ante el severo ojo de la valoración histórica se les incluirá junto con todos aquellos que no permanecieron indiferentes cuando la inhumanidad bramaba disfrazada de democracia en sus propios países o en cualquier otro lugar.

    ¨Los ciudadanos de este país, especialmente los famosos, que continúan difundiendo, con bastante frecuencia por desconocimiento o por razones bastante más siniestras, la fábula de Israel como una sociedad culta occidental o como “la única democracia en Oriente Medio” no sólo están equivocados en relación a los hechos, proporcionan inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo. Algunos de ellos nos piden que dejemos la cultura fuera de nuestras acciones políticas. Este enfoque de la cultura y la vida académica israelí como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción es moralmente corrupta y lógicamente caduca. La historia no vio con buenos ojos a los directores de cine que colaboraron con el senador estadounidense Joseph McCarthy en los años cincuenta o apoyaron el apartheid. Adoptará una actitud similar con aquellos que ahora callan acerca de Palestina¨.

    Por otro lado, como nos recuerda Rafeef Ziadah, ¨hay quien se opone al boicot cultural a Israel por considerarlo un ataque a la libertad de expresión, pero la alternativa es la complicidad en el uso de la cultura que potencia el apartheid, así como en la privación de la libertad de expresión para las y los palestinos.

    Nunca hemos oído a estos defensores de la libertad de expresión denunciar el grave, profundo y continuado boicot cultural que sufre la población palestina¨.

    En julio del 2014 Almodóvar fue uno de los primeros firmantes del manifiesto de un centenar de actor@s, director@s, dramaturg@s y escritor@s del Estado español denunciando el genocidio palestino.

    Es decir, representantes del mundo de la cultura aparecían públicamente en defensa de las víctimas, con una acción valiente y coherente que contradice vuestra afirmación sobre la “neutralidad” de la cultura y difícilmente concuerda con que, dos años más tarde, a pesar del aumento de las agresiones de Israel y el agravamiento de la situación critica de Gaza y del ilegal e inhumano bloqueo, os prestéis a colaborar con el lavado de imagen de Israel manteniendo la proyección de vuestra película en el festival de cine de Jerusalén.

    Un saludo

    RESCOP

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  • Carta abierta a Almodóvar: no presentéis Julieta en Israel

    Carta abierta a Almodóvar: no presentéis Julieta en Israel

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    Estimados Agustín y Pedro Almodóvar:

    Nos hemos enterado por medio de amigos y amigas palestinas de la ciudad ocupada de Jerusalén que vuestra película ‘Julieta’ será proyectada en el festival de cine de Jerusalén, promovido y patrocinado entre otros por el Estado de Israel.

    Como sabéis, parte de la ciudad de Jerusalén está ocupada militarmente por Israel, así como el resto de Cisjordania o Gaza. Esta anexión unilateral por parte de Israel incumple la legislación internacional, las Convenciones de Ginebra, desoye el dictamen de la Corte Internacional sobre el Muro que Israel ha construido dentro de Cisjordania y mantiene presos a miles de personas palestinas. El asedio de Gaza por tierra, mar y aire, del que os hicisteis eco en el último bombardeo masivo a su población, continúa. Sigue.

    La colonización continúa. Las expropiaciones de tierras y propiedades a las personas palestinas, incluidas las que habitan en la propia ciudad de Jerusalén, que los cónsules europeos ratifican cada año, por parte de las autoridades sionistas es un hecho cotidiano que goza de buena salud, entre otras cosas por la complicidad de los gobiernos y del conjunto de la comunidad internacional. Sólo durante los 4 primeros meses de 2016 ya se ha superado el número total de demoliciones del año anterior.

    También, la ocupación de Palestina, o el drama de las personas refugiadas palestinas, ahora también las que se encuentran en Siria, se fortalece cuando Israel promueve la ‘normalización’. Intenta mostrar que es un estado ‘normal’, con sus problemillas. Pero la ocupación de un territorio y el maltrato de sus habitantes, el régimen de apartheid promovido por el Gobierno de Israel no es normal, ni legal. La población palestina rechaza la ocupación. Se rebela ante la misma. No puede existir paz, mientras haya ocupación y se mantenga el apartheid y estos sean consentidos internacionalmente y obviados por personas que hacen el juego a los sionistas de la normalización.

    Por todo ello, si defendéis la paz justa, si rechazáis la ocupación y el apartheid, si promovéis una convivencia pacífica con derechos, contraria al sometimiento de la fuerza, y apoyáis la causa palestina de autodeterminación y que Jerusalén sea su capital, os pedimos que rechacéis el ir y exponer vuestras películas en el Jerusalem Film Festival.

    Esta lucha cultural, que recoge el testigo de la lucha contra la Sudáfrica supremacista blanca, sabemos que tiene un coste. Pero también un paso acorde a la ética y a la moral. No estaréis solos, otros ya han empezado el camino. Stephen Hawking, el astrofísico británico, rechazó ‘honores’ ligados a los patrocinadores y ayudantes de la normalización de la ocupación. Otros académicos como el israelí Ilan Pappé, artistas y personas de la cultura lo han hecho, como el director Ken Loach o compañeros y compañeras tuyas como Alberto San Juan o Rosa María Sardá. Pedro, en 2014 subscribiste estas palabras:

    “A los palestinos se les derriban casas, se les niega el agua, la luz, el paso a los hospitales,

    a las escuelas, a los huertos, mientras la Comunidad Internacional lo permite”.

    En vuestra responsabilidad está escoger en qué lado queréis estar. La población palestina os lo agradecerán más que muchas declaraciones de apoyo a la paz y otras frases huecas que no tienen trascendencia, ni hechos que los avalen.

    Rechazad cualquier participación con este Israel ocupante, no seáis cómplices del apartheid.

    Un saludo internacionalista

    RESCOP

     

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    Julieta
    Carta abierta a Pedro y Agustín Almodóvar: ¡no seáis cómplices con el apartheid israelí!

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