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  • Una bala israelí destruye el sueño de un ciclista que iba a competir en los Juegos de Asia

    Una bala israelí destruye el sueño de un ciclista que iba a competir en los Juegos de Asia

    A Alaa al-Dali le amputaron una pierna tras un disparo durante la Gran Marcha del Retorno, rompiendo su sueño de participar en los juegos de 2018.
    Alaa al-Dali feu operado nueve veces y tuvo que sufrir la amputación de una pierna tras ser disparado por un francotirador israelí. / (MEE/Maha Hussaini)

    En el momento en que un francotirador israelí alcanzó a Alaa al-Dali en la pierna derecha, un sueño largamente buscado cayó al suelo junto a él: el ciclista de 21 años había estado entrenando durante meses para competir en los Juegos Asiáticos de 2018 que se celebrarán en Indonesia este verano.

    «Mi sueño brilló ante mis ojos como si ya se hubiera convertido en una cosa del pasado», recordó al-Dali.
    Participaba en las protestas que iniciaron la campaña de 46 días de la Gran Marcha del Retorno durante el Día de la Tierra Palestina, el 30 de marzo, pidiendo el derecho de los refugiados palestinos a regresar a su antiguo hogar, actualmente dentro de las fronteras de Israel, cuando recibió un disparo cerca del muro fronterizo de Gaza.

    «En el momento en que me dispararon y caí al suelo, supe que nunca más sería capaz de montar en una bicicleta», dijo al-Dali a Middle East Eye. «He estado entrenando durante meses, durante al menos seis horas al día […] para representar a mi equipo y levantar la bandera de mi país, Palestina, en los Juegos Asiáticos».

    El ciclista palestino Alaa al-Daly, de 21 años, que perdió una pierna con una bala disparada por tropas israelíes, reacciona en un hospital de la ciudad de Gaza el 18 de abril de 2018 / (REUTERS / Suhaib Salem)

    Después de someterse a nueve operaciones, los médicos le dijeron a la familia de Al-Dali que su pierna tendría que ser amputada debido a los daños causados en sus huesos y tejidos, supuestamente por una bala «explosiva», que está prohibida por el derecho internacional humanitario. Estas balas están diseñadas para fragmentarse y explotar cuando impactan, rompiendo huesos y desgarrando vasos sanguíneos.

    ‘Ni siquiera llevaba piedras’

    Con varias medallas en su haber, al-Dali, un ciclista de la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza y miembro de la Federación de Motorsport, Motocicleta y Bicicletas de Palestina, tenía el ojo puesto en el medallero de los Juegos Asiáticos de 2018, que comenzará en Yakarta en agosto.

    El ciclista Alaa al-Dali, de 21 años, sueña con representar a su país en los Juegos Asiáticos / (MEE / Maha Hussaini)

    Solo el año pasado, al-Dali ganó tres premios locales, incluida la medalla de bronce en la Liga de Tokio 2, una carrera organizada por el Comité Olímpico Palestino en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno de Japón.

    El 30 de marzo, al-Dali, junto con miles de personas más, se dirigió a la valla fronteriza oriental de Gaza para participar en las protestas exigiendo su derecho al retorno, 70 años después de la Nakba palestina (la “catástrofe” en árabe): más de 750.000 palestinos fueron expulsados por la fuerza de sus pueblos y aldeas a raíz del establecimiento de Israel en mayo de 1948.

    «Monté mi bicicleta para dirigirme a la valla fronteriza del este junto con tres de mis amigos ese día», recordó.»Estaba desarmado. Ni siquiera llevaba piedras. Me quedé a unos 200 metros de la valla de la frontera y me dispararon una bala justo debajo de la rodilla».

    Según el Ministerio de Salud palestino, al menos 40 palestinos han muerto y más de 5.000 han resultado heridos, decenas han quedado discapacitados a largo plazo desde el comienzo de las protestas. Mientras tanto, el jefe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU criticó al ejército israelí por el «deplorable» asesinato de 42 palestinos en cuatro semanas.

    El ejército israelí dice que sus fuerzas solo disparan contra los «instigadores» o para evitar que los manifestantes se acerquen a la valla que separa el territorio de Israel.

    Sin embargo, grupos de Derechos Humanos han dicho que Israel está llevando a cabo una política de atacar deliberadamente a los manifestantes con fuego real y usando «fuerza excesiva y letal» . El grupo israelí por los Derechos Humanos B’Tselem incluso lanzó una campaña a principios de este mes, pidiendo a los soldados israelíes que rechacen las órdenes de «abrir fuego contra manifestantes desarmados» en Gaza.

    Israel le negó tratamiento médico

    La madre de Al-Dali, Intisar, de 56 años, dijo que había tenido un mal presentimiento sobre las protestas y advirtió a al-Dali antes de irse a la marcha.

    Intisar al-Dali, de 56 años, dice que Israel le negó el permiso a su hijo para recibir tratamiento en Cisjordania / (MEE / Maha Hussaini)

    «A las fuerzas israelíes no les importa si los manifestantes son pacíficos o no. Yo mismo participé en muchas protestas durante la primera Intifada (levantamiento contra la ocupación) en 1987, y los soldados israelíes solían acribillarnos con balas reales, incluso cuando no hacíamos más que cantar», dijo.

    Al-Dali recuerda haber llegado al Hospital Europeo de Gaza y esperar cinco horas antes de ser atendido debido a que había decenas de manifestantes heridos. Quedó inconsciente después de perder mucha sangre y permaneció en la unidad de cuidados intensivos durante dos días antes de someterse a una cirugía.

    Según Intisar, cuando la familia exigió su traslado a un hospital de Cisjordania para tener acceso a un mejor tratamiento médico y evitar la amputación, las autoridades israelíes le negaron el permiso para salir de Gaza.

    «La oficina de enlace del Ministerio de Salud palestino nos dijo que las autoridades israelíes les habían informado de que no aceptarían ninguna solicitud para palestinos heridos durante las protestas», dijo.

    El ciclista palestino Alaa al-Daly se encuentra junto a su bicicleta en su casa en Rafah, al sur de la Franja de Gaza en abril de 2018. / (REUTERS / Suhaib Salem)

    Al-Dali cree que las autoridades israelíes le negaron intencionadamente el permiso para salir de Gaza, a él y a docenas de heridos más, como una forma de castigo. «Al negarme el acceso a tratamiento médico, la ocupación destruyó todo lo que he estado construyendo durante años», se lamentó.

    Reuters informó que el ejército israelí dijo que, aparte de «casos humanitarios excepcionales», no se brindaría tratamiento médico a los palestinos que participaron en las protestas.

    «Se decidió que cualquier solicitud de tratamiento médico por parte de ‘terroristas’ o ‘alborotadores’ que participasen en ‘eventos violentos’ sería denegada», dijo un comunicado del ejército. «Los residentes extranjeros no tienen derechos adquiridos para ingresar al territorio israelí, incluidos los palestinos que viven en la Franja de Gaza».

    Las fuerzas del ejército israelí han estado estacionadas a lo largo del muro que separa Gaza de Israel durante las últimas tres semanas, utilizando gases lacrimógenos, francotiradores disparando munición real, bombardeos de tanques y ataques aéreos.

    Los manifestantes palestinos han quemado llantas a lo largo de la frontera para reducir la visibilidad[de los francotiradores] y han arrojado piedras y artefactos incendiarios en dirección a las tropas israelíes.

    Balas explosivas

    El hermano de Al-Dali, Mohammed, de 25 años, dice que había bastantes probabilidades de que su hermano pudiera haber salvado la pierna si el equipo médico y el personal necesarios hubieran estado disponibles a tiempo.

    Gaza ha estado sufriendo una crisis humanitaria como resultado del bloqueo impuesto por Israel en la Franja desde 2007.

    Casi el 43% de los medicamentos esenciales no están disponibles en Gaza y «el equipo médico esencial para salvar vidas ha dejado de funcionar debido a los constantes cortes en la corriente eléctrica», según un informe de 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como resultado, los hospitales de Gaza han estado luchando para hacer frente a la afluencia masiva de heridos en las últimas tres semanas.

    «Para salvar la pierna de mi hermano, los médicos habrían pasado no menos de diez horas realizando una cirugía muy complicada para eliminar los fragmentos de bala. Pero había docenas de otros jóvenes que necesitaban operaciones urgentes. Pasar diez horas para salvar a una persona significa dejar que otros mueran «, dijo.

    Ashraf al-Qedra, portavoz del Ministerio de Salud en Gaza, dice que el uso de balas explosivas por parte de Israel refleja su intención de infligir la mayor cantidad de bajas entre los civiles.

    «Las municiones explosivas causan daños severos y lesiones graves que requieren enormes cantidades de suministros médicos y medicamentos para tratar las heridas, y dejan a los hospitales de Gaza completamente saturados», dijo a MEE. «Decenas de heridos sufrirán discapacidades permanentes, ya que los principales hospitales de Gaza carecen de personal médico y equipos para tratar cientos de casos cada día».

    Las balas explosivas, prohibidas por el derecho internacional humanitario, explotan al impactar para causar el mayor daño posible. Esto hace que sea difícil de extraer, lo que obliga a los médicos a recurrir a la amputación. Según Medical Aid for Palestine, los cirujanos en Gaza se han visto obligados a realizar 17 amputaciones (13 piernas y cuatro brazos) desde el 30 de marzo.

    El ciclista palestino Alaa al-Daly, de 21 años, que perdió una pierna por una bala disparada por las tropas israelíes, sonríe en un hospital en la ciudad de Gaza en abril de 2018. / (REUTERS / Suhaib Salem)

    «Puedes imaginar lo difícil que es para alguien que le digan que le amputaron la pierna. Lo único que me podía ayudar a lograr mi sueño… fue amputado», dijo al-Dali. «En el momento en que me dijeron que perdí la pierna me sentí como en una pesadilla. No creía que esto fuese una realidad que pudiese asumir durante el resto de mi vida».

    En una declaración en respuesta a Middle East Eye, el ejército israelí dijo que «emplea solo armas estándar y municiones que son legales según el derecho internacional».

    Amnistía Internacional ha pedido un embargo global de armas contra Israel, acusando a sus fuerzas de cometer crímenes de guerra en la Franja de Gaza.

    Aunque no mencionaron las balas explosivas, el grupo de derechos humanos dijo que la naturaleza de las lesiones de los manifestantes palestinos «muestra que los soldados israelíes están usando armas militares de gran potencia diseñadas para causar el máximo daño a los manifestantes palestinos que no representan una amenaza inminente para ellos».

    «Estos intentos aparentemente deliberados de matar y mutilar son profundamente inquietantes, por no decir completamente ilegales. Algunos de estos casos parecen ser homicidios dolosos, una violación grave de los Convenios de Ginebra y un crimen de guerra», afirma Magdalena Mughrabi, subdirectora de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

    Los deportistas como objetivo

    Hassan Abu Harb, entrenador de al-Dali, tenía grandes esperanzas de que al-Dali ganaría varios premios internacionales. «Alaa es uno de los mejores ciclistas de Palestina. Ganó varios premios y dependíamos de él para representar a Palestina en los Juegos Asiáticos», dijo Abu Harb, agregando que al-Dali fue seleccionado junto con otros dos ciclistas para participar en la competición y que los preparativos para su viaje ya habían comenzado.

    Según Abu Harb, desde el comienzo de las protestas, otros cinco atletas palestinos en Gaza han perdido las piernas debido a las heridas causadas por municiones explosivas, incluyendo a Muhammed Khalil, un jugador de fútbol de 23 años cuya pierna también fue amputada.

    Hassan Abu Harb, de 26 años, es el entrenador de Alaa al-Dali. / (MEE / Maha Hussaini)

    Abdul Salam Haniyya, miembro del Consejo Supremo para la Juventud y el Deporte en Palestina, dice que el uso de deportistas como objetivo militar israelí no es nada nuevo.

    «Las fuerzas israelíes han estado atacando sistemáticamente a los deportistas palestinos durante años. Al usar munición real y balas explosivas, claramente están causándoles discapacidades de forma intencionada», dijo.

    Según el Ministerio palestino de Juventud y Deportes, 32 deportistas fueron asesinados y otros 27 resultaron heridos en la guerra lanzada en 2014 en la Franja de Gaza, incluido Ahed Zaqout, un jugador de fútbol palestino, que murió por un bombardeo del ejército israelí sobre su vivienda.

    Aún así, al-Dali dice que no lamenta haber tomado parte en las protestas, incluso si eso le costó la pierna.

    Según al-Dali, su objetivo actual es viajar al extranjero para reemplazar su pierna con una extremidad artificial y participar en los próximos Juegos Paralímpicos de Asia, una competición para atletas con discapacidades. «Con una extremidad artificial o no, continuaré mi entrenamiento y trabajaré en fortalecer mi pierna izquierda para poder volver a montar mi bicicleta», dijo.

    «Tomaré [mi discapacidad] como un nuevo desafío y dependeré de mi otra pierna para lograr mi sueño», dijo.

     

    Fuente: Israeli bullet destroys dream of Gaza cyclist heading to Asian Games, Middle East Monitor, Maha Hussaini, 27/4/2018.
  • Las organizaciones judías antisionistas IJAN y JUNTS en solidaridad con la Gran Marcha del Retorno

    Las organizaciones judías antisionistas IJAN y JUNTS en solidaridad con la Gran Marcha del Retorno

    La Red Internacional Judía Antisionista-España (IJAN) y la Associació Catalana de Jueus i Palestins (JUNTS) se solidarizan con las protestas que están teniendo lugar en Gaza exigiendo el Derecho al Retorno de las personas refugiadas. Comenzaron el 30 de marzo, Día de la Tierra, y durarán hasta el 15 de mayo, Día de la Nakba.
    Médico atiende a un herido en la segunda manifestación de la Great Return March en Gaza / AlJazeera, Hosam Salem

    La Red Internacional Judía Antisionista-España (IJAN) y JUNTS, la Asociació Catalana de Jueus i Palestins, observamos con asombro cómo la resistencia civil palestina lanzaba el viernes pasado una campaña: la Gran Marcha del Retorno, es decir, movilizaciones populares masivas en la Franja de Gaza, durante el primer día de seis semanas de manifestaciones previas al Día de la Nakba. La elección de la fecha, el 30 de marzo, no es accidental: es el Día de la Tierra. En esa fecha, en 1976, los palestinos de los territorios de 1948 (es decir, los que quedaron en el interior de Israel) organizaron marchas masivas y una huelga general en protesta por la decisión del gobierno sionista de expropiar tierras palestinas. Las fuerzas colonizadoras asesinaron a seis de ellos e hirieron a más de cien. El viernes pasado, la protesta reunió a 30.000 palestinos. Los israelíes asesinaron a 17 e hirieron a más de 700, quedando muchos de ellos lisiados de por vida. La prensa occidental ha reaccionado con su habitual operación de «lavado de cara» de la violencia colonial, convirtiendo la opresión y la contrainsurgencia unilateral generadas por las fuerzas de la IDF (como es llamado el ejército de ocupación por sus siglas en inglés, Fuerzas de «Defensa» Israelíes) en supuestas «confrontaciones», «enfrentamientos» y violencia recíproca. Con su alquimia habitual, convirtieron los neumáticos palestinos quemados en el mismísimo material peligroso de las balas que mataron a esos palestinos. IJAN y JUNTS rechazan un encuadre tan deshonesto, por decirlo suavemente, de los acontecimientos del viernes, o cualquier intento de equiparar la resistencia de los colonizados con la violencia del colonizador.

    IJAN y JUNTS rechazan los intentos habituales de caracterizar estas protestas o a sus defensores como antisemitas, o de vincular el momento de la lucha de los palestinos con la celebración de la Pascua judía. IJAN y JUNTS rechazan tajantemente cualquier vinculación de este tipo. La resistencia palestina no tiene nada que ver con el antijudaísmo. La Pascua no tiene nada que ver con el sionismo. Y el robo de nuestra identidad judía por parte de Israel para llamarse a sí mismo «Estado judío» no significa que pueda hablar en nombre de nuestras tradiciones, nuestras memorias o nuestra historia, o que tenga derecho a utilizarlos o abusar de ellos para negar a los palestinos su propio camino hacia su liberación .

    Nuestra solidaridad con los mártires, sus familias, y la noble causa del pueblo palestino para regresar a sus tierras, de las que fueron «étnicamente limpiados» hace ya más de setenta años. Por ello, nuestro compromiso contra la colonización y el apartheid israelíes es firme e invitamos a todas y todos a fortalecer y ampliar el instrumento de lucha pacífica del que se ha dotado la propia sociedad civil palestina: el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

    Madrid, el 6 de abril de 2018

  • Exigimos condenas a Israel y revisar sus acuerdos

    Exigimos condenas a Israel y revisar sus acuerdos

    Exigimos al Gobierno del Estado español que condene los ataques contra civiles desarmados y revise sus acuerdos con Israel.

    En la conmemoración del día de la Tierra y el derecho al retorno el pasado 30 de marzo, el ejército israelí llevó a cabo una verdadera masacre en la Franja de Gaza utilizando munición de guerra en contra de manifestantes pacíficos.

    Según el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR), ha habido 17 palestinos asesinados y más de 2.000 personas heridas por disparos de los soldados y francotiradores israelíes entre los que se encuentran más de 200 niños y 30 mujeres. Las manifestaciones se llevaron a cabo durante la jornada de la conmemoración del Día de la Tierra y por el Derecho al Retorno del pueblo palestino a sus hogares de origen de donde fueron violentamente expulsados hace ya 70 años.

    Las organizaciones convocantes de las manifestaciones difundieron de antemano el plan de su protesta no violenta: pacíficamente, sin armas, se reunirían a lo largo del muro fronterizo que los encierra. Durante seis semanas levantarían tiendas de campaña, celebrarían eventos culturales y marcharían para poner fin al asedio y al derecho a regresar a sus hogares y tierras dentro de Israel de acuerdo con la resolución 194 de la ONU.

    El Ejército israelí planeó de antemano atacar a las personas manifestantes, dando autorización previa para que los soldados abrieran fuego. Los palestinos asesinados fueron ejecutados por disparos desde larga distancia. El ataque ha sido producido contra asambleas explícitamente pacíficas que han sido reprimidas sin que las personas manifestantes representaran ninguna amenaza para la vida de los soldados.

    El portavoz del Ejército israelí, también amenazó con que «de ser necesario, responderemos en el centro de la Franja de Gaza contra los que están detrás de estas violentas protestas», insinuando la comisión de crímenes de ejecuciones extrajudiciales (asesinatos). Este enorme número de víctimas demuestra que las fuerzas israelíes siguen cometiendo nuevos crímenes y haciendo un uso excesivo de la fuerza contra civiles palestinos.

    Consideramos que Israel se ha burlado descaradamente de Naciones Unidas y la UE, otra vez, negándose a abrir una investigación sobre los asesinatos en Gaza, tal y como ha exigido el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres y la responsable de Política Exterior de la UE Federica Mogherini.

    Desde la RESCOP, queremos recordar a los medios de comunicación, a periodistas destinados en terreno, que la principal característica de la ocupación es el desequilibrio de fuerzas entre ocupante y ocupado, entre víctima y verdugo. Hemos asistido, de nuevo, al manido ritual de desfile de términos fetiches para Israel. Sin embargo, subrayamos que No ha habido enfrentamientos, ni choques, Israel está disparando a muerte a civiles desarmados a sangre fría por manifestarse pacíficamente en su tierra exigiendo sus derechos. Enfrentamientos y choques sugiere de forma fraudulenta igualdad de poderes y responsabilidades. Algo que dista mucho de lo que ocurre en realidad. Otra de las rutinas sobre las que queremos advertir es del abuso de fuentes israelíes para la construcción de la noticia en detrimento de las fuentes palestinas, incluidas las fuentes gazatíes.

    El 30 de marzo es uno de los días nacionales en Palestina. Se conmemora el asesinato de seis jóvenes palestinos ciudadanos israelíes en 1976 que se encontraban protestando por el robo de tierras en Galilea, hoy limpiada étnicamente por Israel. Ahora, más de cuatro décadas después, palestinos y palestinas siguen enfrentándose al acaparamiento de tierras y a la represión militarizada, tanto en el territorio palestino ocupado como dentro de Israel.

    Desde la RESCOP pedimos a nuestros representantes políticos que se posicionen del lado del Derecho Internacional y, como titulares de obligaciones, les apelamos a reiterar su llamamiento a respetar y hacer respetar el Convenio de Ginebra y activen los mecanismos necesarios para que Israel rinda cuentas.

    Al gobierno de España para que imponga de inmediato un embargo en la venta de armas a Israel, paralizando la participación en el programa Europeo Lawtrain y revisando los acuerdos comerciales con las colonias. Además, a revisar sus acuerdos gubernamentales con Israel o sus instituciones públicas, paralizando cualquier colaboración con ellas hasta que Israel no cumpla con sus obligaciones internacionales en materia de protección de la población civil a la que ocupa.

    A los gobiernos locales, diputaciones y parlamentos regionales a avanzar en la implementación de medidas de compra pública ética y responsable con el cumplimiento de la legalidad internacional, haciendo hincapié en la incompatibilidad del comercio con las colonias y el respeto al derecho internacional.

    A la sociedad civil para que impulse con más ahínco la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones al Apartheid Israelí (BDS).

    Concluimos con estas palabras de Joan Cañete en El espejo de Gaza, publicado en ctxt: ¨En Gaza, sin apenas agua potable, ni electricidad, ni alcantarillado, ni trabajo, ni esperanza, ni presente ni futuro, millón y medio de personas son condenadas a morir en vida. No se trata de que a los palestinos de Gaza no les asuste la muerte. Es que les asusta la vida. Eso es lo que hay que entender cuando se ven los vídeos de los asesinados por los disparos de los francotiradores israelíes Y añadimos: Por organizar una protesta pacífica, deben ser elogiados, no asesinados.

    RESCOP – Red Solidaria contra la ocupación de Palestina

    Artículo original Coordinadora Andalucía con Palestina