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  • El fantasma sudafricano recorre Israel

    El fantasma sudafricano recorre Israel

    María Landi

    Al celebrar sus 10 años de existencia, el movimiento palestino y global de BDS se ha convertido en el nuevo enemigo del régimen sionista.
    BDS
    El próximo 9 de julio, la campaña palestina de BDS cumplirá 10 años.

    El escándalo de corrupción que estalló en el reciente Congreso de la FIFA le restó visibilidad a otra polémica desatada en la reunión: la solicitud formal de la Federación de Fútbol Palestina de suspender a Israel por violar la normativa de la FIFA al encarcelar, mutilar y matar a futbolistas palestinos y negarles la libertad de movimiento en su territorio.

    La iniciativa había generado una importante campaña internacional de presión sobre la FIFA (“Tarjeta roja para el apartheid”), que ocupó espacios incluso en los medios masivos. Cerca de 20 000 personas –incluyendo conocidas personalidades, artistas e intelectuales– habían adherido a la campaña, imitando la primera iniciativa de boicot internacional que se realizó contra la Sudáfrica del apartheid. Además, organizaciones internacionales convocaron a protestar en Zúrich ante la sede del 65º Congreso de la FIFA.

    De ahí que la frustración de la sociedad civil palestina y sus aliados en el mundo fuera grande cuando en el último minuto, cediendo una vez más a la presión de Israel y sus cómplices, el representante palestino de la ANP en la FIFA, Jibril Rajoub, retirara la solicitud a cambio de vagas promesas de mejora que, como todos saben, Israel no va a cumplir.

    Pero si bien esta vez Israel ‘zafó’, no le va tan bien en su millonario empeño por detener la creciente y exitosa campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Aun los más incrédulos han tenido que admitir ese avance, no solo por sus éxitos notorios , sino también por la preocupación que suscita en las más altas esferas del gobierno israelí.

    Guerra frontal al BDS

    Lanzado en 2005 por la mayor coalición de la sociedad civil palestina, el BDS pide el fin de la ocupación israelí de 1967, el fin de la discriminación racial institucionalizada (que se ajusta a la definición de apartheid de Naciones Unidas) y el derecho al retorno de los refugiados palestinos desarraigados y desposeídos en 1948. Se trata de una medida pacífica que busca presionar para generar un cambio efectivo, ante la sistemática negativa de Israel a acatar las resoluciones de la ONU.

    La campaña fue iniciada al cumplirse –el 9 de julio de 2005– el primer aniversario del dictamen de la Corte Internacional de Justicia que declaró ilegales el Muro y todo el sistema asociado de ocupación y colonización israelíes, y llamó a los miembros de la ONU a tomar medidas para ponerles fin. La falta de voluntad política de la comunidad internacional llevó a la sociedad civil palestina a convocar a sus pares de todo el mundo, siguiendo el ejemplo del movimiento que puso fin al apartheid en Sudáfrica. Al celebrar su 10º aniversario, el BDS puede jactarse de estar ganando la batalla de la opinión pública.

    En efecto, de ignorado durante años, el BDS pasó a ser un asunto de Estado en Israel. El año pasado, en su discurso ante AIPAC (el poderoso lobby judío norteamericano) Netanyahu nombró 18 veces al BDS. El Presidente, el Parlamento y el flamante gabinete del nuevo gobierno de Netanyahu –el más extremista de toda la historia del país– han calificado a la campaña de boicot como “amenaza existencial y estratégica”. Netanyahu encargó a Gilad Erdan, nuevo ministro de Asuntos Estratégicos y Diplomacia, el cometido especial de combatir al BDS, asignándole un presupuesto adicional a las ya millonarias sumas que el país invierte en su industria de propaganda (hasbará). Sin contar los 50 millones de dólares comprometidos a principios de junio por varios magnates judío-norteamericanos como Sheldon Adelson y Haim Saban en una reunión celebrada en Las Vegas para discutir y financiar estrategias de combate al BDS en las universidades del país.

    Por otro lado, este mes la Suprema Corte de Israel ratificó la ley –fuertemente criticada por su carácter antidemocrático– que criminaliza a quienes inciten o adhieran al boicot. Es decir, los israelíes pueden boicotear –y de hecho lo hacen– productos turcos, tapados de piel animal o comida no kosher, pero no los productos de las colonias. Como escribió el periodista Noam Sheizaf, “hoy en Israel se puede boicotear cualquier cosa, excepto la ocupación”.

    La cuestión es cuánto dinero será necesario para frenar la bola de nieve en que se ha convertido la campaña de BDS. Desde que en 2013 Stephen Hawking canceló un viaje a Israel adhiriendo públicamente al boicot académico, los éxitos han ido en aumento. Recientemente, la Unión Nacional de Estudiantes británica (que agrupa a 600 gremios) se sumó al BDS, siguiendo los pasos de unos 700 artistas de ese país que en febrero adhirieron al boicot cultural. Y en mayo, más de 300 investigadores y docentes belgas se unieron al boicot académico.

    En el mismo EE. UU., asociaciones académicas, prestigiosas universidades, iglesias cristianas y hasta organizaciones judías vienen cuestionando con fuerza las políticas israelíes y aprobando mociones de boicot o de retiro de inversiones en empresas israelíes o multinacionales que lucran con la ocupación. En Europa han hecho lo mismo importantes fondos de pensiones, con pérdidas millonarias para los bancos israelíes; varios ayuntamientos cancelaron contratos con empresas multinacionales involucradas con la ocupación, y tiendas y supermercados han retirado productos israelíes fabricados en territorio ocupado.

    Varias compañías ya vienen sintiendo el impacto del boicot y han empezado a cerrar sus negocios o a anunciar su retiro de Israel. Así lo han hecho la británica G4S y las francesas Veolia y Orange. Aunque aún está por verse si esos anuncios se materializan, es indiscutible que “el movimiento BDS ha mostrado que debe pagarse un precio por la participación israelí en la colonización de los territorios palestinos”, como declaró Mahmud Nawayaa, coordinador del Comité Nacional Palestino del BDS.

    El año pasado la campaña alcanzó un pico importante cuando firmar un contrato publicitario con la empresa israelí SodaStream (ubicada en Jerusalén Este ocupada) le costó a la actriz Scarlett Johansson su puesto como embajadora de Oxfam. Pero mayor fue el precio pagado por la misma SodaStream, que vio desplomarse sus acciones y terminó anunciando el traslado de su planta al desierto del Negev. En situación similar se encuentra la empresa Ahava que produce cosméticos en una colonia ubicada en la parte ocupada del Mar Muerto, y que es objeto desde hace años de la campaña de boicot “Belleza robada”. Este mes se supo que Ahava está considerando trasladar su planta para frenar las pérdidas que sufre cada año como consecuencia del boicot.

    Las directivas tomadas por la Unión Europea en 2013 ya están afectando exportaciones agrícolas de las colonias ubicadas en el Valle del Jordán palestino. La situación amenaza agravarse con nuevas disposiciones anunciadas por el bloque que obligarían a etiquetar los productos provenientes del territorio ocupado, prohibiendo que se exporten como “Made in Israel”.

    Los gobiernos y empresas que toman medidas de presión hacia Israel no lo hacen impulsados por códigos éticos, sino cediendo a la presión de consumidores y electores. Fue muy claro en el caso de la francesa Orange, después que su rama israelí, además de operar en las colonias, apareció patrocinando directamente unidades militares que participaron en el último ataque a Gaza. Esto no hace sino demostrar la fuerza del boicot como herramienta que está en las manos de ciudadanas y ciudadanos comunes.

    La preocupación que estas semanas ha llenado los titulares de los medios israelíes no es exagerada. El Financial Times reseñó un informe filtrado del gobierno israelí donde se estima que el BDS podría costarle a su economía unos 1400 millones de dólares al año, principalmente por la caída de exportaciones de las colonias si se concretara el etiquetado anunciado por la Unión Europea. Sin embargo un estudio de la estadounidense Rand Corporation afirma que las pérdidas serían más de tres veces superiores, llegando a unos 47 000 millones de dólares en 10 años.

    Cavándose su propia fosa

    Es indudable que el nuevo gobierno fascista de Israel, y las declaraciones explícitas del gabinete sobre que hay que anexar directamente los territorios ocupados, han contribuido al acelerado avance del BDS. Como escribió Omar Barghouti en el New York Times: “Un Gobierno dirigido por un primer ministro que rechaza un Estado palestino, que convierte a los ciudadanos palestinos de Israel en el objetivo de sus comentarios racistas y cuyo aliado principal, el partido Hogar Judío, defiende la creación de bantustanes palestinos, hará muy difícil la defensa de Israel ante el tribunal de la opinión pública mundial”.

    El mismo Barak Obama (que ya tuvo un choque con Netanyahu cuando en marzo éste habló en el Congreso de EE.UU. contradiciendo la voluntad del presidente) declaró recientemente: “El mundo ya no cree que Israel sea serio acerca de los dos Estados», recordando la afirmación de Netanyahu antes de las elecciones de marzo sobre que el Estado de Palestina no existirá mientras él sea primer ministro.

    La sociedad israelí, sin embargo, no puede entender las razones del creciente aislamiento internacional. Ante el avance del BDS, el establishment israelí reacciona de la única manera que sabe hacerlo: culpando a las víctimas. Mientras la clase política esgrime la gastada muletilla del “antisemitismo”, la Corte Suprema equipara a los partidarios del BDS con los que niegan el Holocausto, el ‘opositor liberal’ Yair Lapid dice que son los mismos que atacaron las Torres Gemelas y los medios masivos los comparan con Al Qaeda e ISIS, una encuesta reciente reveló que tres cuartas partes de la opinión pública israelí considera que “el mundo entero está contra nosotros”.

    Es el resultado inevitable de un narcisismo victimista inculcado desde el jardín de infantes, por el cual los israelíes se vuelven incapaces de sentir compasión por el sufrimiento palestino y de admitir que su país es en realidad el victimario. La violación sistemática del Derecho Internacional y de numerosas resoluciones de la ONU son irrelevantes para una sociedad educada en una ideología supremacista que le otorga derechos territoriales exclusivos derivados de un texto religioso.

    Solo unas pocas voces críticas –entre ellas, periodistas como Gideon Levy, Amira Hass, Dahlia Scheindlin, consideradas traidoras por la mayoría de la sociedad israelí– intentan inútilmente alertar a sus compatriotas sobre el derrotero suicida por el que se está llevando al país. Esas voces señalan que la incapacidad de la gente de preguntarse por las causas del boicot es coherente con la postura de su gobierno, para el cual todas las estrategias son válidas para acabar con el BDS… menos poner fin a la ocupación.

    ¿Y América Latina?

    Es indiscutible que los vientos del hemisferio Norte son apenas una brisa en nuestra región. De hecho Israel trata de aprovechar la relativa legitimidad que le queda por aquí avanzando distintas propuestas de normalización en los planos comercial, cultural y diplomático. Así, no solo gobiernos, sino también sindicatos, universidades, artistas, instituciones culturales y deportivas de América Latina aceptan de buen grado las ofertas de patrocinio, viajes, festivales, becas y cursos, desconociendo –por ignorancia o indiferencia– el llamado de la sociedad civil palestina a poner fin a las relaciones de normalidad con Israel.

    Sin embargo las cosas están empezando a cambiar, aunque lentamente. Brasil es el país que ofrece los mejores ejemplos de ello:

    • En agosto 2014, la presión de artistas participantes consiguió que la 31ª edición de la Bienal de São Paulo retirara el patrocinio de la embajada israelí.
    • En diciembre del mismo año, movimientos sociales y de solidaridad lograron que el gobierno de Rio Grande do Sul cancelara un importante acuerdo de cooperación con la empresa militar israelí Elbit Systems.
    • En mayo de este año, el gobierno brasileño anunció que no adjudicará a la empresa de seguridad israelí ISDS un contrato por 2200 millones de euros para las Olimpíadas de 2016 en Río de Janeiro.
    • Estos días los grandes medios brasileños están difundiendo la creciente campaña para que Caetano Veloso y Gilberto Gil cancelen su concierto en Israel; una presión que se ha vuelto internacional: el británico Roger Waters (ex líder de Pink Floyd y abanderado del boicot cultural) ya les escribió dos cartas públicas, y el obispo sudafricano Desmond Tutu (también partidario del BDS) les pidió que no actúen en Israel.

    En Argentina, 2013 fue un año significativo para el despegue del BDS:

    • El gobierno de la Provincia de Buenos Aires suspendió un acuerdo por 170 millones de dólares con la firma estatal israelí Mekorot, después de una campaña de sindicatos y grupos de derechos humanos que conectaron el apartheid del agua que Israel practica en Palestina con evidencia de que el proyecto perjudicaría a los consumidores argentinos.
    • Docentes universitarios de todo el país iniciaron una campaña de boicot académico que ya tiene más de 400 adhesiones.

    A nivel regional, las últimas Cumbres de la Sociedad Civil del MERCOSUR han aprobado en sus declaraciones finales la moción de suspender el tratado de libre comercio con Israel (el único que el bloque firmó con un país de fuera de la región). Pero aún no se han tomado medidas para pasar del discurso a la práctica.

    En cuanto al boicot cultural, en varios países de la región se ha hecho campaña contra la actuación de compañías israelíes o para pedir a nuestros artistas que no actúen en Israel. Hasta ahora los resultados han sido escasos, aunque es bueno señalar una campaña exitosa que pasó desapercibida: el año pasado, en pleno ataque sobre Gaza, la popular murga uruguaya Agarrate Catalina canceló su actuación en Tel Aviv; aunque no explicó las razones, se supo que lo hizo atendiendo a las fuertes presiones que recibió desde ambas orillas del Plata. Incluso Joaquín Sabina fue repudiado cuando actuó en tres países del Cono Sur por haberse negado a cancelar dos actuaciones previas en Israel.

    Más allá de los limitados alcances de estas iniciativas, el mensaje se está haciendo sentir con claridad: el precio de hacer negocios o mantener vínculos ‘normales’ con Israel es cada vez más alto. El fantasma de Sudáfrica está en la memoria de todos, y muchos sienten que es hora de marcar distancia, antes que sea demasiado tarde. Como expresó Omar Barghouti en una reciente entrevista: “Todavía no estamos allí, pero nuestro momento sudafricano está llegando”.

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    Con Omar Barghouti

    María Landi. Entrevista realizada al final de una charla reciente en el campo de refugiados de Aida (Belén, Cisjordania).

    María Landi: ¿Qué potencial y desafíos ve el movimiento BDS en América Latina?
    Omar Barghouti: Nosotros vemos a América Latina como una gran inspiración para las redes de derechos humanos y movimientos sociales en todo el mundo. También la vemos como una región clave para el trabajo de solidaridad con Palestina, dado el rápido aumento de la influencia de Israel en la región.

    Años atrás, esa influencia se limitaba mayormente a apoyar dictadores y escuadrones de la muerte, y a hacer el trabajo sucio para Estados Unidos en su patio trasero. Hoy, la influencia de Israel alcanza incluso a gobiernos que simbólicamente apoyan los derechos palestinos en Naciones Unidas y en todas partes, pero sin embargo no tienen problema en invertir cientos de millones de dólares para comprarle a Israel equipamiento militar y de seguridad que ha sido “testeado” en la población civil de Palestina y Líbano.

    El BDS en América Latina se ha vuelto más urgente que nunca. Tenemos que construir un movimiento de base que sea inclusivo, no sectario, opuesto a toda forma de racismo y discriminación y capaz de construir alianzas con otros movimientos de derechos humanos y por la justicia socio-económica en el continente.

    Las alianzas con movimientos que luchan por los derechos colectivos: indígenas, negros, mujeres, trabajadoras, campesinos, sin tierra, estudiantes, LGBTQ, ecologistas, teólogos de la liberación, etc., están en el foco de nuestra estrategia en construcción. El hecho de haber nombrado recientemente a un coordinador de campañas para América Latina es un indicador de la importancia que le damos a esa región.

    ML: ¿Qué espera el Comité Nacional Palestino de BDS de activistas y sociedad civil de América Latina?
    OB: Esperamos ver que las campañas estratégicas de BDS se desarrollen de manera efectiva en todo el continente, repitiendo victorias como la de Brasil contra Elbit Systems y aprendiendo de ella para obtener otras en el futuro cercano. Esperamos que se desafíe a Israel y sus cómplices y se les haga rendir cuentas, y que los movimientos sociales de América Latina trabajen junto al movimiento BDS para frenar la creciente militarización del continente.

    Nuestras hermanas y hermanos de América Latina conocen el apoyo que Israel le dio a todos y cada uno de los dictadores, y cómo ha entrenado y armado a los escuadrones de extrema-derecha y fuerzas de seguridad. Esa es la herencia de Israel en el continente. Por eso, la campaña de BDS es buena para los pueblos de América Latina tanto como lo es para el pueblo palestino.

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    Fuente: El fantasma sudafricano recorre Israel, María Landi (19/06/2015)

  • Brasil cancela un contrato de 2200 millones de dólares con una empresa de seguridad israelí para las Olimpiadas de 2016

    Brasil cancela un contrato de 2200 millones de dólares con una empresa de seguridad israelí para las Olimpiadas de 2016

    Tras una campaña realizada por activistas de solidaridad con Palestina, el gobierno brasileño ha excluido a la empresa de «seguridad» israelí ISDS de trabajar en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.
    ISDS
    ISDS iba a proveer la seguridad de las Olimpiadas de Río 2016 / Ricardo Stuckert/Wikimedia Commons

    En octubre de 2014, la empresa israelí International Security and Defense Systems (ISDS) anunció que había obtenido la adjudicación de un contrato por parte del Gobierno brasileño, valorado en 2200 millones de dólares, para coordinar la seguridad del gigantesco acto deportivo. The Times of Israel describió el acuerdo como «un logro sin precedentes para Israel», y altos cargos de la empresa afirmaron que ésta ya había empezado a trabajar.

    Pero el 8 de abril, una sección encargada de grandes eventos en el Ministerio de Justicia brasileño negó que se hubiera adjudicado ningún contrato a ISDS.

    En una carta del ministerio podía leerse: «Cualquier contrato realizado por Río 2016 no supondrá ningún compromiso por parte del Gobierno brasileño». La campaña contra ISDS, que fue apoyada por algunos sindicados brasileños, lo interpreta como un reconocimiento de sus reclamaciones.

    Julio Turra, dirigente de la Central Única de Trabajadores (CUT), el mayor sindicato de Brasil, afirma en un comunicado de prensa: «Estamos contentos de que el Gobierno se distancie de ISDS. Sería ilegal y vergonzoso contratar a una empresa que desarrolla su tecnología en connivencia con los crímenes de Israel y que acumula denuncias por su participación en las dictaduras de América Central».

    El éxito de este boicot se suma a otro reciente y muy significativo logrado en Brasil por los activistas de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel. A finales de 2014, en respuesta a una campaña independiente, el estado brasileño de Rio Grande do Sul canceló un contrato con la empresa armamentística Elbit Systems para desarrollar un importante centro de investigación aeroespacial.

    Pasado sangriento

    La campaña en contra del contrato con ISDS se centró en presionar al Gobierno para que cancelase cualquier acuerdo con la empresa con el argumento de que ésta tenía vínculos estrechos con el Ejército israelí, así como una historia sórdida en América Central y Sudamérica.

    Fundada en 1982 en Tel Aviv por un ex coronel del Ejército israelí, ISDS ha ofrecido formación en seguridad y contraterrorismo a muchos estados de América Central, incluyendo a los paramilitares en Honduras y Guatemala en la década de los 80.

    ISDS ayudó a entrenar y armar a la Contra de Nicaragua, que intentaron derrocar al gobierno sandinista de izquierdas. En el libro The «Terrorism» Industry (1989), Edward Herman y Gerry O’Sullivan documentan cómo ISDS entrenó y ayudó a formar «escuadrones» antiterroristas dentro del Ejército de Guatemala dirigidos contra fuerzas de la oposición y organizaciones de base, a la vez que suministraba al Ejército vigilancia electrónica, armamento, helicópteros y aviones. Además, ISDS entrenó a los escuadrones de la muerte de Honduras, incluyendo el tristemente célebre «Batallón 3-16», el cual perpetró secuestros, asesinatos y tortura contra disidentes políticos.

    No ha terminado

    Mientras celebran la decisión de Brasil, los activistas de solidaridad con Palestina empiezan a dirigir su atención hacia el Comité Olímpico, el cual ha nombrado a ISDS proveedor oficial de los juegos.

    Maristela Pinheiro, miembro del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino de Río de Janeiro, declaró: «Es seguro que habrá una fuerte campaña contra el acuerdo de provisión de servicios entre ISDS y el comité organizador de 2016 y seguiremos pendientes de Coesrio [la agencia gubernamental responsable de los Juegos Olímpicos]. Los juegos no pueden suponer la intensificación de las prácticas represivas en nuestro país ni avalar actos ilegales e inmorales».

    Los grandes acontecimientos deportivos, como los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo, son imanes para las empresas militares y de seguridad, que son contratadas para pacificar, mantener bajo vigilancia y apartar de la celebración a los pobres y a otros segmentos «indeseables» de la población. ISDS es una de las varias empresas israelíes e internacionales que se han beneficiado de esta rutina en el pasado.

    Gracias a los activistas de solidaridad con Palestina, la empresa no obtendrá las ganancias que había esperado cosechar en Brasil el próximo año.

    Charlotte Silver es una periodista independiente que reside actualmente en San Francisco, y anteriormente lo hizo en Cisjordania. Su Twitter es @CharESilver.

    Fuente: Brazil cancels $2 billion contract with Israeli security firm for 2016 Olympics, Charlotte Silver, Electronic Intifada, 12/5/2015.
    Traducción: Rebelión.

  • Carta de BDS Argentina a Kevin Johansen: No le des la espalda al pueblo palestino

    Carta de BDS Argentina a Kevin Johansen: No le des la espalda al pueblo palestino

    Carta abierta del grupo BDS Argentina al cantante argentino-estadounidense Kevin Johansen, que tiene previsto dar un concierto en mayo en Tel Aviv, con el que contribuiría a la normalización de la ocupación y el apartheid israelí.
    Kevin Johansen tiene previsto actuar en Tel Aviv el 17 de mayo.
    Kevin Johansen tiene previsto actuar en Tel Aviv el 17 de mayo.

    Estimado Kevin Johansen,

    Hace pocos días, y en relación al anuncio de tu presentación en Israel el próximo 17 de mayo, algunos de nuestros compañeros de la Campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) [1] contra el Apartheid y el genocidio ejercido por el Estado de Israel contra el pueblo palestino, han estado intercambiado tuits con vos para instarte a que canceles tu show. Amablemente nos diste algunas razones por las que has decidido mantener tu decisión de continuar con tu gira hacia Israel. Por eso optamos por hacerte llegar esta carta pública, tanto a vos como a tus fans en Argentina y en el mundo, de manera que ellos también conozcan las condiciones en las que se desarrolla el apartheid, el sometimiento y la limpieza étnica del pueblo palestino.

    En tus tuits manifestás que no vas a actuar para el gobierno de Israel, sino para el pueblo. Que los pueblos, en definitiva, son los destinatarios de tu arte. Precisamente queremos hablarte de un pueblo que nunca podría acceder a tú arte: el palestino. Como te habrás enterado, más allá del intento de los grandes medios por ocultarlo o disimularlo, hace menos de un año el pueblo palestino sufrió la masacre de más de 2000 personas, la gran mayoría civiles, entre los que se cuentan 500 niños, en lo que se conoció como “Operación Margen Protector”. Estas “operaciones” se repiten cada dos o tres años con diferentes nombres pero con semejante cantidad de víctimas inocentes. Desde que fueron ocupadas sus tierras hace ya 70 años, los palestinos son víctima sistemática de una limpieza étnica que se ejerce a través del asesinato, la tortura (incluso de niños), el desalojo, la demolición diaria de viviendas y el hostigamiento permanente. Y esto es llevado a cabo no sólo por el ejército israelí, sino que cuenta con la complicidad explícita o silenciosa de la gran la mayoría de los ciudadanos comunes. Esto ha quedado claro no sólo con la reelección del Primer Ministro Netanyahu por parte del pueblo israelí inmediatamente después de la masacre “Margen Protector”, sino también por el hecho que casi todos los ciudadanos y ciudadanas israelíes están asociados al ejército, sea como conscriptos o como reservistas.

    Decís que tu arte se dirige a los pueblos. No podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Pero al contextualizarlo histórica y políticamente, el concepto se vuelve polémico.

    ¿Estarías de acuerdo con tus propias palabras si las dijera un artista en gira, por ejemplo, en el Berlín de 1936? ¿Estarías de acuerdo con ese argumento si un artista lo utilizaba para presentarse ante la población blanca de Sudáfrica en tiempos del Apartheid? Estamos seguro que no.

    Este caso no es diferente. Vas a actuar para el pueblo israelí, un pueblo que acaba de reelegir a un genocida (Benjamín Netanyahu) como primer ministro por un amplio margen de votos. Ilan Pappé, prestigioso historiador israelí, escribió al respecto: “hay que llamar a elecciones para votar un nuevo pueblo israelí”.

    El pueblo al que vas a llevarle tu arte es un pueblo que tiene un alto grado de discriminación y racismo, y lo ejerce a diario contra los palestinos. Pero vos decís que tu arte se dirige a los pueblos. Y claro, no podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Ahora bien, si quisieras dirigir tu arte al pueblo gazatí, ¿qué ocurriría?

    Quizás no estés al tanto que Gaza está denominada por organismos internacionales de DDHH y analistas de la política internacional como la “cárcel a cielo abierto más grande del mundo”. Allí viven hacinadas y encerradas por el bloqueo impuesto por el Estado de Israel 2.000.000 de personas. Gaza es un espacio de tierra de 40 kilómetros de largo por 4 km de ancho. ¿Podés visualizarlo? Este bloqueo significa que por todo lo que permite entrar a Gaza, Israel recauda impuestos, tanto a modo de donación internacional o como productos israelíes, sumándole un impuesto sobre el valor agregado de los bienes. Además, Israel no permite que productos de Gaza lleguen a Cisjordania ni a ningún otro lugar del mundo, manteniendo un férreo monopolio de sus productos en las dos entidades territoriales palestinas (Gaza y Cisjordania). Los palestinos usan shampú israelí, toman café israelí y mientras los israelíes gozan económicamente del comercio hacia el interior de Gaza, la misma ecuación no se repite con los productos gazatíes. Un ejemplo de esta inequidad es que sólo en 2012, compañías israelíes facturaron 380 millones de dólares por productos comercializados “a la fuerza” en Gaza.
    El 95 por ciento del total del agua existente en Gaza no es potable, Israel ha decidido imponer una economía un tanto feudal: los habitantes deben “conformarse” con el agua de lluvia y las aguas subterráneas que se acumulan bajo su territorio. Como resultado, la demanda es excesiva y hay superávit de bombeo de las aguas subterráneas que no son aptas para el consumo humano pues están salinizadas por la mezcla con el agua de mar y por los residuos decrépitos de las de tuberías. Israel vende cinco millones de metros cúbicos de agua a Gaza, lo que significa menos de un diez por ciento de lo que se consume en la Franja. ¿Puede tu sensibilidad de artista comprender esto?

    Israel dictamina que los palestinos sólo pueden pescar hasta 11 kilómetros de sus costas, aunque a veces reduce esa distancia a 5, 5 kilómetros. El límite fijado en 11 kilómetros excluye las mejores zonas de pesca. Israel mantiene el control total sobre las aguas territoriales de Gaza y, por tanto, evita el tránsito de bienes y personas a través del mar, y no permite la pesca a una distancia de más de seis millas náuticas de la costa de Gaza.

    El pueblo al que vos vas a dirigir tu arte, salvo contadas excepciones entre las que se cuentan objetores de conciencia y activistas por la paz que apoyan el boicot a Israel [2], admite y apoya estas políticas contra la población palestina. Acepta, por ejemplo, que se regule la entrada de camiones a Gaza, contando (esto te va a parecer siniestro, seguramente) que los vehículos que ingresen lo hagan con una cantidad determinada de alimentos que aseguren un mínimo de calorías por día para cada habitante palestino. No hay muchos antecedentes de esto en la historia de la humanidad. O sí, algunos, como Auschwitz o Varsovia.

    Con todos estos datos, que podés corroborar en muchos medios, podemos afirmar sin duda alguna que Israel controla la vida y la muerte de los palestinos. Vos vas a dirigir tu arte al pueblo de Israel, en estas condiciones históricas, sociales, políticas, económicas y militares. Un simple tuit ya no es suficiente, Kevin. Posiblemente actúes en alguna localidad cercana a Gaza. Entonces, lo vas a hacer de espaldas a los chiquitos mutilados en la operación del año pasado, de espaldas a las ruinas de escuelas y edificios de refugiados de la Cruz Roja. Vas a dirigir tu arte a ese pueblo, y tal vez concurran a algunos de los que llevaban sus sillitas plegables para ver los bombardeos a Gaza y “disfrutar” del espectáculo.

    Vos dirigís tu arte a un pueblo, pero si los palestinos de Cisjordania quisieran ir a verte, no podrían. Un muro declarado ilegal por la Naciones Unidas les impide entrar y salir libremente. Allí, se registran a diario todo tipo de humillaciones, donde los palestinos pueden estar horas en los checkpoints para poder llegar a sus trabajos a hacia algún hospital. Ambulancias con enfermos son retenidas, hasta que la enfermedad del paciente se agrava o pierde la vida. No hay compasión ni piedad en gran parte de ese pueblo al que vos vas a dirigir tu arte.

    Vamos a hablarte ahora de un músico, al que seguramente respetás y admirás como muchos de nosotros: Roger Waters. Él tenía una posición similar a la tuya, hasta que en el año 2006 lo llevaron a conocer el muro. Luego de eso, afirmó: “Iba a actuar en Tel Aviv, hasta que algunos palestinos del movimiento de boicot a Israel me exhortaron a reconsiderarlo. Yo ya me había manifestado contra el muro, pero no creía que un boicot cultural fuese una vía correcta. Nada podía haberme preparado para aquello que vi ese día. El muro es un edificio repulsivo. Está custodiado por jóvenes soldados israelíes que me trataron, observador casual de otro mundo, con una agresión llena de desprecio. Si así fue conmigo, un extranjero, imaginen lo que debe ser con los palestinos, con los subproletarios, con los portadores de autorizaciones. Supe entonces que mi conciencia no me permitiría apartarme de ese muro, del destino de los palestinos que conocí, personas cuyas vidas son aplastadas diariamente de mil y una maneras por la ocupación de Israel. En solidaridad, y de alguna forma por impotencia, escribí en el muro, aquel día: “No necesitamos del control de las ideas”. Sobre la marcha, Roger Waters cambió el lugar de presentación de su show y pasó de un escenario en Tel Aviv a una aldea en la que se privilegiaba un trato justo entre distintos.

    Este artista no es el único que se ha sumado al boicot internacional contra el apartheid israelí. Los directores de cine Ken Loach, Mike Leigh, Jean Luc Godard, los actores Dustin Hoffman, Meg Ryan, Danny Glover, Emma Thompson, entre muchos otros, músicos como Elvis Costello, Santana, Massive Attack, Pixies, Gorillaz, Devndra Banhart, Brian Eno, Dave Randall, Vanessa Paradis, Bono, Snoop Dog, en su momento se expresaron los escritores José Saramago, Eduardo Galeano, y miles de referentes del arte y la cultura que también forman parte de este movimiento de boicot. Ellos son conscientes de que más allá de dirigir su arte a los pueblos, existe una complicidad del pueblo israelí en el apartheid palestino, incluso saben que con su rechazo, con su denuncia, ayudan a los desertores del ejército israelí encarcelados por no querer seguir masacrando palestinos, y a los activistas por la paz, que día a día soportan las presiones de los servicios de inteligencia y la represión policial de su propio país.

    Te hicimos llegar esta información porque difundir las condiciones de vida, la lucha y el sufrimiento del pueblo palestino es nuestro trabajo. El sentimiento, el coraje, tal como lo has hecho con tu vida artística, lo ponés vos en este caso. Como parte de la humanidad, nos enorgullece la épica que llevó a Sudáfrica a liberar a su gente. Mandela, además de ser un gran luchador, era solidario con la causa palestina, porque la sabía una causa hermana. En los ’60, con su líder preso, nadie levantaba la mano para denunciar el apartheid sudafricano. Solo la toma de conciencia y el boicot internacional permitieron, primero develarlo al mundo y luego terminar con él. El apartheid palestino es aún peor que el sudafricano, porque se hace sobre la memoria histórica de éste, sobre el fracaso de un “Nunca más” que Israel ejecuta día a día, y porque el victimario es un pueblo que sufrió en carne propia los horrores de un genocidio.

    Esperamos que todas estas consideraciones te ayuden a reflexionar sobre la cuestión, y que más temprano que tarde decidas sumarte a la defensa del pueblo palestino. En ese caso, no vacilaremos en recibirte diciéndote “bienvenido a la lucha”.

    BDS Argentina

     

    Notas


    [1] El Boicot a Israel, o movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) por Palestina, fue convocado por primera vez por más de 150 agrupaciones de base de la Sociedad Civil Palestina en 2005, ante la prolongación de la ocupación de sus tierras y la negación de sus derechos por parte de Israel con el apoyo militar y diplomático de EEUU. Desde entonces viene creciendo permanentemente. Según Hessel, coautor de la Declaración Universal de los DDHH, “la campaña del BDS representa el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.
    [2] El Grupo israelí “Boicot desde Dentro” apoya el BDS como única vía de salida a la trampa del apartheid, y son perseguidos por el establishment israelí y marginados por el grueso de la sociedad israelí.

  • El BDS funciona, también en EEUU

    El BDS funciona, también en EEUU

    Anna Baltzer, coordinadora nacional de la US Campaign to End the Israeli Occupation, hace un excelente, exhaustivo e inspirador recorrido sobre el BDS. María Landi traduce y transcribe su ponencia en la ‘Conferencia internacional de gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil en apoyo a los derechos palestinos’ celebrada en el Parlamento de Andalucía en Sevilla los días 2 y 3 de diciembre de 2014.
    Anna Baltzer
    Anna Baltzer en el Parlamento de Andalucía en Sevilla / María Landi

    Es un honor estar aquí para hablar del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) desde mi posición como Organizadora Nacional de la US Campaign to End the Israeli Occupation (campaña estadounidense para poner fin a la ocupación israelí), una coalición de más de 400 organizaciones que trabajan para poner fin a todas las formas de complicidad institucional con las políticas de ocupación y apartheid de Israel. Me gustaría comenzar aclarando que la mayor parte de mi presentación se centrará en el BDS en el contexto de Estados Unidos, simplemente porque esa es mi área de especialización, no porque crea que el trabajo allí es más importante o avanzado que en otros lugares; por el contrario, creo que en EEUU tenemos mucho que aprender de la efectividad de las campañas europeas y de otros lugares, lo cual es una de las razones por las que estoy tan contenta de estar hoy aquí con ustedes.

    Es difícil remarcar lo importante que ha sido el llamamiento del movimiento BDS para nuestro trabajo en los EEUU. El BDS ha transformado por completo al movimiento de solidaridad, poniendo la iniciativa de nuevo en manos de la gente común, y a los propios palestinos y palestinas como nuestro principal referente a la hora de rendir cuentas. El BDS ha desplazado el poder desde un supuesto «proceso de paz» impotente, dominado por las élites políticas, hacia un movimiento masivo de personas comunes y corrientes y de conciencia en todo el mundo.

    El año pasado, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró a 2014 como Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. En ese momento la Asamblea General no podía predecir que 2014 se convertiría en un año crucial, tanto en términos de la escalada de violencia israelí contra el pueblo palestino como de la creciente presión sobre Israel por parte de la sociedad civil internacional. Los monstruosos ataques israelíes sobre Gaza este verano, que dejaron un saldo de más de 2.200 hombres, mujeres, niños y niñas muertas —la mayoría de ellas civiles—, y la continua, implacable y violenta colonización de Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este) no dejan lugar a dudas: no podemos esperar a que Israel cambie su conducta o a que su patrocinador, EEUU, entre en razón.

    Israel ha mantenido su accionar destructivo precisamente porque no tiene ningún incentivo para cambiar. El statu quo —el apoyo incondicional de EEUU y una comunidad internacional en última instancia pasiva— es totalmente favorable a Israel. El BDS tiene como objetivo crear dicho incentivo imponiendo una dura sanción al statu quo. Las Naciones Unidas fueron creadas para afirmar la dignidad y los derechos de todos los seres humanos. 2014 es el año para que quienes buscan un cambio duradero se unan en torno a estos nobles objetivos y retomen las riendas.

    Rendir cuentas ante los palestinos y palestinas

    Es fácil hacer declaraciones sobre la solidaridad, pero ¿qué significa la solidaridad en la práctica? Para mí, la característica fundamental de la solidaridad es el reconocimiento de que las y los oprimidos son los líderes de su propia lucha. Nuestra tarea, en el campo de la solidaridad, es entender por qué están luchando y respetar el papel que nos piden que juguemos.

    El llamamiento de 2005 al Boicot, la Desinversión y las Sanciones (BDS) —con un claro enfoque de derechos, una amplitud de tácticas que consideran los matices y contextos específicos y una amplia base de apoyo de la sociedad civil palestina— responde preguntas críticas sobre lo que significa realmente tener como referencia al pueblo palestino. Las personas de todo el mundo que están preocupadas por los derechos palestinos pueden ahora ver en el Comité Nacional de BDS un liderazgo palestino que trasciende las facciones políticas y recoge las sugerencias de la sociedad civil en su lucha por la libertad y la autodeterminación. Por lo tanto, uno de los éxitos más importantes del BDS ha sido poner las voces palestinas claramente en el centro de nuestro accionar y rendición de cuentas.

    De la simpatía a la acción: recuperar el poder

    El BDS no nos pide algo heroico: nos plantea la obligación moral básica de poner fin a nuestra propia complicidad con la opresión israelí; de no hacer el mal. Mientras que la oposición caracteriza al BDS como nefasto y temible, sabemos que el BDS es una herramienta no violenta para hacer frente a la violencia extrema de las políticas de ocupación y apartheid de Israel. El BDS utiliza tácticas bien probadas y de larga tradición en el legado del movimiento antiapartheid sudafricano y de otras luchas anticoloniales, antirracistas y de liberación.

    En su nivel más elemental, el BDS ha permitido a la gente pasar de las palabras bonitas y la simpatía por la causa palestina hacia acciones tangibles en forma de campañas. Nos ha devuelto la iniciativa para poner fin a toda forma de implicación propia en la agresión israelí. Esto es más significativo en el contexto de EEUU, teniendo en cuenta los miles de millones que le damos anualmente a Israel en forma de ayuda militar para perpetuar sus crímenes. Al exigirnos que llevemos a cabo campañas para poner fin a nuestra complicidad individual o institucional, el BDS hace dos cosas: por un lado, nos hace responsables; pero lo más importante, nos devuelve el poder. Ya no estamos esperando que el presidente Obama o el Congreso de EEUU o el gobierno israelí hagan el cambio: estamos forzando ese cambio, bajo el liderazgo del pueblo palestino. Y está funcionando; por primera vez en décadas, en EEUU la oposición se ve obligada a respondernos. Estamos a la ofensiva, y los tradicionales guardianes de Israel están a la defensiva.

    Cambiar el discurso

    Nuestro movimiento está definiendo cada vez más los términos de la discusión. Las campañas de BDS que se desarrollan en las principales instituciones religiosas, sindicatos, centros comerciales, campus universitarios y municipalidades han hecho que la pregunta fundamental ya no sea si Israel está cometiendo crímenes o no, sino: qué es lo que como sociedad civil vamos a hacer al respecto; o cuál es la mejor táctica para enfrentar esos crímenes.

    A medida que las resoluciones de BDS se ponen a votación en municipios, asambleas de las iglesias y gremios estudiantiles —y que los medios de comunicación hacen públicas esas votaciones—, el BDS está desafiando a las masas —que antes podían ignorar la agresión israelí— a que finalmente tomen partido. Estamos poniendo a Israel y su colonización, y a sus cómplices, bajo juicio. Permanecer neutral ya no es una opción: con el dinero de nuestros impuestos, matrículas o consumo, todos y todas estamos implicadas, y tenemos que decidir de qué lado estamos.

    El BDS es, sin duda, la herramienta educativa más eficaz que hemos encontrado en el contexto estadounidense. Esto se debe a que el BDS convierte un asunto internacional en algo local para las personas, no importa dónde vivan. El bloqueo de Gaza no es sólo algo entre palestinos e israelíes; su infraestructura es gestionada por la misma empresa, por ejemplo, a la cual usted le compró su computadora (como Hewlett Packard). Las demoliciones de casas y la tortura en las cárceles israelíes no sólo es obra de Israel; su iglesia o su universidad está implicada en esa destrucción y abusos a través de sus inversiones en empresas como Caterpillar y G4S. Las colonias no son algo que sucede en una tierra lejana: son el origen de los productos que llegan a nuestras tiendas y centros comerciales, y que tenemos la opción de comprar o no (como Sodastream). Esos abusos están siendo financiados con el dinero de nuestros impuestos, mientras los políticos sostienen que no tenemos suficiente para escuelas, servicios de salud adecuados y otros programas sociales. De repente, la ocupación es problema de todos; es algo con lo que todas nos involucramos diariamente. Eso ha sido siempre así, pero el BDS lo ha sacado a luz de la manera más brillante.

    Stop G4S
    Imagen de las protestas llevadas a cabo contra la empresa de seguridad G4S / StopG4S.net

    La reacción

    Al poner a la ocupación bajo juicio, estamos poniendo la causa palestina en el centro, construyendo nuestro movimiento y nuestro poder. Pero este poder creciente no ha pasado desapercibido. En 2006, el gobierno israelí lanzó una iniciativa multimillonaria llamada «Marca Israel», creada para «mejorar la imagen del país en el extranjero, bajando el perfil de la religión y evitando cualquier discusión sobre el conflicto con los palestinos». En lugar de defender la ocupación, la campaña pretende cambiar el tema de conversación, poniendo énfasis en los logros científicos y culturales de Israel, usando para ello cínicamente al mundo académico y artístico para encubrir sus crímenes de guerra. A fines de 2010, la Federación Judía de Norteamérica anunció que iba a financiar una multimillonaria «Red de Acción Israel» (Israel Action Network) con el objetivo principal de luchar contra las campañas de BDS. A principios de ese año, el Instituto Reut —un influyente think tank israelí— exhortó al gobierno a destinar recursos importantes para «atacar» y en lo posible «sabotear» al movimiento BDS y las campañas relacionadas. En EEUU, los apologistas de Israel han empleado innumerables tácticas de intimidación en los campus y en las iglesias para sofocar las campañas de desinversión. El Parlamento israelí aprobó una ley antiboicot que pretende imponer fuertes multas a las y los ciudadanos israelíes que llamen al boicot académico o económico como respuesta a la ocupación. Los esfuerzos de Israel para luchar contra el BDS también han sido militarizados por el ejército israelí, que opera una unidad de inteligencia de señal abierta para monitorear la actividad del BDS en las redes sociales.

    Los extremos a los que el gobierno de Israel y sus aliados están llegando para contrarrestar el BDS demuestran cuán poderoso se ha vuelto este movimiento global basado en los derechos humanos. Los proyectos para relanzar la marca Israel y desviar la atención de la política son necesarios precisamente porque la vieja imagen de Israel como un país víctima que busca la paz ya no es sostenible.

    En lugar de ceder ante las tácticas sucias de la oposición, el activismo por los derechos palestinos se ha vuelto aún más creativo y ambicioso.

    Victorias del BDS

    Presbiterian divest
    Asamblea de la Iglesia Presbiteriana de EEUU que aprobó desinvertir en compañías cómplices de la ocupación israelí. Detroit, junio 2014.

    En menos de 10 años desde el llamamiento al BDS, el movimiento se ha consolidado realmente como una fuerza a tener en cuenta. Hemos logrado hitos inimaginables hace un tiempo. La lista es larga y crece día a día, así que voy a nombrar sólo unos pocos ejemplos recientes. En el ámbito de la fe, este verano, poco antes de los monstruosos ataques de Israel contra Gaza, la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de EEUU votó a favor de retirar sus inversiones de tres compañías estadounidenses involucradas en la ocupación israelí, convirtiéndose en la primera gran denominación protestante de EEUU en hacerlo. Por la misma época, la Iglesia Metodista Unida en todo el mundo retiró sus inversiones de la compañía de seguridad privada G4S debido a su papel en las cárceles israelíes. Hace dos años también desinvirtieron los cuáqueros y los menonitas de EEUU, mientras que muchas otras denominaciones están planeando tomar resoluciones de boicot y desinversión similares el año que viene.

    Quizás nada ilustra tan bien la creciente fuerza del movimiento BDS como la campaña de boicot a SodaStream, la empresa israelí de máquinas de soda casera fabricadas en una colonia ilegal en territorio ocupado. Hace un año, los activistas preparaban un día de acción global en decenas de ciudades de todo el mundo para boicotear a Sodastream durante la temporada de vacaciones. Cuando en enero pasado Sodastream anunció que la actriz de Hollywood y embajadora global de Oxfam Scarlett Johansson sería la nueva imagen de la marca SodaStream, activistas de todo el mundo se movilizaron, señalando la contradicción entre promover al mismo tiempo los derechos humanos y la ocupación. A raíz de la campaña de protestas, acciones, innumerables cartas y tácticas diversas en las redes sociales, que llegaron a millones de personas, Johansson se retiró de su papel como embajadora de Oxfam. Una victoria novedosa del BDS, que provocó una atención mediática sin precedentes y la vergüenza de la empresa. Poco después, Earth Day Network, una red que moviliza al movimiento ambientalista en 192 países, cortó sus lazos con la empresa. En mayo, el Director Ejecutivo de Sodastream anunció que las ganancias habían sufrido una caída en picada, de casi el 85%. Este verano, el multimillonario inversor George Soros retiró todas sus inversiones en la compañía, citando las directrices de la Unión Europea relativas a los productos de las colonias. Por último, hace apenas unas semanas, Sodastream anunció su intención de trasladar su fábrica de Cisjordania al Negev. Si Sodastream se traslada a las tierras arrebatadas a los beduinos palestinos, el boicot continuará. Este asunto nos da la oportunidad de demostrar que nuestro movimiento es moralmente coherente en su oposición a todas las formas de colonización corporativa. Y significa también un extraordinario suceso tras los esfuerzos sostenidos del BDS en los últimos años.

    Las comunidades locales también están desafiando con éxito contratos municipales con especuladores cómplices de la ocupación. Una campaña que marcó un hito en St. Louis, Missouri, reunió a defensores de los derechos palestinos, activistas ambientales, trabajadores, grupos contra la privatización y otros en la lucha para evitar que la ciudad hiciera un contrato sobre agua con Veolia, una multinacional francesa famosa por la destrucción del medio ambiente, los abusos laborales y el mantenimiento de las colonias israelíes. La empresa finalmente anunció su retiro de la licitación, en respuesta a la presión popular. Después de perder más de 16 millones de dólares en contratos en todo el mundo como resultado de tales campañas, Veolia vendió todas sus líneas de autobús en Israel/Palestina y recientemente anunció sus planes para poner fin a su presencia en Israel.

    Las campañas locales e internacionales también han apuntado a G4S, una empresa de seguridad privada con sede en el Reino Unido que gestiona las cárceles israelíes. Tras una presión mundial sostenida, y la decisión de la Fundación Bill y Melinda Gates de vender la todalidad de sus acciones en la compañía este verano, G4S anunció sus planes de retirarse de Israel. Mucho más allá de las victorias simbólicas, estos avances recientes indican que las campañas de BDS están teniendo consecuencias tangibles y económicas para Israel y sus cómplices, demostrando que la participación en la opresión israelí es insostenible y tiene un elevado costo. No puede haber más «business as usual» con el apartheid israelí.

    En la costa oeste de EEUU, activistas en ciudades como Oakland (California) han bloqueado con éxito la descarga de mercancías de Israel. También hay un nuevo panorama en el mundo académico y cultural. En completo rechazo a los esfuerzos desesperados de Israel por relanzar su imagen, un número creciente de asociaciones académicas se han sumado al boicot académico, mientras cada vez más y más artistas y actores están cancelando sus presentaciones en Israel y refrendando el boicot cultural como una forma de resistencia a la ‘normalización’ con un Estado canalla.

    También en el ámbito académico, hace cinco años, el Hampshire College se convirtió en la primera universidad de Estados Unidos en retirar sus inversiones de la ocupación israelí. Notable, en parte, porque también fue la primera universidad en desinvertir en la Sudáfrica del apartheid. Ahora, en 2014, nos resulta imposible mantener actualizado el número de universidades de EEUU que aprueban distintas resoluciones de desinversión. Parece que cada semana hay una nueva victoria.

    Conectar las luchas

    ferguson palestine
    De Ferguson a Palestina: Stop racismo / Carlos Latuff

    Una de las razones por las que los grupos estudiantiles de EEUU han tenido tanto éxito es porque colocan constantemente su trabajo por la justicia en Palestina en el contexto más amplio de la lucha contra el racismo y el colonialismo globales. Llegué ayer directamente de mi ciudad natal, St. Louis, y de la cercana Ferguson, en Missouri, que se han convertido en focos de tensión del movimiento estadounidense para enfrentar la brutalidad policial desde que en agosto la policía asesinó a Michael Brown, un joven negro de 18 años de edad, desarmado. En EEUU sabemos lo que significa un «sistema de castas raciales» que, en palabras del profesor palestino-americano Steve Tamari, “criminaliza el movimiento y las acciones de los afroamericanos (…) y perpetúa el aislamiento y la marginación de las comunidades negras estadounidenses». La policía está matando a la gente de color por, literalmente, caminar por la calle, como en el caso de Brown. Las tasas de encarcelamiento de hombres negros en EEUU son superiores a las de Sudáfrica durante el apartheid. Ha sido bien demostrado que el tratamiento de los palestinos por parte de Israel se ajusta a —de hecho, supera— la definición del crimen de apartheid según Naciones Unidas. Recientemente, la ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Navi Pillay también comparó la violencia en Ferguson a la que ella experimentó creciendo en Sudáfrica, y dijo: «en muchas partes de los Estados Unidos el apartheid está floreciendo».

    La madre y el padre de Brown, junto a una delegación de St. Louis recientemente dieron testimonio ante la 53ª Sesión del Comité de Naciones Unidas contra la Tortura sobre el asesinato de Brown y la posterior brutalidad policial contra los manifestantes. He traído aquí copias de su informe. El Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon pidió a los representantes de la ley que protejan los derechos de la población de Ferguson y de todas partes a manifestar pacíficamente. Sin embargo, apenas la semana pasada, nuestra comunidad ha sido testigo de otra escalada de represión policial con mazas, gas pimienta, gas lacrimógeno, balas de goma, porras y arrestos en masa tras el anuncio de que el asesino de Brown, Darren Wilson, no será llevado ante la justicia.

    En Ferguson la gente le está llamando a esto ‘su intifada’. El mismo gas lacrimógeno usado contra los palestinos que luchan por la libertad está siendo utilizado contra las personas que luchan por sus derechos en EEUU y en todas partes. Una fuerza policial predominantemente blanca ha levantado checkpoints, bloqueos de carreteras y distintos tipos de muros en las comunidades negras en toda el área de St. Louis y más allá. El estudiante de Derecho Dayo Olopade escribe que la situación en Ferguson es en esencia de ocupación: «Cuando los funcionarios tienen derecho a controlar tus movimientos, acciones y destino, no hay otra palabra (…) Cuando encima de eso, los ocupantes no se te parecen en nada y no son parte de tu comunidad, es mucho peor». La gente está hacienda las conexiones entre la violencia israelí contra los palestinos y el fenómeno global del control policial militarizado en las comunidades de color.

    Conectar estas luchas —en Palestina, en Ferguson y en todo el mundo— es una cuestión de principios y de estrategia. Debemos oponernos al racismo en todas sus formas, no importa dónde ocurra; porque es lo que se debe hacer, y porque trabajando juntos somos más fuertes. El BDS ofrece enormes oportunidades para conectar nuestro trabajo. Corporaciones como G4S lucran con el complejo industrial de prisiones en todo el mundo, y deben ser enfrentadas por las comunidades marginadas en múltiples continentes y contextos. Juntos, podemos hacerles frente. Para citar a los manifestantes de Ferguson y a muchos antes que ellos: «La unión nos hace fuertes, la division nos mata” (“United we stand, divided we fall”). Las comunidades negras de St. Louis y Ferguson han apoyado las campañas de BDS lideradas por los palestinos durante muchos años, incluyendo la lucha contra Veolia. Sin ellos, no lo habríamos conseguido. Sería un mensaje poderoso que el Comité de la ONU para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y esta conferencia, como un cuerpo, emitieran una declaración de solidaridad con los manifestantes de Ferguson y contra la discriminación racial y la brutalidad policial. Esta petición viene directamente del pueblo de San Luis y de Ferguson que, como el palestino, están luchando en este mismo momento para que sus derechos humanos fundamentales y su dignidad sean respetados.

    Conclusión: un llamado a la Acción

    En conclusión, 2014 es el año de unir todos las luchas justas por la libertad y la igualdad, para afirmar la dignidad y los derechos de todas las personas, que es para lo que fueron creadas las Naciones Unidas. El BDS ofrece un modelo eficaz para ejercer una presión global sobre Israel, exigiendo que ponga fin a sus violaciones de los derechos palestinos y del derecho internacional. Ciertamente tenemos un largo camino por recorrer; pero ya los políticos israelíes, los altos dirigentes empresariales y los periodistas de los principales medios están diciendo que la única manera de detener al BDS y de evitar el creciente aislamiento de Israel es restablecer los derechos palestinos. En otras palabras, el BDS está funcionando.

    Ya no hay más excusas. Es hora de pasar de las declaraciones y la palabrería diplomática a la acción. La ONU declaró a 2014 el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Pero usar la palabra solidaridad sin responder al reclamo proveniente de los mismos oprimidos de que pongamos fin a nuestra propia complicidad es irresponsable y paternalista. Es hora de que cada entidad que votó por el año de solidaridad —y aquellas que no lo hicieron, también— manifieste su solidaridad con acciones como el BDS. La no cooperación con Estados canallas no debería ser vista como una opción, sino como una obligación de aplicación inmediata por parte de gobiernos locales y municipales, tal como establece el derecho internacional. Poner fin a los contratos de organismos de la ONU con G4S podría ser un primer paso.

    Cada uno de nosotros y nosotras debemos responder al llamado de la manera que podamos: en los ayuntamientos y parlamentos, en los campus universitarios, en las comunidades de fe, a través de la acción jurídica, en el mundo empresarial, y más allá. Podemos elegir campañas que lleven la lucha de Palestina a nuestra casa, que nos ayuden a construir coaliciones efectivas, y que se puedan ganar. Hay un sinnúmero de tácticas para elegir, desde flash mobs a simulacros de juicios, desde referendos a hip hop, desde réplicas de muros hasta manifestaciones o conferencias como ésta. Que cada quien analice su propio contexto y dé el paso siguiente. No hay tiempo que perder. Unámonos todas y todos en este movimiento creciente y eficaz, bajo el liderazgo palestino, por la libertad, la justicia y la igualdad.

     

    Traducción del inglés y fuente: María Landi

  • La seguridad de Río 2016 a manos de ISDS, símbolo de la represión en Palestina y Latinoamérica

    La seguridad de Río 2016 a manos de ISDS, símbolo de la represión en Palestina y Latinoamérica

    La empresa israelí ISDS ha sido contratada por 2.200 millones de dólares para proporcionar la seguridad en las Olimpiadas de Brasil 2016. El historial de esta compañía está íntimamente ligado a la represión de los pueblos palestino y latinoamericano, habiendo colaborado con dictaduras de la región.

    ISDS y Río2016

    El 22 de octubre el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Río 2016 anunció la elección de la empresa israelí ISDS como empresa «integradora» de la seguridad de los Juegos Olímpicos. Los medios informaron que el contrato incluye:

    • Como «integradora» de todo el sistema de seguridad (gastos totales de 2.200 millones de dólares), ISDS creará los planes de «seguridad» y monitorización que serán implementados en toda la ciudad durante los Juegos. ISDS entrenará al personal de seguridad y proporcionará equipos de control como escáneres y otros.
    • El logo de ISDS ocupará un espacio publicitario durante Río2016 por valor de 20 millones de reales (más de 6.2 millones de euros).
    • El vicepresidente de ISDS Ron Shafran explica que la compañía ofrecerá soluciones a problemas de «inteligencia», «control de multitudes», seguridad de grandes espacios, etc.

    Ron Shafran declaró que ya cuentan «con equipos operando en Brasil, y que ya actuaron allí extraoficialmente [sic] durante el verano pasado en la Copa del Mundo». ISDS también provee servicios de seguridad a Petrobras e Itaipú.

    Empresa líder en crímenes contra la humanidad

    Misión y servicios

    Fundada en 1982, ISDS se enorgullece del hecho de haber sido fundada por exagentes del Mossad. El fundador y director actual es Leo Gleser, un excoronel de las fuerzas armadas israelíes. Se dice que entre las personas con las cuales ISDS ha trabajado en el pasado figuran algunas como Gerard Lachtanian, un traficante de armas armenio involucrado, entre otros, en el golpe de Estado de Honduras en 1984; Yehuda Leitner y Emile Sa’ada, antiguos miembros del ejércitos israelí, que muchos dicen haber desempeñado un papel en el caso Irán-Contras. Zelaya, el presidente de Honduras, informa que las armas utilizadas por los golpistas, proporcionadas por ISDS, fueron entregadas por empresas de Yehuda Leitner.

    En una carta de presentación para los militares de Guatemala el 30 de abril de 1985, Sammy Sapyr, entonces director de la oficina guatemalteca de ISDS, describió que los servicios de la empresa incluyen: entrenamiento antiterrorista, formación de escuadrones antiterrorismo, vigilancia electrónica y colecta de informaciones, y la venta de armas, helicópteros y aviones. También ofrecía un curso de «terrorismo selectivo» bajo el título genérico de «formación a militares». Además de esto, ISDS se especializó en interrogatorios y supervisión de presos en América Latina (en el contexto de las dictaduras ligadas a ISDS, esto significa torturas y detenciones ilegales).

    La empresa está vinculada al Estado de Israel y forma parte del sistema de intervención militar israelí. Yossi Melman explica el funcionamiento de este sistema en un artículo escrito para el diario israelí Haaretz: «El Ministerio de Defensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores o el Mossad reciben un pedido para proporcionar consultoría de seguridad o para entrenar fuerzas militares o de seguridad para el gobernante de un país, generalmente un tirano. Como las autoridades no pueden o no van a ayudar a este presidente directamente, y ven su petición tan importante para promover la seguridad y los intereses políticos, piden a una empresa privada prestar los servicios solicitados».

    Y, según Carl Fehlandt, un exvendedor de armas de ISDS en Guatemala entre 1982 y 1986, «el gobierno israelí controla ISDS y quien reparte las cartas es el Ministerio de Defensa».

    Operaciones y experiencias en América Latina

    Según informes de prensa, sólo en América Latina ISDS ha estado envuelta al menos en el apoyo de las siguientes dictaduras y golpes de Estado:

    Honduras

    Entre 1981 y 1984, ISDS formó en Honduras tanto a guardaespaldas del presidente Roberto Suazo Córdova como a los hombres del general Gustavo Álvarez Martínez, jefe de las fuerzas armadas y promotor de la guerra sucia contra la izquierda hondureña. Gleser, de ISDS, contrató a los exmiembros del ejército israelí Yehuda Leitner y Emile Sa’ada para ayudar a entrenar a los miembros del conocido «Batallón 3-16» de Gustavo Álvarez Martínez, escuadrón de la muerte privado del general.

    Se acusa a ISDS de estar involucrada en la desaparición de 191 personas durante el golpe contra el presidente Zelaya de 2009. Además, se señala que ISDS proporcionó armas a Yehuda Leitner que más tarde fueron utilizadas contra la embajada brasileña.

    El Salvador

    Autorizada por el gobierno israelí, ISDS habría proporcionado instructores y vendido material militar al gobierno de El Salvador para formar unidades especiales contra la guerrilla de izquierda.

    Guatemala

    Además de la carta de presentación de ISDS a los militares guatemaltecos reproducida en los medios, el propio general Ríos Montt declaró a un periodista de la cadena de televisión ABC que el golpe que lo llevó al poder tuvo tanto éxito «porque muchos de nuestros soldados fueron entrenados por Israel».

    Nicaragua

    El general hondureño Walter López Reyes informó que los hombres de ISDS entrenaron a los Contras nicaragüenses en la base de Tamara, cerca de Tegucigalpa.

    Venezuela

    ISDS suministró servicios de seguridad a petroleras venezolanas poco tiempo antes del golpe fracasado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez.

    Brasil

    ISDS fue acusada de haber suministrado armas a Yehuda Leitner que fueron utilizadas contra la embajada de Brasil en Honduras, donde se refugió el presidente Zelaya. Con una tecnología nueva, las armas químicas provocaron diarrea, vómitos, hemorragias nasales y problemas gastrointestinales.

    Los periodistas Peru Egurbide y Ferran Sales afirman que ISDS también trabajó en México, Perú y Ecuador, este último durante el gobierno de León Febres Cordero.

    Teniendo en cuenta para quién trabaja, el hecho de que Leo Gleser diga que «nunca rompí la ley» vale muy poco.

    En defensa de la lucha de los pueblos

    ISDS es, al mismo tiempo, un símbolo de los crímenes contra el pueblo palestino y contra los pueblos latinoamericanos.

    El contrato de Río2016 con ISDS viola:

    • El llamamiento al Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel. En 2005 la sociedad civil palestina inicó el movimiento internacional de BDS como forma eficaz y concreta de apoyo a la causa palestina y en la defensa de los Derechos Humanos.
    • El llamamiento al embargo militar a Israel. En 2011 la sociedad civil palestina publicó un llamamiento al embargo militar contra Israel para fortalecer esa campaña central en el marco del BDS.

     

    Fuente: Fora ISDS! – Símbolo Dos Crimes Contra O Povo Palestino E Os Povos Latino-Americanos, Stop the Wall, 28/11/2014.

  • Elbit Systems pierde un contrato clave en Brasil debido a protestas propalestinas

    Elbit Systems pierde un contrato clave en Brasil debido a protestas propalestinas

    El Estado brasileño de Rio Grande do Sul ha cancelado un importante acuerdo de cooperación con la compañía militar israelí Elbit Systems tras las protestas por el papel que desempeña esta empresa en la represión de los y las palestinas.
    Activistas cierran la fábrica de la armamentística israelí Elbit Systems durante los ataques a Gaza de 2014.
    Activistas cierran la fábrica de Elbit Systems en Inglaterra durante la masacre israelí a Gaza en 2014. / London Palestine Action

    Los movimientos sociales y sindicatos brasileños así como grupos palestinos habían pedido a la autoridades que cancelaran el acuerdo debido al papel que ha desempeñado Elbit en la constricción del ilegal Muro del Apartheid israelí en la ocupada Cisjordania y a su estrecha relación con el ejército israelí.

    Tarson Nuñéz, coordinador del departamento de relaciones internacionales del gobierno de Rio Grande do Sul, describía esta decisión de su gobierno de la siguiente manera:

    «Nuestro gobierno siempre ha dado prioridad a la promoción de la paz y de los derechos humanos, y considera que las demandas de los movimientos sociales son una voz importante que hay que escuchar. El anuncio de hoy es la consecuencia lógica de ello».

    En el reciente ataque de Israel a Gaza que mató a más de 2.100 palestinos y palestinas se probaron drones suministrados por Elbit Systems. La cotización de las acciones de esta compañía aumentaron desde la masacre debido a que los inversores preveían que iban a aumentar los encargos de esta tecnología utilizada por primera vez en ese ataque.

    En abril de 2013 el gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro, había firmado un acuerdo de cooperación de investigación que convertía a Elbit en la primera empresa militar israelí en dirigir proyectos militares brasileños. Se le iba a proporcionar a Elbit acceso a fondos públicos y a tecnologías producidas por cuatro universidades locales. Las protestas locales y la falta de apoyo del gobierno federal debilitaron el proyecto. En una carta abierta Tarso Genro afirmó que el memorando de entendimiento estaba “vacío de significado”.

    Entre los proyectos cancelados tras el anuncio del martes está un plan por valor de 17 millones de dólares de construir un satélite militar.

    El movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), una campaña dirigida desde Palestina para aislar internacionalmente a Israel como se hizo con Sudáfrica, ha recibido con satisfacción el anuncio como una victoria importante.

    Jamal Juma, coordinador de la Campaña Palestina contra el Muro y miembro del Comité Nacional Palestino de BDS, la coalición de organizaciones que dirige el movimiento de BDS, afirmó:

    “Elbit Systems se ha convertido en el símbolo de la construcción por parte de Israel de un muro de apartheid en la ocupada Palestina y de su agresión militar contra nuestro pueblo. Israel solo puede mantener sus violaciones de los derechos humanos gracias a la colaboración internacional, entre la que se incluyen acuerdos como el que el gobierno de Rio Grande do Sul acaba de cancelar. Después de la masacre de los y las palestinas de Gaza cometida por Israel, esperamos que otros gobiernos den pasos para acabar con la cooperación militar con Israel”.

    Organizaciones brasileñas como la federación de sindicatos CUT, la Marcha Mundial de las Mujeres, así como grupos de estudiantes y partidos políticos locales habían presionado a las autoridades de Rio Grande do Sul para que cancelaran su acuerdo con Elbit Systems e incluso bloquearon las entradas a las instalaciones de AEL Sistemas, filial de Elbit. La embajada palestina y la Federación Palestina en Brasil se habían entrevistado en varias ocasiones con el gobierno acerca de este asunto.

    El rector de la universidad que lidera la investigación aeroespacial en la región había declarado que la universidad no iba a trabajar con Elbit Systems en ninguna investigación que pudiera incluir investigación militar, con lo que puso en duda la viabilidad del memorando.

    Antonio Lisboa, secretario de relaciones internacionales de la federación de sindicatos CUT, afirmó:

    “Esta acertada decisión del gobierno de Rio Grande do Sul refleja la oposición cada vez mayor a las políticas de apartheid de Israel. Ahora el gobierno brasileño debe cortar todas sus relaciones militares con Israel, un Estado que practica el terrorismo de Estado contra las y los palestinos”.

    En 2009 el fondo estatal de pensiones noruego desinvirtió de Elbit Systems y desde entonces más de una docena de inversores estatales han seguido su ejemplo.

    Durante la última masacre de Israel en Gaza se ocuparon fábricas de Elbit en Reino Unido y Australia.

    Los gobiernos y las autoridades locales están emprendiendo cada vez más acciones en contra de la complicidad de las empresas con las violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Al menos 17 gobiernos de la Unión Europea han advertido al mundo de los negocios del riesgo de hacer negocios con las ilegales colonias israelíes. La multinacional francesa Veolia perdió más de 20.000 millones de dólares por la cancelación de contratos con autoridades locales debido a que suministran servicios de infraestructura a las ilegales colonias.

    Rio Grande do Sul ya había empezado a desempeñar un papel importante respecto a la cuestión de Palestina cuando en 2012 se celebró en Porto Alegre el Foro Social Mundial Free Palestina.

    Mahmoud Nawajaa, coordinador del Comité Nacional Palestino de BDS afirmó:

    “Esta decisión es un ejemplo importante de cómo el movimiento popular que organiza el movimiento de BDS puede influenciar en la política del gobierno y cambiarla. A principios de esta semana nos reunimos bajo el paraguas de la ONU para discutir medidas eficaces para coordinar las políticas de los gobiernos locales con el fin de excluir de los contratos públicos a las empresas que ayudan a Israel a violar el derecho internacional”.

    Jamal Juma, de Stop the Wall, añadió:

    “La decisión de hoy da esperanzas a todos los palestinos y palestinas que resisten al brutal sistema de apartheid de Israel. Damos las gracias a todos aquellos movimientos y activistas que han hecho posible esta victoria para los derechos de las y los palestinos”.

     

    Fuente: Éxito de BDS: Elbit Systems pierde un contrato clave en Brasil debido a protestas propalestinas, Stop the wall, 8/12/2014.

  • Activistas chilenos LGTB se oponen al ‘pinkwashing’ para lavar la imagen israelí

    Activistas chilenos LGTB se oponen al ‘pinkwashing’ para lavar la imagen israelí

    Entre el 17 de octubre y 2 de noviembre del año en curso, se llevará a cabo en la ciudad de Santiago de Chile un festival de cine LGBTI (lésbico, gay, transexual e intersexual) organizado por el MOVILH, actividad que ciertamente celebramos. Sin embargo, la Embajada de Israel figura como colaboradora en la organización de la actividad. Los abajo firmantes llamamos al Boicot del festival de cine mientras Israel no sea excluido de la organización de éste.

    Chile Pinkwashing
    Activistas chilenos por el BDS y por los derechos LGTBIQ se oponen a la utilización de su lucha para lavar la imagen del Estado israelí (estrategia conocida como pinkwashing, lavado rosa).

    El pasado lunes 22 de septiembre, las/os activistas chilenas/os de la Campaña Palestina por el Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS-CHILE), escribieron un correo electrónico al MOVILH al enterarse de la colaboración de Israel, a través de su Embajada, en el festival de cine LGBTI que el MOVILH organiza. En este correo, se solicitaba una reunión con ellos para conversar sobre los motivos por los cuales se debe boicotear al Estado de Israel y, por ende, no trabajar con éste mientras no se allane a respetar el derecho internacional. Esta petición no sólo ha sido desatendida hasta la fecha, sino que además ante la publicación, con fecha 26 de septiembre, por el medio El Quinto Poder de la columna MOVILH: contradicciones a pantalla gigante de autoría del destacado activista de la diversidad sexual, Elías Jiménez, donde expresa la contradicción que implica ser una organización de la sociedad civil chilena dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos de la diversidad sexual y, al mismo tiempo, trabajar de la mano con un Estado que viola los derechos humanos de manera sistemática y grave, y las reacciones que ésta suscitó en Twitter, donde el MOVILH fue interpelado a través de distintos usuarios, respondiendo escuetamente que no reciben financiamiento de Israel y que se están limitando a exhibir las películas que les han facilitado sus amigos de la Comunidad Judía. Al mismo tiempo, Rolando Jiménez, representante del MOVILH, a través de su cuenta personal, destacó la participación de 17 países en el festival, “aunque moleste a radicales y censuradores”. Quien sí atacó directamente a Elías Jiménez, fue Hod-Chile, desconocido grupo sionista hasta ahora en el mundo LGBTI, quienes también figuran como colaboradores de este festival. Hod llegó al patético extremo de “advertir” a Elías Jiménez que lo acusarían a la Mesa por la Diversidad Sexual.

    En virtud de lo anterior, las/os abajo firmantes, queremos aclarar que el BDS no es en lo absoluto un movimiento que pretenda boicotear al pueblo judío ni colectivamente ni a sus integrantes, por las siguientes razones:

    • El BDS es un movimiento de resistencia pacífica palestina que, inspirado en el boicot que otrora se hiciera para echar abajo la Sudáfrica del Apartheid, llama a todas/os las/os ciudadanas/os conscientes del mundo a no normalizar la imagen de Israel; es decir, a no mantener relaciones normales con un Estado que viola en forma sistemática y grave los derechos humanos del pueblo palestino, con el objetivo de aislar internacionalmente a ese Estado y exhortarlo así a respetar el orden humanitario internacional;
    • Muchas/os judías/os de todas partes del mundo engrosan las filas del BDS. Simbólicamente podríamos citar el caso del aclamado académico israelí Ilan Pappe, quien es el precursor de la iniciativa Boicot desde dentro, que pretende implementar el Boicot a Israel desde Israel mismo. Asimismo, la académica estadounidense de origen judío, Judith Butler, una de las principales teóricas del feminismo y de la teoría queer, fue también una de las primeras académicas del mundo en suscribir la campaña BDS;
    • El BDS es una campaña internacional que pretende estrechar lazos con toda entidad ciudadana abocada a la defensa y promoción de los derechos humanos. Así lo han entendido activistas LGBTI de todas partes del mundo, quienes han llamado a boicotear a Israel pues les indigna la utilización cínica que hace Israel de la lucha por los derechos plenos de la diversidad sexual para maquillar la limpieza étnica que efectúa en contra del pueblo palestino, que en el concierto internacional se denomina pinkwashing, concepto que significaría “lavado rosa”, y que quiere significar el lavado de imagen que hace Israel para desmarcarse de sus crímenes promoviendo una imagen de país diverso y promotor de los derechos humanos, cuando todos los organismos internacionales de derechos humanos indican que no es así;
    • El BDS busca presionar al Estado de Israel para que cumpla con el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos en tanto potencia ocupante en Gaza y Cisjordania. Se busca boicotear a Israel como respuesta al régimen de Apartheid que representa. Israel es un Apartheid porque ha instalado en tierra palestina un régimen de segregación basado en etnia, lengua y religión. En primer lugar, su propia definición como Estado lo hace tal. Israel se proclama a sí mismo como el Estado judío, el Estado de todos los judíos del mundo, no el Estado de los habitantes de la tierra que ocupa. La ciudadanía es una sola, la israelí. Pero las nacionalidades son varias, porque el país pertenece a la Nación judía, por lo tanto, los habitantes no judíos, viven bajo un régimen distinto que el de los judíos: “la situación especial de la nacionalidad judía ha sido una manera de socavar los derechos de ciudadanía de los no judíos en Israel, especialmente para el quinto de la población que es árabe. Alrededor de 30 leyes en Israel privilegian específicamente a los judíos, en especial en las áreas de los derechos de emigración, la naturalización, el acceso a la tierra y el empleo”;
    • El BDS buscar presionar a Israel ante lo ineficaces que han salido las soluciones diplomáticas para ofrecer una salida al “conflicto” (aunque preferimos la denominación “dominación colonial”) respetuosa de la normativa internacional. Entre la normativa internacional violada manifiestamente por Israel, tanto en Israel como en Territorios Ocupados palestinos, podemos citar la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención de los Derechos del Niño; la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes; la Convención para la Eliminación de la Discriminación en contra de la Mujer; etc. Asimismo, Resoluciones de las Naciones Unidas, entre las cuales destacan la Resolución 194 (adoptada por la Asamblea General del organismo el 11 /12/1948), la cual establece que los refugiados tienen derecho a regresar a sus casas, ahora en territorio de Israel, o a recibir una compensación económica si no desean volver; la Resolución 242 (adoptada por el Consejo de Seguridad del organismo el 22/11/1967) que pide la retirada de Israel de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días y «el reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los estados de la región y su derecho a vivir en paz»; la Resolución 338 (adoptada por el Consejo de Seguridad el 22/10/1973) que confirma la validez de la Resolución 242 y recomienda el alto al fuego y el inicio de las negociaciones en vista de “instaurar una paz justa y duradera en el Oriente Medio”;
    • El BDS es un movimiento que persigue sanciones a Israel dada la responsabilidad que le cabe como autor en la comisión de crímenes de lesa humanidad cometidos desde su creación, que dado el escenario internacional post Guerra Fría dominado por Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, nunca han sido conocidos y juzgados por un tribunal institucional, pese a que, por ejemplo, el último ataque militar aéreo y terrestre israelí sobre Gaza, de 50 días de duración, resultó en: la muerte de 2.188 palestinos, al menos 1.658 de los cuales eran civiles; 11.231 civiles heridos; daños a 18.000 viviendas (13% del total de viviendas disponibles en Gaza fue destruida total o parcialmente); el desplazamiento interno de unas 110.000 personas civiles; la destrucción total de ocho centros médicos y daños a muchos otros, de tal manera que 17 de los 32 hospitales fueron dañados y seis cerraron como resultado; la destrucción masiva de las instalaciones de agua resultando en unos 450.000 civiles que no pueden acceder a los suministros de agua municipales; la destrucción de las instalaciones de la única planta eléctrica de Gaza dejando a toda la Franja sin electricidad por aproximadamente 20 horas por día, lo cual produce un impacto profundo en el tratamiento de aguas, suministro de alimentos y la capacidad de las instalaciones médicas para tratar a los heridos y desplazados; numerosos ataques y destrucción a infraestructura de la ONU, incluyendo tres escuelas de la UNRWA que estaban siendo utilizadas como centros temporales de refugio; la destrucción total de unos 128 negocios y aproximadamente 550 millones de dólares en daños causados a las tierras agrícolas y la ganadería; ataques a la propiedad cultural y religiosa; y, por último, 373.000 niños que necesitan apoyo psicosocial directo y especializado. El ataque fue generalizado y sistemático y constituye una violación flagrante del IV Convenio de Ginebra para la protección de civiles en tiempos de guerra. La Autoridad Palestina estima que se requieren US $ 7,8 mil millones para reparar los daños causados a la infraestructura civil y estatal. La Comunidad Judía de Chile, los amigos del MOVILH en sus propias palabras, apoyó este ataque reiterada y públicamente;
    • Por último, dado nuestro compromiso pleno con el trabajo por la igualdad de derechos de las mujeres y de las personas de la diversidad sexual, tanto en Chile como en el mundo, queremos reafirmar la idea de que los derechos de esta población (más de la mitad de la humanidad) se ven afectados, arbitraria y desgraciadamente, en todo el mundo hasta el día de hoy. El patriarcado, la misoginia, el falocentrismo y la heteronormatividad no son patrimonio exclusivo ni de oriente ni de occidente. La violencia sexual es un discurso, y una práctica a la vez, con la cual nos enfrentamos cotidianamente acá mismo en Chile, donde el joven Daniel Zamudio fue salvajemente asesinado hace dos años por ser homosexual. Las tres religiones monoteístas, el cristianismo, el judaísmo y el Islam, en sus vertientes más conservadoras, promueven e imponen una visión de la vida basadas en un orden natural que quienes no tenemos fe no tenemos por qué compartir y quienes sí tienen no necesariamente adoptan, y si adoptaran, no pueden imponérsela a los demás: eso se llama Estado laico, democracia, y derechos humanos, que son universales, son el mínimo común denominador, son “un piso mínimo”. Israel, en tanto Estado judío, no es un Estado laico. Israel no ha reconocido el matrimonio igualitario. A mayor abundamiento, ¿son más importantes los derechos del mundo LGTBI judío que del mundo LGTBI palestino?

    En vista de estos argumentos, hacemos un llamado a:

    • Las entidades que organizan, financian y colaboran en la actividad en conjunto con el MOVILH y con la Embajada de Israel a quitar su apoyo a la misma mientras la Embajada de Israel siga en la organización;
    • La sociedad chilena en general y particularmente a todos quienes hagan de la defensa y promoción de los derechos humanos su labor cotidiana, a plegarse al llamado de la campaña BDS y en consecuencia a boicotear pacíficamente (no asistiendo al Festival y sobre todo dando a conocer las razones de por qué no asistir por todos los canales de comunicación disponibles) el festival de cine organizado por el MOVILH mientras la Embajada de Israel siga siendo una de las instituciones que organizan la actividad.
     BDS Chile.
    Adhieren

    MUMS (Movimiento por la Diversidad Sexual);
    Pedro Lemebel, artista visual y escritor;
    Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo
    Víctor Hugo Robles, periodista, apóstata y activista de la diversidad sexual, conocido como “El Che de los Gays”;
    Sergio Trabucco, cineasta
    Karol Cariola, H. Diputada de la República;
    Melissa Sepúlveda, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH);
    Lorenza Soto, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES);
    Eloísa González, ex vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES);
    Claudio Narea, músico;
    Kena Lorenzini, feminista, fotógrafa y psicóloga;
    Juan Pablo Sutherland, escritor, académico de la Universidad de Chile, y activista marica;
    Felipe Rivas, artista visual y activista disidente sexual, miembrx de CUDS;
    Sergio Grez, historiador, académico de la Universidad de Chile;
    Nadia Prado, escritora;
    Malú Urriola, poeta;
    Tanya Peralta, magíster en literatura, docente, lesbiana y feminista;
    Bárbara Sepúlveda, militante comunista y feminista;
    Luna Folegatti, historiadora, doctoranda de la Universidad de Chile, Movimiento Alzada Feminista;
    Camila Vega, licenciada en sociología y Vicepresidenta del Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC);
    Dayana Barrios, activista para la erradicación de la violencia de género;
    Pablo Rivas, sociólogo y cineasta, master en cine de la Sorbona;
    Marcelo Piña, documentalista y productor;
    Moisés Scherman, economista;
    Helene Herting, socióloga, judía antisionista;
    Elizabeth Collingwood-Selby, filósofa;
    Eugenia Prado, escritora y diseñadora;
    José Salomón, académico y escritor;
    Luis Jaqui, administrador público, integrante de Convergencia de Izquierda y Los 12 Puntos;
    Karen Hermosilla, periodista, integrante de Convergencia de Izquierda y Los 12 Puntos;
    Cristina Azócar, artista fotógrafa;
    Marina Arrate, poeta y psicóloga;
    Mane Adaro, curadora;
    Willy Thayer, filósofo;
    Lina Meruane, escritora y docente;
    Carmen Soria, ciudadana;
    Carlos Casanova, filósofo, académico de la UMCE;
    Miguel Ruiz, filósofo, académico de la Universidad de Chile;
    Rebeca Errázuriz, socióloga;
    Francisca Garat, socióloga, integrante del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA;
    Víctor González, sociólogo y académico de la Universidad Arcis, poeta, escritor;
    Cecilia Baeza, politóloga y docente en la Fundación Getulio Vargas, São Paulo;
    Rodrigo Karmy, filósofo, académico de la Universidad de Chile;
    Camila Stipo, licenciada en historia, estudiante de filosofía;
    Javiera Bonnefoy, socióloga, doctora en sociología EHESS-Paris;
    Malena Bastías, socióloga, master en mediación cultural Sorbonne-Nouvelle, París;
    Mauricio Amar, sociólogo;
    Javiera Vallejo, periodista;
    Karin Baeza, socióloga, master en ciencias sociales EHESS-París;
    Alonso Azócar, académico de la Universidad de La Frontera (UFRO);
    Yuri Vásquez, abogado.
    Manuela Infante, directora teatral
    Manuel Garate. Historiador y cientista político
    Perico Villagra Cordero, ciudadano
    Leonardo Vilches, militante comunista

     

    Fuente: Llamado al boicot del Festival de Cine LGBTI mientras el estado criminal de Israel figure como uno de los organizadores de la actividad, BDS Chile, 17/10/2014.

  • BDS Chile rechaza la presencia de Mayumana y la normalización del apartheid israelí

    BDS Chile rechaza la presencia de Mayumana y la normalización del apartheid israelí

    Carta de BDS Chile al Teatro Municipal de Las Condes en rechazo a la presencia de Mayumana. Este grupo israelí, con su silencio cómplice y nada inocente, contribuye a normalizar y limpiar la imagen que Israel proyecta internacionalmente para ocultar su régimen de apartheid. ¡Firma la petición!
    Mayumana BDS Chile
    Carta de BDS Chile: No bailamos al ritmo de apartheid.
    Don Arturo Hughes, Gerente General de la Fundación Teatro Municipal de Las Condes.

    Estimado señor, junto con saludarlo, nos presentamos. Somos un grupo de ciudadanos y ciudadanas chilenos, muchos de nosotros vecinos de la comuna de Las Condes, que adherimos a la Campaña Palestina por el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel. Esta campaña surgió en Palestina en el año 2005, inspirada en el boicot efectuado por la sociedad civil internacional que otrora lograra derribar al Apartheid sudafricano. Ante el fracaso de la Organización de Naciones Unidas y de la diplomacia, surge este llamado que pretende ejercer presión y exhortar al Estado de Israel a respetar el orden humanitario internacional. Verá, solo por darle un ejemplo, Israel asesinó a cerca de dos mil personas durante los recién transcurridos meses de julio y agosto; y nada hace prever que alguno de los responsables de estos crímenes de lesa humanidad (que a todas luces constituyen una violación del IV Convenio de Ginebra) vayan a responsabilizarse por ellos, siguiendo con la tradición de impunidad a la cual Israel nos tiene acostumbrados.

    Esta campaña hace hincapié en la necesidad de boicotear la estrategia israelí de utilizar la cultura y los espectáculos como medios para invisibilizar la limpieza étnica del pueblo palestino y normalizar una situación aberrante desde los puntos de vista jurídicos y humanos. El gobierno israelí destina grandes sumas de dinero para enviar por todo el mundo a sus representantes culturales. El objetivo es consolidar una imagen de “país normal”, de democracia de corte occidental, obviando el cruel sometimiento del pueblo palestino. Por esto es que nos enteramos con profunda preocupación de las cuatro presentaciones que el conjunto israelí Mayúmana efectuará, en el distinguido teatro que usted dirige, durante el mes de octubre próximo.

    Solicitamos que estas presentaciones sean canceladas por los argumentos que pasamos a exponer:

    • Porque Mayumana forma parte de la cortina de humo que oculta los crímenes del Estado sionista de Israel y que le permite aparecer ante el resto del mundo occidental como un país “normal”, joven, dinámico, democrático, divertido, amable, multicultural, mientras continúa pisoteando la legalidad internacional y los derechos de la población palestina. Aunque Mayumana se define como grupo independiente y no se consideran embajadores de Israel, en la práctica se han convertido en un instrumento de la propaganda israelí, que presenta a Tel Aviv-Jaffa y a Mayumana como símbolos del cosmopolitismo y la diversidad de Israel.
    • Por contribuir a borrar las huellas de Palestina. Como afirma Victoria Buch, activista israelí contra la ocupación, la existencia de Israel se basa en una continua limpieza étnica de la población palestina, acompañada de la judeización del territorio. Para completar su limpieza étnica, necesita que el mundo olvide que una vez existió Palestina. Con ese objetivo, destruye el patrimonio cultural palestino, impide su desarrollo actual y potencia la creación y difusión de una nueva cultura israelí que incluya y reconozca elementos de cualquier parte del mundo, excepto de Palestina.

      Jaffa –ciudad en la que se encuentra la sede de Mayumana–, era una ciudad palestina que fue atacada por los paramilitares sionistas en 1948. Como consecuencia de ello, la mayoría de sus 70.000 habitantes huyó aterrorizada. Terminada la invasión, el Estado de Israel se dedicó a borrar las huellas palestinas, al igual que haría en otros tantos lugares, potenciando el establecimiento de colonias de artistas israelíes en las ciudades árabes desalojadas que disfrutan de todos los derechos que se niegan a la población palestina sin preguntarse sobre qué ruinas ni a expensas de qué han logrado esos privilegios. El gobierno israelí vende al exterior una postal idílica de sus creadores, trabajando en entornos bucólicos que han sido restaurados primorosamente, en un intento deliberado de dar una imagen de normalidad y de asimilación a la cultura occidental a la que tanto se jactan de pertenecer los israelíes. En la propia Ciudad Vieja de Jaffa viven aún 15.000 palestinos sometidos a un estado crónico de pobreza.

    • Por vivir en una burbuja que les impide ver la limpieza étnica y el apartheid que sufre la población palestina. La estrategia sionista se apoya en la anuencia de grupos como Mayumana, que, salvo posicionamientos individuales, como grupo mantiene un mutismo obstinado y nada inocente sobre la política criminal que lleva a cabo el Estado de Israel, centrándose únicamente en sus espectáculos, como si fuera posible callar en un lugar donde las violaciones de los derechos humanos, asesinatos y torturas incluidos, son continuas y masivas. Mayumana, como tantos otros, recurre así al argumento falaz de que no se debe mezclar arte y política, como si la vida se pudiera dividir en compartimentos estancos. ¿Es posible que ignoren lo que su país está haciendo? ¿Es posible callar en un lugar donde las violaciones de los derechos humanos, asesinatos y torturas incluidos, son continuas y masivas, y además en tu nombre y por tu seguridad? ¿Se le puede llamar a esto política? ¿Puede ser el arte algo puro? ¿Es posible actuar como si no pasara nada?

    Como recordó el arzobispo sudafricano Desmond Tutu: “Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor”; ése es el lado que parecen haber elegido la mayoría de las instituciones políticas occidentales. En esta situación, tal y como señala Roger Waters (fundador de Pink Floyd y miembro activo del movimiento BDS), dada la incapacidad o falta de voluntad de nuestros gobiernos o del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para presionar y hacer que Israel ponga fin a estas violaciones y lleve a cabo una reparación a las víctimas, la responsabilidad recae sobre la sociedad civil y la conciencia de los ciudadanos del mundo para limpiar nuestras conciencias, asumir nuestras responsabilidades y actuar.

    Formamos parte de la comunidad internacional y no queremos ser neutrales, nos negamos a ser cómplices. Por ello, en apoyo a la campaña BDS lanzada por la población palestina, pedimos el boicot a Mayumana y al resto de productos culturales israelíes que contribuyen con la normalización y el ocultamiento de este régimen de apartheid.

    Así, demandamos a usted cancelar las presentaciones de Mayumana, como respuesta al Apartheid y a la colonización israelíes,

    Campaña BDS Chile

     

    Fuente: Carta Pública al Teatro Municipal de Las Condes y GTD: ¡No contribuyan a normalizar el apartheid israelí! Suspendan las presentaciones de Mayumana en Chile, BDS Chile, 1/10/2014.

  • Más de 600 antropólogos se unen al boicot a las instituciones académicas israelíes

    Más de 600 antropólogos se unen al boicot a las instituciones académicas israelíes

    Más de 600 antropólogas y antropólogos han firmado un comunicado respaldando el creciente movimiento de boicot a las instituciones académicas israelíes en protesta por las sistemáticas violaciones de los derechos humanos cometidos por Israel contra el pueblo palestino. Estas violaciones, de las que el sistema educativo israelí es cómplice, incluyen negar a la población palestina su derecho a la educación y la libertad académica.

    El texto completo de la declaración y la lista de firmantes se puede encontrar en anthroboycott.wordpress.com.

    BDS
    Las personas firmantes reivindican el compromiso de la Antropología con la lucha anticolonial y los Derechos Humanos.

    Comunicado

    Nostras y nosotros, los antropólogos abajo firmantes, expresamos nuestra oposición a las continuas violaciones israelíes de los derechos palestinos, incluyendo la ocupación militar israelí de la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, y llamamos boicotear las instituciones académicas israelíes que son cómplices de estas violaciones.

    El último asalto militar hacia la Franja de Gaza por parte de Israel es un recordatorio de que los gobiernos del mundo y los principales medios de comunicación no son capaces de señalar a Israel como responsable sus de violaciones del derecho internacional. Como comunidad de académicos que estudian los problemas de poder, la opresión y la hegemonía cultural, tenemos la responsabilidad moral de alzar la voz y exigir cuentas a Israel y a nuestros propios gobiernos. Actuar en solidaridad con la sociedad civil palestina continúa una tradición disciplinaria de apoyo a las luchas anticoloniales y por los derechos humanos, que constituye una importante ruptura con la complicidad histórica de la antropología con el colonialismo. Como establece la Asociación Americana de Antropología (AAA), en la Declaración sobre Antropología y Derechos Humanos de 1999, la «Antropología como profesión está comprometida con la promoción y protección del derecho de las personas y de los pueblos en todas partes para la realización plena de su humanidad (…). Cuando cualquier cultura o sociedad niega o permite la negación de tal oportunidad de cualquiera de sus miembros o de otros, la AAA tiene la responsabilidad ética de protestar y oponerse a dicha privación».

    Israel ha mantenido un bloqueo ilegal en la Franja de Gaza desde hace siete años, lo que restringe gravemente la circulación de personas y mercancías dentro y fuera del territorio. Los palestinos también están siendo despojados de sus tierras y medios de vida en toda Cisjordania, donde el Muro de Apartheid de Israel cercena la libertad palestina de movimiento y educación. Estas y otras violaciones en curso continuarán a menos que la gente de todo el mundo actúe donde los gobiernos hayan fallado.

    As employees in institutions of higher learning, we have a particular responsibility to oppose Israel’s widespread and systematic violations of the right to higher education of Palestinians on both sides of the Green Line. In recent months, Israeli forces have raided Al Quds University in Jerusalem, the Arab American University in Jenin, and Birzeit University near Ramallah. In this summer’s assault, Israeli aerial bombardment destroyed much of the Islamic University of Gaza. More generally, the Israeli state discriminates against Palestinian students in Israeli universities and it isolates Palestinian academia by, among other tactics, preventing foreign academics from visiting Palestinian institutions in Gaza and the West Bank. We are also alarmed by the long history of confiscations of Palestinian archives and the destruction of libraries and research centers.

    Como trabajadoras y trabajadores de instituciones de educación superior, tenemos una responsabilidad especial de oponernos a estas sistemáticas y generalizadas violaciones de Israel del derecho a la educación superior de los palestinos a ambos lados de la Línea Verde. En los últimos meses, las fuerzas israelíes han atacado la Universidad Al Quds de Jerusalén, la Universidad Árabe Americana en Jenin, y la Universidad de Birzeit cerca de Ramallah. En el asalto de este verano, el bombardeo aéreo israelí destruyó gran parte de la Universidad Islámica de Gaza. De forma generalizada, el estado de Israel discrimina a los estudiantes palestinos en las universidades israelíes y aísla la academia palestina, entre otras tácticas, prohibiendo que académicos visiten las instituciones palestinas en Gaza y Cisjordania. También estamos alarmados por la larga historia de confiscaciones de archivos palestinos y la destrucción de las bibliotecas y centros de investigación.

    Las instituciones académicas israelíes son cómplices de la ocupación y la opresión de los palestinos. La Universidad de Tel Aviv, la Universidad Hebrea de Jerusalén, la Universidad Bar Ilan, la Universidad de Haifa, Technion y la Universidad Ben Gurion han declarado públicamente su apoyo incondicional a los militares israelíes. Además, existen íntimas conexiones entre las instituciones académicas israelíes y los militares, la seguridad y los establecimientos políticos en Israel. Para citar sólo un ejemplo: la Universidad de Tel Aviv está implicada directamente, a través de su Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), en el desarrollo de la Doctrina Dahiya, adoptada por el ejército israelí en sus ataques contra el Líbano en 2006 y en Gaza este verano. La Doctrina Dahiya aboga por la extensa destrucción de la infraestructura civil y el «sufrimiento intenso» entre la población civil como una herramienta «eficaz» para someter a la resistencia.

    Como antropólogos, nos sentimos obligados a unirnos a los académicos de todo el mundo que apoyan el llamado palestino al boicot de las instituciones académicas israelíes. Este llamado forma parte del llamamiento realizado por organizaciones de la sociedad civil palestina a implementar de forma completa el Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel, y está apoyado por la Federación Palestina de Sindicatos de Profesores y Empleados Universitarios (PFUUPE, por sus siglas en inglés).

    En respuesta al llamado palestino, buscamos practicar lo que la AAA llama una «antropología comprometida» que está enfocada en «apoyar los esfuerzos de cambio social que surgen de la interacción entre los objetivos de la comunidad y la investigación antropológica». La investigación antropológica ha iluminado los efectos destructivos de la ocupación israelí en la sociedad palestina. Y la comunidad palestina ha llamado a un boicot académico a Israel como un paso necesario para garantizar los derechos palestinos, incluido el derecho a la educación.

    De acuerdo con estos principios establecidos en favor de los derechos y de la justicia, antropólogos, tanto de forma independiente como a través de la AAA, hemos tomado posiciones sobre una serie de cuestiones: el apartheid en Sudáfrica, Namibia y Burundi; la violencia contra la población civil en la antigua Yugoslavia y Pakistán; la violencia contra las poblaciones indígenas y las minorías en Chile, Brasil y Bulgaria; el uso de la tortura; el golpe de Estado de Pinochet en Chile; y el uso mal intencionado del conocimiento antropológico en el Sistema de Terreno Humano del ejército de los EE.UU. Como organización, la AAA también ha participado en boicots en varias ocasiones: del programa Fulbright-Chile en 1975; del Estado de Illinois en 1999; de la cadena de hoteles Hilton en 2004; de Coca-Cola en 2006; y del Estado de Arizona en 2010.

    Realizar un boicot a las instituciones académicas israelíes va en la línea de estas acciones anteriores. Nuestra decisión de firmar en forma individual por el boicot académico representa una afirmación concreta y consecuente de nuestro compromiso como antropólogos a la lucha del pueblo palestino.

    Siguiendo los pasos del creciente número de asociaciones académicas estadounidenses que han respaldado las resoluciones de boicot, hacemos un llamado a nuestros colegas antropólogos a boicotear a las instituciones académicas israelíes. Dado que las décadas de interacción, la cooperación y la colaboración con las instituciones israelíes no han producido el entendimiento mutuo o terminado con la ocupación militar y sus violaciones, creemos que este boicot es la única forma no violenta de presión que pudiera persuadir a los israelíes para pedir –y actuar para– un cambio significativo que conduciría a una paz justa. Los palestinos deben tener la libertad de asistir a las universidades, en Palestina e internacionalmente, de forma segura. Deben tener una floreciente experiencia educativa inclusiva, integral. Deben tener la libertad de conocer y aprender de académicos de todo el mundo.

    Nos comprometemos a no colaborar en proyectos y eventos que involucran instituciones académicas israelíes, a no participar de conferencias y eventos en esas instituciones y no publicar en revistas académicas con sede en Israel. Llamamos a hacerlo hasta que estas instituciones pongan fin a su complicidad en la violación de los derechos palestinos según lo estipulado en el derecho internacional, y respetar todos los derechos de los palestinos, llamando a Israel a que:

    1. Ponga fin al bloqueo de Gaza, la ocupación y colonización de todas las tierras ocupadas desde junio de 1967 y al desmantelamiento de colonias y Muro de Apartheid;
    2. Reconozca los derechos fundamentales de los ciudadanos árabe-palestinos de Israel y de los beduinos del Negev apátridas a la plena igualdad; y
    3. Respete, proteja y promueva los derechos de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares y propiedades tal como se estipula en la Resolución 194 de la ONU.
    Atentamente,
    Los abajo firmantes.

     

    Fuente: Over 250 anthropologists join the call for a boycott of Israeli academic institutions, Mondoweiss, 1/10/2014.
    Traducción: PalestinaLibre.org.

  • Joaquín Sabina declarado persona non grata en Uruguay

    Joaquín Sabina declarado persona non grata en Uruguay

    Ante la llegada a Uruguay del cantautor Joaquín Sabina para una serie de conciertos en octubre, el grupo BDS Uruguay le declara persona non grata por su complicidad directa y repetida en la normalización del régimen de apartheid y ocupación israelí.
    Joaquín Sabina
    Joaquín Sabina es declarado persona non grata en Uruguay. / BDS Uruguay

    Como personas comprometidas con la causa palestina, declaramos públicamente nuestro repudio a las presentaciones que el cantautor español Joaquín Sabina realizará durante el próximo mes de octubre en Montevideo, ya que entendemos que no deben ser bien recibidos en nuestro país artistas o personalidades de la cultura que contribuyen a normalizar y limpiar la imagen internacional del estado criminal de Israel, que ha demostrado sistemáticamente su intención de exterminar al pueblo palestino.

    En 2012, Sabina actuó en Israel junto a Joan Manuel Serrat, desconociendo el llamado de activistas palestinas, internacionales y del estado español para que se sumaran al boicot cultural al Estado de Israel. En junio de 2014, en vísperas del brutal ataque a la Franja de Gaza que duró 50 días y dejó más de 2100 muertos, y mientras Israel llevaba adelante una brutal ofensiva sobre Cisjordania, multiplicando los asesinatos, las detenciones arbitrarias y las demoliciones de hogares que dejan a familias enteras en la calle, Sabina regresó a cantar en Israel, desoyendo tanto el reclamo internacional como los pedidos de auxilio del propio pueblo palestino, ferozmente asediado.

    La campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) busca presionar a Israel por medios pacíficos para que cumpla las numerosas resoluciones de Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario y los derechos humanos del pueblo palestino. La campaña busca exponer a Israel como lo que realmente es: no un país democrático sino un estado que mantiene la ocupación colonial y militar más prolongada de la época moderna, sometiendo al pueblo palestino a un régimen de apartheid.

    No se puede considerar normal ni tener relaciones normales con un estado que comete sistemáticamente crímenes de guerra y de lesa humanidad con total impunidad. En toda la historia de Israel no ha habido un solo gobierno que haya respetado los derechos del pueblo palestino; todos han profundizado la confiscación y colonización de las tierras y el exterminio de sus habitantes árabes originarios. El BDS, que se inspira en la exitosa lucha para derribar el apartheid sudafricano, en su dimensión cultural ha recibido importantes adhesiones de figuras como Stephen Hawking, Roger Waters, The Pixies, Elvis Costello, Ken Loach, Judith Butler, Alice Walker y Carlos Santana, entre muchas otras que, a diferencia de Sabina, se han comprometido con los derechos humanos, oponiéndose a las prácticas genocidas de Israel.

    Los palestinos y palestinas viven confinados en bantustanes en Cisjordania, bloqueados en situación de gueto en la Franja de Gaza o exiliadas y sometidas a duras condiciones en los campos de refugiados de países vecinos. Sabina conoce perfectamente esta situación, aunque dice que va a cantar a Israel porque busca tender puentes. Pero ¿acaso ha pisado Cisjordania, o la Franja de Gaza, o los campos de refugiados? ¿Cuáles son los puentes para ayudar a los palestinos a salir de la situación de gueto y acoso constante? ¿Colaborar con la supuesta normalidad del Estado de Israel? ¿Se puede ser neutral ante semejante injusticia?

    Defender a Israel es tan grave como defender a la Sudáfrica del apartheid. Nos preguntamos si Sabina habría ido a cantarle a la población blanca afrikáner que sostenía ideológica y políticamente el régimen sudafricano, en el que también se celebraba elecciones y se elegía mandatarios y miembros de un parlamento, y al que Estados Unidos, Israel y otros países insistían en llamar “democracia”.

    Por todo esto, decimos a Joaquín Sabina que no es bienvenido en Uruguay y que no vamos a asistir a su recital, y exhortamos a manifestar el repudio en la puerta del Auditorio del SODRE durante su actuación. Como dijeron los más de 300 sobrevivientes del holocausto nazi que publicaron una carta en el New York Times durante esta última agresión a Gaza, en la que condenaban las prácticas genocidas llevadas adelante por Israel contra el pueblo palestino: “Nunca más debe significar ¡nunca más para nadie!”.

    BDS Uruguay
  • La presión de los artistas consigue que la Bienal de São Paulo retire patrocinio israelí

    La presión de los artistas consigue que la Bienal de São Paulo retire patrocinio israelí

    Tras el rechazo de una mayoría de los artistas participantes a que su trabajo se asocie con financiación estatal israelí en la 31 edición de la Bienal de São Paulo, la exhibición desvinculará los fondos israelíes de los patrocinadores generales de la muestra.
    Bienal São Paulo
    Los y las artistas de la Bienal São Paulo rechazaron el patrocinio del Estado israelí. / Tony Chakar

    El los últimos días de agosto, 55 de los 68 aristas participantes en la exposición (incluida la vídeoartista israelí Yael Bartana) escribieron una carta abierta a la organización, Fundacão Bienal Sao Paulo, declarando que «en este momento en que el pueblo de Gaza retorna a los escombros que son ya sus hogares, destruidos por el ejército Israelí, no creemos que sea aceptable recibir patrocinio cultural de Israel. Aceptar esta financiación socava nuestro trabajo artístico en esta Bienal y lo utiliza de manera implícita para lavar la cara a las agresiones y violaciones del derecho internacional y los derechos humanos por parte de Israel. Rechazamos el intento de Israel de normalizar su presencia en el contexto de este importante evento cultural en Brasil».

    La voces de la organización boliviana feminista Mujeres Creando también se alzaron en contra este y otros patrocinios en solidaridad y respeto a la integridad ética de las y los artistas árabes, que rechazaban ser financiados por el estado israelí: «el conjunto de artistas presentes, o al menos una amplia mayoría, no sólo entendíamos perfectamente esta visión, sino que compartíamos el límite ético planteado por ellos y ellas».

    La organización de la Bienal decidió suspender el patrocinio estatal israelí a la totalidad de la muestra, limitándolo de manera directa y exclusiva a los artistas de origen israelí que así lo deseen.

     
     

    Carta abierta a la Fundação Bienal de São Paulo

    Los abajo firmantes, artistas participantes en la 31 Bienal, hemos sido confrontados, cuando el exposición está a punto de inaugurarse, con el hecho de que la Fundação Bienal de São Paulo ha aceptado dinero del Estado de Israel y de que el logotipo del Consulado de Israel aparece en el pabellón de la Bienal además de en sus publicaciones y sitio web.

    En este momento en que el pueblo de Gaza retorna a los escombros que son ya sus hogares, destruidos por el ejército Israelí, no creemos que sea aceptable recibir patrocinio cultural de Israel. Aceptar esta financiación socava nuestro trabajo artístico en esta Bienal y lo utiliza de manera implícita para lavar la cara a las agresiones y violaciones del derecho internacional y los derechos humanos por parte de Israel. Rechazamos el intento de Israel de normalizar su presencia en el contexto de este importante evento cultural en Brasil.

    Mediante esta declaración, llamamos a la Fundação Bienal de São Paulo a rechazar este patrocinio y a actuar con respecto a este hecho antes de la inauguración de la exposición.

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    São Paulo Bienal artists disassociate from Israeli funds

    We, the majority of artists and participants of the 31st São Paulo Bienal who have opposed any association of our work with Israeli State funding, today had our appeal heard by the Fundação Bienal São Paulo.

    Just one week ago we were confronted by the fact that the Israeli state is contributing to the funding of the exhibition as a whole, which for a majority of us is unacceptable. Following collective negotiations the Fundação Bienal de São Paulo has committed to clearly disassociate Israeli funding from the general funding of the exhibition. The logo of the Israeli Consulate, which was presented as a general sponsor of the event, will now only be related to those Israeli artists who received that specific financial support. This transparency will be applied to all state funding for artists in the Bienal.

    We the artists and participants of the 31st São Paulo Bienal refuse to support the normalization of Israel’s ongoing occupation of the Palestinian people. We believe Israeli state cultural funding directly contributes to maintaining, defending and whitewashing their violation of international law and human rights.

    The artists in this event have shown that they have agency in demanding transparency concerning the sponsorship of cultural events and they have raised the fundamental issue of how funding can compromise and undermine their work.

    the struggle for self-determination of the Palestinian people is reflected in the work of many artists and participants in this Bienal that are involved with human rights and people’s struggles worldwide including Brazil. The oppression of one concerns that of all.

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    Lista de firmantes.

     
     

    Logos que matan

    María Galindo – Mujeres Creando

    La Bienal de Arte de São Paulo, como todos los grandes eventos de arte, tienen detrás, encima y por debajo una serie larga y pesada de auspicios empresariales que representan el núcleo del poder de las oligarquías, de los intereses de las empresas transnacionales y de las representaciones diplomáticas coloniales. Auspicios que expresan las redes de poder de la clase dominante en Brasil, como también del núcleo de los intereses capitalistas y coloniales en América Latina. Digo representaciones coloniales porque solo aparecen las de los países capitalistas del norte, que suelen dar dinero para la presencia de sus artistas asegurándose de esta manera la visibilidad permanente y fácil de los artistas europeos y norteamericanos.

    Sin embargo, y a pesar de ello la Bienal de Arte de São Paulo no ha constituido una prolongación del imaginario de esta élite, sino que ha ido adquiriendo a lo largo de su historia la condición de novelesca sucesión de plataformas moldeadas más bien por la historia, por los contextos y las circunstancias. Una vez rota la lógica de las representaciones nacionales la curaduría se ha convertido en un escenario definitorio de los contenidos y propuestas de las bienales.

    En ese contexto «la rebelión», «el paréntesis abierto», «el debate» ocurrido esta pasada semana frente a la presencia del Logo del Estado de Israel como auspiciante gracias a una suma ridícula de dinero que es necesario subrayar: cerca de 40.000 dólares de un conjunto de 10.000.000 que es el costo de la Bienal, ha supuesto la puesta en cuestión de la relación entre auspiciantes y arte.

    Los y las artistas árabes, palestinas, libaneses afincados en la región en conflicto sentían afectada la integridad ética del sentido de su obra si ésta figuraba como auspiciada por un Estado genocida. Al mismo tiempo el conjunto de artistas presentes o al menos una amplia mayoría no sólo entendíamos perfectamente esta visión, sino que compartíamos el límite ético planteado por ellos y ellas. Se llegó a una solución con sabor a triunfo que supone la suspensión del link del logo del Estado de Israel con la web del consulado de Israel y la asociación del auspicio de manera directa y exclusiva con los artistas de origen israelí.

    Para mi gusto una sugerencia que hubiera tenido un impacto político mayor, colocar de manera generalizada por parte de todos y todas quienes lo quisieran un logo específico de repudio del auspicio del Estado de Israel en la Bienal, quedó desechada por propia voluntad de los y las artistas de la región que tuvieron, por la implicancia directa, un poder especial de decisión sobre el conjunto.

    Sin embargo, más allá de esta discusión permanece por debajo la cuestión de los auspicios en una larga serie de cuestiones que permanecen en el aire y que me gustaría repasar.

    Si el logo del Estado de Israel es repudiable y afecta el contenido en cuanto a la consistencia ética de una obra, lo mismo acontece con el logo de Petrobras, de la Coca Cola (que hoy no está presente, pero que en un pasado cercano censuró como empresa una obra), el de Itau o del gobierno de la ciudad de São Paulo. Si como «artistas» ponemos en cuestión uno de esos logos deberíamos tener la capacidad de ponerlos a todos en cuestión.

    Bajo esa lógica deberíamos preguntarnos si tiene sentido venir a una Bienal que está de antemano planteada en esos términos. Unos términos que no son excepcionales dentro el mundo de las instituciones de arte.

    Son las clases dominantes que adoran auspiciar arte o porque les prestigia, o porque les purga las culpa, porque resulta otro campo de inversión, porque les permite deducir impuestos y poner dinero en sus propios hijos e hijas (los artistas), porque les otorga contenidos a sus desesperantes vidas, porque finalmente les divierte o por todas estas razones combinadas de diferentes maneras.

    La negociación con el directorio de la fundación de la Bienal fue muy interesante porque textualmente ellos nos dijeron: «nosotros les ofrecemos 25.000 metros cuadrados (la cifra puede ser inexacta) de libertad de expresión que respetamos» y frente a eso ninguno dijo nada porque no teníamos nada que decir. Los 25.000 metros cuadrados de la Bienal no suponen el conjunto de la sociedad, sino un espacio limitado auspiciado y reglado. Cuando vinimos todos y todas lo sabíamos de antemano.

    Los contenidos de las obras pueden ser afectadas por los auspiciantes de las obras y parece que no así los contenidos de las obras pueden ser afectantes de los auspiciantes de las obras. Aunque la verdad es que me divierte muchísimo a mí personalmente ver de forma directa cómo cada uno de esos logos empresariales que se encuentran en la planta baja deberán nomás ser asociados con el “Espacio para Abortar” creado por Mujeres Creando para esta ocasión.

    Hay un tercer actor que a mis ojos supone el sentido real, al menos de mi presencia acá e inclusive de mi deseo de venir, y es el público. La cantidad de gente que viene, la cantidad de gente joven que viene, los debates que venimos a generar. Las condiciones de expansión en las cuales puedes expresarte en este inmenso pabellón. Grafiteo hace 20 años 4 ciudades de mi país y hago acciones en la calle sabiendo que seré jaloneada por la policía una y otra vez. Sustituir esas circunstancias por otras para de forma más reposada abrir un espacio en la Bienal me hace bien de forma directa, me desafía y al mismo tiempo me permite recoger una cantidad de información que en mi continua acción callejera resulta imposible.

    Agradezco al equipo curatorial por su coherencia con nuestro trabajo y no lo hago por llunku (eso quiere decir «arrastrada» en jerga popular boliviana) sino porque todas y cada una de nuestras propuestas fueron respetadas, enriquecidas y dialogadas. Agradezco al equipo de producción por su compromiso y su profesionalidad. Por el respeto que hemos recibido tanto Esther Argollo como yo en todo momento.

    La falta de cordialidad de miembros de la fundación, la mirada arrogante, la sonrisa socarrona y el desprecio con el que fueron recibidos mis reclamos durante la fiesta que la fundación nos hizo a los y las artistas para mí no es ninguna novedad, es el mismo desprecio con el que en mi país me tratan los banqueros, los empresarios, los policías y los gobernantes. Un desprecio por otro lado muy bien ganado de mi parte. Lo que piensen de nuestra obra los integrantes de esa élite, lo que piensen de mi persona no me interesa. No estoy haciendo carrera, ni he venido a vender nada. Que las élites se rían y se sigan riendo, su risa es compulsiva y nerviosa y su supuesto control de la creatividad a través del auspicio de la Bienal creo que está siendo puesto en cuestión de manera genial precisamente en esta Bienal.

  • Manifiesto por el BDS Académico en Argentina contra el apartheid israelí

    Manifiesto por el BDS Académico en Argentina contra el apartheid israelí

    Más de una veintena de personas del mundo académico argentino se han unido ya al manifiesto por el BDS Académico en Argentina que se acaba de lanzar. La campaña, que denuncia el papel activo de las universidades israelíes en el régimen de apartheid y pide la no-colaboración con el mismo, ha cosechado grandes éxitos en los últimos meses, como la adhesión de importantes asociaciones estadounidenses y europeas, o la expulsión del programa europeo Horizon 2020 de instituciones en territorios ocupados.

    En el Estado español, el manifiesto BDS Académico por Palestina ha reunido en pocos meses más de 1.600 firmas (incluyendo 800 profesores e investigadoras). Los departamentos de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Universidad de Granada, así como el de Sociología y Antropología de la Universidad de La Laguna han sido las primeras instituciones oficiales en unirse. En Cataluña se ha obtenido un posicionamiento en contra del apartheid y la ocupación palestina tanto de la Secretaría de Universidades de la Generalitat como del rector de la Universitat de Vic.

    Para adherirte a la campaña argentina de forma individual o un colectivo, visita la web de BDS por Palestina en Argentina o escribe a bdsacademicoargentina@gmail.com con tus datos personales y académicos. Para información en castellano sobre el BDS académico a nivel mundial, entra al sitio del BDS Académico en el Estado español, además puedes unirte a la Campaña «Boicot Académico por Palestina en Argentina» también en Facebook.

     

    MANIFIESTO: Las universidades y el apartheid israelí: acabemos con la complicidad

    Como miembros de la comunidad universitaria, nos sumamos a la llamada hecha desde el conjunto de la sociedad y de las universidades palestinas pidiendo a la sociedad civil internacional que adopte la campaña para el Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) al Estado de Israel como la forma más pacífica y efectiva de obligar a Israel a cumplir la Legalidad Internacional vigente*. La campaña del BDS al Estado de Israel se inició en el año 2005 ante las constantes violaciones de los derechos humanos por parte del Estado de Israel y la reiterada falta de voluntad de los estados y actores internacionales para hacer que este Estado cumpla con el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas.

    Esta campaña, que se apoya en la exitosa experiencia del movimiento internacional de boicot al Apartheid de Sudáfrica y ha recibido el apoyo de destacados activistas como el premio nobel de la paz Desmond Tutu, de organizaciones judías como Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz) y de un número creciente de académicos israelíes, ha demostrado ser una vía de creciente eficacia para que la sociedad civil internacional presione, mediante acciones no-violentas, a la comunidad internacional con el objetivo de hacer respetar los derechos de la población palestina.

    Dentro de la campaña BDS, el boicot académico nace como respuesta al apoyo institucional unánime de las universidades israelíes a las políticas de ocupación y apartheid contra la población palestina, que, entre otras cosas, se materializa en una estrecha cooperación con el ejército israelí y en políticas discriminatorias contra los estudiantes palestinos. Por todo ello pedimos que, mientras el Estado de Israel no cumpla con el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas, se apliquen las siguientes medidas:

    • Los organismos oficiales de Ciencia y Tecnología (CyT) y la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación en Argentina suspendan la cooperación con sus semejantes israelíes, así como las convocatorias a propuestas de cooperaciones académicas, científicas y tecnológicas de Universidades e Institutos de investigación argentinos con los israelíes.
    • Mientras esto no se cumpla, pedimos a las agrupaciones gremiales, sindicales, centros de estudiantes, colectivos populares, ONG por los derechos humanos, partidos políticos y otros colectivos, que presionen a dichos organismos oficiales para que así lo hagan y que tomen las medidas a su alcance para implementar dicha moratoria.
    • En el ámbito universitario, la mejor medida de presión a nuestro alcance es la misma que viene siendo utilizada por universitarios de todo el mundo comprometidos con una solución justa para los pueblos de la región: el boicot académico. En consecuencia, pedimos la suspensión de las relaciones entre nuestras instituciones universitarias y las israelíes hasta que el Estado de Israel respete el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas, al tiempo que nos declaramos solidarios con todas aquellas personas -universitarias o no- que en Israel luchan valientemente en defensa de los derechos humanos, sociales y políticos del pueblo palestino.

    * El llamamiento tiene el apoyo de más 170 organizaciones de la sociedad civil palestina, así como de todas las universidades palestinas. Puede verse en bdsmovement.net y pacbi.org.

    La única vía para que las instituciones académicas argentinas no sean cómplices silenciosas de un sistema de ocupación, colonización y Apartheid es sumando el máximo de apoyo posible. Ante la inoperancia de los organismos internacionales, los pueblos debemos actuar.
    ¡Firmá y difundí!

     

    Entrevista a David Comedi, coordinador de la Campaña BDS Académico por Palestina en Argentina

    El programa Derribando Muros de Radio Gráfica entrevistó a David Comedi, doctor en Física, profesor de la Universidad Nacional de Tucumán e Investigador Independiente de CONICET. Comedi es miembro fundador del Grupo Tucumán por Palestina y coordinador del grupo Boicot Académico por Palestina en Argentina.

     

  • El movimiento del boicot se expande hacia el Sur

    El movimiento del boicot se expande hacia el Sur

    La firma israelí Mekorot pierde un contrato de 170 millones de dólares en Argentina tras una campaña señalando su papel en el ‘apartheid del agua’ al que Israel somete al pueblo palestino.
    Latuff
    —¿Así que quieres mi agua? ¿Qué experiencia tienes en este campo?
    —¡Este es nuestro mejor éxito!
    Caricatura de Carlos Latuff.

    – Pérdida de contrato en La Plata tiene lugar después de boicot similar por la firma holandesa Vitens.
    – Firmas europeas de construcción y fondos de pensión abandonan Israel.
    – Uniones estudiantiles y juveniles siguen aumentando su apoyo a BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel).
    – YWCA-YMCA en Noruega adoptan BDS.

    En el último éxito del creciente movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, autoridades en la Provincia de Buenos Aires han suspendido un propuesto acuerdo por 170 millones de dólares por una planta de tratamiento de agua con la firma estatal israelí Mekorot. La decisión tuvo lugar después de una campaña de sindicatos y grupos por los derechos humanos locales que conectaron el papel de Mekorot en el robo por Israel de recursos acuáticos palestinos con evidencia de que el proyecto no correspondía a las normas y necesidades argentinas.

    Activistas argumentaron que Mekorot estaba tratando de exportar las políticas discriminatorias que ha desarrollado contra el pueblo palestino en su país.

    Esta victoria contradice en gran parte las afirmaciones israelíes, expresadas últimamente durante el discurso de Netanyahu ante AIPAC, de que el sur del globo, ansioso de obtener tecnología israelí, representa mercados crecientes sin competencia.

    Mekorot se apropia ilegalmente de agua palestina, desviándola a colonias ilegales y ciudades israelíes, e impone severos obstáculos al acceso de los palestinos a su propia agua. Amnistía Internacional ha acusado a Israel de privar a palestinos de su acceso al agua “como un medio de expulsión”. Un informe parlamentario francés acusó a Israel de imponer un sistema de “apartheid del agua” en el territorio palestino ocupado.

    El gobierno provincial de Buenos Aires aprobó un trato para un proyecto de agua potable con un consorcio dirigido por Mekorot después de una visita por el gobernador del Estado Daniel Scioli en 2011, pero protestas y presión pública han persuadido a las autoridades locales a suspender el proyecto.

    La gran compañía holandesa de potabilización de agua Vitens suspendió un acuerdo de cooperación con Mekorot porque la relación viola su “compromiso con el derecho internacional” en un anuncio ampliamente difundido en diciembre.

    “Después de investigar concluimos que Mekorot vino a Argentina con la intención de repetir lo que están haciendo en Palestina. El agua es un derecho para todos y ninguna compañía debe poder suministrar agua de manera discriminatoria”, dijo Adolfo, ingeniero y representante del sindicato CTA/ ATE Hidráulica en Buenos Aires que hizo campaña contra la planta de Mekorot.

    “Nos solidarizamos con la lucha palestina por la justicia, la liberación y el retorno y ganamos una batalla no solo contra los crímenes israelíes contra el pueblo palestino sino también por el derecho al agua aquí en Argentina”, dijo Tilda Rabi, presidente de la Federación de Organizaciones Palestino-Argentinas.

    Los activistas piensan que la decisión fue tomada en diciembre de 2013 pero solo pudieron verificar la noticia el 7 de marzo.

    Friends of the Earth Palestina y una serie de participantes en BDS llaman a una semana de acción contra Mekorot durante la última semana de marzo.

    Los activistas consideran la decisión en Buenos Aires como la última señal de que el movimiento por BDS está aislando crecientemente a Israel y tiene serios impactos económicos en su régimen de ocupación, colonialismo y apartheid.

    El jueves, estudiantes en la Universidad Nacional de Galway en Irlanda votaron para apoyar BDS en una votación en todo el campus, después de un éxito en un referendo semejante para activistas de BDS en la Universidad de Windsor en Canadá. Uniones de estudiantes nacionales y locales en toda Europa y Norteamérica han votado ahora por apoyar medidas relacionados con BDS.

    Informes en los medios israelíes atribuyeron a temores de boicot el retiro de dos importantes firmas de construcción de la licitación para construir puertos en Israel, y una tercera firma solo aceptó continuar con planes similares después de que se le permitió que presentara una oferta bajo un nombre diferente.

    El mes pasado se supo que el fondo estatal de pensión de Luxemburgo ha excluido a nueve bancos y firmas israelíes por su papel en colonias ilegales israelíes, después de decisiones similares en los últimos meses por fondos públicos de pensión en Noruega y Holanda y de Danske Bank, el mayor banco de Dinamarca.

    Una reciente conferencia de solidaridad organizada por miembros sudafricanos del parlamento y grupos de la sociedad civil emitió la Declaración de Ciudad del Cabo apoyando a BDS y acusando a Israel del crimen de apartheid.

    La filial noruega del movimiento YMCA-YWCA anunció recientemente su apoyo a un boicot económico de Israel.

    “Los intentos de Israel de calumniar al movimiento de BDS están fracasando; Israel está siendo crecientemente aislado a medida que gente de conciencia en todo el mundo actúa para apoyar los derechos palestinos, y que inversionistas se dan cuenta de que hay serios riesgos económicos y reputacionales asociados con la realización de negocios con Israel”, dijo Zaid Shuaibi, portavoz del Comité Nacional Palestino de BDS, la mayor coalición de la sociedad civil palestina que dirige el movimiento global de BDS.

    “El boicot se está convirtiendo en una manera cada vez más poderosa para que gente de a pie apoye a los palestinos en su lucha por terminar la ocupación y las políticas de apartheid de Israel y por el derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus casas”, agregó.

     

    Fuente: $170m Argentina loss for Israeli water firm Mekorot as BDS spreads southward, Comité Nacional Palestino de BDS, 14/03/2014.
    Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

  • La Asociación de Estudios Americanos vota a favor del boicot académico a Israel

    La Asociación de Estudios Americanos vota a favor del boicot académico a Israel

    La Asociación de Estudios Americanos (ASA), una organización académica de 60 años de antigüedad, que cuenta con 5.000 miembros, anunció este lunes que sus miembros habían votado abrumadoramente a favor de apoyar el boicot a las instituciones académicas israelíes.
    La American Studies Association se adhiere al boicot académico a Israel.
    La ASA se adhiere al boicot académico a Israel.

    En una histórica decisión, más del 66 por ciento de los miembros votantes de la Asociación de Estudios Americanos optó a favor de una resolución que apoyaba el boicot. La resolución también expresó el apoyo de la asociación a los académicos en Estados Unidos para hablar críticamente de las políticas israelíes.

    «El respaldo de la ASA al boicot académico se justifica dado los apoyos militares de Estados Unidos y otros tipos de apoyo a Israel; la violación de Israel del derecho internacional y las resoluciones de la ONU, el impacto documentado de la ocupación israelí para académicos y estudiantes palestinos, el grado en que las instituciones israelíes de la educación superior son parte de las políticas estatales que violan los derechos humanos y, por último, el apoyo de dicha resolución por una mayoría de miembros de la ASA», se puede leer en un un comunicado difundido por la asociación este lunes.

    Los resultados de la votación siguen a la decisión del Consejo Nacional de la Asociación para respaldar la resolución a principios de diciembre, según informó Ma’an en ese momento.

    Aunque el Consejo ha manifestado su apoyo a la resolución, también se refirió a la decisión final de sus miembros. De 5.000 miembros de la asociación, 1252 emitieron sus votos. El 66,05 % dijeron que sí, mientras que el 30,5 % dijeron que no y el 3,43 % se abstuvieron.

    De acuerdo con la página web de la ASA, la resolución implica la prohibición de «colaboraciones formales con instituciones académicas israelíes, o con los estudiosos que están sirviendo expresamente como representantes o embajadores de esas instituciones».

    Sin embargo, no exigen «un boicot en contra de los investigadores israelíes que participan en los contactos a nivel individual ni las formas cotidianas de intercambio académico», aclara el sitio, añadiendo que «el objetivo del boicot académico es el de contribuir al mayor movimiento por la justicia social en Israel/Palestina que busca ampliar, no restringir aún más, los derechos a la educación y a la libre investigación».

    La Asociación de Estudios Americanos es la mayor asociación académica con sede en EE.UU. en apoyar el Boicot Académico a Israel hasta la fecha, y le sigue la Asociación para los Estudios Asiático-Americanos (AAAS) que se convirtió en la primera institución académica de EEUU en mostrar su apoyo al movimiento de boicot en abril pasado.

    Este voto es un hecho histórico en particular, dado que los Estados Unidos es uno de los aliados más fuertes de Israel y le da más 3 mil millones de dólares en ayuda por año.

    La campaña fue apoyada por la Campaña Estadounidense para el Boicot Académico y Cultural a Israel (USACBI), una importante organización académica con casi 1.000 citas de apoyo de muchos de los principales académicos estadounidenses.

    La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) fue lanzada oficialmente en 2004 por la sociedad civil palestina con el fin de presionar al Estado de Israel a poner fin a sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los palestinos, incluido el derecho a la educación.

    Los activistas sostienen que una amplia colaboración institucional entre las universidades israelíes y el ejército israelí garantiza una campaña de boicot internacional, como parte de un movimiento más amplio de boicot, desinversión y sanciones contra el Estado de Israel para poner fin a la ocupación y sus amplias violaciones a los derechos humanos.

     

    Fuente: Major US scholarly association votes for academic boycott of Israel, Ma’an 16/12/2013.
    Traducción: Palestinalibre.org.