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Categoría: Materiales cul-dep

  • ¿Qué pide el boicot cultural?

    ¿Qué pide el boicot cultural?

    Roger Waters, co fundador del grupo Pink Floyd es un gran activista del boicot cultural al estado de Israel.

    El boicot cultural es una pieza más para conseguir el aislamiento del apartheid israelí. Está dirigido a eventos y expresiones artísticas y culturales patrocinados por el Estado de Israel que persiguen limpiar su imagen ante la opinión pública internacional.

    Lejos de reflejar los valores universales de la cultura, estos actos son parte de una campaña para distraer la atención del público y los medios de comunicación de las políticas de ocupación, limpieza étnica y apartheid.

    Además de denunciar y señalar esas violaciones de derechos humanos, el BDS pretende defender la cultura del pueblo palestino contra las políticas de hostigamiento y memoricidio con las que el Estado de Israel pretende acabar con el patrimonio cultural de Palestina.

    ¿Qué pide el boicot cultural?

    1. Por un lado, el boicot a las instituciones culturales israelíes, sus productos, sus infraestructuras y los eventos que patrocinan o apoyan.

    2. La campaña solicita a artistas e intelectuales del mundo que se nieguen a colaborar con la ocupación y el apartheid israelí, negándose  actuar en Israel, a participar en actividades culturales, festivales organizados o finzanciados por instituciones israelíes además de recibir premios.

    Además, las instituciones culturales de Israel forman parte de la estructura de propaganda sionista que tiene como objetivo mejorar la Marca Israel a través de proyectos socialmente apoyados como son la lucha por los derechos LGTBIQ+. Lo que se conoce, como pinkwashing.

    Pincha aquí para descargar el folleto BDS Cultural en PDF.

  • Campaña de boicot a Mayumana

    Campaña de boicot a Mayumana

    Concentración sabado 9 de Noviembre 18:30 en Tirso de Molina.
    Concentración de boicot a Mayumana en Tirso de Molina.

    Ante la actuación de Mayumana en los escenarios madrileños reivindicamos la necesidad, una vez más, de continuar con el boicot a Israel tal y como se viene reclamando desde la sociedad civil Palestina. En el año 2005 más de 170 organizaciones palestinas hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para que se boicoteara el régimen de apartheid israelí, se optara por la desinversión y se impusieran sanciones hasta que Israel cumpliera con la ley internacional. Se pedía de esta forma que se repitiera la presión internacional que tan buenos resultados dio en el caso del apartheid sudafricano.

    Esta campaña conocida internacionalmente como BDS (Boicot, desinversión y sanción), hace hincapié en la  necesidad de boicotear la estrategia israelí de utilizar la cultura y los espectáculos como medios para invisibilizar la ocupación del pueblo palestino y ‘normalizar’ una situación aberrante desde los puntos de vista jurídicos y humanos. El Gobierno israelí destina grandes sumas de dinero para enviar por todo el mundo a sus representantes culturales y también para contratar actuaciones de artistas extranjeros en Israel. El objetivo es consolidar una imagen de ‘país normal’, de democracia de corte occidental, obviando el cruel sometimiento del pueblo palestino.

    ¿Por qué un boicot a Mayumana?

    • Por formar parte de la cortina de humo que oculta los crímenes del estado sionista de Israel y que le permite aparecer ante el resto del mundo como un país “normal”, joven, dinámico, democrático, divertido, amable, multicultural… mientras continúa pisoteando la legalidad internacional y los derechos de la población palestina. Aunque Mayumana se define como grupo independiente y no se consideran embajadores de Israel, de hecho se han convertido en un instrumento de la propaganda israelí, que presenta a Tel Aviv-Jaffa y a Mayumana como símbolos del cosmopolitismo y la diversidad de Israel. En Israel revista en la red, –dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel–, se define a Mayumana como “el ritmo de Israel”, que incorpora elementos típicamente israelíes, reflejando el cosmopolitismo que subyace en el Israel moderno, y ofreciendo imágenes en constante cambio que se refieren a las raíces y al complejo dinamismo de la realidad israelí. Al mismo tiempo las actuaciones de la compañía son publicitadas efusivamente por la embajada de Israel en España.
    • Por contribuir a borrar las huellas de Palestina. Como afirma Victoria Buch, activista israelí contra la ocupación, la existencia de Israel se basa en una continua limpieza étnica de la población palestina, acompañada de la judeizacion del territorio. Para completar su limpieza étnica necesita que el mundo olvide que una vez existió Palestina. Con ese objetivo, destruye el patrimonio cultural palestino, impide su desarrollo actual y potencia la creación y difusión de una nueva cultura Israelí que incluya y reconozca elementos de cualquier parte del mundo…excepto de Palestina. Jaffa –ciudad en la que se encuentra la sede de Mayumana– en la actualidad casi engullida por ese monstruo urbano que es Tel Aviv, era una población eminentemente palestina cuando fue atacada en la Nakba de 1948 por el Irgun la milicia sionista. La gran mayoría de sus 70.000 habitantes huyó aterrorizada ante el avance de los sionistas, que, casa por casa, completaban meticulosa y eficientemente su trabajo de limpieza étnica. Terminada la invasión, el Estado de Israel se dedicó a borrar las huellas palestinas, al igual que haría en otros tantos lugares. En este caso, potenciando el establecimiento de colonias de artistas israelíes en las ciudades árabes desalojadas que disfrutan de todos los derechos que se les niegan a la población palestina sin preguntarse sobre que ruinas ni a expensas de que han logrado esos privilegios. El Gobierno israelí vende al exterior una postal idílica de sus creadores trabajando en entornos bucólicos que han sido restaurados primorosamente, en un intento deliberado de dar una imagen de normalidad y de asimilación a la cultura occidental a la que tanto se jactan de pertenecer los israelíes. En la propia Ciudad Vieja de Jaffa viven aún 15.000 palestinos sometidos a un estado crónico de pobreza, una décima parte de los cuales sufre graves problemas de drogadicción.
    • Por vivir en una burbuja que les impide ver la limpieza étnica y el apartheid que sufre la población palestina. La estrategia sionista se apoya en la complicidad de grupos como Mayumaná, que salvo posicionamientos individuales, como grupo mantiene un mutismo obstinado y nada inocente sobre la política genocida que lleva a cabo el Estado de Israel, centrándose únicamente en sus espectáculos, como si fuera posible callar en un lugar donde las violaciones de los derechos humanos, asesinatos y torturas incluidos, son continuas y masivas. Mayumaná, como tantos otros, recurre así al argumento falaz de que no se debe mezclar arte y política, como si la vida se pudiera dividir en compartimentos estancos. ¿Es posible que ignoren lo que su país está haciendo?, ¿es posible callar en un lugar donde las violaciones de los derechos humanos, asesinatos y torturas incluidos, son continuas y masivas, y además en tu nombre y por tu seguridad?, ¿se le puede llamar a esto política?, ¿puede ser el arte algo puro?, ¿es posible actuar como si no pasara nada?

    Como recordó el arzobispo sudafricano Desmond Tutu: “Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor”, ese es el lado que parecen haber elegido la mayoría de las instituciones políticas occidentales. En esta situación, tal y como señala Roger Waters (fundador de Pink Floynd y miembro activo del movimiento BDS), dada la incapacidad o falta de voluntad de nuestros gobiernos, o del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para presionar y hacer que Israel ponga fin a estas violaciones y lleve a cabo una reparación a las víctimas, ésta recae sobre la sociedad civil y la conciencia de los ciudadanos del mundo, para limpiar nuestras conciencias, asumir nuestras responsabilidades y actuar.

    Formamos parte de la comunidad internacional y no queremos ser neutrales, nos negamos a ser cómplices. Por ello, en apoyo a la campaña BDS lanzada por la población palestina, pedimos el boicot a Mayumana y al resto de productos culturales israelíes que contribuyen con la “normalización” y el ocultamiento de este régimen de apartheid.

    La única razón necesaria para el triunfo de la maldad es que las personas buenas no hagan nada (Edmund Burke).

     

    Enlace al evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/446756775446053/

     

  • Vídeos de la gala de presentación de la guía de boicot cultural

    Vídeos de la gala de presentación de la guía de boicot cultural

    El 10 de mayo del 2013 se presentó en Madrid la guía de boicot cultural «Ayer Sudáfica, hoy Palestina. No al apartheid israelí» de la Red Solidaria Contra la Ocupación Palestina (RESCOP). La gala contó con la presencia de múltiples músicos, actores, dibujantes, escritoras… que mostraron su apoyo solidario con el pueblo palestino a través del boicot cultural a Israel.

    Recuerda que puedes descargarte gratuitamente la guía en pdf o encargar por 2€ copias en papel escribiendo la dirección causapalestina@gmail.com.

    La gala fue introducida por Luis Nieto y Magali Thill y amenizada por Dos Perillas. Las actuaciones de El Club Secreto, Mentenguerra, Palestinian Unit, Maysa Daw, Fayssal Sebbani, Abderrahim Bouadballaoui, Bako y DJ Pache; y los testimonios de Teresa Aranguren, Carlos Azagra, Beatriz Gimeno, Marisa Tejada y Leo Bassi hicieron del acto una inigualable muestra de solidaridad internacionalista con Palestina.

    Os dejamos dos vídeos resumen, uno más corto y otro de 13 minutos para quien guste verlo mejor:

     

     

    Muchas personas del mundo de la cultura tanto dentro como fuera del estado español se han unido ya al BDS (al final de la guía puedes ver un listado de algunos de los nombres). Acabemos con la impunidad sionista, ¡únete y difunde tú también el boicot a Israel!

  • Guía de boicot cultural de la RESCOP

    Guía de boicot cultural de la RESCOP

    La Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) ha editado la guía de BDS Cultural «Ayer Sudáfrica, hoy Palestina. Guía de boicot cultural contra el apartheid israelí». Fue presentada en una gala el 10 de mayo en Madrid organizada por RESCOP y BDS Madrid en la que participaron artistas e intelectuales tanto del estado español como de Palestina.

    La guía está disponible en papel al precio de 2€ (escribiendo a causapalestina@gmail.com), o te la puedes descargar en formato electrónico.

    Puedes hacer clic en la imagen para descargártela:

    Guía BDS Cultural «Ayer Sudáfrica, hoy Palestina. Guía de boicot cultural contra el apartheid israelí».
    Guía BDS Cultural «Ayer Sudáfrica, hoy Palestina. Guía de boicot cultural contra el apartheid israelí».
  • Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel

    Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel

    Criterios para el Boicot

    Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel

    Antes de discutir las diferentes categorías de productos y eventos culturales, y como norma general fundamental, prácticamente todas las instituciones culturales israelíes, a menos que demuestren lo contrario, son cómplices de mantener la ocupación israelí y de denegar los derechos palestinos básicos, ya sea por medio de su silencio o de su implicación real en justificar, encubrir o desviar de otro modo deliberadamente la atención de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos. En consecuencia, se debe boicotear a estas instituciones, todos sus productos y todos los acontecimientos que ellas patrocinen o apoyen. Del mismo modo, se deben boicotear eventos y proyectos que impliquen a individuos que explícitamente representan a estas instituciones cómplices

    Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel, PACBI.
    www.pacbi.org, Rebelión, 22-07-2009

    concentración

    Desde abril de 2004 la PACBI ha invitado a los intelectuales y académicos de todo el mundo a “boicotear exhaustiva y sistemáticamente las instituciones académicas y culturales israelíes como una contribución a la lucha para acabar con la ocupación, colonización y sistema de apartheid de Israel” [1].

    En 2006 la contundente mayoría de los trabajadores de la cultura palestinos, incluyendo a la mayoría de los directores de cine y artistas, apoyados por cientos de trabajadores internacionales de la cultura, hicieron un llamamiento a todos los directores de cine y artistas internacionales de conciencia a unirse al boicot cultural institucional contra Israel [2]. En respuesta a este llamamiento, el célebre escritor y artista británico John Berger hizo pública una declaración que fue respaldada por decenas de destacados artistas, escritores y directores de cine internacional pidiendo a sus colegas de todas partes del mundo que suscribieran el llamamiento palestino de boicot cultural [3].

    En el espíritu de este boicot cultural y coherente con su lógica, en un anuncio publicitario de media página publicado el 8 de mayo de 2008 en [el diario británico] International Herald Tribune bajo el título de “Ninguna razón para celebrar” decenas de destacadas figuras culturales internacionales (incluyendo a Mahmoud Darwish, Augusto Boal, Ken Loach, Andre Brink, Ella Shohat, Judith Butler, Vincenzo Consolo, Ilan Pappe, David Toscana y Aharon Shabtai) firmaron una declaración en respuesta las celebraciones mundiales del “60 aniversario” de Israel afirmando [4]:

    “¡No hay motivos de celebración! A los 60 años Israel es un Estado que sigue denegando a los refugiados palestinos sus derechos sancionados por la ONU simplemente porque son “no judíos”. Sigue ocupando ilegalmente Palestina y otras tierras árabes en violación de muchas resoluciones de la ONU. Sigue violando persistente y terriblemente el derecho internacional y derecho humanos fundamentales con total impunidad, algo que le permite un magnánimo apoyo económico, diplomático y político de Estados Unidos y la Unión Europea. Continúa tratando a sus propios ciudadanos palestinos con una discriminación institucionalizada”.

    La campaña de boicot cultural contra el apartheid sudafricano ha sido una fuente fundamental de inspiración para formular tanto el llamamiento palestino al boicot como sus criterios. En aquel contexto el argumento clave presentado por el régimen sudafricano y por sus defensores en todo el mundo en contra del boicot cultural y deportivo al apartheid cultural (que el boicot viola la libertad de expresión y el intercambio cultural) fue refutado con firmeza por el director del Centro de Naciones Unidas contra el Apartheid, Enuga S. Reddy, quien en 1984 escribió [5]: “Es cuando menos bastante extraño que el régimen sudafricano, que deniega todas las libertades … a la mayoría africana … se vuelva un defensor de la libertad de los artistas y deportistas del mundo. Tenemos una lista de personas que han actuado en Sudáfrica por ignorar la situación, atraídos por el dinero o indiferentes al racismo. Hay que persuadirlos de que dejen de entretener al apartheid, de que dejen de beneficiarse del dinero del apartheid y de que dejen de servir a los propósitos de propaganda del régimen de apartheid”. De forma similar, el objetivo del llamamiento al boicot cultural son las instituciones, proyectos y eventos que siguen sirviendo a las intenciones del régimen colonial y de apartheid israelí.

    Durante cinco años de intenso trabajo con compañeros en varios países para promover el boicot cultural contra Israel, la PACBI ha examinado exhaustivamente decenas de proyectos y eventos culturales, y valorado la aplicabilidad del criterio de boicot a estos y, en consecuencia, ha publicado cartas abiertas, declaraciones u opiniones consultivas sobre el tema. Las dos conclusiones más importantes a las que se llegó a este respecto eran: (a) muchos de estos eventos y proyectos caen en una zona gris e incierta que es difícil de valorar, y (b) el objetivo del boicot debe ser no sólo las instituciones cómplices sino también los vínculos inherentes y orgánicos entre ellas que reproducen la maquinaria de la subyugación colonial y del apartheid. Basándose en esta experiencia y en respuesta a la cada vez mayor demanda a la PACBI de unas pautas en la aplicación del boicot cultural a diversos proyectos, desde festivales de cine a exposiciones de arte y actuaciones musicales y de danza y conferencias, la Campaña expone a continuación unos criterios inequívocos, sistemáticos y coherentes que abordan específicamente los matices y particularidades del campo de la cultura.

    El objetivo fundamental de estos criterios es ayudar a guiar a los trabajadores y organizadores de acontecimientos culturales de todo el mundo cuando se adhieran al llamamiento palestino al boicot, como una contribución al establecimiento de una paz justa en la zona.

    Criterios del boicot cultural

    En adelante, la palabra “producto” se refiere a productos culturales como películas y otras formas de arte; “evento” se refiere a festivales de cine, conferencias, exposiciones de arte, espectáculos de danza y música, giras de artistas y escritores, entre otras actividades.

    Antes de discutir las diferentes categorías de productos y eventos culturales, y como norma general fundamental, prácticamente todas las instituciones culturales israelíes, a menos que demuestren lo contrario, son cómplices de mantener la ocupación israelí y de denegar los derechos palestinos básicos, ya sea por medio de su silencio o de su implicación real en justificar, encubrir o desviar de otro modo deliberadamente la atención de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos. En consecuencia, se debe boicotear a estas instituciones, todos sus productos y todos los acontecimientos que ellas patrocinen o apoyen. Del mismo modo, se deben boicotear eventos y proyectos que impliquen a individuos que explícitamente representan a estas instituciones cómplices.

    El siguiente criterio puede que no sea completamente exhaustivo y, desde luego, no sustituye, remplaza o elude otros criterios de boicot que sean de sentido común, particularmente cuando un producto o evento cultura demuestra ser explícitamente justificativo, defensor o promotor de crímenes de guerra, discriminación racial, apartheid, supresión de derechos humanos fundamentales y graves violaciones del derecho internacional.

    Basándose en lo anterior, el boicot cultural a Israel se aplica en las siguientes situaciones:

    (1) El producto cultural es encargado por un organismo oficial israelí

    Todos los productos culturales encargados por un organismo oficial israelí (por ejemplo, una película financiada por un ministerio del gobierno, un municipio, una embajada, un consulado, el Estado u otro organismo público) merecen ser boicoteados por razones institucionales ya que han sido encargados y, por tanto, financiados por el Estado de Israel (o cualquiera de sus instituciones cómplices) específicamente para ayudar a la propaganda del Estado o a los intentos de “renombrar” que tienen el objetivo de diluir, justificar, encubrir u otras formas de desviar la atención de la ocupación israelí y de otras violaciones de los derechos de los palestinos y del derecho internacional. Sin embargo, con mucha frecuencia este nivel de complicidad explícita es difícil de establecer, ya que la información sobre estos encargos directos puede que no esté fácilmente disponible o que incluso se oculte intencionadamente.

    (2) El producto es financiado por un organismo oficial israelí, aunque no encargado (no existen condiciones políticas)

    El término “condiciones políticas” se refiere aquí específicamente a aquellas condiciones que obligan al receptor de un fondo a servir directa o indirectamente a los esfuerzos de propaganda o de “renombrar” del gobierno. Los productos financiados por los organismos oficiales israelíes (tal como se definen en la categoría (1) antes mencionada), pero no encargados y, por consiguiente, no vinculados a ninguna condición política, no son, per se, sujeto de boicot. Según el criterio de la PACBI, los productos culturales individuales que reciben fondos del Estado como parte del derecho de trabajador de la cultura individual en tanto que ciudadano contribuyente sin que él o ella esté obligado a servir a los intereses politicos y a las condiciones políticas del Estado, no son boicoteables. Por otra parte, aceptar estas condiciones políticas convertiría claramente el producto o evento cultural en una forma de complicidad al contribuir a los esfuerzos de Israel de encubrir u ocultar su realidad colonial y de apartheid, y a consecuencia de ello sería boicoteable.

    Mientras que en este contexto se debe respetar completa y sistemáticamente la libertad de expresión, particularmente de la expresión artística, un artista individual, director de cine, escritor, etc., israelí o no, no puede estar exento de ser sujeto de boicots que ciudadanos de conciencia de todo el mundo (más allá del alcance del criterio de boicot de la PACBI) pueden pedir en respuesta a lo que en general se considera un acto o declaración particularmente ofensivo por parte del trabajador o trabajadora de la cultura en cuestión (como la incitación directa o indirecta a la violencia; la justificación — una forma indirecta de defensa – de crímenes de guerra y otras graves violaciones del derecho internacional; declaraciones racistas; participación real en violaciones de derechos humanos, etc.). A este nivel , los trabajadores de la cultura israelíes no estarían automáticamente exentos de una crítica justificada o de cualquier otra forma legal de protesta, incluyendo el boicot; serían tratados como todos los demás infractores en la misma categoría, no mejor ni peor.

    (3) El evento es patrocinado parcial o totalmente por un organismo oficial israelí

    El principio general es que un evento o proyecto llevado a cabo bajo el patrocinio/auspicios de o en relación a un organismo oficial israelí constituye complicidad y, por consiguiente, es merecedor de boicot. También está bien documentado actualmente que los artistas, escritores y otros trabajadores de la cultura que solicitan financiación estatal para cubrir el coste de su participación en eventos internacionales, o de sus productos culturales, deben aceptar contribuir a los esfuerzos de propaganda oficial de Israel. Para ello el trabajador de la cultura debe firmar un contrato con el ministerio de Asuntos Exteriores que obliga al trabajador o trabajadora a “comprometerse a actuar fiel, responsable e incansablemente para proporcionar al ministerio los mejores servicios profesionales. El proveedor del servicio es consciente de que el propósito de encargarle un servicio es promover los intereses políticos del Estado de Israel vía la cultura y el arte, incluyendo el contribuir a crear una imagen positiva de Israel” [6].

    (4) El producto no está financiado o patrocinado por un organismo oficial israelí

    A menos que viole alguno de los criterios antes mencionados, en ausencia de patrocinio oficial israelí, el producto individual de un trabajador israelí de la cultura no es, per se, boicoteable, a pesar de su contenido o de su mérito.

    (5) El evento o el producto promueve falsa simetría o “equilibrio”

    Los eventos y proyectos culturales que implica a palestinos y/o árabes e israelíes y que promueven el “equilibro” entre las “dos partes” al presentar sus respectivos relatos, o se basan en la falsa premisa de que colonizadores y colonizados, opresores y oprimidos, son igualmente responsables del “conflicto”, son intencionadamente engañosos, intelectualmente deshonestos y moralmente censurables. Estos eventos y proyectos, que a menudo buscan fomentar diálogo o “reconciliación entre ambas partes” sin abordar los requisitos de justicia promueven la normalización de la opresión y de la injusticia. A menos que estén enmarcados en el explícito contexto de oposición a la ocupación y a otras formas de la opresión israelí de los palestinos, todos estos eventos y proyectos que reúnen palestinos y/o árabes e israelíes son fuertes candidatos al boicot. Otros elementos que la PACBI tiene en cuenta al evaluar estos eventos y proyectos son las fuentes de financiación, el diseño del programa, los objetivos de la organización o las organizaciones patrocinadoras, los participantes y similares factores relevantes.

    Referencias:

    [1] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869

    [2] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=315

    [3] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=415

    [4] http://www.pngo.net/data/files/english_statements/08/PNGO-THT-HP5208(2).pdf

    [5] http://www.anc.org.za/un/reddy/cultural_boycott.html

    [6] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1005287.html

    Enlace con el original: http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=1045
    Traducción: Beatriz Morales Bastos, www.rebelión.org