[gtranslate]

Categoría: BDS

  • Luz Gómez: “Sin justicia ni legalidad no puede haber solución para Palestina”

    Luz Gómez: “Sin justicia ni legalidad no puede haber solución para Palestina”

    Entrevista de Carlos Pérez Cruz a Luz Gómez en su blog Todos los caminos están cerrados, y transcrita para El Asombrario & Co. Luz Gómez acaba de editar el libro BDS por Palestina con Ediciones del Oriente y del Mediterráneo sobre la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra la política de ocupación ilegal de territorios y el apartheid de la población palestina ejercidos por los gobiernos del Estado israelí.

    Al margen del cinismo político, la sociedad se moviliza. La tragedia palestina sigue su curso ante la indiferencia cómplice de los Estados; la ocupación israelí avanza al igual que lo hace el muro en Cisjordania; Gaza continúa bloqueada y bajo asedio; los refugiados siguen siéndolo desde hace 66 años mientras a diario se suman más palestinos a esa condición; Israel practica políticas de apartheid en Territorios Ocupados y discrimina a los palestinos que viven dentro de su Estado… A punto de morir las enésimas conversaciones auspiciadas por la administración estadounidense (o de renovarse, otra forma de morir), la sociedad civil articula su respuesta a través del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). Luz Gómez, profesora titular de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid (Premio Nacional de Traducción 2012), coordina la publicación de BDS por Palestina [Ediciones del Oriente y del Mediterráneo], libro que recopila diversos artículos, documentos y entrevistas que explican los fundamentos y motivaciones de esta acción no violenta contra las políticas de Israel.

    Luz Gómez / El asombrario & Co. (Carlos Pérez Cruz)
    Luz Gómez / El Asombrario & Co. (Carlos Pérez Cruz)
    “El BDS es un movimiento cívico no violento que promueve el boicot, la desinversión y las sanciones a Israel mientras prosiga con la ocupación y el apartheid”. O sea, que va para largo.

    Sí. Lo ideal sería que acabase dentro de unos meses, ese es el fin último de la campaña de boicot, dejar de tener que ser necesaria, pero me temo que no, y más en estos días en que estamos viendo que las llamadas negociaciones y el proceso de paz previsiblemente van a acelerar la desintegración de la Autoridad Nacional mientras el cumplimiento de las demandas históricas de las sociedad palestina, reconocidas por el derecho internacional, se alejan todavía un poco más.

    “Responde a un llamamiento de la sociedad civil palestina”. Es un detalle que puede parecer irrelevante pero en el que se hace hincapié. ¿Por qué?

    Eso es muy importante, de las cuestiones más interesantes del movimiento BDS. El llamamiento al BDS nace de los propios palestinos y son ellos los que nos invitan a los que estamos fuera de Palestina, los que nos dicen qué podemos hacer, los que coordinan entre nosotros las campañas y las acciones. Nos enseña sobre todo que las iniciativas que vienen desde dentro de la sociedad palestina tienen una mayor trascendencia y trayectoria en términos de eficacia y solidaridad, pues están por encima de coyunturas políticas, a diferencia de los proyectos que hemos conocido durante la pasada década de las ONG y de grupos de distinto tipo, la mayoría desparecidos con la crisis y la falta de financiación. Es importante también porque rompe con determinados prejuicios que existen, incluso entre quienes miran con simpatía al mundo árabe, una suerte de mirada orientalista de los occidentales bienintencionados en la que intentamos imponer nuestras soluciones, dar nuestros consejos, sin escuchar y sin tener en cuenta que los que mejor saben lo que necesitan son los palestinos.

    El BDS “tiene tres objetivos: el fin de la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental; el cumplimiento del derecho al retorno de los refugiados; y la consecución de una ciudadanía igualitaria para los palestinos de Israel”. ¿Objetivos irrenunciables? ¿Factibles?

    Desde luego, son irrenunciables porque sin ellos no hay justicia. Y si no hay justicia no hay solución. Lo dice Raji Sourani [director del Centro Palestino de Derechos Humanos en Gaza], sin justicia la solución es imposible. También hay que decir que el BDS no da soluciones a cómo tenga que ser el Estado palestino, a si habrá dos Estados o un solo Estado binacional o un solo Estado sin diferenciaciones nacionales. Lo que pide es que se cumpla con el derecho internacional, y esto significa que acabe la ocupación de los Territorios Ocupados, tanto de Gaza como de Cisjordania como de Jerusalén Oriental, que la ciudadanía israelí sea igualitaria para los ciudadanos árabes de su Estado, pero también que acabe el apartheid que está practicando el gobierno israelí en Cisjordania a través de toda la legislación que se aplica a los ciudadanos palestinos, y que se cumpla con el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus tierras, a sus casas, y a ser recompensados por todos estos años de desposesión. Sin eso, que es justicia ni más ni menos, que es pedir que se cumpla la legalidad y que la justicia impere, no puede haber solución. Son mínimos. A partir de ahí cómo se vehicule el futuro Estado, cómo se gestione, está por discutir, pero no es el fin de la actual campaña BDS.

    Desde la proclamación en 1948 del Estado de Israel hasta el presente ha habido guerras, intifadas, conversaciones llamadas de paz… Con independencia de los métodos, las consecuencias para los palestinos son invariables: siempre a peor. Empeoramiento de sus condiciones de vida, expansión territorial israelí y la consiguiente confiscación de tierras y de recursos naturales de las colonias, construcción del muro y consolidación de un sistema de apartheid, entre otras consecuencias. ¿Es el BDS la alternativa ciudadana a la inoperancia y el pragmatismo cínico de la política?

    Yo creo que sí. Una de las características más importantes del BDS es que se articula y funciona –aunque todo sea política– al margen de la política oficial y de los cauces que hasta ahora se han venido estableciendo. El BDS es interseccional, llama a toda la población. Podemos colaborar como consumidores, como comerciantes, como productores, como profesores, como intelectuales, como artistas… Se puede participar siendo palestino o no, a nivel personal o institucional, como ciudadano de a pie o como militante… Hay distintas campañas en marcha. Este funcionamiento en red es lo que desconcierta a la política tradicional de carácter jerárquico y estructurada verticalmente. El BDS nos llama a todos. Por un lado, el boicot lo podemos practicar todos. Por otro, las sanciones son algo que tiene que ver más con la legislación y la demanda de su cumplimiento, de modo que se exija a Israel que cumpla con el derecho internacional y que si no, se le aplique la propia legislación sancionadora. En cuanto a la desinversión, se centra en la capacidad de presión política y social que ésta tiene en una economía globalizada, de modo que Israel se vea forzado a cambiar sus políticas. Boicot, sanciones y desinversión entrelazados actúan como una especie de tentáculos que afectan a distintos ámbitos e implican a actores diversos, lo cual distingue y aleja el BDS de la política tradicional de los gobiernos, pues los protagonistas primeros siempre son los ciudadanos.

    El BDS no es un arma novedosa, y no sólo porque se aplicara en Sudáfrica. También los países árabes la han aplicado con anterioridad con Israel, por supuesto sus ciudadanos. De ello nos hablas en tu ensayo del libro. ¿Cómo fueron esos boicots precedentes y qué los diferencia del actual movimiento BDS?

    Precisamente esto de lo que estábamos hablando. El boicot de los Estados árabes viene marcado por la Liga Árabe, pero a pesar de que ésta sea un organismo supranacional, la aplicación del boicot dependía de la legislación de cada país. Si bien en un principio, en los años 50, tuvo cierta pujanza y se implementó de manera bastante exhaustiva, con el tiempo el boicot de la Liga Árabe fue perdiendo eficacia hasta prácticamente desaparecer, especialmente a raíz de los Acuerdos de Oslo, que supusieron un punto y aparte radical en demasiadas cuestiones de la historia palestina. La palabra que resume lo que sucedió es “normalización”, esto es, el intento, bajo la batuta de Estados Unidos, de naturalizar a Israel como un Estado legítimo en su entorno regional. La reacción, sobre todo en los países vecinos (Jordania, Egipto), fue la creación de movimientos antinormalización, en cierto modo, y sólo en cierto modo, antecedentes del actual BDS. A efectos de la actual campaña BDS, en el caso árabe, a diferencia de lo que sucede en el resto del mundo, esta historia previa de boicot institucional y su reacción en los movimientos antinormalización obliga a que el BDS deba articular respuestas específicas, pues además, al menos nominalmente, siguen existiendo en casi todos los países árabes boicots estatales a Israel. Por ejemplo, la Liga Árabe lanzó en el año 2006 unas nuevas directrices para reactivar el boicot, por supuesto con poco éxito. Es una situación un tanto paradójica en la que se mezcla la política institucionalizada, jerárquica, y la política horizontal, ciudadana, y desde mi punto de vista resulta especialmente interesante para comprender las relaciones de las sociedades árabes con sus regímenes.

    Damos por supuesto el apoyo de los pueblos árabes a sus hermanos palestinos, pero no es tan evidente en el caso de los gobiernos árabes por eso que se llama la realpolitik. Dices en el libro que muchas cosas murieron con los Acuerdos de Paz entre Egipto e Israel en 1978.

    Sí, porque el encuentro frente a frente en Camp David de los dos líderes, el egipcio Anwar el-Sadat y israelí Menájem Beguin, no solamente es una cuestión simbólica. Supuso además un cambio radical en la estrategia política que había liderado Egipto con el nasserismo en el Movimiento de Países No Alineados y del Tercer Mundo, en los años 50-60. Es importante por la quiebra que esto supone en Egipto y también en el resto de las sociedades árabes. En Egipto la población asumió la ruptura entre régimen y sociedad. Palestina es siempre, desde mi punto de vista, el pivote que permite medir o tantear o ver hacia dónde se está inclinando el resto de la política y las sociedades árabes. Hasta los 70 el nasserismo, aunque fuera de una manera autocrática, criticable, fallida en muchos aspectos, había aunado la voluntad política con la voluntad civil de la población. A partir de Camp David eso se rompe. Palestina sigue siendo una preocupación de la ciudadanía mientras que para el gobierno egipcio se trata de una cuestión de alta política que gestiona al margen de sus ciudadanos y que continuamente le separa de ellos. Algo que se ha dicho a raíz de la revolución de 2011, pero no se ha insistido lo suficiente, y es que la segunda intifada, la intifada de Al-Aqsa del año 2000, propició un movimiento de reorganización de la sociedad civil egipcia a favor de Palestina (algo que también tuvo lugar en Siria o en Argelia, por ejemplo) que articuló a la vez la convicción de que solamente desde la movilización civil se podía cambiar algo respecto a Palestina y, por añadidura, respecto a los propios gobiernos y a la situación concreta de cada Estado árabe.

    Después hablaremos de la reacción israelí al empuje del BDS pero, ¿cuáles son las estratagemas que Israel ha utilizado y utiliza, especialmente a nivel ciudadano pero también de Estados, para dificultar la aplicación práctica del boicot?

    Israel tiene enorme pericia y posibilidades internacionales para atacar el boicot. Algunas estrategias son difíciles de prever, pero otras son de repertorio. La más evidente viene siendo la acusación de antisemitismo a todo el que apoye el boicot, que es fácilmente rebatible puesto que el BDS nada tiene que ver con una cuestión de raza ni de etnia ni de religión, nada que tenga que ver con el judaísmo en sí sino con las políticas de un Estado, en este caso el de Israel. Esto se viene abajo cuando hay destacadísimos judíos en todo el mundo que apoyan la campaña BDS y acusan precisamente a Israel por la utilización del antisemitismo y de la memoria histórica del Holocausto en beneficio de una política estatal y en detrimento del pueblo judío y de su historia. Ahí está por ejemplo la filósofa estadounidense Judith Butler que en el libro responde con claridad a esta acusación. Y también lo contradicen los movimientos que apoyan el boicot desde dentro de Israel, organizaciones israelíes mayoritariamente judías, como Boycott From Within, fundamentales en la campaña BDS. La acusación de racismo, que es la más burda, es la primera que saca Israel a relucir cuando se ataca cualquiera de sus políticas, no sólo mediante el BDS. Otra de las cuestiones que el gobierno de Israel esgrime es que el boicot pretende acabar con el Estado de Israel en sí, puesto que, se dice, se ahogaría su economía. Pero la campaña BDS no tiene esa intención, lo que exige es que los productos de los Territorios Ocupados, si hablamos de economía, no puedan ser tratados como productos del Estado de Israel en la misma situación de igualdad jurídica a nivel de comercio internacional. La propia legislación israelí confunde los Territorios Ocupados que están directamente bajo su jurisdicción y que ya son más del 40% de Cisjordania con territorios propios. Aunque no estén anexionados de hecho lo están en la práctica legal, pues su producción pasa como producción israelí. Por eso el boicot a los productos de los Territorios Ocupados afecta necesariamente al comercio israelí en su conjunto, es el Estado de Israel el primero para el que esas fronteras no existen. Pero el boicot no pretende privar a los ciudadanos israelíes de la posibilidad de que los productos internacionales lleguen a Israel, es decir, simplificando, los ciudadanos israelíes no van a quedar desabastecidos, Israel no va a desaparecer por inanición, por decirlo de alguna manera, sino que lo que se tiene que resentir es la economía del ciudadano israelí que elige a sus gobiernos, los mismos que profundizan en las políticas de ocupación y apartheid.

    Sudáfrica no desapareció después del boicot.

    No, desde luego, como no lo hará Israel, aunque sí el Israel que hoy conocemos. Las tergiversaciones fáciles son las más efectivas a nivel de la opinión internacional, y sobre todo de la opinión interna israelí, que tiene que protagonizar también un cambio radical. Esta es una cuestión muy importante que tiene que ver con el llamado campo de la paz que se dice que existe dentro de Israel, el campo comprometido con la solución de dos Estados. Otra recriminación más sutil que las anteriores es que la presión que implica el boicot, con el rechazo a dialogar con los israelíes que no denuncien directamente la ocupación y se opongan a las políticas de su gobierno, también va contra ellos. Alegan que con el boicot se rompería la posibilidad de trazar puentes pero, como responde el propio Omar Barghouti [cofundador del BDS palestino], después de casi quince años de conversaciones y de negociaciones de paz, ¿qué ha hecho el campo de la paz israelí? ¿Qué ha conseguido? ¿Dónde está? Si realmente es necesario este diálogo, y además también es posible, cambiemos las bases. Partamos de la denuncia y empecemos después a dialogar. No se puede poner en el mismo nivel a la víctima y al verdugo. Hay que reconocer cuál es el estatuto de cada uno y a partir de ahí ver si con este nuevo comienzo es posible una solución, puesto que el diálogo por el diálogo y la relación de iguales lo único que hace es justificar y legitimar el statu quo de la situación actual de ocupación y de apartheid.

    BDS, Boicot, Sanciones y Desinversiones. Tres formas de acción para lograr esos objetivos antes señalados. Aunque sea en síntesis, ¿en qué se cifran esas tres formas de acción? ¿Cuáles son las líneas maestras de la acción BDS?

    El boicot en sí tiene varias campañas en marcha. Hay una que es el boicot comercial a los productos de los Territorios Ocupados y en general al comercio israelí. Se trata de no consumir, no comercializar y no importar productos que vengan de las colonias, de los asentamientos en Territorios Ocupados. Por añadidura, de empresas israelíes que no distinguen entre productos producidos dentro de Israel, el de las fronteras del 67, y en la Cisjordania ocupada. Son importantes los pasos que se están dando en la legislación europea para exigir que el etiquetado deje muy claro de dónde procede cada producto. Esto facilitaría el boicot de los consumidores.

    Existe también el boicot académico, que consiste en denunciar los convenios internacionales de intercambios científicos o docentes, o las actividades propias del mundo universitario, con instituciones o universidades israelíes en tanto que quienes participen en ellos no denuncien la ocupación y la política del Estado de Israel. En este sentido, lo más notable es el rechazo absoluto a cualquier tipo de contacto con la sede universitaria que está en Ariel, en una de las mayores colonias de Cisjordania, lo cual ya está bastante extendido. Insistimos siempre mucho en que el boicot académico no es un boicot contra las personas, es un boicot contra las instituciones. No nos negamos a compartir nuestros proyectos de investigación o a dar clase con profesores que vengan de una universidad israelí, siempre y cuando denuncien la ocupación y la financiación no venga de sus universidades, ni ellos lo hagan como representantes del sistema universitario israelí, porque hasta ahora la universidad israelí no se ha distanciado de la política de los sucesivos gobiernos israelíes respecto a la ocupación de territorios, no la ha denunciado e incluso colabora con proyectos de investigación en campos como el armamentístico o el agrícola que tienen las colonias y la extensión de la ocupación como protagonistas.

    Hay otro tipo de boicot muy importante, sobre todo por la trascendencia pública que tiene, que es el cultural y deportivo. Artistas, cantantes, cineastas… que rechazan actuar en Israel en tanto no cambie la política actual, algunos de cuyos testimonios recogemos en el libro: por ejemplo el del cineasta Ken Loach, el del antiguo líder de Pink Floyd, Roger Waters, el de escritores de renombre internacional que rechazan que sus libros se publiquen en grandes editoriales israelíes partícipes de lleno en el sistema de transmisión del sionismo como forma de conocimiento y visión del Estado de Israel, como por ejemplo Alice Walker, autora de El color púrpura, que explica por qué ella, que le encantaría que su obra estuviera traducida al hebreo, no va a aceptar que se publique en esas condiciones, o Naomi Klein detallando por qué eligió una editorial comprometida con el BDS. Continuamente se ponen en marcha distintas campañas y llamamientos que se pueden ir siguiendo en internet a través de la página del movimiento BDS.

    El boicot es una primera parte de las siglas BDS, que también acogen las desinversiones, algo más difícil de organizar en primera instancia porque se dirige a las decisiones financieras de Estados, organizaciones y empresas. Pero también en este sentido ha habido importantes avances. Hace diez años era imposible pensar que bancos como, por ejemplo, PGGM, una de las principales cajas de ahorro de Holanda, fueran a retirar sus inversiones de bancos israelíes, y sin embargo ha sucedido tras presiones de sus accionistas en coordinación con la campaña BDS. Otra cosa que ha sido muy importante, y que, como nos recuerda Aitor Hernández Carr en el libro, es un gran logro, es que en el nuevo programa marco I+D de la Unión Europea, que llega hasta el año 2020, llamado ‘Horizon 2020’, se haya introducido una cláusula específica en la que se exige que todos los convenios científicos que se hagan con Israel tienen que dejar claro que no va a haber relación con ningún tipo de instituciones u organismos israelíes en los Territorios Ocupados. Hay que decir que de forma global Israel es el primer beneficiario de los fondos de I+D de la Unión Europea, por encima de España o de cualquier otro Estado de la Unión, porque colabora como socio igualitario en multitud de proyectos de toda la Unión. Así que las cuestiones académicas no son solo de boicot, como se ve, también este tipo de desinversión económica es fundamental.

    Las sanciones, tercera parte de la sigla BDS, son una herramienta jurídica indispensable y ahí el papel de los políticos profesionales es fundamental, pues en ellos recae en última instancia la presión para actuar a través de la legalidad internacional. Hasta ahora las sanciones a Israel por su incumplimiento sistemático del derecho internacional no han existido, por más que se hayan puesto en marcha campañas que, sobre todo, han dado a conocer a la opinión pública lo que está sucediendo, como la sentencia no vinculante del Tribunal de la Haya sobre la ilegalidad del Muro de Cisjordania o los procesos judiciales abiertos en Europa, incluida España, contra algunos militares israelíes por su implicación en la operación ‘Plomo fundido’. Las sanciones por el incumplimiento de la legalidad internacional sería el tercer eslabón de esta cadena BDS. Yo creo que hay que ser optimistas porque del boicot inicial hemos llegado a las desinversiones, que están empezando a funcionar. ¿Llegaremos a las sanciones? Para ello es importante también ver qué va a suceder con la Autoridad Nacional, hacia dónde va a ir. ¿Realmente va a buscar su futuro en implicarse en todos los organismos internacionales y en poner en marcha las posibilidades que tiene en la actualidad al haber sido reconocida Palestina como Estado observador dentro de la Asamblea General de Naciones Unidas, o va a seguir en este juego de “amagar y no dar” que no tiene futuro?

    El boicot fue una herramienta fundamental para acabar con el apartheid en Sudáfrica, gran referente y motivador de esta acción para acabar con la ocupación y el apartheid israelí. Ambas situaciones, de ello se habla en el libro, tienen sus diferencias y sus muchas semejanzas, ¿cuáles son las diferencias de seguimiento y fuerza del BDS a Israel a día de hoy comparadas con el BDS a Sudáfrica en su momento de máximo apogeo? ¿Cuán lejos está una acción de lo que logró la otra?

    A nivel de apoyo internacional estamos desde luego muy lejos todavía, pero también hay que decir que hemos ido mucho más deprisa que en la experiencia de Sudáfrica. En ese caso pasaron veinticinco, treinta años, hasta llegar a un consenso internacional sobre la necesidad de acabar con el apartheid y la importancia del boicot para que eso sucediera. Ahora se cumplen diez años desde que en 2004 se lanzó la campaña BDS, en Ramallah. Su comité de coordinación está en contacto y trabaja de forma fluida con los líderes del boicot sudafricano. El BDS es una campaña que aprende de lo que pasó en Sudáfrica pero que también ve las diferencias y se distancia de la mera copia de modelos de manera acrítica. En Sudáfrica la caída del régimen del apartheid se debió fundamentalmente a una cuestión económica. El apartheid ya no era rentable y, al no serlo, desde dentro de la propia sociedad sudafricana blanca se consideró, llegado un momento, que aquello tenía que acabar. Esta situación no es exactamente igual en el caso de Israel. Sí es muy importante que la sociedad israelí se dé cuenta de que la situación actual no se puede mantener, de que esta política de aniquilación del pueblo palestino y de absorción de todos sus recursos, incluido el territorio, no tiene futuro, no tiene posibilidades, que la población palestina está ahí, que los palestinos no se van a marchar y que la comunidad internacional ya no es como en el año 1948, que pudo ignorar la limpieza étnica de entonces. El fin del apartheid y de la ocupación –y de esto hablan en el libro [el profesor de sociología] Ran Greenstein, que es sudafricano, y [el economista] Shir Hever, que es israelí– no será tanto una cuestión económica como política, no será sólo el ahogo económico el que haga cambiar a los israelíes de dentro sino tal vez algo así como el ahogo identitario, el ahogo, fruto entre otras cosas de la presión internacional, por la imagen en negativo de la historia del Estado de Israel, de lo que quiso ser y del futuro que le aguarda como Estado paria. Hay otro factor también muy importante que distingue el BDS por Palestina del caso del boicot sudafricano, y en el libro hay varias intervenciones en este sentido, con artículos en relación con el movimiento sindical europeo, la lucha altermundista en la India o la industria penitenciaria en Estados Unidos.

    Se trata de la complicidad del BDS con otros movimientos locales de carácter alternativo, movimientos de reivindicación de nuevas políticas y del fin de determinadas prácticas económicas. Eso es algo importantísimo, el carácter interseccional de la lucha del BDS con otras luchas y otras reivindicaciones que se están produciendo ahora mismo en el resto del mundo. Desde mi punto de vista, en buena medida es donde se juega su futuro el BDS. Si se consigue aunar estas luchas y mostrar cómo la batalla por la justicia tiene que ser transversal, que no puede quedarse localizada en un espacio, en una historia, en una causa cerrada, por más que la de Palestina en el año 2014, sino reclamar que la justicia o es universal o no lo es, en palabras de Raji Sourani, eso hará que el BDS siga adelante con más fuerza y que más bien antes que después veamos resultados.

    Estás particularmente involucrada dentro de la vertiente académica del BDS. ¿Cuál es su situación a día de hoy? ¿Qué grado de adhesión ha logrado entre la comunidad universitaria y qué queda por lograr en ese ámbito?

    Nos queda mucho, por supuesto, pero también hemos avanzado bastante deprisa en el último año. A nivel estatal los profesores universitarios de las distintas comunidades autónomas nos organizamos en el año 2011 en la Plataforma Estatal por el Boicot Académico a Israel. Este año en el mes de febrero hemos lanzado una campaña de recogida de firmas en apoyo del manifiesto del BDS Académico y, para nuestra sorpresa, en muy pocas semanas hemos recogido ochocientas firmas de profesores, casi cuatro mil de estudiantes y cien de personal de administración y servicios y, sobre todo, hemos conseguido que poco a poco sea una cuestión que pase a discutirse en los órganos administrativos de las universidades, en los departamentos, las facultades y los sindicatos. Hemos descubierto que el apoyo, cuando se empieza a explicar el sentido del BDS y cuáles son los objetivos, es mucho mayor del que esperábamos. Estamos acabando de perfilar para el día 15 de mayo, el día de la Nakba [conmemoración de la “catástrofe» de la limpieza étnica de Palestina], la presentación de la campaña y de los apoyos que ha recibido a los responsables de política universitaria de las distintas administraciones, así como las actuaciones que solicitamos de ellos, en consonancia lo que he comentado a propósito de la campaña general de boicot académico. Por otra parte, a modo de ejemplo práctico de una reciente actuación de BDS académico, los compañeros de la Universidad de Vic han lanzado la campaña “Complicitats que maten” en la que denuncian el convenio que ha firmado la universidad con el Instituto Technion de Israel, que bajo el paraguas de la cooperación científico-médica encubre el reconocimiento de una institución que colabora directamente al mantenimiento de la ocupación.

    También existe una red de boicot académico coordinada a nivel europeo, la EPACBI, en la que estamos integrados, y al mismo tiempo estamos en estrecho contacto con lo que está pasando en Estados Unidos, pues en el último año el BDS académico se ha extendido allí de una manera impensable. Si en Estados Unidos, donde la presión de los intereses de Israel es fortísima, ha sido posible que la mayor asociación de académica del país, la American Studies Association, haya apoyado el boicot, creemos que en España, donde el movimiento de solidaridad con Palestina tiene un largo recorrido, se puede llegar a conseguir que el boicot sea algo generalizado dentro del mundo universitario. Creo que la universidad será, y así debería ser, uno de los primeros espacios de generalización del BDS.

    Y en esos contactos persona a persona, compañero a compañera, ¿cuáles son los mayores prejuicios a los que se enfrenta la campaña BDS a la hora de sumar compromisos?

    Yo diría que el desconocimiento. No es tanto la animadversión ideológica hacia lo que implica un boicot o las posiciones políticas de cada uno, sino el desconocimiento de la historia de Palestina e Israel por un lado, y el desconocimiento de la legislación internacional por otro; y también el desconocimiento, en general, de la pluralidad y de la vitalidad de la sociedad palestina. Se conocen, para bien o para mal, los estereotipos sobre Israel como representante del pueblo judío, los milagros que se han producido con la fundación del Estado “en una tierra sin gente”, “el desierto que florece”, “la única democracia de Oriente Medio”… Toda esa publicidad, la marca Israel que es muy potente y que no se ha visto contrarrestada por el lado palestino. Por un lado está esta ignorancia. Cuando se rompe con la barrera de la ignorancia, cuando se empieza a entender lo que pasa… sobre todo en el mundo universitario, en que, además, cada uno tiene su especialidad. Lo que decíamos de la transversalidad es fácilmente aplicable a la universidad, pues hay que mostrar que la ocupación y el apartheid no es solamente una cuestión política, histórica o social, sino arquitectónica, agroalimentaria o médica, por poner algunos ejemplos. Si a cada uno se le explica con lo que le resulta más cercano, las barreras empiezan a romperse. Boca a boca, persona a persona, sí, pero vuelvo a decir lo que comentaba al comienzo sobre la lógica del BDS: la política ahora no tiene otra vía, la forma clásica, vertical, ha caducado, ya no sólo en Israel y Palestina, sino un poco en todas partes, como estamos viendo con la crisis a todos los niveles en Europa, por no ir más lejos.

    Scarlett Johansson y su affaire con Oxfam y SodaStream han dado un impulso publicitario quizá más que efectivo al BDS. La administración Netanyahu parece haberse puesto algo nerviosa, incluso recibió una advertencia al respecto de John Kerry. ¿Empieza a inquietar el BDS a la administración israelí? ¿Hay ya un contraataque específico más allá de la rutinaria hasbara [propaganda]?

    Sí, claro que sí. De hecho ya está tramitada en el Parlamento israelí la ley antiboicot que va a convertir en criminal, y se le va a poder perseguir por la vía penal, a cualquier ciudadano que apoye la campaña BDS. Pero si el gobierno israelí no respondiera y no reaccionara, es que no estaría funcionando el BDS. Así que el BDS va por el buen camino. Pero eso también está haciendo que dentro de la propia sociedad israelí empiece a haber personas que se replantean qué es el BDS, que empiezan a considerar que puede ser una estrategia útil para salvar, precisamente por propio interés, Israel como sociedad democrática y Estado de derecho, o que por lo menos pueda serlo. En el libro recogemos un artículo de Gideon Levy, uno de los más importantes periodistas israelíes, en el que públicamente manifiesta su apoyo al BDS y explica cómo lo hace por una cuestión egoísta y de interés como israelí y como judío, por el bien del Estado de Israel. Hay que reconocer el coraje que hay que tener para hacer esto dado el carácter tribal, como él mismo dice, de la sociedad israelí. Apoyar públicamente el BDS supone romper la última frontera y salirse por completo de la tribu. Pero que el gobierno de Israel esté empezando a plantearse políticas concretas, no sólo esta legislativa que hemos mencionado sino también políticas de hasbara específicas contra el BDS con consignas a sus embajadas, significa que el BDS funciona y que es una estrategia adecuada. El propio movimiento creará sus mecanismos de respuesta e irá reaccionando. Está bien que sea así, pues el BDS no es algo estanco, monolítico, el BDS siempre está en marcha.

     

    Carlos Pérez Cruz, músico y periodista. Desde 2001 dirige el programa ‘Club de Jazz’, a su vez sección de ‘Carne Cruda 2.0’ que dirige Javier Gallego en la Cadena SER (antes en RNE3). Colabora con Radio Vitoria (EiTB) y la revista ‘Cuadernos de Jazz’. Desde 2012 mantiene el blog/podcast ‘Todos los caminos están cerrados’, dedicado a los Territorios Ocupados de Palestina.

     

    Fuente: Luz Gómez: “Sin justicia ni legalidad no puede haber solución para Palestina”, Carlos Pérez Cruz, El asombrario & Co., 26/04/2014.

  • Israel prohíbe salir de Gaza a un deportista olímpico palestino

    Israel prohíbe salir de Gaza a un deportista olímpico palestino

    El Tribunal Supremo de Israel ha apoyado la decisión de los militares con objeto de evitar que Nader Masri, gazatí olímpico de 34 años, pueda salir de la Franja de Gaza para participar en una maratón en Cisjordania. Israel ha restringido gravemente la circulación de personas y mercancías dentro y fuera de Gaza desde que el partido islámico Hamás tomó el control de la zona en 2007.

    El fallo del martes acabó con la esperanza del atleta de 34 años, Nader Masri, de participar en el maratón del Viernes Santo en Belén. Israel alega que sólo en casos de tipo humanitario permiten salir a la gente de Gaza.

    En esta foto de archivo del 5 de abril de 2008, Nader Masri se entrena en la Ciudad de Gaza. (AP Photo/Hatem Moussa/File)
    En esta foto de archivo del 5 de abril de 2008, Nader Masri se entrena en la Ciudad de Gaza. (AP Photo/Hatem Moussa/File)

    Ciudad de Gaza, Franja de Gaza (AP) – Israel ha prohibido a 30 corredores, entre ellos un atleta olímpico, que salgan de la Franja de Gaza para participar en un maratón a finales de esta semana, realzando las fuertes restricciones de Israel sobre los viajes dentro y fuera del territorio gobernado por Hamás, según denunciaron funcionarios palestinos el martes.

    En el caso del corredor olímpico, Nader Masri, la prohibición de viajar fue confirmada este martes por el Tribunal Supremo de Israel. Masri, de 34 años, participó en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008.

    Por otra parte, 36 jóvenes músicos pidieron salir de Gaza para un concurso de música de una semana en Cisjordania y Jerusalén Oriental, pero también se les negó el permiso, según los organizadores. Un funcionario de defensa israelí dijo que la decisión final no se había tomado aún. El concurso comienza el miércoles.

    Los casos resaltan las claras restricciones de Israel a Gaza, que según argumentan activistas de derechos humanos equivalen a un castigo colectivo y son a menudo arbitrarias. Alegan que la prohibición de viajar es parte de un intento israelí de cortar los lazos entre Gaza y Cisjordania, territorios que se encuentran en las fronteras opuestas de Israel y son deseados por los palestinos para un futuro estado, junto con el este de Jerusalén.

    Israel y otro vecino de Gaza, Egipto, tienen acceso muy limitado a la Franja desde que el territorio fue tomado por el partido islámico Hamás en 2007. Prácticamente todas las exportaciones de Gaza están prohibidas y los más de 1,7 millones de habitantes de Gaza no pueden viajar al extranjero. Israel considera a Hamás, que ha matado a cientos de israelíes en atentados suicidas y otros, un grupo terrorista.

    El Comité Olímpico palestino dijo que había pedido a Israel los permisos para salir de Gaza, para que los 30 corredores pudieran asistir a la segunda maratón internacional anual en la ciudad cisjordana de Belén el viernes.

    Itidal al-Mugrabi, una funcionaria de alto rango del comité, dijo que todas las solicitudes fueron denegadas el mes pasado. Comentó que el evento de Belén, que también incluirá carreras más cortas, se espera que atraiga a unos 700 corredores procedentes de Europa, además de los atletas locales.

    Después de haber sido denegado el permiso, Masri se puso en contacto con el grupo de derechos humanos israelí Gisha, que apeló a la Corte Suprema de Israel.

    Los jueces dictaminaron el martes que no podían intervenir en las consideraciones políticas del ministro de defensa, pero sugirió a los militares que consideraran más excepciones a la prohibición de viajar.

    (AP Photo/Majed Hamdan)
    Nader Masri muestra la camiseta con la que compitió en Beijing 2008. (AP Photo/Majed Hamdan)

    Masri no podía ocultar su decepción.

    «La prohibición limita sin duda mi posibilidad de competir con campeones de otros lugares», declaró Masri. También comentó que entrena a diario en la calle y tres veces por semana en un gimnasio local.

    Aparentemente, Masri debería haber tenido una buena oportunidad de conseguir el permiso de salida, incluso bajo los estrictos criterios de Israel.

    Tienen permiso de salir de Gaza, al menos en principio, los miembros del equipo olímpico y el equipo de fútbol palestino, de acuerdo con las directrices publicadas en 2011 por la rama militar de Israel que se encarga de la aplicación de políticas hacia Gaza.

    Según esa lista, también se hacen excepciones para los residentes de Gaza que pretendan asistir a eventos en Cisjordania patrocinados por la Autoridad Palestina, el gobierno autonómico del rival político de Hamás, el presidente Mahmoud Abbas.

    El mayor de Guy Inbar, funcionario de defensa israelí, comentó que la petición de Masri fue denegada porque «no cumple con las reglas excepcionales para eventos deportivos».

    Inbar dijo que el maratón de Belén, patrocinado por la Autoridad Palestina «tiene connotaciones políticas», pero no dio más detalles. Inicialmente dijo que otras personas que solicitaron permisos eran personal de apoyo, pero luego dijo que necesitaba comprobar esa información.

    Eitan Diamond, cabeza de Gisha, dijo que subyace a la política de Israel un intento de «crear una división entre Cisjordania y Gaza, para eliminar Gaza de la conciencia de la opinión pública israelí, y así poder deshacerse de ella».

    Israel ocupó Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este en 1967. Se retiró de Gaza en 2005, pero sigue controlando su acceso por tierra, mar y aire.

    Gran parte de la comunidad internacional considera las tierras ocupadas en 1967 como una sola unidad territorial, en contraste con la afirmación de Israel de que Gaza ya no está ocupada.

     

    Fuente: Israel bars Palestinian Olympian from leaving Gaza, Ibrahim Barzak, 8/04/2014.

  • Carmel y Mohammed, la vida en Gaza

    Carmel y Mohammed, la vida en Gaza

    Isabel Pérez, periodista residente en Gaza, creó este vídeo para explicar a las y los niños de un colegio de Zaragoza cómo era la vida en Gaza. A través de la mirada de Carmel y Mohammed, dos niños palestinos de 8 y 10 años que viven en la Franja, recorremos las difíciles situaciones que deben enfrentar cada día debido al bloqueo israelí.
     

    Carmel y Mohammed son dos niños palestinos que viven en la Franja de Gaza. Carmel es una niña de 8 años que vive con su familia en un apartamento en la ciudad de Gaza. Su mamá es argelina y es una de las miles de personas que no pueden salir de la Franja para visitar a su familia debido al bloqueo israelí. Quieren construir una casa en los campos de su familia, al norte de la Franja, pero no pueden porque no entra cemento ni el resto del material de construcción debido al mencionado bloqueo.

    Mohammed es un niño de 10 años que vive con su familia y su abuela en el campo de refugiados de Jabalia. Le gusta mucho la música y siempre pregunta por sus antepasados que vivían en una casa con tierras agrícolas y no eran pobres como ellos son ahora. Es la representación del derecho al retorno de los refugiados palestinos que fueron expulsados en 1948 de sus hogares por los sionistas que hoy continúan construyendo Israel sobre territorio palestino ocupado.

    Este vídeo fue creado, inicialmente, para los niños y niñas del colegio Ferrer de La Llana, en Ejea de los Caballeros. Querían conocer la vida en la Franja de Gaza y ¿qué mejor manera de hacerlo sino dejando que niños de la Franja lo cuenten ante la cámara? Este proyecto se ha realizado gracias a la desinteresada colaboración de PMP, Palestine Media Production, en Gaza, que ha dejado gratuitamente las cámaras y el equipo de edición. Tampoco hubiera sido posible sin los niños, entregados y muy atentos en todo momento durante el rodaje.

    El cese de los derechos de autor para utilizar la canción Huelga en la escuela del gran maestro Marcel Khalife, compositor y músico libanés, ha hecho posible la banda sonora de estos minutos de filme documental. Por favor, no dudéis en compartir el video. En cualquier momento podéis poneros en contacto con la directora a través del email: perezperez[arroba]yahoo.es.

    Sobre la directora

    Isabel Pérez es una periodista que vive y trabaja en la Franja de Gaza desde enero de 2013. La co-dirección corre a cuenta de su compañero, Mussa’ab Bashir, natural de la Franja, periodista y traductor. Isabel trabaja para la cadena de televisión HispanTV y colabora para varios medios como Eldiario.es o Periódico Diagonal. Desde 2007 ha vivido en Oriente Medio, en países como Egipto o Irán. Ha sido profesora de español en diferentes institutos Cervantes. Ha realizado estudios sobre Islam y Mundo Árabe, lengua árabe y persa, así como Periodismo de Paz bajo la batuta del reportero Jake Lynch, del Centro para Estudios de Paz y Conflictos de la Universidad de Sidney, Australia.

    El blog personal de Isabel es gazeitunas.wordpress.com.

  • Una app que promueve el boicot a Israel: el móvil como altavoz de la causa palestina

    Una app que promueve el boicot a Israel: el móvil como altavoz de la causa palestina

    Lucía El Asri para Yorokobu.
    Las nuevas tecnologías se han convertido en una nueva aliada para las reivindicaciones pacíficas del pueblo palestino. La primera sigla de la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) pronto podrá ponerse en práctica desde el móvil gracias a una sencilla aplicación.
    BDS app
    BDS app‘, una aplicación que promueve el boicot a Israel dentro de la campaña BDS.

    «Todas las formas pacíficas de intervención internacional, hasta el momento, han fallado a la hora de convencer a Israel de que cumpla con la legislación humanitaria, respete los derechos humanos fundamentales y termine con la ocupación y opresión del pueblo palestino», explica a esta web Maren Mantovani, integrante de la secretaría del Comité Nacional Palestino de BDS.

    Según ella, esta campaña es una medida necesaria y eficaz para acabar con la «impunidad» de Israel. Quienes apoyan la iniciativa consideran que el Estado tiene la obligación de reconocer el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.

    «En estos momentos solo existen dos alternativas para frenar la ocupación», afirma Sergio Yahni, argentino de origen judío que vive en Israel y codirige el Alternative Information Centre. «Una es la acción no violenta de resistencia popular y la otra es el choque violento». Según Yahni, la BDS es uno de los «pocos elementos no violentos» que quedan para ejercer presión y cambiar la política israelí «que afecta tanto a palestinos como a ciudadanos israelíes».

    La campaña de boicot, desinversiones y sanciones nace en 2005 como una forma de dar respuesta a la falta de atención de la comunidad internacional sobre lo que ocurre en Palestina, relata Javier Díaz Muriana, que trabajó para la BDS desde el terreno. «La legalidad internacional no se aplica a Israel. Así que los palestinos decidieron hacer un llamamiento inspirándose en el ejemplo del pueblo sudafricano contra el apartheid», asegura.

    Con ella, se insta a grandes multinacionales y a gobiernos a dejar de invertir «en un país que no respeta los derechos humanos y que se aprovecha de ello para hacer negocio». También se llama al boicot cultural, económico, deportivo –utilizando especialmente la fuerza del fútbol–, sindical y académico (este último ha llenado titulares tras la adhesión del reconocido científico Stephen Hawking).

    bdsapp04

    El boicot, en un clic

    Quienes estén de acuerdo con la campaña de BDS pronto podrán hacerlo también desde su smartphone a través de la ‘BDS app’. ¿Para qué servirá? La información que existe actualmente sobre la aplicación aún es escasa, pero su objetivo es claro: permitir que cualquier persona, gente común no conectada con la política, pueda contribuir al movimiento de una forma más social. Y favorecer, especialmente, que esa contribución se lleve a cabo por parte de quien consume el producto.

    Contendrá una base de datos con los nombres de las marcas y productos que, a ojos de quienes apoyan la campaña BDS, deberían ser boicoteados. Pero lo más destacado es que vendrá equipada con un escáner para código de barras. Cualquier consumidor podrá pasar el código de barras de los productos que va a adquirir por el lector de su móvil, y, de esta forma, la app identificará rápidamente qué elementos de su lista de la compra están dentro del boicot de BDS.

    Información detallada de las marcas

    bdsapp01bdsapp02La francesa Veolia, la israelí Mekorot –«que es responsable del apartheid de agua de Israel y del robo de este recurso natural a los palestinos»–, Elbit –empresa armamentística israelí y símbolo de la construcción del muro– o SodaStream y Ahava o Premier –ambas localizadas en las colonias–, estarán recogidas y catalogadas dentro de la aplicación, según Marem Mantovani. Quien no conozca los motivos solo tendrá que repasar la documentación recogida en la app, lo que favorecerá la creación de un espacio donde conversar e involucrar al público en el debate sobre la situación en Palestina.

    Ilan Pappé, activista y pensador israelí de reconocido prestigio internacional, comenta a esta web que una aplicación como esta puede ser muy útil para Palestina. «Creo que es muy importante contar lo que está ocurriendo a través de este tipo de mecanismos. Al igual que utilizando internet, Youtube, Twitter o Facebook», concluye.

    ¿Una aplicación efectiva?

    Sete Ruiz, miembro de BDS en Madrid, cree que una aplicación de este tipo puede ayudar a que la campaña llegue a más gente. «Yo me la instalaré en cuanto salga, aunque solo sea por hacer una valoración», asegura. Su efectividad, considera, dependerá de la visión que tenga la gente sobre la propia campaña y el trabajo que realizan sus promotores.

    Javier Díaz Muriana advierte de que este tipo de herramientas no son «un fin en sí mismas, sino un medio para alcanzar algo», pero afirma que una sencilla aplicación como esta «siempre te recuerda que está pasando algo al otro lado del mundo, y que la estrategia definida para ayudar al pueblo palestino es el boicot». «Tenerlo en el móvil puede facilitar la interiorización del mensaje», añade.

    Incluso puede servir ya no solo para reducir el apoyo a este tipo de compañías, sino también para «construir una cultura global de resistencia y solidaridad». Al menos esa es la opinión de Joe Catron, reconocido activista americano de BDS que reside en Gaza. «La ‘BDS app’ difundirá la esencia de la campaña como un sentimiento popular y como una estrategia económica», añade.

    BDS, imposible sin tecnología

    Marem Mantovani lo tiene claro: «el nuevo movimiento de solidaridad con Palestina, que se reformó con la segunda intifada, es impensable sin tecnología». Y esa tecnología va desde la comunicación habitual entre activistas de distintos continentes hasta los mecanismos de difusión. Catron considera que una aplicación para hacer el boicot, «así como los actuales modos de comunicación online como Facebook y Twittter, ayudan a los activistas y defensores de una causa a mantenerse informados, así como a estar en contacto e inspirados».

    Tanto si el boicot se hace de una forma tradicional, como si se ayuda de elementos tecnológicos para intentar ser más efectivo y llegar a más gente, la campaña habrá cumplido su objetivo cuando se consiga poner «fin a la colonización, se desmantele el muro, se reintegren en los territorios a los palestinos del 48 y se tenga en cuenta el derecho de los refugiados al retorno», sentencia Díaz Muriana.

    Díaz Muriana explica que buena parte del camino ya está andado. A su juicio, el éxito de esta campaña en tan poco tiempo es mucho mayor que el que se consiguió en Sudáfrica. «Hace diez años este trabajo era muy incipiente, se entendía como una suerte de amenaza cuyo funcionamiento la gente no entendía y, sin embargo, el tema del boicot va a ser discutido dentro de pocos días en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU», añade Sergio Yahni.

    Según Yahni, internet ha servido para acelerar drásticamente el desarrollo de la iniciativa. Un buen ejemplo lo tuvimos hace apenas unas semanas con el boicot contra la actriz Scarlett Johansson, que protagonizó un polémico anuncio de la empresa SodaStream, duramente criticado por activistas propalestinos. En este caso, la presión de la campaña BDS a través de internet favoreció que la actriz abandonara, por «diferencias de opinión», su labor en la ONG Oxfam.

    ¿Será útil la ‘BDS app’?, se pregunta Yahni. «Cuando salga a la luz ya probaremos si realmente sirve o no a los objetivos de la BDS». Ahora sólo les resta esperar.

     

    Fuente: Una app que promueve el boicot a Israel: el móvil como altavoz de la causa palestina, 4/4/2014, Yorokobu.

  • Pide a Bill Gates que retire su capital de G4S, por los y las presas políticas palestinas

    Pide a Bill Gates que retire su capital de G4S, por los y las presas políticas palestinas

    En la actualidad hay más de 5.000 presos y presas políticas palestinas (incluyendo 183 menores) en cárceles israelíes. La empresa británica de seguridad G4S provee equipos y servicios al sistema de prisiones israelí, que viola la Cuarta Convención de Ginebra al transferir prisioneros al territorio del ocupante. ¡Firma la petición de Addameer y pide a Bill Gates que desinvierta de la tortura israelí a palestinos y palestinas!
    Bill Gates
    «Apoyamos proyectos de desarrollo a lo largo de todo el mundo. Los subvencionamos invirtiendo en tortura infantil».
    Petición a la Fundación Bill y Melinda Gates para desinvertir de G4S.

    Ramala ocupada, 3 de abril, 2014 – La Asociación Addameer y el Comité Nacional Palestino de BDS piden a todos los activistas y a las personas de conciencia que organicen acciones para el Día de los prisioneros palestinos el próximo 17 de abril, para manifestar nuestra solidaridad con los presos políticos palestinos.

    La Fundación Bill y Melinda Gates, la fundación caritativa más grande del mundo, posee acciones por valor de más de 170 millones de dólares en G4S, la empresa de seguridad que opera en las cárceles israelíes. ¡Únete a nosotros en esta petición para que vendan sus acciones!

    Más de 5.000 palestinos y palestinas se encuentran actualmente en las cárceles israelíes, entre ellas 183 menores y 175 personas en detención administrativa; un régimen de detención sin juicio que permite a Israel encarcelar a los palestinos bajo pruebas secretas y de forma indefinida.

    Cada año, el ejército israelí detiene a miles de palestinos con el fin de quebrar la resistencia a la ocupación y las políticas de apartheid. Entre ellos cientos de niños y niñas de apenas 12 años. En muchos casos, los menores palestinos son torturados, maltratados​​, puestos en confinamiento y obligados a firmar una confesión en hebreo, una lengua que la mayoría no habla. Cada año, aproximadamente 1.000 niños y niñas palestinas son condenadas por tribunales militares israelíes.

    Las redadas nocturnas son la forma de arresto más común por la que los soldados israelíes saquean la casa, destruyen las propiedades y agreden físicamente a los miembros de la familia. La persona detenida es seguidamente esposada y con los ojos vendados metida en un furgón militar donde continuará sufriendo palizas, insultos y humillaciones.

    Bajo la ley militar israelí, los palestinos pueden ser interrogados durante 90 días y el acceso a un abogado se les puede negar durante los primeros 60 días. Desde 1967, 73 palestinos han muerto durante los interrogatorios israelíes, el último ha sido Arafat Jaradat, torturado hasta la muerte durante un interrogatorio supervisado por G4S en febrero de 2013.

    Os exhortamos a todos a participar en las actividades del Día de los prisioneros palestinos el 17 de abril para mostrar nuestra solidaridad con la lucha de los presos políticos palestinos.

    Paremos G4S – ¡Pide a Bill Gates que retire su capital ahora!

     

    Hace 2 años, la víspera de la huelga de hambre masiva emprendida por más de 2.000 presos políticos palestinos, Addameer y otras organizaciones palestinas pidieron una campaña contra G4S, la empresa británica que provee de servicios y equipos de seguridad a las cárceles israelíes.

    Para ilustrar el rápido crecimiento del movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), las campañas contra G4S están en curso en más de una docena de países. Universidades, bancos, organizaciones benéficas y sindicatos de todo el mundo han cancelado sus contratos con G4S debido a su función en el atroz sistema penitenciario israelí, costándole millones de dólares. Notando la presión, G4S ha intentado hacer declaraciones distanciándose del sistema de prisiones israelí.

    La Fundación Bill y Melinda Gates, la fundación benéfica más grande del mundo, posee acciones por valor de más de 170 millones de dólares en G4S. La fundación Gates dice estar «guiada por la creencia de que cada vida tiene el mismo valor» y utiliza estas inversiones para financiar proyectos que «ayuden a las personas a llevar una vida saludable y productiva». Pero con estas acciones en G4S, la Fundación Gates avala y financia la tortura y las detenciones masivas practicadas por Israel.

    En este día de lucha de los presos políticos palestinos, únete a Addameer para presionar a la Fundación Gates a retirarse de G4S.

    ¡Actúa!

    • Firma y comparte la petición pidiendo a la Fundación Gates que retire su capital de G4S.
    • Comparte este llamamiento y el enlace de la petición a través de la etiqueta #StopG4S.
    • Comparte las imágenes de nuestro Facebook pidiendo a la Fundación Bill Gates que se retire de G4S.
    • Organiza acciones contra G4S o la Fundación Gates en tu ciudad.
    • Organiza actos de solidaridad con los presos políticos palestinos.

    Envía un correo a info@addameer.ps para informar de todas las actividades.

    Publicado por:

    Addameer, Asociación de Derechos Humanos y Defensa de los Presos, Palestina
    Comité Nacional Palestino de BDS, Palestina

    Firmado por:

    Abu Jihad Center for Prisoners Movement, Palestine
    Al-Dameer Association for Human Rights, Palestine
    Badil Resource Center for Palestinian Residency & Refugee Rights, Palestine
    Center for Defense of Liberties and Civil Rights «Hurryyat», Palestine
    The Civic Coalition for Palestinian Rights in Jerusalem (Representing 25 member organizations), Palestine
    Defence for Children International – Palestine Section, Palestine
    Jerusalem Legal Aid and Human Rights Center, Palestine
    National & Islamic Parties in Ramallah & Al-Bireh, Palestine
    Palestine Farmers Union, Palestine
    Palestinian Grassroots Anti-Apartheid Wall Campaign «Stop The Wall», Palestine
    Palestine National Institute for NGOs (Representing 420 organizations), Palestine
    Palestinian Non-Governmental Organizations Network (representing over 135 member organizations), Palestine
    Ramallah Center for Human Rights Studies, Palestine
    The Palestinian General Union of Charitable Societies (Representing 500 organizations), Palestine
    Treatment & Rehabilitation Center for Victims of Torture (TRC), Palestine
    The Civic Coalition for Palestinian Rights in Jerusalem, Palestine
    Palestinian Non-Governmental Organizations Network, Palestine
    The Palestinian General Union of Charitable Societies, Palestine
    Palestine National Institute for NGOs, Palestine
    International Solidarity Movement, Palestine
    International Women’s Peace Service, Palestine
    Palestine Human Rights Campaign, Aotearoa-New Zealand
    Federation of Palestinian-Argentinian Entities, Argentina
    Artists Against Apartheid AU, Australia
    Australian Friends of Palestine Association, Australia
    Australians for Palestine, Australia
    Friends of Palestine (Western Australia), Australia
    Just Peace Queensland, Australia
    Justice for Palestine Brisbane, Australia
    Justice for Palestine Matters, Australia
    Women for Palestine, Australia
    Women in Black, Austria
    Association Belgo-Palestinienne, Belgium
    ECCP – European Coordination of Committees and Associations for Palestine, Belgium
    Palestina Solidariteit, Belgium
    Ciranda Internacional da Comunicação Compartilhada, Brazil
    Frente de defesa do Povo Palestino, Brazil
    Boycott Israeli Apartheid Campaign, Canada
    Coalition Against Israeli Apartheid (CAIA), Canada
    Palestine House in Mississauga, Canada
    Samidoun Palestinian Prisoner Solidarity Network, Canada
    Comité Chileno de Solidaridad con Palestina, Chile
    BDS Colombia, Colombia
    Finnish-Arab Friendship Society, Finland
    AFPS, France
    Campagne BDS France, France
    CCIPPP, France
    Collectif Judéo Arabe et Citoyen pour la Palestine, France
    Stop Apartheid Toulouse, France
    UJFP, France
    BDS Berlin, Germany
    InCACBI, India
    Ireland-Palestine Solidarity Campaign, Ireland
    Boycott! Supporting the Palestinian BDS Call from Within, Israel
    Associazione Senza Paura Genova, Italy
    BDS Italia, Italy
    Fellesutvalget fr Palestina, Norway
    Polish Palestine Solidarity Campaign, Poland
    Comité de Solidariedade com a Palestina, Portugal
    Scottish Friends of Palestine, Scotland
    Scottish Palestine Solidarity Campaign, Scotland
    BDS Slovenija, Slovenija
    BDS South Africa, South Africa
    BDS Madrid, Spain
    BDS Switzerland, Switzerland
    Breed Platform Palestina, The Netherlands
    Diensten en Onderzoekcentrum Palestina (docP), The Netherlands
    Netherlands Palestine Committee, The Netherlands
    Palestina Komitee Rotterdam, The Netherlands
    WILPF Nederland, The Netherlands
    Brighton & Hove Palestine Solidarity Campaign, UK
    Football Against Apartheid, UK
    Friends of Al-Aqsa, UK
    ICAHD UK, UK
    Inminds, UK
    Jews for Boycotting Israeli Goods, UK
    Jews for Justice for Palestinians, UK
    Liverpool Friends of Palestine, UK
    London BDS Group, UK
    London Palestine Action, UK
    Palestine Solidarity Campaign, UK
    Stop G4S, UK
    Trade Union Friends of Palestine, UK
    Waltham Forest Palestine Solidarity Campaign, UK
    War on Want, UK
    Watford Friends of Salfeet – Palestine, UK
    US Campaign to End the Israeli Occupation, US
    14 Friends of Palestine, Marin, US
    Adalah-NY: The New York Campaign for the Boycott of Israel, US
    Al-Nakba Awareness Project, US
    Bay Area Women in Black, US
    Bryn Mawr Peace Coalition, US
    Chico Palestine Action Group, US
    Citizens for Palestinian Self Determination, US
    Committee for Palestinian Rights (Howard County, MD), US
    Culture and Conflict Forum, US
    Episcopal Peace Fellowship Palestine Israel Network, US
    Delaware Neighbors Against The Occupation, US
    Friends of Palestine Wisconsin, US
    Jewish Voice for Peace – SF Bay Area chapter, US
    Justice First Foundation, US
    Lutherans for Justice in the Holy Landf, US
    Madison-Rafah Sister City Project, US
    Methodist Federation for Social Action, US
    Minnesota Break the Bonds Campaign, US
    NH Veterans for Peace, US
    Northwest BDS Coalition, US
    Palestine Solidarity Group – Chicago, US
    Palestinian Christian Alliance for Peace, US
    Racine Coalition for Peace and Justice c, US
    Students United for Palestinian Equal Rights, University of Washington, US
    The Rachel Corrie Foundation, US
    Tiffin Area Pax Christi, US
    Unitarian Universalists for Justice in the Middle East, US
    United Methodist Task Force on Peace with Justice in Palestine/Israel of Upper New York Conference, US
    United Methodists’ Holy Land Task Force, US
    US Peace Council, US
    Vancouver for Peace, US
    Vermonters for a Just Peace in Palestine/Israel, US
    WI Middle East Lobby Group, US
    WILPF Boulder, US
    Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP – BDS), Spanish State

     

    Traducción: María M. para la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP – BDS).

  • 30 de marzo: Día de la Tierra Palestina

    30 de marzo: Día de la Tierra Palestina

    Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP-BDS).
    Día de la Tierra Palestina 2014. RESCOP-BDS.
    Día de la Tierra Palestina 2014. RESCOP-BDS.

    El 30 de marzo de 1976, la sociedad palestina convocó una huelga general en protesta por el continuo robo de sus tierras por Israel. El Ejército sionista asesinó a siete jóvenes palestinos con «ciudadanía israelí» que se manifestaban para detener la confiscación de 21.000 dunums (2.100 hectáreas) de tierras palestinas por Israel con el fin de construir colonias para judíos y un campo de entrenamiento militar. Desde entonces, cada 30 de marzo se conmemora la lucha del pueblo palestino plantando un olivo en señal de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino sobre la Tierra Palestina y el derecho al retorno.

    El proceso de colonización y limpieza étnica de la Tierra Palestina no ha cesado desde entonces. 37 años después, Israel ha expandido sus colonias ilegales a todos los territorios palestinos ocupados, utilizando para ello todo tipo de infraestructuras militares y civiles, como el horrendo Muro del Apartheid, las colonias ilegales y las leyes racistas. Ha privado de acceso a sus tierras y obligado a abandonar sus casas a decenas de miles de familias palestinas, incluyendo en Jerusalén Este.

    En Israel, los palestinos y palestinas con ciudadanía israelí son discriminados. No han podido retornar a sus pueblos y muchos de ellos aún viven en pueblos no reconocidos sin servicios públicos de ningún tipo. Las familias beduinas son hostigadas y desplazadas a la fuerza. Todas estas prácticas contravienen la legislación internacional y los Derechos Humanos y han sido condenadas por Naciones Unidas.

    En el Día de la Tierra Palestina, la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP-BDS) y las 40 ONG, comités de solidaridad y grupos BDS que la componen, queremos:

    RECORDAR que aunque no sean noticia en los medios de comunicación, la colonización de Palestina, las demoliciones de casas e infraestructuras, la usurpación de tierras y el pillaje de recursos palestinos, no han cesado ni disminuido desde el inicio de las supuestas negociaciones de paz lideradas por Estados Unidos, que han demostrado tener un impacto nulo en las políticas de ocupación y Apartheid israelíes. De la misma manera, Israel sigue cometiendo violaciones de derechos humanos contra el pueblo palestino: asesinatos, detenciones arbitrarias, torturas y un largo etcétera.

    DEMANDAR a los gobiernos central, autonómicos y locales, y a sus parlamentos que tomen todas las medidas a su alcance para sancionar a Israel por sus crímenes y su vulneración del Derecho Humanitario Internacional, parando la eliminación de la jurisdicción universal contenida en la reforma del Código Penal, prohibiendo el acceso de los productos de los asentamientos ilegales a nuestros territorios, y cesando todo tipo de comercio de armas y cooperación policial y militar con Israel.

    LLAMAR a la ciudadanía, movimientos y organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos, artistas, personal académico, y tejido empresarial y a las personas que trabajan en el sector agrícola, que se adhieran a la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel.

    INSTAR a ADIF y otras empresas comercializadoras que cierren los puestos de cosméticos Premier en las estaciones de Atocha y Sants así como en los mercados y centros comerciales. Son productos fabricados ilegalmente en territorio palestino por una empresa israelí que los etiqueta como fabricados en Israel engañando así a los consumidores y consumidoras del Estado español.

    ¡Apoya la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel!
    ¡No a la ocupación del territorio palestino! ¡No a la complicidad con el colonialismo y el Apartheid israelíes! ¡Por el fin de las colonias! ¡Por el derecho al retorno de todos y todas las refugiadas palestinas!

     

    Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP-BDS). Consulta las actividades en diversas ciudades su página web.

  • Pide a The Rolling Stones que cancelen su concierto en el apartheid israelí

    Pide a The Rolling Stones que cancelen su concierto en el apartheid israelí

    ¿Por qué aceptar actuar en un estado que está tan profundamente involucrado en crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos? Firma la petición para que The Rolling Stones cancelen su concierto en Israel en solidaridad con el pueblo palestino, como ya hicieron en 2007.
    Petición a The Rolling Stones.
    Petición a The Rolling Stones para que cancelen su concierto en el apartheid israelí.

    The Rolling Stones: Por favor, ¡cancelad vuestro concierto y boicotead el apartheid israelí!

    Los firmantes de esta petición os escriben para pediros que os abstengáis y no actuéis para el apartheid israelí y, de esta manera, no sirváis de aval a las permanentes violaciones del derecho internacional y los derechos humanos contra el pueblo palestino. Esperamos que, al igual que en el año 2007, escuchéis está petición en favor de la justicia.

    ¿Por qué aceptar actuar en un país que está tan profundamente involucrado en crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos? Actualmente tocar en Israel es moralmente equivalente a hacerlo en la Sudáfrica del apartheid. Todos recordamos cómo, los músicos de los Rolling Stones, tuvieron un papel destacado en la aplicación de un boicot cultural a la Sudáfrica del apartheid en la década de 1980, participando en la grabación de la canción atemporal, Sun City, que tuvo una influencia singular en el aumento de la conciencia pública sobre el apartheid y sus injusticias.

    Hoy en día, grupos de la sociedad civil palestina están pidiendo a artistas, en muchos casos con éxito, que rechacen actuar en Tel Aviv, de la misma manera que los activistas sudafricanos pidieron a artistas a boicotear Sun City. En el fondo, lo que os pedimos entre todos/as, es tan sencillo como absteneros de cruzar el piquete de la huelga convocada por la sociedad civil palestina, apoyada por organizaciones internacionales y, cada vez más, por población israelí progresista en contra de la ocupación.

    Para más información: Rolling Stones: Boycott Apartheid, again!, Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI)
    Email: pacbi@pacbi.org.

    ¡Firma la petición!

  • Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes

    Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes

    Un libro sobre la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra la política de ocupación ilegal de territorios y el apartheid de la población palestina ejercidos por los gobiernos del Estado israelí. Una campaña cívica de alcance mundial que, al igual que la llevada a cabo contra el apartheid sudafricano, se propone acabar con las desastrosas políticas contrarias a los derechos humanos fundamentales de los sucesivos gobiernos israelíes con la complicidad de las grandes potencias.

    En edición de Luz Gómez, con la participación, por orden alfabético de Frank Barat, Omar Barghouti, Ramzy Baroud, John Berger, Judith Butler, Angela Davis, Richard Falk, Daniel Gil, Luz Gómez, Héctor Grad, Ran Greenstein, Aitor Hernández, Stéphane Hessel, Shir Hever, Ayesha Kidwai, Naomi Klein, Gideon Levy, Ken Loach, Haneen Maikey, José Luis Moragues, Ilan Pappé, Prabir Purkayastha, Raji Sourani, Magali Thill, Desmond Tutu, Alice Walker, Roger Waters y Slavoj Žižek.

    Presentación de Luz Gómez (editora)

    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes.
    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes, editado por Luz Gómez. Colección Disenso.

    El llamamiento de la sociedad palestina al Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel (2005) se halla en un punto de inflexión. A la vez que la ocupación y el apartheid se han ido agudizando en estos años, se ha consolidado la campaña internacional para presionar a Israel a través del boicot económico, académico y cultural. La Operación Plomo Fundido contra Gaza del invierno de 2008-2009 y la parálisis de la Autoridad Nacional Palestina han hecho posible el cambio de mentalidad en la solidaridad con Palestina. La sociedad civil internacional ha respondido al llamamiento palestino. El BDS se ha convertido en un instrumento eficaz de movilización social y presión política contra la permisividad de los Gobiernos con la ocupación y el apartheid israelíes. El avance del BDS supone la recuperación de una forma de entender la política y la solidaridad ya practicada contra el apartheid de Sudáfrica, pero arrinconada con el triunfo voraz del neoliberalismo en los últimos veinticinco años.

    Lejos de avanzar en una solución que dé respuesta a los derechos de los palestinos reconocidos por Naciones Unidas, Israel ha seguido incumpliendo de forma sistemática todas sus obligaciones como potencia ocupante y como Estado de derecho para todos sus ciudadanos, incluidos los israelíes no judíos. El desprecio a las resoluciones de la ONU ha llegado al punto de que han dejado de ser la referencia en las llamadas «conversaciones de paz». Más colonias, más apartheid, más represión y violencia viene siendo la respuesta israelí a todo intento negociador. A esta realidad oficial se opone la petición de justicia y dignidad, objetivo del movimiento BDS. Sus medios, sean el boicot, las desinversiones económicas o las sanciones internacionales, no son un fin en sí mismos, sino que su verdadero fin es que se acabe el BDS: si el BDS triunfa, está condenado a desaparecer.

    No ha llegado aún ese momento, pero sí está claro que ya no hay marcha atrás. Hace diez años la comunidad universitaria occidental acogió con cierta condescendencia el llamamiento al boicot académico de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI), pero a finales de 2013 varios sindicatos universitarios y asociaciones científicas, incluida la poderosa American Studies Association, han dado su apoyo expreso al BDS. Hace cinco años, antes de la guerra de Gaza, ninguna caja de ahorros, y menos aún holandesa, hubiera pensado en retirar sus inversiones en los bancos israelíes por operar indistintamente en Israel y los territorios ocupados; PGGM lo ha hecho en 2013 invocando su «responsabilidad social». Hace tan solo dos años era inimaginable que Alemania, como anunció su Gobierno en enero de 2014, bloqueara su financiación a instituciones y empresas ubicadas en las colonias de Cisjordania y Jerusalén Oriental. Es más, hace apenas un año el boicot era un tema tabú en los grandes medios de comunicación occidentales. El affaire Scarlett Johansson/Oxfam, denunciado masivamente en las redes sociales, ha acabado arrastrando a la prensa y la televisión al debate, y ha popularizado el BDS. Hasta el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, ha avisado a Israel de que el boicot será imparable si no se presta al acuerdo en la enésima ronda de negociaciones de paz.

    Este libro presenta colaboraciones que reflejan, desde distintas perspectivas, las «formas de desposesión polivalentes» de la ocupación israelí de Palestina. Nuestra pretensión ha sido no solo contar la historia, el sentido y las prácticas del movimiento BDS, sino mostrar además el carácter transversal de la lucha por la justicia en Palestina, que el BDS vehicula. Es un libro con análisis, reflexiones y testimonios de autores palestinos e israelíes, pero también europeos, norteamericanos, sudafricanos e indios, y ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de todos ellos. Algunas contribuciones han aparecido con anterioridad en publicaciones digitales o en otras lenguas, como se recoge en el apartado de créditos.

    Distintas personas han contribuido de un modo u otro a este proyecto. No podemos dejar de mencionar a Jorge Gimeno, que vio su necesidad cuando nada parecía hacerlo viable, e insistió en ella. Y, sobre todo, a los compañeros de Autónom@s por Palestina, el grupo BDS de la Universidad Autónoma de Madrid, que tiene la suerte de contar entre sus miembros con Héctor Grad, Laura Galián y Fernando García Burillo. Sin todos ellos el libro no hubiera salido adelante.

    La lucha contra el racismo y la segregación no conoce fronteras ni excepciones históricas. La justicia, como dice siempre Raji Sourani, o es universal o no existe. Para recordarlo y que se cumpla en Palestina, el BDS está en marcha.

    Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes
    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes. Colección Disenso, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.

     

    Fuente y más información: Colección Disenso, de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.
    Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP).

    Mira el índice del libro en pdf.

  • El sindicato de estudiantes de la UWE en Inglaterra apoya el boicot

    El sindicato de estudiantes de la UWE en Inglaterra apoya el boicot

    Votacion en UWESU
    Votación del UWESU.

    Más de mil estudiantes de la Universidad del Oeste de Inglaterra, UWE según sus siglas en ingles, ratificaron la decisión del sindicato de estudiantes de boicotear productos israelíes y unirse a la campaña de boicot, desinversiones y sanciones el 15 de marzo.

    La decisión fue tomada en un referéndum después de que el sindicato de estudiantes de la UWE adoptó el 21 de noviembre una moción propuesta por los miembros de la Sociedad Palestina Libre, que comprometió al sindicato a apoyar la campaña BDS, como forma de “estrategia que permita a las personas de conciencia jugar un papel eficaz en la lucha palestina por la justicia”.

    La moción fue aprobada el noviembre pasado con 84 miembros del sindicato a favor y 80 en contra. No obstante, el sindicato llamo a ratificar la votación en un referéndum ya que más de 200 miembros de éste lo pidieron y dado el poco margen de diferencia en la votación. El referéndum se convoco con el fin de obtener una idea más amplia y más exacta de cómo los estudiantes UWE se sienten acerca de este tema.

    El referéndum pidió a los miembros del sindicato votar la pregunta: “¿Desea usted que el sindicato de estudiantes de la UWE prohíba la venta de productos producidos/cultivados en Israel o los asentamientos ilegales en Cisjordania en la totalidad de su tiendas y bares y que este se una a la campaña de boicot, desinversiones y sanciones (BDS)? “

    650 miembros del sindicato respondieron esta pregunta positivamente mientras que 429 miembros se opusieron. 72 estudiantes se abstuvieron.

     

    Fuente: El sindicato de estudiantes de la UWE en Inglaterra apoya el boicot, blog de Sergio Yahni, 20/03/2014.

  • El movimiento del boicot se expande hacia el Sur

    El movimiento del boicot se expande hacia el Sur

    La firma israelí Mekorot pierde un contrato de 170 millones de dólares en Argentina tras una campaña señalando su papel en el ‘apartheid del agua’ al que Israel somete al pueblo palestino.
    Latuff
    —¿Así que quieres mi agua? ¿Qué experiencia tienes en este campo?
    —¡Este es nuestro mejor éxito!
    Caricatura de Carlos Latuff.

    – Pérdida de contrato en La Plata tiene lugar después de boicot similar por la firma holandesa Vitens.
    – Firmas europeas de construcción y fondos de pensión abandonan Israel.
    – Uniones estudiantiles y juveniles siguen aumentando su apoyo a BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel).
    – YWCA-YMCA en Noruega adoptan BDS.

    En el último éxito del creciente movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, autoridades en la Provincia de Buenos Aires han suspendido un propuesto acuerdo por 170 millones de dólares por una planta de tratamiento de agua con la firma estatal israelí Mekorot. La decisión tuvo lugar después de una campaña de sindicatos y grupos por los derechos humanos locales que conectaron el papel de Mekorot en el robo por Israel de recursos acuáticos palestinos con evidencia de que el proyecto no correspondía a las normas y necesidades argentinas.

    Activistas argumentaron que Mekorot estaba tratando de exportar las políticas discriminatorias que ha desarrollado contra el pueblo palestino en su país.

    Esta victoria contradice en gran parte las afirmaciones israelíes, expresadas últimamente durante el discurso de Netanyahu ante AIPAC, de que el sur del globo, ansioso de obtener tecnología israelí, representa mercados crecientes sin competencia.

    Mekorot se apropia ilegalmente de agua palestina, desviándola a colonias ilegales y ciudades israelíes, e impone severos obstáculos al acceso de los palestinos a su propia agua. Amnistía Internacional ha acusado a Israel de privar a palestinos de su acceso al agua “como un medio de expulsión”. Un informe parlamentario francés acusó a Israel de imponer un sistema de “apartheid del agua” en el territorio palestino ocupado.

    El gobierno provincial de Buenos Aires aprobó un trato para un proyecto de agua potable con un consorcio dirigido por Mekorot después de una visita por el gobernador del Estado Daniel Scioli en 2011, pero protestas y presión pública han persuadido a las autoridades locales a suspender el proyecto.

    La gran compañía holandesa de potabilización de agua Vitens suspendió un acuerdo de cooperación con Mekorot porque la relación viola su “compromiso con el derecho internacional” en un anuncio ampliamente difundido en diciembre.

    “Después de investigar concluimos que Mekorot vino a Argentina con la intención de repetir lo que están haciendo en Palestina. El agua es un derecho para todos y ninguna compañía debe poder suministrar agua de manera discriminatoria”, dijo Adolfo, ingeniero y representante del sindicato CTA/ ATE Hidráulica en Buenos Aires que hizo campaña contra la planta de Mekorot.

    “Nos solidarizamos con la lucha palestina por la justicia, la liberación y el retorno y ganamos una batalla no solo contra los crímenes israelíes contra el pueblo palestino sino también por el derecho al agua aquí en Argentina”, dijo Tilda Rabi, presidente de la Federación de Organizaciones Palestino-Argentinas.

    Los activistas piensan que la decisión fue tomada en diciembre de 2013 pero solo pudieron verificar la noticia el 7 de marzo.

    Friends of the Earth Palestina y una serie de participantes en BDS llaman a una semana de acción contra Mekorot durante la última semana de marzo.

    Los activistas consideran la decisión en Buenos Aires como la última señal de que el movimiento por BDS está aislando crecientemente a Israel y tiene serios impactos económicos en su régimen de ocupación, colonialismo y apartheid.

    El jueves, estudiantes en la Universidad Nacional de Galway en Irlanda votaron para apoyar BDS en una votación en todo el campus, después de un éxito en un referendo semejante para activistas de BDS en la Universidad de Windsor en Canadá. Uniones de estudiantes nacionales y locales en toda Europa y Norteamérica han votado ahora por apoyar medidas relacionados con BDS.

    Informes en los medios israelíes atribuyeron a temores de boicot el retiro de dos importantes firmas de construcción de la licitación para construir puertos en Israel, y una tercera firma solo aceptó continuar con planes similares después de que se le permitió que presentara una oferta bajo un nombre diferente.

    El mes pasado se supo que el fondo estatal de pensión de Luxemburgo ha excluido a nueve bancos y firmas israelíes por su papel en colonias ilegales israelíes, después de decisiones similares en los últimos meses por fondos públicos de pensión en Noruega y Holanda y de Danske Bank, el mayor banco de Dinamarca.

    Una reciente conferencia de solidaridad organizada por miembros sudafricanos del parlamento y grupos de la sociedad civil emitió la Declaración de Ciudad del Cabo apoyando a BDS y acusando a Israel del crimen de apartheid.

    La filial noruega del movimiento YMCA-YWCA anunció recientemente su apoyo a un boicot económico de Israel.

    “Los intentos de Israel de calumniar al movimiento de BDS están fracasando; Israel está siendo crecientemente aislado a medida que gente de conciencia en todo el mundo actúa para apoyar los derechos palestinos, y que inversionistas se dan cuenta de que hay serios riesgos económicos y reputacionales asociados con la realización de negocios con Israel”, dijo Zaid Shuaibi, portavoz del Comité Nacional Palestino de BDS, la mayor coalición de la sociedad civil palestina que dirige el movimiento global de BDS.

    “El boicot se está convirtiendo en una manera cada vez más poderosa para que gente de a pie apoye a los palestinos en su lucha por terminar la ocupación y las políticas de apartheid de Israel y por el derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus casas”, agregó.

     

    Fuente: $170m Argentina loss for Israeli water firm Mekorot as BDS spreads southward, Comité Nacional Palestino de BDS, 14/03/2014.
    Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

  • La Red Europea de Sindicatos Alternativos y de Base se adhiere al BDS

    La Red Europea de Sindicatos Alternativos y de Base se adhiere al BDS

    La Red europea de los sindicatos alternativos y de base, en la que se encuentra CGT (Confederación General del Trabajo), Confederación Intersindical, IAC (Intersindical Alternativa de Catalunya) o SO (Solidaridad Obrera), han firmado una declaración por la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel hasta que acate el Derecho Internacional y respete los Derechos Humanos.
    Descarga la declaración en pdf.

    Apoyamos el llamado de la sociedad civil palestina: Boicot, Sanciones, Desinversiones, hasta que Israel acate el Derecho internacional y los principios universales de los Derechos humanos.

    A pesar de la opinión emitida por la Corte Internacional de Justicia que, hace ya 10 años, juzgó ilegal el muro construido por Israel en territorio palestino ocupado, Israel siguió la construcción del muro colonial en total desprecio a la decisión de la Corte. Después de 47 años de ocupación de Cisjordania palestina (inclusive Jerusalén Este), de la Franja de Gaza y de los Altos del Golán sirios, Israel sigue aumentando sus colonias. Anexó Jerusalén-Este Ocupado, los Altos del Golán y grandes partes de Cisjordania con la ayuda del Muro. Después de 66 años, durante los cuales el Estado de Israel se fue estableciendo en una tierra étnicamente limpiada de sus habitantes palestinos/as, una mayoría de palestinos/as son refugiados/as, gran parte apátridas. Por otro lado, el sistema de discriminación racial contra sus propios/as ciudadanos/as árabes palestinos, tras el cual se atrincheró, sigue intacto.

    Desde 1948, centenas de resoluciones de la ONU han condenado las políticas coloniales y discriminatorias de Israel como ilegales y han llamado a remedios inmediatos, proporcionados y eficaces. Hasta ahora, todas las formas de intervención internacional y de tentativas de paz no han convencido o forzado a Israel a respetar los Derechos Humanos fundamentales y acabar con su ocupación y su opresión al pueblo palestino. En 2005, los/as representantes de la Sociedad civil palestina han lanzado un llamado internacional al Boicot, a las Sanciones y a las Desinversiones contra Israel, tomando como ejemplo la lucha contra el apartheid en Sudáfrica:

    «Nosotros, representantes de la sociedad civil palestina, demandamos a las organizaciones de la sociedad civil internacional y a las personas conscientes de todo el mundo a imponer amplios boicots e implementar desinversiones contra Israel, de manera similar a aquellas aplicadas a Sudáfrica en la era del apartheid. Demandamos a ustedes que presiones a sus respectivos estados para que impongan embargos y sanciones contra Israel. Invitamos también a los israelíes conscientes a apoyar esta demanda, por el bien de la justicia y una paz verdadera.

    Estas medidas punitivas no violentas deberían ser mantenidas hasta que Israel cumpla su obligación de reconocer el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y acate completamente los preceptos de la legislación internacional por medio de:

    1. La finalización de su ocupación y colonización de todas las tierras árabes y el desmantelamiento del Muro;
    2. El reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos árabe-palestinos de Israel para una igualdad completa; y
    3. Respetando, protegiendo y promoviendo los derechos de los palestinos refugiados a retornar a sus casas y propiedades como lo estipuló la resolución 194».

    Nosotros sindicatos europeos, alternativos y de base, apoyamos el llamado de la sociedad civil palestina al Boicot, a las Sanciones y a las Desinversiones, tanto cuanto Israel se obstine a violar el derecho internacional, las resoluciones de las Naciones Unidas, las decisiones de la Corte Internacional de Justicia y los principios universales de los Derechos Humanos .

    Es esencial, fortalecer las relaciones entre sindicalistas palestinos/as y europeos/as, desarrollar campañas de solidaridad, transmitir los testimonios de los trabajadores y las trabajadoras en Palestina junto a los/as sindicalistas y los/as trabajadores/as de los demás países, para que se conozca la situación actual de apartheid, de ocupación militar, de construcción de muros y de austeridad neoliberal impuesta al pueblo palestino.

    Llamamos a los sindicatos y a los/as sindicalistas del mundo entero a ayudar a poner en practica esta medidas de boicot de los consumidores, de desinversiones de empresas o llamados a sancionar el estado israelí, así como romper las relaciones con el sindicato racista israelí, la Histadrout.

     

    Declaración firmada por:
    Red europea de los sindicatos alternativos y de base apoyan el BDS.
    Red europea de los sindicatos alternativos y de base apoyan el BDS.
    Red europea de los sindicatos alternativos y de base:
    • Confederación General del Trabajo, CGT – Estado español.
    • Confederacion Intersindical – Estado español.
    • Intersindical Alternativa de Catalunya, IAC – Catalunya.
    • Confederacion sindical Solidaridad Obrera, S. O. – Estado español.
    • Confederazione Unitaria di Base, CUB – Italia.
    • Unione Sindicale Italiana, USI – Italia.
    • Confederazione Italiana di Base, UNICOBAS – Italia.
    • Ελευθεριακή Συνδικαλιστική Ένωση, ESE – Grecia.
    • Fédération SUD Vaud, SUD – Vaud Suizo.
    • Union syndicale Solidaires, Solidaires  – Francia.
    • Confédération Nationale du Travail, CNT – Francia.
    • Confédération Nationale des Travailleurs Solidarité Ouvrière, CNT-SO – Francia.
    • Transnational Information Exchange, TIE – Alemania.
    Junto con:
    • Ogólnopolski Związek Zawodowy Inicjatywa Pracownicza, OZZ IP – Polonia.
    • Sindacato Autorganizzato Lavoratori Cobas, SIAL COBAS – Italia.
    • Ogólnopolski Związek Zawodowy Pielegniarek i Poloznych, OZZ PiP – Polonia.
    • Associazione per i Diritti dei Lavoratori Cobas, ADL COBAS – Italia.
    • Union Syndicale Etudiante Fédération Générale du Travail de Belgique, USE – Bélgica.
    • Sindacato Intercategoriale Cobas Lavoratori Autorganizzati, SI COBAS – Italia.
  • La UAM contra el apartheid israelí: llamamiento al boicot académico

    La UAM contra el apartheid israelí: llamamiento al boicot académico

    Autónom@s por Palestina, Universidad Autónoma de Madrid, 4 de marzo de 2014.
    Chantal Meloni y Luz Gómez en los actos de la Semana Contra el Apartheid Israelí en la UAM. / Juan Zarza/DISO Press
    Chantal Meloni y Luz Gómez en los actos de la Semana Contra el Apartheid Israelí en la UAM. / Juan Zarza/DISO Press

    En el marco de la X Semana Contra el Apartheid Israelí, ha tenido lugar una mesa redonda La UAM contra el apartheid israelí: llamamiento al boicot académico, con participación de todos los sectores de la comunidad universitaria de la Universidad Autónoma de Madrid (estudiantes, personal docente e investigador, personal de administración y servicios, y representantes sindicales e institucionales). La mesa se ha sumado al llamamiento al boicot académico lanzado por las universidades palestinas en 2004.

    Las intervenciones han constatado que la ocupación israelí impide el normal desarrollo de la enseñanza y la investigación universitarias, así como la participación de las universidades israelíes en el sistema generalizado de discriminación y ocupación al que se somete a la población palestina, ya sea de forma directa o mediante una pasiva complicidad. Esta participación se refleja tanto en el papel de la ciencia y el desarrollo tecnológico en el mantenimiento de la ocupación y en la producción de conocimientos y discursos que sostienen y legitiman el sistema de apartheid, como en el silencio ante la conculcación de la libertad académica de las universidades palestinas por parte de Israel.

    Las ponencias han destacado los importantes avances de la campaña de BDS académico durante 2013, especialmente en EE. UU. y Europa del Norte. En línea con estos avances, han mostrado la disposición de los colectivos que representan a actuar para que los órganos de gobierno de la UAM suspendan la colaboración institucional con las universidades israelíes en tanto éstas no se desvinculen de las políticas de apartheid y ocupación.

    Asimismo, exigen la aplicación a la colaboración bilateral con Israel en materia de educación e investigación de las cláusulas y las directrices europeas que la condicionan al respeto de la legislación internacional y los derechos humanos, y excluyen explícitamente la financiación de proyectos relacionados directa o indirectamente con la ocupación ilegal de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental. Por otro lado, los participantes se propusieron reforzar los convenios e intercambios con las universidades palestinas.

    Finalmente, la mesa hizo un llamamiento al conjunto de la comunidad universitaria para que se movilice por estas iniciativas en la UAM y apoye la campaña estatal firmando el manifiesto lanzado por la Plataforma del BDS Académico por Palestina.

     

    Más información: Autónomos por Palestina exhorta a no colaborar con el apartheid israelí, DISO Press, 5/03/2014.

  • Tras el último incidente, el futuro de Israel en la FIFA está en entredicho

    Tras el último incidente, el futuro de Israel en la FIFA está en entredicho

    Jawhar y Adam, de 19 y 17 años, no podrán volver a jugar al fútbol. Mientras regresaban a casa tras su entrenamiento, fueron disparados en los pies y golpeados por el ejército israelí en el checkpoint que deben atravesar. La FIFA y el COI deben tomar medidas ante un régimen que imposibilita sistemáticamente cualquier desarrollo del deporte palestino. La campaña Tarjeta Roja Contra el Racismo Israelí lanzó una recogida de firmas para suspender la afiliación de Israel a la FIFA.
    La selección de fútbol palestina, motivo de orgullo para muchas personas, ha sido atacada por el Estado israelí. (AP Photo/Tara Todras-Whitehill)
    La selección de fútbol palestina, motivo de orgullo para muchas personas, ha sido atacada por el Estado israelí. (AP Photo/Tara Todras-Whitehill)
    Dave Zirin, The Nation

    Se llaman Jawhar Nasser Jawhar, de 19 años y Adam Abd al-Raouf Halabiya, de 17. Una vez fueron jugadores de fútbol en Cisjordania. Nunca volverán a practicar deporte de nuevo. El 31 de enero, Jawhar y Adam estaban regresando a su casa después de un entrenamiento en el estadio Faisal al-Husseini cuando fueron disparados por fuerzas israelíes al aproximarse a un checkpoint. Después de que se les disparara varias veces, fueron atacados por perros del checkpoint y golpeados. Jawhar recibió diez balazos en el pie. Adam, uno en cada pie. Tras ser trasladados desde un hospital de Ramallah al King Hussein Medical Center en Ammán, recibieron la noticia de que el fútbol ya no formaría parte de su futuro (la patrulla de fronteras israelí sostiene que los dos jóvenes iban a lanzar una bomba).

    Éste es solo el último caso de persecución de futbolistas palestinos por parte del ejército y las fuerzas de seguridad israelíes. A lo largo de los últimos cinco años, la realidad a la que se han tenido que enfrentar varios miembros de la selección palestina ha sido la muerte, las heridas o el encarcelamiento. Imagina simplemente lo que pasaría si alguno de los jugadores de élite de la selección española del mundial hubiera sido encarcelado, disparado o asesinado por otro país, ¿hasta dónde habría llegado la indignación de los medios de comunicación internacionales? O si algún país disparara en los pies a jóvenes futuras promesas del fútbol de Brasil. Sin embargo, desgraciadamente, estos hechos acaecidos en los checkpoints no han recibido mucha atención en la sección de deportes ni en otras.

    Se ha escrito mucho sobre los efectos psicológicos de este tipo de persecución sobre la población de los territorios ocupados. El deporte representa una vía de escape, alegría y comunidad y la selección palestina constituye una importante fuente de orgullo para un pueblo al que no se le reconoce su nación. Atacar a los jugadores es atacar la esperanza de que la selección nacional tenga alguna vez un hogar.

    La selección nacional palestina, formada en 1998, ocupa el puesto 144 del mundo según la clasificación de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). Nunca han estado por encima del 115. Según las contundentes declaraciones del presidente de la Asociación de Fútbol Palestino, los problemas tienen su origen en “el empeño de la ocupación en destruir el deporte palestino”.

    Durante el último año, y respondiendo a la persecución sistemática en contra del fútbol palestino, al-Rajoub ha tratado de unir fuerzas para imponer a Israel una sanción definitiva y, según sus palabras, “pedir que se expulse a Israel de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional”. Al-Rajoub afirma que ya cuenta con el apoyo de Jordania, Qatar, Irán, Omán, Argelia y Túnez y promete que se unirán más países. Tiene la oportunidad de aprovechar la reunión regional del 14 de marzo de estados árabes para recabar más apoyos. También se ha comprometido a formalizar su resolución cuando todos los miembros de la FIFA se reúnan en Brasil.

    El papel de Qatar, sede del mundial de fútbol del 2022, merece una especial atención. Siendo el primer Estado árabe en alojar el campeonato, está en el punto de mira por la muerte de cientos de trabajadores de la construcción nepalíes en sus manos. Con el aumento de este tipo de críticas, Qatar necesita todo el apoyo que pueda reunir en la FIFA. El que decida finalmente si el camino para lograr ese apoyo pasa por enfrentarse o acercarse a Israel será algo fascinante.

    Por su parte, Sepp Blatter reconoce claramente el hecho de que hay un problema en la forma en la que el Estado de Israel trata a los atletas palestinos. A lo largo del año pasado, ha tratado de mediar en este tema convocando un comité de autoridades israelíes y palestinas para ver si se podía llegar a algún tipo de acuerdo sobre los checkpoints y las restricciones que impiden a los atletas palestinos la salida (y a los entrenadores, asesores e instructores la entrada) de y hacia Cisjordania y Gaza. Al-Rajoub no ve que se haya producido ningún progreso. Según sus declaraciones, “así es como se comportan los israelíes y no veo ningún indicio de que estén recargando sus baterías mentales. No hay ningún cambio real. Somos miembros de la FIFA y tenemos los mismos derechos que el resto de miembros”.

    Los disparos en los pies de Jawhar y Adam han provocado una situación delicada e imposible. Las instituciones deportivas como la FIFA o el COI siempre se muestras cautelosas a la hora de estableces líneas rojas respecto a la conducta de las naciones miembro. Sin embargo, la persecución deliberada a jugadores es algo que, incluso en los pasillos del poder, se considera imposible de ignorar. Mientras Israel siga sometiendo a los atletas palestinos a detenciones y violencia, su sitio en la mesa del deporte internacional no dejará de ser inestable.

     

    Fuente: After Latest Incident, Israel’s Future in FIFA Is Uncertain, Dave Zirin, The Nation, 3/03/2014.
    Traducción de BDS Madrid.

  • Pide a la FIFA que suspenda la afiliación de la Asociación de Fútbol de Israel

    Pide a la FIFA que suspenda la afiliación de la Asociación de Fútbol de Israel

    La campaña Tarjeta Roja al Racismo Israelí ha lanzado una recogida de firmas para solicitar a la FIFA que suspenda la afiliación de la Asociación de Fútbol de Israel. El gobierno israelí, a través del régimen de apartheid y ocupación al que somete al pueblo palestino, hace imposible un desarrollo normal de los y las deportistas palestinas, que se ven sometidas sistemáticamente a acosos, detenciones, encarcelamientos y asesinatos.
    Niños palestinos juegan al fútbol frente al Muro del Apartheid. Ahmad Gharabli/AFP
    Niños palestinos juegan al fútbol frente al Muro del Apartheid. Ahmad Gharabli/AFP

    Suspendan la afiliación de la Asociación de Fútbol de Israel a la FIFA

    La pertenencia de de la Asociación de Fútbol de Israel (IFA, por sus siglas en inglés) debería ser suspendida hasta que Israel respete los derechos humanos del pueblo palestino y cumpla con el derecho internacional, permitiendo así a los futbolistas palestinos jugar y competir a nivel nacional e internacional.

    Desde 1967, Israel ha mantenido una brutal ocupación militar sobre Palestina, construyendo colonias ilegales y un Muro de Apartheid en tierra robada, a pesar de la condena de Naciones Unidas y de la Corte Internacional de Justicia. Dentro de Israel, más de cincuenta leyes discriminan a sus ciudadanos palestinos. Cuando organizaciones deportivas influyentes callan ante una injusticia de esta magnitud, se hacen cómplices de ella.

    Cada vez un mayor número de acciones económicas y culturales a lo largo de todo el mundo están exigiendo el fin de las políticas represivas israelíes.

    Ha llegado el momento de que el mundo deportivo sume su voz.

    La ocupación israelí tiene un impacto directo en el fútbol palestino, restringiendo el movimiento de jugadores dentro de Cisjordania, entre Cisjordania y Gaza, e impidiéndoles participar en competiciones internacionales. Israel limita la importación de la necesaria equipación deportiva. Los y las jugadoras han sido acosadas, detenidas, encarceladas y asesinadas.

    Existe un flagrante racismo bien documentado en el fútbol israelí. Los jugadores de origen palestino sufren insultos desde las gradas: el Club de Fútbol Beitar Jerusalén es sin duda peor que cualquier otro en Europa con gritos de «Muerte a los árabes» y ataques incendiarios. Cualquier esfuerzo hecho por la IFA para detener este abuso ha resultado inútil.

    En 2013, futbolistas como Éric Cantona, Frédéric Kanouté y otros 50 jugadores internacionales impugnaron la decisión de la UEFA de celebrar el Europeo Sub-21 en Israel. Destacados activistas por los derechos humanos cuestionaron cómo una organización que claramente promueve el antirracismo puede realizar una competición tan importante en un estado abiertamente racista. Aún así, la UEFA todavía planea celebrar la final del Femenino Sub-19 allí en 2015, y podría considerar a Israel como sede de los partidos preliminares del Europeo 2020.

    La FIFA ha reconocido diversos abusos israelíes y ha creado un grupo de trabajo dirigido a facilitar el movimiento de jugadores y equipación. Pero su éxito depende de la buena voluntad del ejército israelí.

    Cuando la FIFA suspendió formalmente la pertenencia de la Asociación de Fútbol de Sudáfrica entre 1964 y 1992, su acción contribuyó a la presión internacional para acabar con el apartheid.

    Por lo tanto, la petición pide a la FIFA que siga este precedente y suspenda a la Asociación de Fútbol de Israel. El gobierno israelí debe tomar nota en algún momento.

    Más información:

    ¡Firma la petición!