Categoría: Boicot Cultural – Deportivo
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El cantante Gil Scott Heron anuncia la cancelación de su concierto en Tel Aviv. El artista declara que no volverá a actuar en Israel “hasta que todo el mundo pueda entrar”
Los admiradores del poeta y cantautor revolucionario Gil Scott Heron agradecieron su decisión de cancelar el concierto que tenía previsto celebrar en Tel Aviv en mayo. Heron anunció su decisión durante su actuación en el Royal Festival Hall de Londres, la cita inaugural de su gira mundial.
Activistas de la Campaña “Gil Scott Heron boicotea a Israel” habían formado un piquete antes del concierto, lo que atrajo considerable interés y apoyo público. Diez activistas de la Campaña continuaron su protesta dentro del recinto, planteando la cuestión del apartheid israelí justo al comienzo de la actuación y después del primer tema.
Los activistas son grandes admiradores del artista que se sintieron indignados por su decisión de actuar en Israel, dado su largo compromiso por la igualdad y los derechos civiles tanto en Estados Unidos como en Sudáfrica.
En este momento la Campaña se encuentra a la espera de que el representante del artista confirme que el concierto se ha cancelado.
Emory Douglas, renombrado artista del Partido de las Panteras Negras (Black Panther Party), comentó: “Mi elección de unirme a las voces que se oponían a que fueras [a Tel Aviv] no ha sido una cuestión personal, sino que era lo que había que hacer. Seré uno de los primeros en la cola la próxima vez que vengas a actuar a mi ciudad. Ojalá que sigas siendo un referente y fuente de inspiración para todos nosotros.”
Querido Gil-Scott Heron:
Un respetuoso mensaje desde Johannesburg.
Aquellos de nosotros en Sudáfrica que luchamos contra el apartheid nos sentimos alentados y reconfortados por tu música. Tu canción “Johannesburg” se convirtió en una especie de himno de la resistencia tras el alzamiento del 16 de junio de 1976. Por eso, nos sentimos indignados y decepcionados cuando supimos que cabía la posibilidad de que actuaras en Tel Aviv, desafiando así el boicot cultural contra el Apartheid israelí.
Quienes vivimos bajo un régimen de apartheid y seguimos enfrentándonos a su legado vemos muchos paralelismos entre este régimen y el tratamiento que reciben los palestinos. Hace cincuenta años desde la masacre de Sharpeville donde 69 personas fueron asesinadas en una protesta contra los pases obligatorios que debían llevar los negros en Sudáfrica. A los palestinos se les sigue obligando a llevar pases y se enfrentan diariamente a violaciones de sus derechos humanos fundamentales. Las organizaciones de la sociedad civil palestina han hecho una llamada al boicot contra Israel hasta que este país cumpla con la legislación internacional [1]. Observamos numerosas similitudes con el tratamiento recibido por los palestinos, de hecho el Consejo de Investigación de las Ciencias Humanas de Sudáfrica, Human Sciences Research Council of South Africa (HSRC), organización paraestatal apoyada por el gobierno sudafricano, ha publicado conclusiones en el sentido de que Israel practica tanto el colonialismo como el apartheid en Palestina [2].
Israel se fundó y sigue existiendo sobre la base de principios racistas y ha generado la mayor población refugiada del mundo, más de 6 millones de personas. Sistemáticamente viola la legislación internacional y a lo largo de sus más de sesenta años de ocupación militar ha colonizado y anexionado cada vez más territorio palestino. Actualmente los palestinos tienen menos de lo que el régimen del apartheid en Sudáfrica permitió que poseyeran los negros sudafricanos en los homelands o bantustanes. El estado de Israel continúa erigiendo lo que muchos denominan el “Muro del Apartheid”, a pesar de la decisión de la Corte Penal Internacional (ICJ) de 2994 en la que fue declarado ilegal. Este muro sigue anexionando territorio y convirtiendo una extensión cada vez mayor de tierra palestina en bantustanes.
El que tú actúes en Israel en realidad sirve para apoyar una iniciativa lanzada por Israel para “reinventarse” a sí mismo, para renovar la “marca Israel”. Esta campaña, lanzada tras el ataque a Gaza en diciembre 2008/enero 2009 en el que fueron masacrados más de 1400 palestinos [3], tienen por objeto el hacer que Israel aparezca como una democracia progresista y supone un lavado de cara ante su continua limpieza étnica de los palestinos.
Tu música siempre ha contenido un fuerte componente político y una crítica feroz contra la desigualdad y el racismo sistémico. Es por eso por lo que te instamos a que canceles tu actuación en Israel. Recordamos la letra de una de tus canciones: Sé que su lucha no me va a liberar a mí, pero todos tenemos que luchar si queremos ser libres. Hermano, Gill, ¿has oído lo que decimos muchos de nosotros en Johannesburg: “Mientras exista el apartheid en algún sitio, existirá en todas partes”. O por decirlo con las palabras de Nelson Mandela: “Sudáfrica no será libre mientras Palestina no sea libre.”
Saludos cordiales,
Comité Sudafricano de Solidaridad con Palestina
Natasha Vally
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Carlos Santana cancela su concierto en Israel
El guitarrista mexicano Carlos Santana ha suspendido el concierto que iba a dar en Israel el próximo verano. Si bien ha aducido problemas de agenda, según han declarado desde Pacbi, la iniciativa por el boicot internacional a Israel, la estrella del jazz-rock ha entendido que no debe participar en un acto organizado en un estado que practica el apartheid.
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Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel
Criterios para el Boicot
Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel
Antes de discutir las diferentes categorías de productos y eventos culturales, y como norma general fundamental, prácticamente todas las instituciones culturales israelíes, a menos que demuestren lo contrario, son cómplices de mantener la ocupación israelí y de denegar los derechos palestinos básicos, ya sea por medio de su silencio o de su implicación real en justificar, encubrir o desviar de otro modo deliberadamente la atención de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos. En consecuencia, se debe boicotear a estas instituciones, todos sus productos y todos los acontecimientos que ellas patrocinen o apoyen. Del mismo modo, se deben boicotear eventos y proyectos que impliquen a individuos que explícitamente representan a estas instituciones cómplices
Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel, PACBI.
www.pacbi.org, Rebelión, 22-07-2009
Desde abril de 2004 la PACBI ha invitado a los intelectuales y académicos de todo el mundo a “boicotear exhaustiva y sistemáticamente las instituciones académicas y culturales israelíes como una contribución a la lucha para acabar con la ocupación, colonización y sistema de apartheid de Israel” [1].
En 2006 la contundente mayoría de los trabajadores de la cultura palestinos, incluyendo a la mayoría de los directores de cine y artistas, apoyados por cientos de trabajadores internacionales de la cultura, hicieron un llamamiento a todos los directores de cine y artistas internacionales de conciencia a unirse al boicot cultural institucional contra Israel [2]. En respuesta a este llamamiento, el célebre escritor y artista británico John Berger hizo pública una declaración que fue respaldada por decenas de destacados artistas, escritores y directores de cine internacional pidiendo a sus colegas de todas partes del mundo que suscribieran el llamamiento palestino de boicot cultural [3].
En el espíritu de este boicot cultural y coherente con su lógica, en un anuncio publicitario de media página publicado el 8 de mayo de 2008 en [el diario británico] International Herald Tribune bajo el título de “Ninguna razón para celebrar” decenas de destacadas figuras culturales internacionales (incluyendo a Mahmoud Darwish, Augusto Boal, Ken Loach, Andre Brink, Ella Shohat, Judith Butler, Vincenzo Consolo, Ilan Pappe, David Toscana y Aharon Shabtai) firmaron una declaración en respuesta las celebraciones mundiales del “60 aniversario” de Israel afirmando [4]:
“¡No hay motivos de celebración! A los 60 años Israel es un Estado que sigue denegando a los refugiados palestinos sus derechos sancionados por la ONU simplemente porque son “no judíos”. Sigue ocupando ilegalmente Palestina y otras tierras árabes en violación de muchas resoluciones de la ONU. Sigue violando persistente y terriblemente el derecho internacional y derecho humanos fundamentales con total impunidad, algo que le permite un magnánimo apoyo económico, diplomático y político de Estados Unidos y la Unión Europea. Continúa tratando a sus propios ciudadanos palestinos con una discriminación institucionalizada”.
La campaña de boicot cultural contra el apartheid sudafricano ha sido una fuente fundamental de inspiración para formular tanto el llamamiento palestino al boicot como sus criterios. En aquel contexto el argumento clave presentado por el régimen sudafricano y por sus defensores en todo el mundo en contra del boicot cultural y deportivo al apartheid cultural (que el boicot viola la libertad de expresión y el intercambio cultural) fue refutado con firmeza por el director del Centro de Naciones Unidas contra el Apartheid, Enuga S. Reddy, quien en 1984 escribió [5]: “Es cuando menos bastante extraño que el régimen sudafricano, que deniega todas las libertades … a la mayoría africana … se vuelva un defensor de la libertad de los artistas y deportistas del mundo. Tenemos una lista de personas que han actuado en Sudáfrica por ignorar la situación, atraídos por el dinero o indiferentes al racismo. Hay que persuadirlos de que dejen de entretener al apartheid, de que dejen de beneficiarse del dinero del apartheid y de que dejen de servir a los propósitos de propaganda del régimen de apartheid”. De forma similar, el objetivo del llamamiento al boicot cultural son las instituciones, proyectos y eventos que siguen sirviendo a las intenciones del régimen colonial y de apartheid israelí.
Durante cinco años de intenso trabajo con compañeros en varios países para promover el boicot cultural contra Israel, la PACBI ha examinado exhaustivamente decenas de proyectos y eventos culturales, y valorado la aplicabilidad del criterio de boicot a estos y, en consecuencia, ha publicado cartas abiertas, declaraciones u opiniones consultivas sobre el tema. Las dos conclusiones más importantes a las que se llegó a este respecto eran: (a) muchos de estos eventos y proyectos caen en una zona gris e incierta que es difícil de valorar, y (b) el objetivo del boicot debe ser no sólo las instituciones cómplices sino también los vínculos inherentes y orgánicos entre ellas que reproducen la maquinaria de la subyugación colonial y del apartheid. Basándose en esta experiencia y en respuesta a la cada vez mayor demanda a la PACBI de unas pautas en la aplicación del boicot cultural a diversos proyectos, desde festivales de cine a exposiciones de arte y actuaciones musicales y de danza y conferencias, la Campaña expone a continuación unos criterios inequívocos, sistemáticos y coherentes que abordan específicamente los matices y particularidades del campo de la cultura.
El objetivo fundamental de estos criterios es ayudar a guiar a los trabajadores y organizadores de acontecimientos culturales de todo el mundo cuando se adhieran al llamamiento palestino al boicot, como una contribución al establecimiento de una paz justa en la zona.
Criterios del boicot cultural
En adelante, la palabra “producto” se refiere a productos culturales como películas y otras formas de arte; “evento” se refiere a festivales de cine, conferencias, exposiciones de arte, espectáculos de danza y música, giras de artistas y escritores, entre otras actividades.
Antes de discutir las diferentes categorías de productos y eventos culturales, y como norma general fundamental, prácticamente todas las instituciones culturales israelíes, a menos que demuestren lo contrario, son cómplices de mantener la ocupación israelí y de denegar los derechos palestinos básicos, ya sea por medio de su silencio o de su implicación real en justificar, encubrir o desviar de otro modo deliberadamente la atención de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos. En consecuencia, se debe boicotear a estas instituciones, todos sus productos y todos los acontecimientos que ellas patrocinen o apoyen. Del mismo modo, se deben boicotear eventos y proyectos que impliquen a individuos que explícitamente representan a estas instituciones cómplices.
El siguiente criterio puede que no sea completamente exhaustivo y, desde luego, no sustituye, remplaza o elude otros criterios de boicot que sean de sentido común, particularmente cuando un producto o evento cultura demuestra ser explícitamente justificativo, defensor o promotor de crímenes de guerra, discriminación racial, apartheid, supresión de derechos humanos fundamentales y graves violaciones del derecho internacional.
Basándose en lo anterior, el boicot cultural a Israel se aplica en las siguientes situaciones:
(1) El producto cultural es encargado por un organismo oficial israelí
Todos los productos culturales encargados por un organismo oficial israelí (por ejemplo, una película financiada por un ministerio del gobierno, un municipio, una embajada, un consulado, el Estado u otro organismo público) merecen ser boicoteados por razones institucionales ya que han sido encargados y, por tanto, financiados por el Estado de Israel (o cualquiera de sus instituciones cómplices) específicamente para ayudar a la propaganda del Estado o a los intentos de “renombrar” que tienen el objetivo de diluir, justificar, encubrir u otras formas de desviar la atención de la ocupación israelí y de otras violaciones de los derechos de los palestinos y del derecho internacional. Sin embargo, con mucha frecuencia este nivel de complicidad explícita es difícil de establecer, ya que la información sobre estos encargos directos puede que no esté fácilmente disponible o que incluso se oculte intencionadamente.
(2) El producto es financiado por un organismo oficial israelí, aunque no encargado (no existen condiciones políticas)
El término “condiciones políticas” se refiere aquí específicamente a aquellas condiciones que obligan al receptor de un fondo a servir directa o indirectamente a los esfuerzos de propaganda o de “renombrar” del gobierno. Los productos financiados por los organismos oficiales israelíes (tal como se definen en la categoría (1) antes mencionada), pero no encargados y, por consiguiente, no vinculados a ninguna condición política, no son, per se, sujeto de boicot. Según el criterio de la PACBI, los productos culturales individuales que reciben fondos del Estado como parte del derecho de trabajador de la cultura individual en tanto que ciudadano contribuyente sin que él o ella esté obligado a servir a los intereses politicos y a las condiciones políticas del Estado, no son boicoteables. Por otra parte, aceptar estas condiciones políticas convertiría claramente el producto o evento cultural en una forma de complicidad al contribuir a los esfuerzos de Israel de encubrir u ocultar su realidad colonial y de apartheid, y a consecuencia de ello sería boicoteable.
Mientras que en este contexto se debe respetar completa y sistemáticamente la libertad de expresión, particularmente de la expresión artística, un artista individual, director de cine, escritor, etc., israelí o no, no puede estar exento de ser sujeto de boicots que ciudadanos de conciencia de todo el mundo (más allá del alcance del criterio de boicot de la PACBI) pueden pedir en respuesta a lo que en general se considera un acto o declaración particularmente ofensivo por parte del trabajador o trabajadora de la cultura en cuestión (como la incitación directa o indirecta a la violencia; la justificación — una forma indirecta de defensa – de crímenes de guerra y otras graves violaciones del derecho internacional; declaraciones racistas; participación real en violaciones de derechos humanos, etc.). A este nivel , los trabajadores de la cultura israelíes no estarían automáticamente exentos de una crítica justificada o de cualquier otra forma legal de protesta, incluyendo el boicot; serían tratados como todos los demás infractores en la misma categoría, no mejor ni peor.
(3) El evento es patrocinado parcial o totalmente por un organismo oficial israelí
El principio general es que un evento o proyecto llevado a cabo bajo el patrocinio/auspicios de o en relación a un organismo oficial israelí constituye complicidad y, por consiguiente, es merecedor de boicot. También está bien documentado actualmente que los artistas, escritores y otros trabajadores de la cultura que solicitan financiación estatal para cubrir el coste de su participación en eventos internacionales, o de sus productos culturales, deben aceptar contribuir a los esfuerzos de propaganda oficial de Israel. Para ello el trabajador de la cultura debe firmar un contrato con el ministerio de Asuntos Exteriores que obliga al trabajador o trabajadora a “comprometerse a actuar fiel, responsable e incansablemente para proporcionar al ministerio los mejores servicios profesionales. El proveedor del servicio es consciente de que el propósito de encargarle un servicio es promover los intereses políticos del Estado de Israel vía la cultura y el arte, incluyendo el contribuir a crear una imagen positiva de Israel” [6].
(4) El producto no está financiado o patrocinado por un organismo oficial israelí
A menos que viole alguno de los criterios antes mencionados, en ausencia de patrocinio oficial israelí, el producto individual de un trabajador israelí de la cultura no es, per se, boicoteable, a pesar de su contenido o de su mérito.
(5) El evento o el producto promueve falsa simetría o “equilibrio”
Los eventos y proyectos culturales que implica a palestinos y/o árabes e israelíes y que promueven el “equilibro” entre las “dos partes” al presentar sus respectivos relatos, o se basan en la falsa premisa de que colonizadores y colonizados, opresores y oprimidos, son igualmente responsables del “conflicto”, son intencionadamente engañosos, intelectualmente deshonestos y moralmente censurables. Estos eventos y proyectos, que a menudo buscan fomentar diálogo o “reconciliación entre ambas partes” sin abordar los requisitos de justicia promueven la normalización de la opresión y de la injusticia. A menos que estén enmarcados en el explícito contexto de oposición a la ocupación y a otras formas de la opresión israelí de los palestinos, todos estos eventos y proyectos que reúnen palestinos y/o árabes e israelíes son fuertes candidatos al boicot. Otros elementos que la PACBI tiene en cuenta al evaluar estos eventos y proyectos son las fuentes de financiación, el diseño del programa, los objetivos de la organización o las organizaciones patrocinadoras, los participantes y similares factores relevantes.
Referencias:
[1] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869
[2] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=315
[3] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=415
[4] http://www.pngo.net/data/files/english_statements/08/PNGO-THT-HP5208(2).pdf
[5] http://www.anc.org.za/un/reddy/cultural_boycott.html
[6] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1005287.html
Enlace con el original: http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=1045
Traducción: Beatriz Morales Bastos, www.rebelión.org -

La necesidad del boicot cultural a Israel – Ilan Pappe
Ilan Pappe – 25 de junio de 2009
Si hay algo nuevo en la interminable historia de Palestina es el claro cambio que se han producido en la opinión pública en el Reino Unido. Recuerdo que vine a estas islas en 1980, cuando el apoyo a la causa palestina estaba confinado al izquierda y, dentro de ella, a una sección y a una corriente ideológica muy particular. El trauma post-Holocausto y el complejo de culpabilidad, los intereses económicos y militares, y la farsa de Israel como la única democracia en Oriente Medio contribuyó todo ello a proporcionar inmunidad al Estado de Israel. Muy pocas personas cambiaron de idea, según parece, ante un Estado que había desposeído a la mitad de la población palestina originaria, demolido la mitad de sus ciudades y pueblos, discriminado a la minoría de esta población originaria que vivía dentro de los límites de sus fronteras por medio de un sistema de apartheid y dividido en enclaves a dos millones y medio de ellos en una dura y opresiva ocupación militar.
Casi 30 años después parece que se han eliminado todos estos filtros y cataratas en los ojos. La magnitud de la limpieza étnica de 1948 es bien conocida, se deja constancia del sufrimiento de los palestinos en los territorios ocupados e incluso el presidente de Estados Unidos lo describe como insoportable e inhumano. De forma similar, se observa diariamente la destrucción y despoblación de la zona del gran Jerusalén y se reprende y condena frecuentemente la naturaleza racista de las políticas respecto a los palestinos en Israel.
Naciones Unidas describe la realidad de hoy, en 2009, como una “catástrofe humana”. Los sectores conscientes y concienciados de la sociedad británica saben muy bien quién causa y quién produce esta catástrofe. Ya no se relaciona con circunstancias ambiguas o con el “conflicto”, sino que es claramente considera el resultado de las políticas israelíes a los largo de los años. Cuando se le preguntó al Arzobispo Desmond Tutu qué reacción había tenido cuando visitó los territorios ocupados, señaló con tristeza que era peor que la de la del apartheid. Sabía de qué hablaba.
Como en el caso de Sudáfrica, estas personas decentes, ya sea individualmente o como miembros de organizaciones, expresan su indignación ante la opresión, colonización, limpieza étnica y hambruna continuas en Palestina. Buscan maneras de demostrar su protesta y algunos incluso esperan convencer a su gobierno de que cambie su vieja política de indiferencia e inacción ante la continua destrucción de Palestina y de los y las palestinas. Muchos de ellos son judíos, ya que muchas de estas atrocidades se han hecho en su nombre de acuerdo con la lógica de la ideología sionista, y unos pocos de ellos son veteranos de luchas civiles anteriores en su país por causas similares a lo largo y ancho de este mundo. Ya no están confinados a un partido político y provienen de todos los ámbitos de la vida.
Por el momento, el gobierno británico no ha cambiado. También fue pasivo cuando el movimiento anti-apartheid en este país le pidió que impusiera sanciones a Sudáfrica. Fueron necesarias varias décadas para que este activismo desde abajo llegara al más alto nivel político. En el caso de Palestina cuesta más tiempo: la culpa por el Holocausto, los relatos históricos y las distorsiones contemporáneas de Israel como una democracia que busca la paz y de los palestinos como los eternos terroristas islámicos bloquearon el flujo del impulso popular. Pero está empezando a encontrar su lugar y su presencia, a pesar de la acusación hecha a toda demanda de este tipo de ser anti-semítica y a pesar de la demonización del Islam y de los árabes. El tercer sector, este vínculo importante entre los civiles y las agencias gubernamentales, nos ha mostrado el camino: un sindicato tras otro, un grupo profesional tras otro han enviado todos ellos recientemente un mensaje claro: ya está bien. Se ha hecho en nombre de la decencia, de la moralidad humana y del compromiso civil básico de no permanecer de brazos cruzados ante las atrocidades del tipo de las que Israel ha cometido y sigue cometiendo contra el pueblo palestino.
En los últimos ocho años la política criminal israelí se intensificó y los activistas palestinos buscaban nuevas maneras de hacerle frente. Las probaron todas, la lucha armada, la guerra de guerrilla, el terrorismo y la diplomacia: no funcionó ninguna. Y, sin embargo, no se rinden y ahora proponen una estrategia no violenta, la del boicot, desinversión y sanciones. Con estos medios quieren persuadir a los gobiernos occidentales de salvar de una catástrofe y de un baño de sangre inminentes no sólo a ellos sino, irónicamente, también a los judíos en Israel. Esta estrategia generó el llamamiento al boicot cultural a Israel. Cualquier ámbito de la existencia palestina expresa esta petición: la sociedad civil bajo la ocupación y los palestinos bajo Israel. La apoyan los refugiados palestinos y la encabezan miembros de las comunidades de los palestinos en el exilio. Llega en el momento preciso y ofrece a individuos y organizaciones en el Reino Unido una manera de expresar su indignación ante las políticas israelíes y, al mismo tiempo, una vía de participación en la presión global al gobierno para que cambie su política de proporcionar inmunidad a la impunidad.
Es desconcertante que, por el momento, este cambio en la opinión pública no haya tenido impacto en la política, pero de nuevo tenemos que recordar los tortuosos caminos que tuvo que recorrer la campaña contra el apartheid [sudafricano] antes de convertirse en política. También merece la pena recordar que dos valientes mujeres de Dublín, que tenían el duro trabajo de cajeras de supermercado, fueron las únicas que se negaron a vender productos sudafricanos. Veintinueve años después, los británicos se unieron a los demás en la imposición de sanciones a Sudáfrica. Así, mientras los gobiernos dudan por razones cínicas, por temor a ser acusados de anti-semitismo o quizá debido a inhibiciones islamofóbicas, los ciudadanos y los activistas hace cuanto está en su mano, simbólica y físicamente, para informar, protestar y denunciar. Tienen una campaña más organizada, la del boicot cultural, o pueden unirse a sus sindicatos en la política coordinada de presión. También puede utilizar su nombre o su prestigio para indicarnos a todos nosotros que las personas decentes de este mundo no pueden apoyar lo que hace y significa Israel. No saben si su acción producirá un cambio inmediato ni si tendrán la suerte de ver el cambio en el lapso de sus vidas. Pero en su propio libro personal de quiénes son y de qué hicieron en sus vidas, y ante el severo ojo de la valoración histórica se les incluirá junto con todos aquellos que no permanecieron indiferentes cuando la inhumanidad bramaba disfrazada de democracia en sus propios países o en cualquier otro lugar.
Por otra parte, los ciudadanos de este país, especialmente los famosos, que continúan difundiendo, con bastante frecuencia por ignorancia o por razones bastante más siniestras, la fábula de Israel como una sociedad culta occidental o como “la única democracia en Oriente Medio” no sólo están equivocados en relación a los hechos. Proporcionan inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo. Algunos de ellos nos piden que dejemos la cultura fuera de nuestras acciones políticas. Este enfoque de la cultura y la vida académica israelí como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción es moralmente corrupta y lógicamente caduca. Un día, finalmente, la indignación desde abajo, incluyendo en el propio Israel, producirá una nueva política; la actual administración estadounidense ya está dando las primeras muestras de ello. La historia no vio con buenos ojos a los directores de cine que colaboraron con el senador estadounidense Joseph McCarthy en los años cincuenta o apoyaron el apartheid. Adoptará una actitud similar con aquellos que ahora callan acerca de Palestina.
Un excelente caso al respecto se reveló el mes pasado en Edimburgo. El director de cine Ken Loach dirigió una campaña contra las relaciones oficiales y financieras que tenía el festival de cine de la ciudad con la embajada israelí. El sentido de esta postura era transmitir el mensaje de que esta embajada no sólo representa a los directores de cine de Israel, sino también a sus generales que habían masacrado al pueblo de Gaza, a sus torturadores que torturaran a los palestinos y las palestinas en las cárceles, a sus jueces que envían sin juicio a la cárcel a 10.000 palestinos (la mitad de los cuales son menores), a sus racistas alcaldes que quieren expulsar a los árabes de sus ciudades, a sus arquitectos que construyen muros para encerrar a las personas e impedirles que acudan a sus campos, escuelas, cines y oficinas, y a sus políticos que crean una y otra vez estrategias para completar la limpieza étnica de Palestina que iniciaron en 1948. Ken Loach consideró que la única manera de boicotear el festival en su conjunto sería situar a sus directores en un sentido y perspectiva moral. Tenía razón, así que lo hizo porque el caso está nítidamente definido y la acción es tan simple y tan pura.
No es sorprendente que se oyeran voces en contra. Ésta es una batalla que está en curso y no se ganará fácilmente. Mientras escribo estas líneas conmemoramos 42 años de ocupación israelí, la más larga y una de las más crueles de los tiempos modernos. Pero el tiempo también ha generado la lucidez necesaria para tomar estas decisiones. Esta es la razón por la que la acción de Ken Loach fue efectiva inmediatamente; la próxima vez ni siquiera será necesaria. Uno de sus críticos trató de señalar el hecho de que hay personas en Israel a las que les gustan las películas de Ken Loach, por lo tanto, lo que él hacía era un tanto ingrato. Puedo asegurar que aquellos de nosotros en Israel que vemos las película de Loach también somos quienes aplaudimos su valentía y, a diferencia de este crítico, no creemos que esto sea un acto similar a pedir la destrucción de Israel sino, más bien, la única manera de salvar a los judíos y a los árabes que viven ahí. Pero, en todo caso, es difícil tomar estas críticas en serio cuando van acompañadas de la descripción de Palestina como una entidad terrorista y de Israel como una democracia como Gran Bretaña. La mayoría de nosotros en el Reino Unido estamos lejos de esta necedad propagandísticas y estamos preparados para el cambio. Ahora estamos esperando a que el gobierno de estas islas haga lo mismo.
Ilan Pappe
The Electronic Intifada, 23 de junio de 2009 -

Personalidades de la cultura vasca se suman a la campaña de boicot a Israel
Deportistas, artistas, escritores, músicos, bertsolaris y profesores vascos han suscrito el manifiesto «Elkartuz», que expresa su adhesión al boicot que a nivel internacional se está llevando a cabo contra Israel, a iniciativa de colectivos palestinos, con el objetivo de «acabar con la opresión, la limpieza étnica y la política de apartheid contra Palestina».
El bertsolari Iñaki Viñaspre y la periodista Naroa Iturri presentaron el manifiesto, que denuncia que 60 años después de la creación de Israel, la Nakba o Catástrofe palestina, el Estado sionista se ha apropiado del 88% de la Palestina histórica, hay más de cuatro millones de refugiados palestinos, Gaza sufre un bloqueo permanente, los checkpoints impiden la libre circulación, el Muro ha robado tierras en Cisjordania, hay más de 11.000 presos políticos y se han arrancado miles de olivos, base de la economía palestina.
Por ello, quienes suscriben el manifiesto se comprometen a abstenerse de participar en cualquier forma de cooperación o colaboración de carácter académico o cultural con las instituciones israelíes, defienden el boicot a las instituciones israelíes, promueven la desinversión en Israel, apoyarán la condena a Israel mediante resoluciones de organizaciones culturales y académicas y respaldarán directamente a las instituciones académicas y culturales palestinas.
Entre los firmantes se encuentran Alfonso Sastre, Koldo Izagirre, Amets Arzallus, Sustrai Colina, Floren Aoiz, Sorkun Rubio, Fredi Paia, Antton Mendizabal, Fernando Mijangos, Kepa Acero, Irati Anda, Oier Mendizabal, Joseba Tapia, Txerra Bolinaga. Itziar Ituño, Ramón Agirre, Nekane Martiarena, Joseba Agudo y Estitxu Fernández.
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John Berger y otros 93 autores, cineastas, músicos y artistas apelan al boicot cultural contra Israel
La misiva, firmada por artistas de toda Europa, de América del Sur y del Norte, así como por israelíes y palestinos, afirma:
Hay un frágil alto el fuego en el Líbano, bien que violado por los vuelos israelíes. Entretanto, continúa la diaria brutalidad del Ejército israelí en Gaza y Cisjordania. Mueren diez palestinos por cada muerto israelí; han muerto más de 200, muchos de ellos niños, desde el pasado verano.
Se incumplen las resoluciones de las Naciones Unidas, se violan los derechos humanos con el robo de tierras palestinas, la demolición de viviendas y la destrucción de cosechas.
Para el arzobispo Desmond Tutu, así como para Ronnie Kasrils (judío, antiguo comandante del Congreso Nacional Africano, y en la actualidad ministro de Seguridad de Sudáfrica), la situación de los palestinos es peor que la de los sudafricanos negros bajo el apartheid. Mientras tanto, los gobiernos occidentales aluden al «legítimo derecho» de Israel a la autodefensa y continúan sumninistrándole armamento.
Se combatió mejor el desafío que suponía el apartheid. La respuesta internacional no violenta al apartheid fue una campaña de boicot, desinversiones y, por último, de sanciones impustas por la ONU que permitieron al régimen cambiar sin que se produjera un terrible baño de sangre. Hoy, los profesores, escritores, cineastas y organizaciones no gubernamentales palestinas han convocado un boicot académico y cultural de Israel comparable para ofrecer otra vía hacia una paz justa. Este llamamiento ha sido respaldado internacionalmente por docentes universitarios de muchos países europeos, cineastas y arquitectos y por algunos valerosos disidentes. Es hora de que otros se adhieran a la campaña, pues, siguiendo la pregunta de Primo Levi: Si no ahora, ¿cuándo?
Apelamos a escritores y artistas de creación a que dén su apoyo a nuestros colegas palestinos e israelíes respaldando el llamamiento al boicot (www.pacbi.org).
¡No visitemos, expongamos ni actuemos en Israel!
Lista de fimantes a 19 de diciembre:
Aguirre, Carmen, (dramaturga) Al Bayati, Hana (cineasta) Alcalay, Ammiel, (poeta) Alkadhi, Rheim (artista) Aziz, Sylvat (artista) Benner, Ron (artista) Berger, John (escritor y artista) Beverley, John (escritor) Bove, Paul (editor y escritor) Bresheeth, Haim (cineasta) Brittain, Victoria (escritora) Budney, Jen (conservador de arte) Cameron, Lindsley (autor) Carew, Keggie (artista) Casana, Manuel Molins (dramaturgo) Chanan, Michael (escritor y cineasta) Chirot, David-Baptiste (artista/escritor) Chrysakis, Thanos (compositor) Courtney, Andrew (artista) Cox, Molly Hankwitz (artista y escritora) Creativity Commons (colectivo de artistas) D’Agostino, Ornella (coreógrafa) Davis, Matt (músico) Deane, Raymond (músico) Deutsch, Stephen (compositor) Dibb, Mike (cineasta) Donoghue, Ben (cineasta) Eno, Brian (músico) Erfanian, Eshrat (artista) Fiennes, Sophie (cineasta) Fisher, Jean (escritor) Frere, Jane (videoartista) Fried, Klaus (cineasta) Galeano, Eduardo (escritor) Ghaibah, Anas (realizador de TV) Ghossein, Mirene (escritor y editor) Gill, Rajdeep Singh (conservador de arte) Gordon, Avery (escritor) Greyson, John (cineasta) Guillen, Maria Muñoz (bailarina) Halama, Henry (artista) Hamka, Nada (artista) Hashemi, Gita (artista) Hassan, Jamelie (artista) Huleileh, Serene (bailarina/coreógrafa) Humm, Maggie (escritora) Hussien, Reham (traductor) James, Rob (escritor) Jenik, Adriene (artista) Jimeno, Dolores (escritora) Joly, Magdalene (bailarina y música) Kelani, Reem (cantante) Karabelia, Vassia (historiadora del arte) Kauff, Tarak (escritor) Kaya, Mircan (músico) Knupp, Rainer (artista de movimiento) Kukovec, Dunja (historiadora del arte) Kumar, Vinod (escritora) Lane, Joel (poeta) Levidow, Les (escritora y música) Loshitzky, Yosefa (escritora) Lozano, Rian (conservador de arte) Malinowitz, Harriet (escritora) Marlat, Daphne (escritora) Masri, Hala (coordinador teatral) Matelli, Federica (conservadora de arte) McCaughey, Peter (artista) Metcalfe, Rohelia Hamilton (cineasta) Miyoshi, Masao (escritor) Montagnino, Carlo (artista) Morgan, Jenny (cineasta) Muntadas, Antoni (artista) Naguib, Fabiola Nabil (conservadora de arte) Neufeldt, Brigitte (artista) Nuñez, Alejandra Pérez (artista de sonido) Ostrow, Saul (crítico/conservador de arte) Pangbourne, Annabelle (compositor) Parker, Cornelia (artista) Pennell, Miranda (cineasta) Radhakrishnan, R (escritora) Rosselson, Leon (cantautor y autor) Roy, Arundhati (novelista) Rubin, Andrew (escritor) Salloum, Jayce (artista) Sampaio, Miriam (artista) Samuel, Julian (novelista) Sances, Jos (artista) Saraste, Leena (fotógrafo) Sarlin, Paige (cineasta) Scordìa, Cinzia (artista-performer) Serra, Toni /Abu Ali (videoartista) Shammas, Anton (novelista y cineasta) Shibli, Ahlam (artista) Shiri, Keith (conservador de arte) Simons, Patrick (compositor) Smith, John (artista-cineasta) Solt, John (poeta) Somes-Charlton, Chris (director) Soueif, Ahdaf (novelista) Staikou, Evi (artista) Suleiman, Elia (cineasta) Sureda, Josep Ramis (bailarín) Szpakowski, Michael (compositor) Tres (artista) Tudela, Ana Navarrete (artista) Valldosera, Eulalia (artista) Van Zwanenberg, Roger (editor) Walkley, Ron (arquitecto) Ward, David (compositor) Younghusband, Gene (teórico de los medios) Zangana, Haifa (novelista)
Si desean añadir su nombre, póngase en contacto con: info@bricup.org.uk
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Carta de Ken Loach en apoyo del boicot a Israel
Apoyo la petición de cineastas palestinos, artistas y otros para boicotear el estado, instituciones culturales y entidades israelíes e insto a otros a unirse a esta campaña.
Los palestinos están obligados a proponer este boicot después de cuarenta años de ocupación militar de sus tierras, destrucción de sus casas y secuestro y asesinato de sus civiles.
Ellos no tienen esperanza de que esta opresión terminará en un futuro próximo.
Como ciudadanos ingleses tenemos que reconocer nuestra propia responsabilidad. Debemos condenar al gobierno Británico y a los gobiernos estadounidenses por apoyar y armar a Israel. También debemos oponernos a las actividades terroristas de los ingleses y de gobiernos estadounidenses que continuan con sus guerras y ocupaciones ilegales.
Sin embargo, es imposible no hacer caso de las peticiones de compañeros palestinos. Por consiguiente, yo rehusaría cualquier invitación al Festival de Cine de Haifa u otros festivales.
Les saluda,
Ken Loach