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  • Carta abierta al director del Festival  Internacional de Cine de Donostia: excelentes drones y excelentes películas no compensan la violación de los derechos humanos

    Carta abierta al director del Festival Internacional de Cine de Donostia: excelentes drones y excelentes películas no compensan la violación de los derechos humanos

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    Zinemaldia 2015De nuevo en esta edición del Zinemaldia comprobamos que, a pesar de anteriores conversaciones con la dirección del festival, nada ha cambiado.

    No encontramos ninguna película palestina —ni tampoco de israelíes y cineastas de otros países que denuncien la ocupación— pero, como viene siendo habitual, participa una película israelí, Barash, producida por Lama Films y el Israel Film Fund (Fondo de Cine Israelí). Barash formó parte además del proyecto Jerusalem International Film Lab, recibiendo mención especial el año 2012. El Jerusalem International Film Lab está apoyado, entre otros, por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.

    El Israel Film Fund, coproductor de Barash, promociona la marca Israel en el cine. Israel Film Fund apoya, ayuda, asesora y financia los proyectos cinematográficos seleccionados cada año, incluyendo su comercialización y distribución. Gracias al fondo participan en las competiciones oficiales de los grandes festivales internacionales de cine.

    Llamamos marca Israel al cine israelí que, independientemente de las intenciones y opiniones de sus directores, el Estado de Israel utiliza para mantener su fachada democrática y como cortina de humo que oculte sus crímenes. Eyal Sivan (cineasta israelí) nos recuerda en una entrevista reciente como ,en 2006, Israel comenzó esta campaña para promocionar una visión positiva del país, de tres maneras: la promoción de la llamada cultura progresista, utilizar figuras públicas como embajadores de buena voluntad y promoción de Tel Aviv como una ciudad acogedora para los homosexuales. Cualquier cineasta que muestra su película en el extranjero bajo la bandera oficial de Israel, de hecho es recuperada con fines de propaganda aunque exprese una visión crítica.

    Conoce muy bien Israel el papel que el cine puede jugar para difundir su versión. Y por esa misma razón es muy importante para Israel que no nos llegue la voz y la versión de Palestina. En la inauguración del Festival Internacional del cine de Haifa en 2007, el presidente Shimon Peres recordó en su discurso que «el cine americano creó la imagen de la Gran América en el mundo, y este cine ha tenido más influencia que la armada o la administración americanas…Y si el sueño americano ha sido creado por Hollywood, ¿porque no podemos nosotros también soñar?».

    Según Illan Pappe, historiador israelí, está bien documentado actualmente que los artistas, escritores y otros trabajadores de la cultura que solicitan financiación estatal para cubrir el coste de su participación en eventos internacionales, o de sus productos culturales, deben aceptar contribuir a los esfuerzos de propaganda oficial de Israel.

    La «marca Israel» contribuye decisivamente a normalizar a Israel, es decir, a que lo veamos y aceptemos como un país democrático y no como al Israel que viola diariamente los derechos humanos, se ríe de la legalidad internacional, boicotea el cine palestino, destruye la cultura palestina, incrementa las agresiones a la población palestina y mantiene el bloqueo ilegal y criminal de la franja de Gaza, con total impunidad gracias a la colaboración de los países occidentales.

    Según la Convención de Ginebra, las instituciones y los estados están obligados a actuar para que se cumpla la ley internacional y los derechos humanos, pero la mayoría no imponen sanciones a Israel a pesar de sus crímenes contra la humanidad demostrados, y le premian con acuerdos de colaboración.

    Por ello, frente a la complicidad de los gobiernos con Israel, la sociedad palestina llamó el año 2005 a impulsar la campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), que exige el fin de la ocupación militar y del apartheid, y la aplicación de la resolución 194 de la ONU sobre el derecho al retorno de los refugiados.

    La dirección del Zinemaldia se opone al boicot, en defensa de la libertad de expresión, pero parece ignorar la absoluta falta de libertad (no sólo de expresión) de la población palestina y el boicot permanente de Israel a la cultura palestina. Algunos ejemplos recientes: EE.UU. e Israel prohíben al cineasta palestino Amer Shomali asistir al estreno de su película, en Nueva York, en el Festival Internacional de Cine de Human Rights Watch. También Israel impide a dos cineastas palestinos presentar sus películas en Suiza, y censuró el Festival internacional de marionetas en Jerusalem.

    La censura ejercida por Israel afecta también a cineastas israelíes críticos con la ocupación. Las películas de directores como Avi Mograbi o Eyal Sivan no se ven en el país, no se distribuyen en el circuito comercial. Y Haim Bresheeth, cineasta y experto en cine israelí, catedrático de Estudios Culturales y Audiovisuales de la Universidad de East London denunciaba en una entrevista lo que define como «terrorismo cultural» israelí contra los intelectuales críticos antisionistas. Dicho «terrorismo» se plasma, según Breesheth, en «censura, boicot mediático y editorial, ostracismo académico y otras medidas destinadas a silenciar al intelectual incómodo», aunque ningún intelectual israelí ha sufrido nunca lo que cada palestino está sufriendo: no hemos sido torturados, no hemos sido puestos en prisión por nuestras opiniones… sino que nos hemos visto obligados a irnos. En su caso se ha exiliado en Gran Bretaña, abandonando su puesto de director de la Escuela de Medios, Cine y Estudios Culturales del Sapir College en el Néguev.

    Consideramos, por todo lo anterior, que hay suficientes razones como para que el Zinemaldia deje de promocionar la marca Israel. En apoyo a la campaña BDS, solicitamos por tanto, la retirada de Barash, no porque su directora sea israelí, sino por ser una película seleccionada y financiada por el Israel Film Fund (fondo de cine israelí).

    En cambio, no pedimos boicot del cortometraje israelí Kav Hebron/Stationed, de la directora israelí Nitzan Zifrut —de la escuela de cine y audiovisuales Sapir College —por considerar que no forma parte de la marca Israel al no recibir financiación directa del Israel Film fund u otras instituciones gubernamentales similares.

    Ignorar el cine palestino y apoyar el cine israelí es también una opción política, no cultural.

    PALESTINAREKIKO ELKARTASUN TALDEA

    bdz

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  • Palestina, Zinemaldia, Rebordinos

    Palestina, Zinemaldia, Rebordinos

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    Manoli Etxeberria, Antzine Biain, Joseba Alvarez, Julen Agirre, Xabi Soto. Participantes de la plataforma Palestinarekin Elkartasuna de Donostia.
    Rueda de prensa en el Donostia Zinemaldia
    Rueda de prensa de Palestinarekin Elkartasuna en el Donostia Zinemaldia.

    La ONU proclamó 2014 Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino e Israel lo ha celebrado con una brutal masacre, arrasando Gaza, matando a más de 2000 palestinos —muchos de ellos mujeres y niñ@s— e hiriendo a más de 10 000 ciudadan@s, además de demoler 40 000 viviendas y nuevos asentamientos y practicando, además, detenciones arbitrarias y asesinatos en Cisjordania. Nada nuevo, aunque esta vez su barbarie ha dio más lejos que nunca.

    Nada nuevo, tampoco, en el Zinemaldia 62 de Donostia. No esperábamos que la llamada de la ONU se tradujera en una retrospectiva sobre el cine palestino, aunque hubiera sido bastante lógico, pero sí confiábamos en encontrar alguna presencia testimonial del mismo en esta edición. Pero nada de nada. Pues esta simple crítica y la petición por escrito por parte del colectivo Palestinarekin Elkartasuna para que sean retiradas las tres películas israelíes de la programación de este año parecen haber molestado a su director, José Luis Rebordinos.

    La opinión pública debe de saber que en ningún apartado de la carta de Palestinarekin Elkartasuna se ha pedido el boicot a un director por su nacionalidad. Es más, nos gustaría encontrar en el Zinemaldia películas de directores de nacionalidad israelí como Udi Aloni o Eyal Sivan quienes, a pesar de ser israelíes, apoyan la campaña internacional del BDS. Y no son los únicos israelies que lo apoyan. Pero nada de nada. Ni rastro.

    Lo que ha pedido el Colectivo Palestinarekin Elkartasuna es el boicot a la “marca Israel”, al cine israelí que, independientemente de las intenciones y opiniones de sus directores, el Estado de Israel utiliza para mantener su fachada democrática y como cortina de humo que oculte sus crímenes. Porque, como afirmaba un ministro de cultura, Limor Livnat :”el cine israelí demuestra cada día que la cultura es la mejor embajadora del Estado”.

    Desde nuestro punto de vista, la “marca Israel” contribuye decisivamente a normalizar la visión de Israel en el mundo, es decir, a que lo veamos y aceptemos como un país democrático y no como el que viola diariamente los derechos humanos, se ríe de la legalidad internacional, incumple las resoluciones de la ONU, boicotea el cine palestino y, además, acaba de cometer, una vez mas, crímenes contra la humanidad en Gaza y mantiene el bloqueo ilegal y criminal de la franja.

    No es posible separar ambas caras de Israel. Como afirma Ilan Pappé, historiador israelí, el enfoque de la cultura y la vida académica israelí como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción, proporciona inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo.

    Por todo ello, en ningún momento hemos solicitado que el Zinemaldia 62 retirara a Gett por la nacionalidad de sus directores, ni mucho menos por su contenido. Pero sí consideramos que no debería participar en este festival por ser una de las películas elegidas y financiadas este año por el Estado de Israel para representarlo, y así lavar su imagen, en todo el mundo.

    La campaña internacional BDS no está dirigida contra personas concretas sino contra productos culturales y de consumo financiados y promocionados por el Estado de Israel.

    Gett es una de las películas seleccionadas por el Israel Film Fund, encargado de promocionar la marca Israel en el cine. Con un presupuesto anual de 6 millones de dólares, Israel Film Fund apoya, ayuda, asesora y financia los proyectos cinematográficos seleccionados , incluyendo la comercialización y distribución en todo el mundo.

    Algunos pueden afirmar que parece contradictorio que Israel apoye Gett, una película crítica que denuncia los matrimonios religiosos en Israel, los únicos válidos. No lo considera así el cineasta israeli Eyal Silvan, quien opina que al Estado de Israel le interesa financiar alguna película llamada “crítica”. Silvan, que se niega a aceptar dinero israelí, asegura que “el gobierno israelí mediante los fondos de ayuda, utiliza las obras de oposición como una prueba de democracia”.

    Por todo ello, es fácil afirmar que Zinemaldia defiende la libertad de expresión, tal y como lo ha manifestado Rebordinos, pero nunca se han oído denuncias claras contra los ataques permanentes y diarios por parte de Israel a la libertad de expresión de los y lass palestinas en Zinemaldia. Tampoco se ha protestado públicamente porque desde el año 2008 Anne Marie Jacir tenga prohibida por Israel la entrada en Cisjordania, tras el rodaje de la película La sal de este mar. Tampoco hemos visto ninguna muestra de apoyo a Mohamed Barkri que aún sufre persecución, acoso y dos juicios debido a su película Jenin, Jenin. Y si no fuera suficiente, la ausencia total de cine palestino en la actual edición, tampoco dice mucho en favor de la actitud de Zinemaldia.

    Hemos visto que el Zinemaldia ha tenido reflejos para incluir un guiño en recuerdo a Nestor Basterretxea, recientemente fallecido, y nos felicitamos de ello, pero no ha pasado lo mismo con Palestina en el año internacional de solidaridad declarado por la ONU. A pesar de que se afirme que cualquier cineasta puede proyectar su película en el Zinemaldia, no hay ninguna película palestina.

    Desde el Colectivo Palestinarekin Elkartasuna, además de sumarnos a la campaña internacional BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones), hacemos nuestras las palabras del poeta israelí Aharon Shabtai cuando afirma que “no creo que un Estado que mantiene una ocupación, que comete a diario crímenes contra civiles, merezca ser invitado a algún (evento) cultural”.


    Escucha el programa Uhintifada 192: Zinemaldia o el cine como herramienta de legitimación de Israel:

     

    Donostia Zinemaldia

    Donostia Zinemaldia

     

    Fuente: Palestina, Zinemaldia, Rebordinos, Komite Internazionalistak, 20/09/2014.

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  • Respuesta a las declaraciones de José Luis Rebordinos, director del Zinemaldia

    Respuesta a las declaraciones de José Luis Rebordinos, director del Zinemaldia

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    A la atención del Director del Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián Señor José Luis Rebordinos.

    Palestinarekiko Elkartasuna Taldea responde a las declaraciones que ha realizado José Luis Rebordinos después de recibir nuestra carta solicitando la retirada del Zinemaldia 62 de las películas israelíes.

    El director del Zinemaldia afirma:

    1. «El Zinemaldia no va a boicotear a ningún director por su nacionalidad. (…) El Festival no hará ningún boicot a los cineastas israelíes»

    En ningún apartado de nuestra carta se pide el boicot a un director por su nacionalidad. Es más, nos gustaría encontrar en el Zinemaldia películas de directores de nacionalidad israelí como Udi Aloni o Eyal Sivan quienes, a pesar de ser israelíes, apoyan la campaña BDS. Y no son los únicos israelies que lo apoyan.

    Pedimos boicot a la “marca Israel”, al cine israelí que, independientemente de las intenciones y opiniones de sus directores, el Estado de Israel utiliza para mantener su fachada democrática y como cortina de humo que oculte sus crímenes. Porque, como afirmaba un ministro de cultura, Limor Livnat: “el cine israelí demuestra cada día que la cultura es la mejor embajadora del Estado”.

    La “marca Israel” contribuye decisivamente a normalizar a Israel, es decir, a que lo veamos y aceptemos como un país democrático y no como al Israel que viola diariamente los derechos humanos, se ríe de la legalidad internacional, boicotea el cine palestino, acaba de cometer, una vez mas, crímenes contra la humanidad en Gaza y mantiene el bloqueo ilegal y criminal de la franja.

    No es posible separar ambas caras de Israel. Como afirma Illan Pappe, historiador israeli, el enfoque de la cultura y la vida académica israelí como entidades diferentes del ejército, la ocupación y la destrucción proporciona inmunidad a una de las mayores atrocidades de nuestro tiempo.

    2. «Palestinarekiko Elkartasun Taldea ha pedido al Zinemaldia boicotear la proyección de Gett, el proceso de Viviane Amsalem, una película espléndida que pasó por el Festival de Cannes y que denuncia la situación de la mujer en Israel»

    En ningún momento hemos solicitado que el Zinemaldia retire a Gett por la nacionalidad de sus directores, ni mucho menos por su contenido.

    Pero sí consideramos que no debería participar en este festival por ser una de las películas elegidas y financiadas este año por el Estado de Israel para representarlo, y así lavar su imagen, en todo el mundo.

    La campaña BDS no esta dirigida contra personas concretas sino contra los productos culturales financiados y promocionados por el Estado de Israel. Gett es una de las películas seleccionadas por el Israel Film Fund, encargado de promocionar la marca Israel en el cine. Con un presupuesto anual de 6 millones de dólares, Israel Film Fund apoya, ayuda, asesora y financia los proyectos cinematográficos seleccionados, incluyendo la comercialización y distribución. El Fondo promociona las películas y está presente en todos los grandes festivales internacionales que promueven el cine israelí en todo el mundo. Gracias al fondo, largometrajes israelíes se proyectan en las competiciones oficiales de los festivales internacionales de cine más célebres.

    Katriel Schory, director ejecutivo de Israel Film Fund, afirmaba en Cannes, en una entrevista con Cineuropa a raíz de la participación de cinco películas israelíes, entre ellas Gett: “todos los filmes israelíes que tenemos reciben financiamiento gubernamental. (…) Tuvimos la película que ganó el premio principal en Tribeca y parece que definitivamente tendremos un filme israelí en Locarno y en Venecia, y también es probable que tengamos uno en San Sebastián y en Toronto. (…) Yo negocié la mayor parte de las coproducciones. (…) Esta estrategia está funcionando bien, pero, por supuesto, se requiere mucho trabajo y esfuerzo”. “Israel Film Fund resulta de mucha ayuda. Somos una especie de ‘red de contactos’: creamos plataformas para los productores israelíes“.

    Parece contradictorio que Israel apoye Gett, una película crítica que denuncia los matrimonios religiosos en Israel, los únicos válidos. No lo considera así el cineasta israelí Eyal Sivan, quien opina que al Estado de Israel le interesa financiar alguna película llamada “crítica”. Silvan, que se niega a aceptar dinero israelí, asegura que “el gobierno israelí mediante los fondos de ayuda, utiliza las obras de oposición como una prueba de democracia”.

    ¿Se puede invitar a escuelas de cine y proyectar películas israelíes cuando sabemos que están financiadas por un estado que practica el apartheid y la limpieza étnica, es responsable de crímenes contra la humanidad y utiliza los productos culturales, como el cine, como arma política?

    3. «El Zinemaldia defiende la libertad de expresión»

    ¿De quiénes? Depende… Nunca le hemos oído denunciar los ataques permanentes y diarios por parte de Israel a la libertad de expresión de los y las palestinas. Tampoco protestar porque desde el año 2008 Annemarie Jacir tenga prohibida por Israel la entrada en Cisjordania, tras el rodaje de “La sal de este mar” (película que pudo salvar gracias a que la Embajada francesa sacó las grabaciones en maletas diplomáticas). Ninguna muestra de apoyo a Mohamed Barkri que aún sufre persecución, acoso y dos juicios debido a su película “Jenin, Jenin”.

    4. «Respeto la postura de quienes creen que el boicot es la mejor manera de solucionar el problema entre Israel y Palestina, pero pienso que es mucho mejor el intercambio de opiniones»

    ¿Nos puede contar algún mínimo cambio en la política de Israel tras años de “intercambio de opiniones”? Incluso con la escasa información que nos llega, cualquiera puede constatar que sus agresiones son cada vez más amplias y brutales.

    Por ello, en apoyo a la campaña BDS lanzada por la población palestina, reafirmamos nuestra solicitud anterior.

    Porque nos negamos a ser cómplices y no queremos ser neutrales. Porque, ante la complicidad de nuestros gobiernos con Israel, ante la inoperancia de la justicia y de los organismos internacionales, alguien debe actuar para defender la legalidad internacional.

    5. «Cualquier cineasta tendrá derecho a proyectar su película»

    ¿También incluye a los cineastas palestinos? Llama mucho la atención la ausencia de cine palestino en el Zinemaldia. ¿Nos podría explicar por qué en todas las ediciones encontramos películas israelíes, mientras no se ha proyectado ninguna película palestina desde que es director  del festival y apenas ninguna en las anteriores ediciones?

    ¿No es una decisión política tratar a Israel como un país democrático cuando no lo es? Elegir continuar considerando el cine israelí como algo separado de la política genocida de Israel, es una opción política. Ignorar el cine palestino es también una opción política, no cultural.

    “No creo que un Estado que mantiene una ocupación, que comete a diario crímenes contra civiles, merezca ser invitado a algún (evento) cultural”. Aharon Shabtai, poeta israelí.

    Atentamente
    Palestinarekiko Elkartasuna Taldea

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  • Piden al Donostia Zinemaldia que se adhiera al BDS y que no contribuya a silenciar la cultura palestina

    Piden al Donostia Zinemaldia que se adhiera al BDS y que no contribuya a silenciar la cultura palestina

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    En una carta abierta, grupos de solidaridad con Palestina solicitan de nuevo la adhesión del Donostia Zinemaldia al BDS, para rechazar así la normalización de Israel a través de este tipo de eventos y para no contribuir a silenciar el cine y la cultura palestinos bajo ocupación.
    Ayuntamiento de Donostia, señor Juan Karlos Izagirre.
    Diputación Foral de Gipuzkoa, señor Martin Garitano.
    Gobierno Vasco, señora Cristina Uriarte.
    Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, señor José Ignacio Wert.

    La ONU proclamó 2014 Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino e Israel lo ha celebrado con una brutal masacre, arrasando Gaza, matando a más de 2.000 palestinos —muchos de ellos mujeres y niñ@s— e hiriendo a más de 10.000 habitantes de la ciudad, además de demoler 40.000 viviendas así como los nuevos asentamientos, y practicar, además, detenciones arbitrarias y asesinatos en Cisjordania. Nada nuevo, aunque esta vez ha ido más lejos que nunca en su barbarie.

    Nada nuevo, tampoco, en el Zinemaldia de Donostia. No esperábamos que la llamada de la ONU se tradujera en una retrospectiva sobre el cine palestino, aunque hubiera sido bastante lógico, pero sí confiábamos en encontrar alguna presencia testimonial del mismo en esta edición. Pero nada de nada.

    Entendemos que es más difícil de encontrar, pero existe el cine palestino, a pesar del boicot permanente y bastante efectivo de Israel. Hay cineastas palestinos, pero carecen de medios, debido a la ocupación israelí. No hay escuelas de cine, no hay estudios, es muy difícil encontrar productores y distribuidores y, más difícil aún, conseguir permiso de Israel.

    Todos y todas sabemos que el Zinemaldia de Donostia no apoya el boicot a Israel, pero nunca ha denunciado ni se opone al boicot que Israel ejerce sobre la cultura palestina y en concreto sobre el cine palestino. Su ausencia en la gran mayoría de ediciones del festival supone en la práctica la realización de un boicot no declarado al cine palestino.

    Israel es el responsable de los crímenes contra la humanidad que hemos podido ver en directo estos 50 días, pero no pasa nada. A pesar de todo ello, el cine israelí continua siendo bien recibido en este festival, porque, según algunos interesados, “la cultura no tiene nada que ver con la política” y su papel es el de “tender puentes” entre las diferentes sensibilidades. Llevamos más de 60 años “tendiendo puentes ” a quien sí tiene muy clara la relación entre cultura y política , y por eso dedica un abultado presupuesto a la promoción de la cultura israelí, y especialmente del cine israelí, al tiempo que promueve la destrucción sistemática de la cultura e historia palestina, impidiendo, con todo tipo de obstáculos, su desarrollo y, especialmente, su difusión.

    ¿Se preguntarán por qué nos centramos en Israel cuando existen tantos países que violan los derechos humanos? Simplemente porque el caso de Israel es diferente: a ningún otro país del mundo se le permitiría bombardear instalaciones de la ONU, usar armas prohibidas, lanzar toneladas de bombas sobre la población civil, incumplir todas las resoluciones de la ONU, mantener la ocupación, encarcelar a niñas y niños… Por mucho menos, Europa sancionó a Irak y ahora a Rusia. Pero Israel nunca ha sido sancionado, ni aislado o expulsado de organismos internacionales. Europa considera a Israel un estado “democrático” —a pesar de ser un estado colonial que practica el apartheid y ser responsable de crímenes contra la humanidad—, y mantiene por tanto sus relaciones preferentes en todos los campos (comerciales, culturales, académicas, científicas, deportivas).

    Como respuesta ante la impunidad absoluta de Israel por la complicidad de los Gobiernos nació la campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) con el objetivo de obligar a Israel a acatar la legalidad internacional —poniendo fin a la ocupación y el apartheid, y permitiendo el regreso de los refugiados—, y a respetar los derechos humanos.

    Por todo ello, el cine israelí no es bienvenido a este Zinemaldia de Donostia.

    ¿Cómo se puede disfrutar con lo que nos cuenta el cine israelí cuando aún permanecen ante nuestros ojos las imágenes de las más de 2.000 personas asesinadas —más de 500 menores entre ellas—, y de 10.000 heridas, muchas de ellas inválidas? ¿Cómo no reaccionar ante el bloqueo ilegal y criminal de Gaza que mantiene Israel que les condena a una muerte lenta?

    Solicitamos por ello que:

    1. Se retiren del Festival de Cine las películas israelíes ya que su proyección, lejos de promover una solución justa para los y las palestinas, pretende ser un gesto normalizador y cómplice con el Estado de apartheid que Israel mantiene en Palestina.
    2. Mientras perdure la política de apartheid a la que Israel somete a la población palestina, el Zinemaldia se adhiera a la campaña BDS (boicot, desinversiones y sanciones) a través de medidas que garanticen la no participación de Israel en este Festival.
    Palestinarekiko Elkartasun Taldea
    Donostia, septiembre de 2014

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