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  • Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes

    Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes

    Un libro sobre la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra la política de ocupación ilegal de territorios y el apartheid de la población palestina ejercidos por los gobiernos del Estado israelí. Una campaña cívica de alcance mundial que, al igual que la llevada a cabo contra el apartheid sudafricano, se propone acabar con las desastrosas políticas contrarias a los derechos humanos fundamentales de los sucesivos gobiernos israelíes con la complicidad de las grandes potencias.

    En edición de Luz Gómez, con la participación, por orden alfabético de Frank Barat, Omar Barghouti, Ramzy Baroud, John Berger, Judith Butler, Angela Davis, Richard Falk, Daniel Gil, Luz Gómez, Héctor Grad, Ran Greenstein, Aitor Hernández, Stéphane Hessel, Shir Hever, Ayesha Kidwai, Naomi Klein, Gideon Levy, Ken Loach, Haneen Maikey, José Luis Moragues, Ilan Pappé, Prabir Purkayastha, Raji Sourani, Magali Thill, Desmond Tutu, Alice Walker, Roger Waters y Slavoj Žižek.

    Presentación de Luz Gómez (editora)

    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes.
    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes, editado por Luz Gómez. Colección Disenso.

    El llamamiento de la sociedad palestina al Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel (2005) se halla en un punto de inflexión. A la vez que la ocupación y el apartheid se han ido agudizando en estos años, se ha consolidado la campaña internacional para presionar a Israel a través del boicot económico, académico y cultural. La Operación Plomo Fundido contra Gaza del invierno de 2008-2009 y la parálisis de la Autoridad Nacional Palestina han hecho posible el cambio de mentalidad en la solidaridad con Palestina. La sociedad civil internacional ha respondido al llamamiento palestino. El BDS se ha convertido en un instrumento eficaz de movilización social y presión política contra la permisividad de los Gobiernos con la ocupación y el apartheid israelíes. El avance del BDS supone la recuperación de una forma de entender la política y la solidaridad ya practicada contra el apartheid de Sudáfrica, pero arrinconada con el triunfo voraz del neoliberalismo en los últimos veinticinco años.

    Lejos de avanzar en una solución que dé respuesta a los derechos de los palestinos reconocidos por Naciones Unidas, Israel ha seguido incumpliendo de forma sistemática todas sus obligaciones como potencia ocupante y como Estado de derecho para todos sus ciudadanos, incluidos los israelíes no judíos. El desprecio a las resoluciones de la ONU ha llegado al punto de que han dejado de ser la referencia en las llamadas «conversaciones de paz». Más colonias, más apartheid, más represión y violencia viene siendo la respuesta israelí a todo intento negociador. A esta realidad oficial se opone la petición de justicia y dignidad, objetivo del movimiento BDS. Sus medios, sean el boicot, las desinversiones económicas o las sanciones internacionales, no son un fin en sí mismos, sino que su verdadero fin es que se acabe el BDS: si el BDS triunfa, está condenado a desaparecer.

    No ha llegado aún ese momento, pero sí está claro que ya no hay marcha atrás. Hace diez años la comunidad universitaria occidental acogió con cierta condescendencia el llamamiento al boicot académico de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI), pero a finales de 2013 varios sindicatos universitarios y asociaciones científicas, incluida la poderosa American Studies Association, han dado su apoyo expreso al BDS. Hace cinco años, antes de la guerra de Gaza, ninguna caja de ahorros, y menos aún holandesa, hubiera pensado en retirar sus inversiones en los bancos israelíes por operar indistintamente en Israel y los territorios ocupados; PGGM lo ha hecho en 2013 invocando su «responsabilidad social». Hace tan solo dos años era inimaginable que Alemania, como anunció su Gobierno en enero de 2014, bloqueara su financiación a instituciones y empresas ubicadas en las colonias de Cisjordania y Jerusalén Oriental. Es más, hace apenas un año el boicot era un tema tabú en los grandes medios de comunicación occidentales. El affaire Scarlett Johansson/Oxfam, denunciado masivamente en las redes sociales, ha acabado arrastrando a la prensa y la televisión al debate, y ha popularizado el BDS. Hasta el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, ha avisado a Israel de que el boicot será imparable si no se presta al acuerdo en la enésima ronda de negociaciones de paz.

    Este libro presenta colaboraciones que reflejan, desde distintas perspectivas, las «formas de desposesión polivalentes» de la ocupación israelí de Palestina. Nuestra pretensión ha sido no solo contar la historia, el sentido y las prácticas del movimiento BDS, sino mostrar además el carácter transversal de la lucha por la justicia en Palestina, que el BDS vehicula. Es un libro con análisis, reflexiones y testimonios de autores palestinos e israelíes, pero también europeos, norteamericanos, sudafricanos e indios, y ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de todos ellos. Algunas contribuciones han aparecido con anterioridad en publicaciones digitales o en otras lenguas, como se recoge en el apartado de créditos.

    Distintas personas han contribuido de un modo u otro a este proyecto. No podemos dejar de mencionar a Jorge Gimeno, que vio su necesidad cuando nada parecía hacerlo viable, e insistió en ella. Y, sobre todo, a los compañeros de Autónom@s por Palestina, el grupo BDS de la Universidad Autónoma de Madrid, que tiene la suerte de contar entre sus miembros con Héctor Grad, Laura Galián y Fernando García Burillo. Sin todos ellos el libro no hubiera salido adelante.

    La lucha contra el racismo y la segregación no conoce fronteras ni excepciones históricas. La justicia, como dice siempre Raji Sourani, o es universal o no existe. Para recordarlo y que se cumpla en Palestina, el BDS está en marcha.

    Libro: BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes
    Libro BDS por Palestina. El boicot a la ocupación y el apartheid israelíes. Colección Disenso, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.

     

    Fuente y más información: Colección Disenso, de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.
    Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP).

    Mira el índice del libro en pdf.

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  • Un grupo de intelectuales solicita a Muñoz Molina que no recoja su premio en Israel

    Un grupo de intelectuales solicita a Muñoz Molina que no recoja su premio en Israel

    Un grupo de destacados intelectuales han solicitado al escritor y miembro de la Real Academia Española Antonio Muñoz Molina que no acuda a recoger el Premio Jerusalén el próximo 10 de febrero ya que consideran que desde la alcaldía de esa ciudad se promueve “uno de los sistemas de Apartheid urbano más crueles del mundo”.

    La carta está firmada entre otros por el co-autor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Stéphane Hessel, el cantante de Pink Floyd Roger Waters, el director de cine Ken Loach, el escritor y dramaturgo John Berger, el escritor y columnista Luis García Montero, la autora norteamericana Alice Walker, el guionista británico Paul Laverty y el poeta surafricano Breyten Breytenbach.

    El premio Jerusalén, dotado de una asignación económica de 10.000 euros, es un galardón patrocinado por la Municipalidad de Jerusalén que los autores de la carta califican de “cerebro e instrumento de la colonización ilegal de Jerusalén Oriental”. Según los firmantes el alcalde de Jerusalén, “que auspiciará la ceremonia de entrega es responsable del diseño y desarrollo de uno de los sistemas de Apartheid urbano más crueles del mundo, de la demolición ilegal de casas, confiscación arbitraria de propiedades, supresión sostenida y sistemática del desarrollo económico, social y cultural en los barrios palestinos”.

    Como artistas, señala el grupo de intelectuales, tenemos “la obligación de revelar al público lo que los opresores intentan mantener oculto, renunciar a que les hagan cómplices de sus violaciones y crímenes, y reclamar en voz alta: Justicia, Libertad y Dignidad para los oprimidos”.

    Los firmantes solicitan a Muñoz Molina que “reconsidere su posición y renuncie al Premio Jerusalén” , tal como indicó el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones contra el Apartheid israelí”. La iniciativa ciudadana israelí “Boicot desde dentro”, ha denunciado que la Feria del libro de Jerusalén, en cuyo marco se entregará el premio, constituye “una ocasión propagandística para promover la imagen de Israel y presentarla como modelo”.

    Esta organización también ha declarado que, de aceptar el Premio, el autor de Sefarad “será cómplice de los crímenes de Israel contra los derechos humanos y de su política del “aquí no pasa nada”. Dos grupos propalestinos, la española Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) y la Campaña Palestina de Boicot Cultural y Académico contra Israel (PACBI), pidieron el pasado día 28 al escritor que renuncie a recoger el premio literario Jerusalén en esa ciudad.

    Muñoz Molina subrayó que en Israel “hay muchas personas y organizaciones que militan a favor de la paz”, y puso como ejemplo la orquesta del famoso director Daniel Barenboim que agrupa a músicos israelíes, palestinos y españoles. “Elijo estar de parte de esa gente antes que boicotear a un pueblo entero”, añadió el escritor, quien lamentó que “en España a veces no se distingue entre qué es ser judío o israelí, o entre el estado de Israel y las políticas concretas del Gobierno israelí de cada momento”.

    Antonio Muñoz Molina recalcó cuando anunció su intención de acudir a recoger el premio que hay que distinguir entre un estado y las políticas concretas de sus gobiernos y añadió que “a veces se olvida que Israel es una sociedad plural en la que hay voces que están en contra de las políticas del Gobierno israelí en los territorios ocupados”. El miembro de la Real Academia afirmó además que se trata de un asunto “muy delicado” y que desea evitar entrar en un cruce de declaraciones y contradeclaraciones.

    El escritor, que es profesor de la New York University, es autor de obras como El jinete polaco, Sefarad o Plenilunio y recogerá el premio el próximo 10 de febrero, en la inauguración de la feria internacional del libro de Jerusalén, en un acto en el que participará el presidente israelí, Simón Peres, entre otros.

    http://www.publico.es/culturas/450165/un-grupo-de-intelectuales-solicita-a-munoz-molina-que-no-recoja-un-premio-en-israel

     

    Texto de la carta en Castellano:

    3 Febrero 2013

    Estimado Antonio Muñoz Molina,

    El anuncio de su viaje a Israel el próximo 10 de febrero para recoger el premio Jerusalén, ha decepcionado
    a muchos de sus lectores y lectoras. En calidad de personas que nos dedicamos a la literatura, el arte y
    la cultura, comprometidas con la defensa de la paz y la justicia, le rogamos que cancele su viaje, por las
    razones que le explicamos a continuación.

    En su sesión de noviembre 2011 en Suráfrica, el Tribunal Russell sobre Palestina resolvió, tras examinar
    las pruebas y escuchar los testimonios devastadores de israelíes y palestinos, que Israel es culpable de
    Apartheid contra la población palestina, tanto dentro de Israel como en el Territorio Ocupado Palestino.
    En su sentencia, el Jurado1 llamó a “la sociedad civil global, incluyendo los grupos y particulares que
    trabajan para poner fin al sistema de dominación racial en Israel, a replicar el espíritu de solidaridad
    que contribuyó a acabar con el Apartheid en Sudáfrica, dando a conocer a los parlamentos nacionales las
    conclusiones del Tribunal y apoyando la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel”.

    El Ejército israelí ha cometido innumerables crímenes de guerra contra la población civil y asesinatos
    selectivos de líderes políticos palestinos. Israel ha intensificado el ritmo de construcción de colonias ilegales
    en Cisjordania. La anexión de tierras, acuíferos y demás recursos naturales palestinos, y la edificación del
    Muro del Apartheid constituyen violaciones del derecho internacional y representan graves obstáculos
    para la paz. Prácticas que atentan contra la dignidad humana, como son los encarcelamientos ilegales,
    detenciones administrativas y uso de la tortura, han sido normalizadas por el sistema israelí. Además, Israel
    es el país que ha violado durante el periodo de tiempo más largo, el derecho inalienable de las personas
    refugiadas a retornar a sus hogares y propiedades.

    El premio que le ha sido concedido es patrocinado por la Municipalidad de Jerusalén. Esta Municipalidad
    ha sido, desde sus inicios, el cerebro e instrumento de la colonización ilegal de Jerusalén Este y su Ciudad
    Vieja. Es responsable del diseño y desarrollo de uno de los sistemas de Apartheid urbano más crueles del
    mundo, y ha sido activamente implicada en la limpieza étnica de Jerusalén Oriental, demolición ilegal
    de casas, confiscación arbitraria de propiedades, y en la supresión sostenida y sistemática del desarrollo
    económico, social y cultural en los barrios palestinos.

    La calificación de la Municipalidad de Jerusalén como responsable de un sistema de Apartheid contra la
    población palestina ha sido ratificada por el Relator especial de Naciones Unidas por los Derechos Humanos
    para el Territorio Ocupado Palestino, John Dugard, que declaró que “existen grandes similitudes entre la
    situación de los habitantes de Jerusalén Este y los negros surafricanos bajo el Apartheid en lo relativo a sus
    derechos de residencia”, y que “la clasificación territorial de Jerusalén Este tiene las mismas consecuencias
    que la clasificación racial que existía en Suráfrica con respecto a con quien te puedes casar, donde puedes
    vivir y donde puedes o no ir a la escuela o acudir a un hospital”.

    En este contexto, cabe recordar que el Alcalde de Jerusalén, autoridad que auspicia el acto de entrega del
    Premio, apoyó públicamente la candidatura de Netanyahu en las últimas elecciones porque, según sus
    propias declaraciones, “estaba convencido que el primer ministro seguiría apoyando un Jerusalén unido”,
    eufemismo común entre los israelíes para referirse a “un Jerusalén ocupado”.

    Los artistas que aceptan participar en eventos oficiales israelíes como es esta ceremonia de entrega, prestan
    sus nombres, indirecta y a menudo inconscientemente, a la Hasbara o propaganda sionista. En el ámbito de
    la literatura, el premio Jerusalén es una pieza central de la propaganda cultural y mediática que el gobierno
    israelí financia con el fin de distraer a la opinión pública de sus violaciones de la legalidad internacional y de normalizar su ocupación ilegal del territorio palestino. La sola declaración de que el premio tiene como objetivo el reconocimiento de escritores y escritoras por su contribución a la “libertad de los individuos en la sociedad”, ofende los principios básicos de humanidad, solidaridad y honestidad. El concepto de libertad entra en total contradicción con las políticas israelíes de Apartheid, que eliminan de facto cualquier tipo de libertad en Territorio Ocupado Palestino, especialmente en la Franja de Gaza, que no es más que una cárcel a cielo abierto.

    Si va a recibir el premio Jerusalén, no solamente ayudará al gobierno israelí a crear la falsa imagen de un
    estado que respeta y promueve la “libertad de los individuos en la sociedad”. Aceptar un premio financiado
    por las autoridades israelíes, de las manos de sus más altos representantes, desoyendo el llamamiento de un
    movimiento que lucha por la justicia, como es el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones contra
    Israel, equivale a renunciar a comprometerse con la lucha contra las violaciones del derecho internacional,
    los crímenes de guerra y el sistema de Apartheid israelíes. Llevaría a sus seguidores y seguidoras a
    cuestionarse, no el compromiso individual que Usted probablemente tenga con los derechos humanos, la
    libertad y la dignidad humana, sino el valor que debería tener para activar este compromiso, y apoyar el
    movimiento global no-violento que busca acabar con el Apartheid israelí, en vez de posicionarse en contra.

    Conscientes de las intenciones de las autoridades israelíes de lavar sus crímenes a través de la cultura,
    personalidades del mundo del arte han renunciado a los supuestos honores del estado israelí, o han
    cancelado sus actuaciones en Israel, como medio de presión para acabar con este régimen colonial.
    Pensamos que como artistas, tenemos la obligación de revelar al público lo que los opresores intentan
    mantener oculto, renunciar a que nos hagan cómplices de sus violaciones, y reclamar en alto y fuerte,
    “Justicia, Libertad y Dignidad” para los oprimidos.

    Porque estamos convencidos de que comparte esta visión, le pedimos, estimado compañero, que reconsidere
    su posición y renuncie al Premio Jerusalén, de acuerdo con los llamamientos que le han dirigido el
    movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones, la Campaña Palestina de Boicot Académico y
    Cultural, el movimiento israelí Boicot Desde Dentro y la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina.

    Atentamente,

    Roger Waters
    Stephane Hessel
    Ken Loach
    Paul Laverty
    Alice Walker
    John Berger
    Breyten Breytenbach

     

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