El Premio Nobel Alternativo va a Palestina por primera vez
Raji Sourani (Foto: Patricia Simón en periodismohumano.com)
La Swedish Right Livelihood Award Foundation (Fundación Sueca del Premio al Sustento Bien Ganado), que ofrece un premio conocido como el Premio Nobel Alternativo, anunció la concesión de su Premio anual de 2013 al abogado Raji Sourani, director del Palestinian Center for Human Rights (Centro Palestino por los Derechos Humanos), “por su inquebrantable dedicación al estado de derecho y a los derechos humanos bajo circunstancias excepcionalmente difíciles“.
El Premio será otorgado en una ceremonia en el Parlamento Sueco el 2 de diciembre de 2013 a Sourani y a otros tres laureados: Paul Walker (EE.UU.) por trabajar sin descanso por la eliminación de las armas químicas en el mundo; Denis Mukwege (República Democrática del Congo) por su valiente labor tratando a mujeres supervivientes de violencia sexual durante la guerra; y Hans R. Herren (Suiza) por su experiencia y trabajo pionero promoviendo un programa mundial de alimentos sano, seguro y sostenible. Este año, hubo 94 propuestas de 48 países distintos.
Cabe destacar que este Premio se concede a personas con labores inspiradoras en temas de salud, derechos humanos y justicia social. El Premio Nobel Alternativo es entregado a quienes trabajan y luchan por un futuro mejor en sus países. Dos árabes ya habían ganado anteriormente este Premio: Hassan Fathi en 1980 e Ibrahim Abu al-Eis en 2003.
Una de las causas en las que Raji Sourani participa a través del PCHR es el Caso Daraj. En julio del 2002, la aviación del ejército israelí lanzó una bomba de 958 kilogramos en un edificio de apartamentos de tres pisos en el barrio densamente poblado gazatí de Al Daraj. El ataque, destinado a matar a Salah Shehade, presunto líder de la Brigada Izzidin al-Qassam (ala militar de Hamas) destruyó completamente 8 edificios adyacentes, dejando 9 parcialmente destruidos y otros 21 con daños considerables. A parte de la ejecución extrajudicial de Shehade, 14 civiles murieron, entre ellos 8 niños, y unos 150 civiles resultaron heridos.
Israel admitió que a la hora de evaluar el ataque, calculó que aproximadamente 10 civiles también iban a ser asesinados, y decidió seguir adelante aún sabiendo que la mujer de Shehade se encontraba con él en casa. Ante esta grave violación de la Convención de Ginebra, el PCHR, con el CSCA y Al Quds como contrapartes del estado español y apoyados por Hickman & Rose (Londres), llevaron el caso a los tribunales españoles apelando a la jurisdicción universal, único mecanismo de la población palestina a tener una tutela judicial efectiva ante los crímenes de guerra de Israel. Tras ser rechazado por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo argumentando que no tienen jurisdicción, hoy en día está a la espera de su aceptación por el Tribunal Constitucional.
El equipo legal tiene la intención de impugnar por todos los medios legales disponibles la legalidad de la decisión tomada recientemente en España para restringir su legislación de la jurisdicción universal.
El dibujante Bernardo Vergara ha publicado su nuevo tebeo Palestina. Un vistazo al pasado, una mirada al presente, que ya se puede descargar en formato digital gratuitamente. Tiene licencia Creative Commons BY-NC-ND que permite copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra con fines no comerciales. Siempre debe reconocerse su autoría y no se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de ella.
Entrevista de Isabel Pérez (Gaza) para Diagonal a Haidar Eid, activista palestino de BDS y profesor de Estudios Culturales y Literatura en la Universidad de Al-Aqsa en Gaza.
El profesor Haidar Eid es un defensor de la causa palestina, la resistencia no violenta y propone un único Estado laico y democrático. Ha vivido en Sudáfrica durante años lo que le hace tener una idea clara de la importancia del movimiento Boicot, Sanciones y Desinversión a Israel que revindica como medida de presión contra Israel.
Haidar Eid, del movimiento BDS (Boicot, Sanciones y Desinversión a Israel).
Haidar Eid tiene una larga trayectoria en la lucha no violenta por la causa palestina y es un ferviente defensor de la solución de un único estado laico y democrático para el conflicto árabe-israelí. Eid vivió en Sudáfrica durante 7 años, lo que le coloca en una ventajosa posición para explicar la situación actual de los palestinos bajo el sistema de apartheid israelí.Eid señala la importancia del movimiento BDS (Boicot, Sanciones y Desinversión a Israel) que también incluye el boicot académico, y nos cuenta por qué la Universidad Católica de Murcia no debería entregar el título de doctor honoris causa al primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu.
Explíquenos un poco la campaña del BDS palestino que en 2013 ha cumplido 8 años y, según Israel, configura un peligro estratégico.
En 2005 más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para que boicoteara el apartheid israelí, optara por la desinversión e impusiera sanciones hasta que Israel cumpliera con la ley internacional, exactamente del mismo modo que sucedió en Sudáfrica. Lo interesante de la campaña palestina del BDS es que luego se ha convertido en una campaña global.
Es un movimiento basado en los derechos y llama a la implementación de la ley internacional, primero, con la retirada de las tropas israelíes de la tierra palestina ocupada en 1967, incluyendo Jerusalén-Este; segundo, llama a Israel a cumplir la resolución 194 de las Naciones Unidas que afirma claramente el derecho al retorno de los refugiados palestinos a los pueblos y ciudades de los cuales fueron expulsados en 1948; y, tercero, clama que Israel debe poner fin a su leyes discriminatorias raciales contra la población indígena de Palestina.
Y, ¿cómo empezó el boicot académico?
En 2004 un grupo de académicos, intelectuales y figuras culturales de Palestina formamos el PACBI, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel, y llamamos a las figuras culturales y a las instituciones académicas internacionales a boicotear las instituciones académicas israelíes por su complicidad con los crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra que Israel comete contra Palestina, por las continuas violaciones israelíes de la ley internacional. Desafortunadamente, se ha demostrado que todas las instituciones israelíes son cómplices, directa o indirectamente, de la ocupación israelí en la Franja de Gaza y Cisjordania.
Uno de los campus universitarios hebreos está levantado sobre suelo ocupado en 1967, en Jerusalén-Este, lo cual es ilegal. La universidad de Tel Aviv fue construida sobre las ruinas del pueblo de Sheikh Muwannes. La doctrina de Dhahia, una doctrina militar israelí, que Israel usó contra los civiles libaneses en 2006 y contra Gaza en 2008-2009 fue desarrollada en la Universidad de Tel Aviv. Todas las tácticas militares que Israel utiliza son desarrolladas en universidades israelíes y por eso nosotros esperamos que nuestros colegas y las instituciones académicas internacionales boicoteen las instituciones académicas israelíes. Esperamos que cualquier académico decente, cualquier ser humano decente, se oponga a la opresión de otros seres humanos.
Usted ha estado muchos años en Sudáfrica y a menudo compara el apartheid israelí con el apartheid sudafricano.
En Palestina tenemos un gran desequilibrio de poder entre el opresor y el oprimido, exactamente igual que el que había entre los negros de Sudáfrica y los blancos de Sudáfrica, pero lo que Israel está haciendo a los palestinos es mucho peor. En Palestina tienes apartheid y discriminación racial, pero también tienes un proceso continuo de colonización y limpieza étnica y una ocupación militar directa en la Franja de Gaza y Cisjordania.
¿Alguna vez el sistema de apartheid usó F16 contra los negros sudafricanos? ¿Usó alguna vez helicópteros Apache? ¿Bombas de fósforo contra los indígenas? Israel practica también el genocidio: en 2008 entró en Gaza y en 22 días mató a 1.400 personas. Gaza es ahora un campo de concentración, la cárcel al aire libre más grande del mundo. Ilan Pappe, un historiador israelí, afirma que el bloqueo es un “genocidio lento”. Richard Falk define el bloqueo como un “preludio al genocidio”.
El BDS ya ha empezado su campaña (Des-honoris Causa) en España contra la entrega del título Doctor Honoris Causa al primer ministro israelí en la Universidad Católica de Murcia.
Es vergonzoso para España, para cada uno de los españoles, homenajear a este criminal de guerra. Bajo la presidencia de Netanyahu en 2012 Israel atacó Gaza durante ocho días y mató a 150 personas, incluyendo 54 niños, se cometieron los peores crímenes de guerra bajo la presidencia de Netanyahu que, además, está a la cabeza del gobierno más fascista de la historia de Israel. Un hombre que está practicando la limpieza étnica en el desierto del Negev con el Plan Prawer y que continúa la limpieza étnica en la Palestina ocupada. Con Netanyahu, el número de colonos y la expansión de asentamientos han aumentado más que nunca, es el líder que rechaza implantar la resolución 194 de las Naciones Unidas. Es una vergüenza para España homenajear a una persona que no está muy lejos de ser como P. W. Botha, primer ministro del gobierno de apartheid de Sudáfrica. Esto hace de la universidad que va a honorarble cómplice por ayudar a lavar la cara del estado de Israel. Como académico respeto a mis colegas académicos españoles, pero algunos de ellos están mostrando solidaridad con el opresor.
Sí. En el BDS tenemos tres demandas: libertad para la Franja de Gaza y Cisjordania, justicia para los refugiados palestinos e igualdad para los ciudadanos palestinos del Estado de Israel. No hay paz sin justicia, no hay libertad sin justicia y no hay justicia en Palestina sin el derecho al retorno de los refugiados palestinos.
Tenemos un sistema donde un grupo de personas tienen privilegios basados en su identidad religiosa porque, por definición, Israel es un estado de apatheid que se define así mismo como ‘el estado de los judíos’, solo los judíos, no se define como el estado de sus ciudadanos. Queremos invertir este proceso a través de la decolonización de Palestina y el primer paso es desionizarla.
A propósito de la trágica muerte a tiros del adolescente desarmado Travon Martin y la absolución de su asesino Zimmenman, Stevie Wonder en unas recientes declaraciones hechas en uno de sus conciertos anunció que no actuará en el Estado de Florida hasta que ese estado derogue su ley de “Defensa propia”. En realidad, ha declarado un boicot por motivos de conciencia. Aplaudo su postura y estoy con él, ya que me ha traído a colación una propuesta que hice en una carta que escribí el pasado 14 de febrero en la que hacía referencia a esto mismo, pero que nunca se publicó.
Ha llegado el momento de hacerlo, así que aquí está.
Esta carta ha estado gestándose a fuego lento durante un tiempo en un segundo plano de mi conciencia y conocimiento.
Hace ya siete años que me adherí al BDS (Boicot Desinversiones y Sanciones), movimiento no violento que se opone a la ocupación de Cisjordania por parte de Israel y a las violaciones del derecho internacional y en defensa de los derechos humanos de los palestinos. El objetivo es llamar la atención internacional de estas políticas israelíes, con la esperanza de que sirvan para poner fin a las mismas. Todas las personas de la región se merecen algo mejor que esto.
Para ir al grano, Israel ha sido declarado indistintamente tanto por organizaciones de derechos humanos como por altos representantes de Naciones Unidas, así como el Tribunal Internacional de Justicia, culpable de graves violaciones del derecho internacional. Entre las que se incluyen sólo citaré dos:
El crimen de Apartheid:
La opresión sistemática de un grupo étnico sobre otro.
Por ejemplo, el 9 de marzo de 2012 el Comité de Naciones Unidas para la eliminación de la discriminación racial exigió a Israel que pusiera fin a sus políticas racistas y leyes que infringían la prohibición contra la segregación racial y apartheid.
El crimen de limpieza étnica:
La expulsión forzada de población autóctona de su legítima tierra para colonizarla con población ocupante. Por ejemplo, en Jerusalén Este familias no judías son física y sistemáticamente desalojadas de sus casa para dar cabida a los judíos ocupantes.
Hay otras más.
Dada la incapacidad o falta de voluntad de nuestros gobiernos, o del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para presionar y hacer que Israel ponga fin a estas violaciones y lleve a cabo una reparación a las víctimas, ésta recae sobre la sociedad civil y la conciencia de los ciudadanos del mundo, para limpiar nuestras conciencias, asumir nuestras responsabilidades y actuar. Os escribo ahora, hermanos y hermanas de la familia del rock & roll, para pediros que os unáis a mí, y a miles de otros artistas alrededor del mundo para declarar un boicot cultural a Israel, para arrojar luz sobre estos problemas y también apoyar a todos nuestros hermanos y hermanas en Palestina e Israel, quienes luchan para poner fin a todas las formas de opresión israelí y desean vivir en paz, justicia, igualdad y libertad.
Me dirijo ahora a todos vosotros con motivo de dos hechos recientes:
Stevie Wonder
La primera semana de diciembre 2012 que Stevie Wonder había sido invitado a encabezar una cena de gala para los Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel en Los Angeles el día 6 de ese mes. Un acto para recaudar dinero para las fuerzas armadas israelíes, ¿como si los 4.300 millones de dólares que nosotros, los contribuyentes de Estados Unidos, les damos cada año no fueran suficientes? Este acto se celebró justo después de que las fuerzas israelíes hubieran concluido otro ataque sobre Gaza (operación Pilar Defensivo), cometiendo, conforme al observatorio de Derechos Humanos, crímenes de guerra contra la sitiada población de 1,6 millones de palestinos que viven allí.
De cualquier manera, escribí a Stevie para persuadirle de que cancelara su actuación. Mi carta se desgrana a lo largo de estas líneas: “¿Te hubieras sentido bien actuando en la fiesta de la policía en Johanesburgo la noche posterior a la masacre de Sharpeville en 1960, o en la de Birmingham – Alabama, para recaudar dinero para el cuerpo de policía que apaleó, lanzó gas lacrimógeno y chorros de agua a aquellos chicos que pretendían la integración en 1963?”
El arzobispo Desmond Tutu también escribió una apasionada petición a Stevie y otras 3.000 personas se adhirieron a una petición a través del portal change.org para que Stevie, para su mayor mérito, cancelara.
A comienzos de aquella semana pronuncié un discurso en Naciones Unidas. Si estáis interesados pueden encontrar este discurso en YouTube.
Lo interesante de estas dos historias es que no hubo NI UNA SOLA mención de ninguna de ellas en los principales medios de comunicación de Estados Unidos.
La conclusión directa sería que esos medios en Estados Unidos no están interesados en lo que afecta a la población palestina, o para el caso, de la situación de la población israelí. Sólo podemos esperar que puedan llegar a interesarles como finalmente lo hicieron las políticas de Apartheid en Sudáfrica.
En los tiempos del Apartheid en Sudáfrica al principio era un goteo de artistas que rechazaban actuar allí, un goteo, que ejerció un boicot cultural que después se convirtió en un arroyo, más tarde en un río, pasando a torrente, para terminar en inundación, (¿Recordáis Stevie van Zant, Bruce y todos los demás? ¿El “no actuaremos en Sun City”?) ¿Por qué? Porque ellos entendieron, como lo entienden Naciones Unidas y el Tribunal Internacional de Justicia, que el Apartheid es injusto.
La comunidad deportiva ganó la batalla, ningún equipo de cricket o rugby iría a jugar a Sudáfrica, y finalmente se sumó también la comunidad política. Todos, las comunidades musical, deportiva y política a escala global, alzamos nuestras voces al unísono y el régimen de Apartheid en Sudáfrica cayó.
Puede ser que ahora estemos en el punto de inflexión con Israel y Palestina. Hay buena gente en ambos lugares y merecen una solución justa a su situación. Todos y cada uno de ellos merecen libertad, justicia e igualdad de derechos. Recientemente el ANC (African National Congress), partido gobernante en Sudáfrica, se ha adherido al BDS. Estamos cerca. Por favor, únete conmigo y todos los hermanos y hermanas de la sociedad civil en proclamar nuestro rechazo al Apartheid en Israel y la Palestina ocupada; comprometiéndonos a no actuar, o exponer en Israel, ni aceptar premios o financiación de ninguna institución asociada al gobierno de Israel, hasta el momento en que Israel cumpla con el derecho internacional y los principios universales de los derechos humanos.
Roger Waters
Fuente: Nota de Roger Waters en su página de Facebook. Traducción: Juan Pablo Crespo.
Descriptible como sudor frío mezclado con negra indignación, ha sido la sensación que me ha producido la noticia de que la Universidad Católica de Murcia (UCAM) investirá en breve como doctor honoris causa al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El sudor frío me lo produjo la posibilidad de que se pasee por España en septiembre el hombre que manda en el Estado que más dolor y humillación produce, desde hace 60 años, al pueblo palestino (al que ataca, invade, ocupa, explota, expolia y desespera) y a sus Estados vecinos Siria y Líbano (a los que ataca, humilla y atemoriza con su poderío militar y nuclear) burlando sistemáticamente las condenas internacionales, muy en especial las de Naciones Unidas, y exhibiendo como causa y justificación de sus crímenes más allá de la verborrea mesiánico-irredentista, ampliada a la sistemática consideración de «terrorista» a cuanto y cuantos incomodan su política e itinerario de abusos y exacciones una agresividad terrorífica y el amparo tan incondicional como execrable de las potencias occidentales, Estados Unidos y Unión Europea.
Y la negra indignación me la producen, ante todo, que sea una universidad católica la que, alegando intereses académicos (el papel intermediario de Netanyahu en futuras colaboraciones con universidades israelíes), deje de lado cualquier exigencia evangélica que le debiera ser constitucional, la dignidad universitaria general, que niega el acceso a la academia a personajes acusados por millones de personas de crímenes sin cuento, de creadores y valedores de apartheid y de un trato y una política hacia un pueblo, el palestino, que siendo profundamente racista se acerca mucho más al genocidio de hecho que a la ‘mera’ ocupación, secuestro y cerco que por decenios viene aplicándole. Es, sí, el rótulo y la pretensión de ‘católicos’ en la UCAM, lo que me resulta grotesco e insoportable: porque no creo que tal iniciativa pueda pretenderse católica, cristiana o simplemente ética.
Me viene perturbando, desde su aparición por nuestra tierra, ese José Luis Mendoza, factótum de la UCAM, por su notable capacidad para la megalomanía y la provocación, que a sus éxitos ante el Vaticano (al que él mismo reconoce regalar con sustanciosos cheques) añade el que ha sabido acomplejar, y en gran medida paralizar, a la sociedad murciana progresista, concretamente a la comunidad de la universidad pública que, si bien se encuentra maltratada por un poder político decidido a promover la universidad privada, no ha desplegado su capacidad real para recordar a todos que la ética universitaria no es compatible con las universidades-negocio, con la atribución de honores con criterio político-comercial ni con las morales escandalosas.
En esta operación, tan antievangélica, Mendoza pretende el respaldo de la Iglesia española, y por eso se hace retratar, junto a Netanyahu, con el cardenal Cañizares y por otros representantes de la Conferencia Episcopal, como Silverio Nieto que, siendo también profesor de la UCAM, ostenta a la sazón nada menos que la cátedra de Relaciones Iglesia-Estado y Derechos Humanos (¡competencia bien escogida para la ocasión, vive Dios!). Esperemos que el nuevo papa, que acaba de criticar en Río la «incoherencia de la Iglesia», se alarme de la iniciativa de la UCAM, que es sólo coherente con una política oportunista y amoral, ajena completamente a lo universitario y que se alinea con los poderes más violentos y discrecionales del planeta.
Muy oportuna, y completando el ejercicio ultra, mendaz y antiárabe programado por esta UCAM, se anuncia la presencia de José María Aznar, que dirige ¡oh maravilla! la cátedra de Ética, Política y Humanidades de esa universidad católica, al que se le reserva el papel de padrino en esa ceremonia en la que se le quiere conferir una dignidad espuria al responsable de tanto sufrimiento. Teniendo en cuenta el papel de Aznar en la historia reciente, cuando ha llevado a España a una guerra ilegal, injusta e inmoral, con el resultado de miles de víctimas inocentes, ni el enunciado de su cátedra puede ser más hipócrita ni las cualidades que se le suponen más insultantes.
Mientras tanto, espero y deseo que el rechazo a esta visita y a esta distinción se extienda por Murcia y por España; que la Iglesia Católica retire su apoyo a esta ignominia; que profesores, intelectuales, políticos y ciudadanía en general se alcen contra la deshonra que se cierne sobre nuestras cabezas. Aunque lo que a mí me haría más feliz, como a tantos y tantos seres humanos que son sus víctimas, es que una orden internacional de arresto llegase a Murcia, oportuna y firme, para llevar a juicio a Netanyahu —a quien los gazíes, entre muchos otros, tienen por verdugo impune, con argumentos ciertamente de peso—, condenarle y encerrarle en prisión para el resto de sus días.
Pedro Costa Morata es profesor universitario y doctor en Ciencias Políticas y Sociología.
Hace unos días me quedé estupefacto oyendo la radio, más que otras veces, tengo que añadir. El caso es que se iba a celebrar un partido de baloncesto entre el Maccabi de Tel Aviv y el Real Madrid y su entrenador realizaba unas declaraciones en las que señalaba que la del Maccabi era una de las canchas más temibles de Europa… ¿De Europa? En ese momento dejé lo que estaba haciendo y me pregunté si Israel está en Europa.
La radio seguía sonando y el locutor hablaba de la Euroliga de baloncesto, en la que se enmarcaba este partido. Mi asombro dio paso a la indignación al constatar que el estado racista de Israel, espada del imperialismo angloamericano en Oriente Medio, se inserta con total normalidad en un continente que no es el suyo. Algo que no sorprende a la mayoría de la población europea.
Indagando, descubrí que la Euroliga depende de la Confederación Europea de Baloncesto (FIBA Europa) entidad integrada por 51 países, de los que 50 están geográficamente en Europa, siendo uno de ellos, Turquía, bicontinental al compartir territorio en Europa y Asia. Israel representa pues, una anomalía absoluta, ya que su situación en el mapa es Oriente Medio, indiscutiblemente situada en el continente asiático.
En la mayor expresión de racismo, Israel no se relaciona culturalmente con sus vecinos, ni con Palestina, a la que mantiene bajo una criminal ocupación, ni con los demás países del área, la mayoría de los cuales son abiertamente hostiles a un estado que se ha forjado sobre la expansión militar basada en criterios religiosos.
No hay ningún atisbo de intención de una paz justa que dé lugar a una buena vecindad en el espacio geográfico sobre el que se asienta el Estado de Israel. Por eso la esquizofrenia de residir en tierra árabe pero pensar en occidental; alma judía, mente estadounidense y cuerpo europeo.
Mayor culpa tenemos nosotros, que permitimos la presencia en la Euroliga, en Eurovisión, en la Eurocopa, etc… de un país que practica el apartheid racista contra la población árabe dentro de sus fronteras y un estado de guerra permanente con Palestina, territorios ocupados o no.
Es como si a finales del siglo XX hubiéramos admitido a los racistas de Pretoria para que se desarrollaran deportiva y culturalmente alejados de su propia población negra. Cultura occidental, robo sudafricano. Puro cinismo racista elevado a la máxima potencia.
Este desatino tiene como finalidad la normalización, algo parecido al olvido en los casos de genocidio. Si se ve normal será aceptado, si se olvida no será juzgado. Admitiendo a un estado racista en nuestros espacios culturales y deportivos damos nuestro plácet al robo de tierras, a la ocupación, a los asesinatos extrajudiciales, a la deportación, a la tortura, al uso de fósforo blanco, a los bombardeos sobre población civil, … en definitiva, la aceptación del mal sobre otros seres humanos.
La normalización del crimen a nivel de estado es la banalización de la violencia como forma de política internacional, constituye la aceptación del horror institucionalizado. Haciéndolos nuestros iguales nos hacemos, a su vez, cómplices.
Cada gol, cada canción, cada canasta, son un tanto en la impunidad de un estado, como el israelí, que ni respeta ni pretende más ley que la del más fuerte, la suya.
Apoyemos al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones).
Entrevista de Alejandro Fierro en Diagonal a Liliana Córdova Kaczerginski, miembro fundador de la Red Judía Antisionista Internacional IJAN.
Liliana Córdova, activista por el Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS).
Hija de supervivientes de la II Guerra Mundial, lleva a cabo una intensa lucha, tanto en el plano teórico de la investigación como en el práctico, para desenmascarar la verdadera naturaleza colonial y excluyente del proyecto sionista del Estado de Israel.
Sionismo, judaísmo, Israel… Son conceptos que se difunden mezclados, ¿acaso de una forma interesada?
Estos conceptos no son fácilmente entendibles, ya que el proyecto sionista fue concebido y realizado por personas judías. El sionismo es una doctrina política, mientras que el judaísmo es una religión, una cultura, una identidad… Como muchas doctrinas, el sionismo pretende ser hegemónico, en su caso a lo que se refiere al colectivo judío. Además, una vez proclamado el Estado de Israel, sus autoridades comienzan a hacer un uso intercambiable de los conceptos. Por ejemplo, hablan en nombre del pueblo judío cuando son el Gobierno de Israel, elegido por su ciudadanía. El colectivo judío fuera de de Israel es mucho mayor y no elige a sus representes en ese país. Hablar en nombre de tanta gente que está por doquier, destacando su vínculo étnico con los antiguos hebreos –sin ningún fundamento científico, como prueban historiadores y arqueólogos- y vehiculando así una historia vernácula que lleva hasta el Antiguo Testamento, da una narrativa de legitimidad al proyecto sionista.
¿Por qué es necesario que las personas judías se posiciones en un grupo específico contra el antisionismo, como la Red Internacional Judía Antisionista (IJAN por sus siglas en ingés) en lugar de integrarse en organizaciones propalestinas ya formadas?
No es necesario, pero sí adecuado. Hay personas judías que sienten la necesidad de expresar su identidad y están horrorizadas de que se las confunda con los criminales sionistas. El movimiento de solidaridad se enriquece cuando es variopinto. Ahora, por ejemplo, hay un colectivo de jóvenes árabes por Palestina que se formó en Francia. Además, el aparente oxímoron judío-antisionista tiene una carga potente que nos gusta.
En los 60 usted viaja a Israel, toma conciencia de la realidad de la ocupación y se posiciona contra el sionismo. ¿Cómo fue esa experiencia de ruptura?
No fue nada fácil. Evidenciar el engaño de la narrativa sionista, aquello de ‘una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra’, fue traumático. Me sentí víctima de una manipulación, de un abuso. La ruptura social era inevitable, aunque felizmente no tuve que sufrir ninguna ruptura familiar. Son periodos de enajenación hasta que se encuentran nuevas referencias y vínculos acordes a otra visión.
El Holocausto es la gran coartada para la impunidad de Israel. Ustedes hacen una lectura diferente, como han demostrado en un texto reciente equiparando el levantamiento del Gueto de Varsovia con el bloqueo a la Franja de Gaza
Prefiero el término más amplio de ‘genocidio’, antes que Holocausto, no para suavizar lo atroz, sino para incluirlo en su debido paradigma junto a los genocidios gitano, armenio, indoamericano y el lento genocidio de la población palestina. El genocidio judío no debe ser aislado de los otros genocidios de la historia. La educación sionista quiere imprimirle a cualquier precio un sello de especificidad para que no sea comparable con nada debido a su crueldad y extensión.
De esta forma se culpabiliza al mundo y a los árabes, sobre todo al pueblo palestino, por ese crimen inigualable. Como integrante de la IJAN denunciamos el ‘nunca más’ solo para los míos y apoyamos el ‘nunca más’ para nadie. En cualquier caso, yo diría que el mayor crimen de la humanidad ha sido el comercio transatlántico de esclavos africanos durante tres siglos, donde casi la mitad de estas personas moría antes de llegar
¿Tiene IJAN una postura definida sobre el debate territorial de Palestina: dos estados, uno israelí y otro palestino, un estado binacional, un estado único…?
IJAN, como grupo integrante del movimiento global de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel, apoya las demandas del Comité Nacional Palestino de Boicot (BNC): el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y el respeto al Derecho Internacional. De acuerdo a esto, Israel tiene que poner fin a la ocupación y colonización de todas las tierras árabes y desmantelar el Muro; tiene que reconocer los derechos fundamentales y la igualdad absoluta de las personas palestinas con ciudadanía israelí, y, finalmente, tiene que respetar, proteger y favorecer el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus hogares y propiedades, tal y como establece la resolución 194 de Naciones Unidas. En cuanto a la perspectiva estatal, no hay una postura unánime con tal de que los derechos inalienables sean respetados. Mi visión personal es que la autodeterminación palestina no podrá lograrse sin el desmantelamiento del estado sionista israelí.
¿Qué papel puede jugar un grupo específicamente judío como IJAN en la Campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones BDS contra Israel, sobre todo en su difusión entre personas y firmas judías?
Mi objetivo político no es ‘convertir’ a personas judías, bautizándolas a los Derechos Humanos universales, sino establecer un debate para que afloren las contradicciones entre la ética y el régimen colonial. Si estas personas se adhirieran en masa a la campaña de BDS, a través de IJAN o de cualquier otro grupo, sea judío o no, querrá decir que estamos ya ante un movimiento masivo integrado por activistas de múltiples orígenes que están indignados con el sistema opresor que nos rige a nivel global.
Tras casi ocho años de aplicación, ¿en qué fase se encuentra la Campaña de BDS?
Estoy en esta campaña desde sus inicios en 2004, con aquel primigenio llamamiento de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel PACBI para llevar a cabo un boicot universitario. Estamos en una etapa en la que el movimiento comienza a adquirir legitimidad ante la evidente impunidad de Israel para sabotear durante 20 años las negociaciones con la Organización para la Liberación de Palestina. La hora sudafricana ha sonado para el movimiento de liberación palestino. La resistencia popular volverá a jugar un papel primordial, junto a las primaveras árabes, confrontando los proyectos de normalización con el régimen sionista y el imperialismo destructor de la unidad regional. El aislamiento internacional del sistema institucional racista de Israel basado en la supremacía del colectivo humano dominante es un complemento fundamental para la emancipación del pueblo originario del control colonial.
A medida que el mundo reflexiona sobre el legado de Nelson Mandela y su lucha contra el apartheid en Sudáfrica, algunos han recordado su famosa observación: “Sabemos muy bien que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos.”
Ese vínculo especial entre dos pueblos y sus luchas nacionales ha contribuido a aumentar los esfuerzos sudafricanos para cuestionar los continuos abusos de derechos humanos y la sistemática discriminación a la que son sometidos los palestinos.
Hace unas semanas, el embajador de Sudáfrica en Israel aprovechó la oportunidad de su partida para criticar las políticas israelíes como una “réplica del apartheid”. Ismail Coovadia también rechazó un regalo de 18 árboles plantados en su nombre por el Fondo Nacional Judío, una organización que ha desempeñado un papel importante en el desplazamiento de los palestinos.
No muchos países tienen embajadores que hablen de sus políticas en términos de apartheid. Viniendo de un diplomático sudafricano respetado, la afirmación es aún más dolorosa. Es un reflejo de cómo los políticos de Sudáfrica y de la sociedad civil han adoptado cada vez más la solidaridad con los palestinos y tomado la delantera en cuanto al BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) e iniciativas relacionadas.
Pretoria ha exigido el etiquetado de los productos de los asentamientos, a pesar de una importante presión para no hacerlo. También ha habido notables expresiones de apoyo al boicot palestino en las universidades y los sindicatos.
Esto sucede mientras las políticas de Israel hacia los palestinos son calificadas, cada vez con mayor frecuencia, en términos de apartheid por los observadores en Palestina e Israel y a nivel internacional.
La relación de Israel con el régimen del apartheid comenzó a mediados de los años 1970, con el intercambio de tecnología militar e inteligencia. Para algunos funcionarios de ambos lados, había también un componente ideológico. El primer ministro sudafricano Hendrik Verwoerd, por ejemplo, afirmó que “los judíos tomaron Israel a los árabes después que los árabes habían vivido allí durante 1.000 años. Israel, como África del Sur, es un Estado de apartheid”.
Durante un período de unos 15 años, los ejemplos de la estrecha relación incluyeron un pacto en 1975 firmado por Shimon Peres y el entonces ministro de Defensa sudafricano PW Botha, y la colaboración de la industria de defensa israelí con el régimen de apartheid para eludir las sanciones internacionales. “La colaboración con el régimen racista de Sudáfrica” por parte de Israel fue condenada en la Asamblea General de la ONU.
Sin embargo, lo que realmente ha golpeado a muchos en Sudáfrica y en otros lugares, son las similitudes entre el sistema de apartheid allí instaurado y las actuales políticas de Israel hacia los palestinos.
En 2002, el arzobispo Desmond Tutu escribió un artículo llamado Apartheid en Tierra Santa, y dijo que en su reciente viaje a Palestina / Israel había recordado “mucho a lo que nos pasó a los negros en Sudáfrica”. En 2007, el Relator de Derechos Humanos de la ONU, John Dugard, profesor jurídico de Sudáfrica y experto apartheid, dijo que “las leyes y prácticas de Israel” en los territorios ocupados “sin duda se asemejan en muchos aspectos al apartheid”.
El elemento común de ambos sistemas es la consolidación y la aplicación de la desposesión, asegurar el control, acceso a la tierra y a los recursos naturales para un grupo a expensas de otro. Sin embargo, también hay diferencias importantes.
Mientras que el sistema de apartheid requería el trabajo de los sudafricanos de color, en las colonias sionistas en Palestina se considera a la población local no judía de manera muy diferente: como un grupo que debe ser expulsado en lugar de explotado. La razón por la que hoy en día, dentro de las fronteras anteriores a 1967 de Israel, hay una mayoría judía es porque la mayoría de los palestinos que hubieran sido ciudadanos del nuevo estado fueron objeto de una limpieza étnica, sus aldeas destruidas y sus tierras expropiadas.
Aunque hay muchos ejemplos de segregación y discriminación institucionalizada de facto dentro de las fronteras anteriores a 1967 de Israel, la comparación del apartheid realmente comenzó a tomar fuerza cuando Israel amplió su colonización y control de la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza.
El apartheid era, en cierto modo, un “Plan B”: una forma de mantener la hegemonía y el control judío –la protección de la etnocracia– cuando directamente, las expulsiones en masa no era una opción factible.
Un académico israelí, Oren Yiftachel, ha descrito la situación en Israel y los Territorios Ocupados –hablando de ellos como una sola unidad– como un “apartheid progresivo”, en el sentido que con el tiempo ha surgido un estado de facto desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, en el que se les niega o se les concede diferentes derechos a los árabes y palestinos, por medio de en tarjetas de identificación, localización, etc.
La ocupación israelí de Cisjordania, que en 2017 cumplirá medio siglo, se ha convertido en un complejo sistema de control y exclusión, con colonos judíos que viven entre los palestinos ‘no ciudadanos’ cuya libertad de vivir en su propia tierra es gestionada por un burocrático sistema de apartheid de “permisos” y obstáculos físicos.
Irónicamente, fue durante el llamado proceso de paz de Oslo que los elementos de la comparación con el apartheid sudafricano empezaron a ser aún más claros.
En 1984, Desmond Tutu escribió que los llamados territorios autónomos –bantustanes– promovidos por el régimen del apartheid fueron privados de “integridad territorial o esperanza de viabilidad económica”. Eran, escribió, simplemente “territorios fragmentados y discontinuos, que se encuentra en áreas improductivas y marginales del país” con “ningún control” sobre los recursos naturales o el acceso a las “aguas territoriales”. Esto podría haber sido escrito hoy sobre los Territorios Ocupados en Palestina.
Así, por ejemplo, al igual que en los años 1970 y 1980, hoy el ministerio israelí de Asuntos Exteriores afirma que un boicot a los productos producidos en los asentamientos perjudica en primer lugar y ante todo a los trabajadores palestinos. Aún más revelador es que algunos políticos y figuras públicas israelíes, den hoy la voz de alarma acerca de las tasas de natalidad palestina, la igualdad y la perspectiva de una solución de un solo estado democrático en términos de “suicidio nacional”, el mismo discurso utilizado por los apologistas del apartheid en Sudáfrica.
Para los sudafricanos, cuyo recuerdo del apartheid sigue intacto, Israel es un objetivo no sólo porque es un ejemplo que de un sistema repudiado, sino porque para la población indígena colonizada, el apartheid de hoy es peor. El editor de un periódico sudafricano, Mondli Makhanya, lo recalcó en 2008 después de un viaje a Oriente Próximo: “Me parece que a los israelíes les gustaría que los palestinos desaparecieran. Nunca hubo nada de eso en nuestro caso. Los blancos no esperaban hacer desaparecer a los negros”.
De los combatientes veteranos y líderes como Nelson Mandela, Desmond Tutu y Ronnie Kasrils, a los activistas de derechos humanos que trabajan en iniciativas como BDS Sudáfrica y Open Shuhada Street, campañas en favor de los derechos palestinos, hay un reconocimiento que los palestinos se enfrentan a una lucha por la dignidad, por la igualdad –y por la propia vida– similar a la que una vez se llevó a cabo, y se ganó, en Sudáfrica.
Mientras Israel entra en otra vuelta de inacción diplomática, el llamado por un boicot económico se ha convertido en un requerimiento patriótico.
Cualquiera que tema realmente por el futuro del país tiene que estar a favor de boicotearlo económicamente.
¿Una contradictio in terminis? Hemos considerado las alternativas. Un boicot es el menor de todos los males y podría producir beneficios históricos. Es la opción menos violenta y la que tiene menos probabilidades de acabar en un derramamiento de sangre. Sería dolorosa como las otras, pero las otras serían peores.
Sobre la base de la suposición de que el actual statu quo no puede continuar eternamente, es la opción más razonable para convencer a Israel de que cambie. Su efectividad ya se ha probado. Más y más israelíes se han preocupado recientemente por la amenaza del boicot. Cuando la ministra de justicia Tzipi Livni señala su expansión y en consecuencia llama a romper el impasse diplomático, suministra una prueba de la necesidad de un boicot. Por eso ella, y otros, se suman al movimiento por el boicot, la desinversión y las sanciones. Bienvenidos al club.
El cambio no vendrá del interior. Eso está claro desde hace mucho tiempo. Mientras los israelíes no paguen un precio por la ocupación, o por lo menos no hagan la conexión entre causa y efecto, no tendrán ningún incentivo para acabar con ella. ¿Y por qué debería preocuparse el residente medio de Tel Aviv de lo que sucede en la ciudad cisjordana de Yenín o en Rafa, en la Franja de Gaza? Esos sitios están muy lejos y no son particularmente interesantes. Mientras la arrogancia y el victimismo continúen en el Pueblo Elegido, el más elegido del mundo, siempre la única víctima, la posición explícita del mundo no cambiará en absoluto.
Es antisemitismo, decimos. Todo el mundo contra nosotros y nosotros no somos responsables de su actitud hacia nosotros. Y aparte de eso, a pesar de todo, el cantante inglés Cliff Richard vino a actuar aquí. La mayor parte de la opinión pública israelí está divorciada de la realidad, la realidad en los territorios y en el extranjero. Y hay quienes se ocupan de que se mantenga esa peligrosa desconexión. Junto con la deshumanización y la satanización de los palestinos y los árabes, la gente de este país tiene el cerebro demasiado lavado por el nacionalismo para entrar en razón.
El cambio solo vendrá de fuera. Nadie –incluyendo al autor, por supuesto– quiere otro ciclo de derramamiento de sangre. Un levantamiento popular palestino no violento es una opción, pero es poco probable que ocurra en un futuro cercano. Y luego, existen la presión diplomática estadounidense y el boicot económico europeo. Pero EE.UU. no aplicará presión. Si el gobierno de Obama no lo ha hecho, ningún gobierno estadounidense lo hará. Y luego está Europa. La ministra de justicia Livni dijo que en Europa el discurso se ha vuelto ideológico. Sabe de qué habla. También dijo que un boicot europeo no se limitará a los productos hechos en las colonias en Cisjordania.
No hay motivos para que se limite. La distinción entre productos de la ocupación y productos israelíes es una creación artificial. Los principales culpables no son los colonos, sino los que fomentan su existencia. Todo Israel está inmerso en la empresa de las colonias, por lo tanto todo Israel debe ser responsable de ello y pagar el precio correspondiente. No hay nadie a quien no afecte la ocupación, incluidos los que intentan mirar hacia otro lado y tomar distancia de ella. Todos somos colonos.
El boicot económico demostró su efectividad en Sudáfrica. Cuando la comunidad empresarial del régimen del apartheid abordó a los dirigentes del país y les dijo que las circunstancias existentes no podían continuar, se decidió el tema. El levantamiento, la estatura de líderes como Nelson Mandela y Frederik de Klerk, el boicot de los deportes sudafricanos y el aislamiento diplomático del país por supuesto también contribuyeron a la caída del odioso régimen. Pero el tono fue impuesto por la comunidad empresarial.
Y lo mismo puede suceder aquí. La economía de Israel no resistirá un boicot. Es verdad que al principio reforzará el victimismo, el aislamiento y el nacionalismo, pero no a largo plazo. Podría dar lugar a importante cambio de actitud. Cuando la comunidad empresarial aborde al gobierno, el gobierno escuchará y tal vez actúe. Cuando el daño afecte al monedero de cada ciudadano, más israelíes se preguntarán, tal vez por primera vez, cuál es el problema y por qué está ocurriendo.
Es difícil y doloroso, casi más allá de lo soportable, para un israelí que ha vivido toda su vida en este país, que nunca lo ha boicoteado, que nunca se ha planteado emigrar y que se siente conectado con esta tierra con todo su ser, llamar a un boicot semejante. Nunca lo he hecho. He comprendido lo que motivó el boicot y he podido suministrar la justificación de motivos semejantes. Pero nunca he predicado que otros den ese paso paso. Sin embargo, cuando Israel se lanza a otra vuelta de profunda estancación, tanto diplomática como ideológica, el llamado a un boicot es necesario como el último refugio de un patriota.
Empieza el Ramadán y con él se intensifica una de las campañas más persistentes de boicot a productos israelíes: la que se dirige contra los dátiles, que desde hace unos años pueden verse cada vez más en los mercados europeos, especialmente asociados a la presencia de consumidores musulmanes. Los dátiles son un producto de gran consumo durante el Ramadán por tradición y por el alto valor energético de este fruto, e Israel intenta (y lo va consiguiendo) que la ruptura del ayuno se haga con sus lujosos y caros dátiles medjoul, que ya suponen el 15% de las exportaciones israelíes a la UE. «Los dátiles israelíes llegan a tiempo para el Ramadán», dice ufano Mehadrin, el gigante agroalimentario israelí.
Estas acciones de boicot se inscriben o se sitúan en la estela de la campaña internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel (BDS), una iniciativa de la sociedad civil palestina lanzada en 2005 cuyos objetivos son «que Israel se retire de todos los territorios ocupados en 1967, incluido Jerusalén Este, que desmantele todos sus asentamientos establecidos en esos territorios, que obedezca las resoluciones de Naciones Unidas relativas a la restitución de derechos de los refugiados palestinos y que acabe con su sistema de apartheid». El BDS se inspira en el exitoso boicot que en otro tiempo se lanzó contra el régimen de apartheid en Sudáfrica y que contribuyó decisivamente a su desaparición.
Precisamente en Sudáfrica, el BDS obtuvo hace unos meses una importante victoria, al conseguir que Karsten Farms, una de las empresas agrícolas más poderosas del país, rompa relaciones con el exportador israelí Hadiklaim y se comprometa a no tener relaciones en el futuro con ninguna empresa israelí que opere en los territorios palestinos ocupados. Una de las líneas de negocio de ambas empresas era la comercialización de dátiles medjoul cultivados (real o aparentemente) en Sudáfrica bajo la marca Kalahari, propiedad de Hadiklaim.
El sustancioso negocio de los dátiles
Israel cultiva y exporta hasta nueve variedades de dátiles, pero su producto estrella es sin duda el citado medjoul o medjool. Fácilmente reconocibles por su gran tamaño, su color oscuro y su elevado precio, los dátiles medjoul (deformación del árabe maŷhul, que significa ‘desconocido’) son una variedad de origen marroquí que a mediados del siglo pasado se exportó a California y de ahí pasó a otros países como Sudáfrica o Israel, que es hoy uno de los mayores productores y el mayor exportador. Estos dátiles a veces se encuentran en el mercado con la denominación de dátiles jumbo.
Algunos datos: Israel ocupa el puesto 14 (2011) entre los países cultivadores de dátiles pero controla el 35% del mercado mundial de dátiles en general y el 50% de la variedad medjoul, que representa un 60% de su producción datilera (30.000 toneladas en 2012). Israel exporta alrededor de un 50% de sus dátiles medjoul, pero debido a su alto precio, estos dátiles exportados suponen un 75% de los ingresos de los cultivadores. En 2011, la exportación de dátiles reportó a las compañías israelíes 265 millones de dólares de beneficios. Israel exporta a la UE el 66% de su producción agrícola (2010), dentro de la cual los dátiles ocupan uno de los primeros lugares.
Las comunidades musulmanas de Europa y Estados Unidos son uno de los principales targets de los exportadores de dátiles israelíes, algo que puede ponerse en relación con el hecho de que el consumo medio de dátiles dentro de Israel es 1 kg por persona y año, mientras que en los países árabes (y mayoritariamente musulmanes) vecinos es 10 veces superior. El consumo de dátiles se dispara durante el Ramadán y entre muchos musulmanes parece estar extendiéndose la moda de romper el ayuno con los lustrosos y caros medjoul.
Los dátiles del apartheid
Algunas de las marcas que comercializan dátiles de Israel.
Buena parte de los productos agrícolas exportados por Israel se cultiva en los asentamientos ilegales de Cisjordania o en los Altos del Golán ocupados a Siria. En el caso de los dátiles, además de dos asentamientos en el Golán (Maale Gamla y Ramot), la producción se concentra en el valle del Jordán y el área del Mar Muerto, en una veintena de colonias sionistas, responsables de un 60% de la producción datilera de Israel (y un 51% de la producción de dátiles medjoul). Estas colonias habitualmente extienden sus cultivos por tierras que legalmente (si es que la legalidad tiene algún sentido en Cisjordania) no pertenecen al asentamiento, y que quedan inmediatamente vetadas a la población palestina. El asentamiento de Mitzpe Shalem, antiguo kibbutz «privatizado» a orillas del Mar Muerto, es hoy propietario, a través de varias empresas, de buena parte de la agricultura de la zona. A él se añaden Shadmot Mehola (un asentamiento religioso especializado en la exportación de dátiles), Almog, Mevo’ot Yeriho, Vered Yeriho, Beit Haarava, Yitav,Naomi, Niran (todos ellos destinados a la «judaización» del área de Jericó) Argaman, Bekaot, Gitit,Hamra, Hemdat, Kalya, Maskiot, Petzael (cuyo jefe de seguridad fue sentenciado en 2003 por matar a sangre fría a un joven palestino a ¡200 horas de trabajo comunitario!) Roi, Rotem y Tomer. La mayor parte de estos asentamientos son colonias Nahal, es decir, establecidas inicialmente por el ejército israelí para atraer a población civil judía dentro del plan de colonización y limpieza étnica de Palestina que se desarrolla ininterrumpidamente desde 1948.
Los dátiles son una de las principales fuentes de ingresos de estas colonias (la principal en algunos casos) y contribuyen decisivamente a su viabilidad. Sin duda tiene que ver el crecimiento exponencial que ha experimentado la presencia de dátiles israelíes en el mercado mundial en la última década con el crecimiento igualmente espectacular de las colonias. Desde 2011 el Ministerio de Agricultura de Israel destina nuevas subvenciones a la palmera datilera para compensar el cese de importaciones de hojas de palma desde Egipto, principal proveedor de este producto que Israel utiliza para confeccionar cada año 700.000 lulav o ramos rituales utilizados durante la festividad judía de los Tabernáculos (Sukkot). Ese mismo año, las exportaciones de dátiles israelíes crecieron un 16%.
Las colonias se han ido extendiendo como un cáncer por la Cisjordania ocupada desde principios de los años setenta. Son la respuesta al dilema de la integración en Israel de una tierra que el sionismo considera suya, tanto por razones simbólicas como por su valor económico y estratégico, pero que está densamente habitada por una población, palestina, a la que no era aconsejable expulsar en masa (como se hizo en 1948 con los palestinos del interior del recién creado Israel) y a la que de ningún modo podía darse derechos de ciudadanía, aunque fuera de segunda, como se había tenido que hacer con la minoría palestina que quedó dentro de Israel después de 1948. La colonización, o la anexión demorada, fue la alternativa a la imposibilidad de anexionar formalmente Cisjordania tras su ocupación en 1967.
Desde entonces, la intrincada red de colonias, con sus infraestructuras asociadas (carreteras privativas, áreas militares, zonas «verdes»), se ha ido comiendo la tierra palestina, hasta el punto de a pesar de que los colonos constituyen hoy apenas un 20% de la población de Cisjordania, Israel posee un 60% del territorio (y por supuesto controla el resto), que es en la práctica una parte más del Estado judío a todos los efectos (de hecho, un 10% ya ha sido anexionado físicamente por el famoso muro). En contrapartida, los palestinos viven literalmente enjaulados en enclaves sin continuidad territorial, con un grado creciente de hacinamiento y de pobreza, asistiendo impotentes a la confiscación de sus tierras, a la demolición de sus casas, a la destrucción de sus cultivos, al estrangulamiento de su economía, condenados a la inmovilidad, sometidos a la violencia de los colonos, del ejército y de un sistema legal diseñado específicamente para hacer su vida imposible y lograr que acaben abandonando su país.
El uso del agua es uno de los aspectos más sangrantes de este sistema de apartheid. Si por término medio un israelí consume cuatro veces más agua que un palestino, en Cisjordania la proporción puede llegar a ser de 8 a 1. El 83% del agua disponible se destina a las colonias (que a menudo están construidas precisamente sobre los acuíferos) o se canaliza al interior de Israel, todo ello a través de la compañía estatal Mekorot, que sólo abastece a judíos. Existen multitud de restricciones sobre el agua que se aplican únicamente a los palestinos, como la prohibición de construir o incluso reparar infraestructuras de abastecimiento, incluido cavar pozos o profundizar los existentes una vez que se secan, lo que ocurre constantemente debido a la sobreexplotación de los acuíferos por parte de los colonos, con sus hábitos de consumo «a la europea» y sus regadíos intensivos. Las colonias, además, contaminan los acuíferos con sus residuos. Sin embargo, también son sólo para judíos las plantas de tratamiento de aguas residuales, un recurso que puede determinar el futuro de la agricultura en la zona. Precisamente los dátiles del apartheid se riegan con este tipo de aguas, procedentes del embalse de Og, que es propiedad de las colonias de Mitzpe Shalem, Kalya, Beit Haarava y Almog, y que por supuesto no abastece a los cultivadores palestinos.
Buena parte de los productos agrícolas exportados por Israel se cultiva en colonias.
Una exigencia que podría sonar extravagante en Israel. Si trata de hecho a Cisjordania como una parte más de su territorio (excepto en lo que concierne a los derechos de los palestinos) y las mismas compañías agrícolas operan a uno y otro lado de la borrosa Línea Verde, no cabe esperar no ya un etiquetado distinto sino ni siquiera que los dátiles coloniales del valle del Jordán estén separados de los que se producen en las otras dos zonas datileras: los valles de Baysán y de Araba, dentro de las fronteras «legales» de Israel. De hecho, el mayor exportador de dátiles, Hadiklaim, afirma en su web: «Las plantaciones datileras de Hadiklaim se extienden por toda la longitud de Israel: desde el Mar de Galilea hasta la región del Mar Muerto, del desierto de Arava [Araba] hasta el valle de Beit Shean [Baysán]». Un recorrido que abarca, sin nombrarlo, el valle del Jordán ocupado.
Y es que, en realidad, ¿qué diferencia a los kibbutz datileros de Samar (en el valle de Araba), Sde Eliyahu o Mesilot (en el valle de Baysán) de las colonias sionistas en Cisjordania? Quizás sólo los tiempos. Todos son un instrumento de colonización y se asientan sobre tierra expropiada a los palestinos. El kibbutz religioso Sde Eliyahu, uno de los mayores productores de dátiles de Israel, explota tierras que fueron de la aldea palestina de Arab al-Arida, arrasada tras la expulsión de sus habitantes en mayo de 1948. El vecino kibbutz Maoz Hayyim cultiva sus dátiles sobre los restos de la aldea étnicamente limpiada de al-Gaznawiyya, Ein Hanatziv sobre la aldea deFarwana, Shluhot sobre al-Ashrafiyya, y así sucesivamente siguiendo un patrón que se repite en todo Israel. En total, una treintena de poblaciones de la región datilera de Baysán fueron arrasadas por tropas sionistas en 1948 y sus habitantes forzados al exilio. La propia Baysán, hoy llamada Beit Shean, fue limpiada de palestinos dos días antes de la proclamación del Estado de Israel.
¿Quién vende los dátiles de Israel?
La cooperativa Hadiklaim es el brazo de gran parte de los cultivadores de dátiles israelíes, incluidos naturalmente los asentamientos del valle del Jordán y el Mar Muerto (etiquetados también como «Israel»). El Estado español, Reino Unido, Francia, Suiza, Alemania, Austria y Escandinavia son sus principales destinos. King Solomon y Jordan River son sus marcas más habituales, y también es el principal proveedor de las grandes superficies, que los venden a granel. Es posible que sea Hadiklaim quien proporciona los dátiles vendidos en El Corte Inglés o AhorraMas. Hadiklaim también comercializa los dátiles Kalahari, aparentemente cultivados en Sudáfrica, aunque se ha señalado que ese origen podría ser un subterfugio para eludir el boicot. Sobre la compañía Mehadrin pesan acusaciones similares.
El Monaguillo o Eurobanan, algunos de los mayoristas que comercializan dátiles israelíes en el Estado español.
Mehadrin es la mayor empresa de producción y exportación agroalimentaria de Israel, propietaria de la famosa marca Jaffa de cítricos, y compite (quizás la haya superado ya) con Hadiklaim por el mercado mundial de los dátiles medjoul, que comercializa con el sello Mehadrin. Ha heredado gran parte del mercado que antaño controlaba Agrexco, la gran compañía estatal israelí privatizada en 2008 y liquidada formalmente en 2011 (aunque sobrevive la marca). Opera con productos tanto de Israel como de los territorios ocupados, incluido el Golán, y los etiqueta como procedentes de Israel. Es proveedor de la compañía de aguas Mekorot y del Ministerio de Defensa. Exporta dátiles al Estado español, a Francia (donde es objeto de una intensa campaña de boicot), Reino Unido, Alemania, Holanda, Suecia, Italia, Australia, China, EE.UU., Brasil y Canadá.
Carmel-Agrexco fue durante más de medio siglo el principal exportador agroalimentario de Israel y responsable de la exportación de entre el 60 y el 70% de los productos agrícolas de los territorios ocupados. La solidaridad con Palestina saludó la liquidación de Agrexco en septiembre de 2011 afirmando que era «el fin de un monstruo del colonialismo agrícola». Su mercado lo heredaron Mehadrin y multitud de pequeños exportadores, a los que recurrieron en primera instancia los cultivadores que operaban con Agrexco. Sin embargo, poco después la actividad de la vieja compañía estatal fue adquirida por el empresario florero (cultivador de flores) Gideon Bickel, que trata de recuperar el terreno perdido. Aunque integrada dentro del Grupo Bickel, se mantiene la famosa marca Carmel-Agrexco, que, entre otros productos agrícolas de Israel y los territorios ocupados, exporta dátiles ecológicos del área del Mar Muerto (Carmel Bio Top) así como dátiles medjoul de la compañía Jordan Plains (con este mismo sello). Está presente en el Estado español.
A estos gigantes se añaden muchos pequeños exportadores y el hecho de que Mehadrin, en concreto (y quizás las otras compañías), en ocasiones recurre a importadores locales, por lo que no merece la pena una mayor exhaustividad.
Dátiles jumbo de origen israelí en AhorraMas.
Una búsqueda en Google de «dátiles medjoul» o «dátiles jumbo» permite comprobar que son varios los mayoristas españoles que sirven este producto. Entre ellos, la conocida empresa alicantina El Monaguillo, o la canaria Eurobanan, que los comercializa con sus marcas Agroorigen Bio o Isla Bonita. Los supermercados de El Corte Inglés venden dátiles israelíes, con lo que es posible que antes o después aparezcan en sus empresas Hipercor, Supercor y Opencor. También lo hace AhorraMas y lo hizo en el pasado Mercadona (que hoy vende otros productos israelíes).
Además de las grandes superficies, es cada vez más frecuente encontrarlos en fruterías, en particular aquellas que se sitúan en zonas con una apreciable presencia musulmana. No es casual que, en Madrid, la campaña se haya iniciado en el barrio de Lavapiés y siga por las zonas aledañas a las dos grandes mezquitas de la ciudad. En una primera toma de contacto con la cuestión, el grupo BDS Madrid recorrió una veintena de fruterías. La mayoría exhibía en sus escaparates la característica caja de los dátiles medjoul con su aspa interna que divide el contenido en cuatro. Las razones: «la gente los pide», y más en Ramadán, época en la que los fruteros agotan y deben reponer varias veces su stock de dátiles
Si «la gente los pide», no estaría de más recordar que entre la nube de asentamientos del valle del Jordán sigue estando la ciudad palestina de Jericó. Existen dátiles medjoul palestinos cuyo cultivo es una auténtica proeza dada la escasez de agua, la amenaza permanente de los colonos y el ejército sobre la tierra y el estrangulamiento de la economía palestina. A pesar de ello, pueden llegar a las mesas europeas si se piden. Y no tienen sabor a apartheid.
Alicia Keys actuó finalmente en Tel Aviv. Por ser cantante y compositora americana de R&B, numerosos activistas y famosos compañeros artistas han apelado a su conciencia, pidiéndole que respete el llamamiento palestino de boicot, que forma parte de la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones).
La cada vez más extendida campaña BDS para aislar a Israel y obligarle a respetar el derecho internacional y los derechos humanos de los palestinos, sigue el modelo que se utilizó con éxito contra el apartheid en Sudáfrica.
La campaña BDS consiguió un nuevo grado de importancia el mes pasado cuando Steven Hawking, por consejo de sus colegas académicos palestinos, comunicó la cancelación de su participación en la Conferencia presidencial en Israel. Numerosas personalidades de la cultura y conocidos intelectuales como John Berger, Arundhati Roy, Mike Leigh y Naomi Klein, han apoyado el llamamiento de BDS. Los éxitos y las estrategias del movimiento BDS han sido recogidos recientemente en un nuevo volumen titulado Generación Palestina: voces del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones. Entre los colaboradores están el fallecido Iain Banks y el director de cine Ken Loach; el arzobispo Desmond Tutu que lo ha prologado y otros artistas de renombre internacional, escritores, académicos y activistas de base.
«Alicia, ya tenemos suficientes llaves», refiriéndose a la negación del derecho a retorno de los refugiados palestinos. (PACBI)
La famosa escritora Alice Walker y el músico Roger Waters de Pink Floyd escribieron emotivas cartas abiertas pidiendo a Alicia Keys que repensara su actuación en Israel. “Debemos estar unidos con todos nuestros hermanos y hermanas en contra del racismo, el colonialismo, la segregación y el apartheid”, escribió Waters. “Por favor, Alicia, no preste su nombre para dar legitimidad a la política del gobierno israelí del ilegal apartheid y la ocupación de las tierras del pueblo autóctono de Palestina”.
Evocando el sentido de historia común y el patrimonio artístico de Keys, Alice Walker escribió: “Usted no había nacido cuando nosotros, sus mayores que la quieren, boicoteamos las instituciones del sur de Estados Unidos para poner fin al apartheid americano menos letal que el de Israel contra el pueblo palestino… Nosotros cambiamos nuestro país fundamentalmente, y los diversos boicots de las instituciones y los productos israelíes harán lo mismo allí”. Destacados activistas afroamericanos de derechos civiles escribieron una carta a Keys en la que “afirmaban la analogía de Jim Crow en Palestina / Israel”, y explicaban: “Estamos en contra de la intolerancia y el racismo en todas sus formas, y queremos expresar que el trato al que los palestinos hacen frente tiene mucho en común con el que los afroamericanos sufrieron bajo las leyes segregacionistas de Jim Crow en Estados Unidos”.
La organización Defensa de los Niños Internacional – Palestina, también escribió a Keys por su franca defensa de los derechos del niño, instándola a mostrar el compromiso con su propia organización sin fines de lucro cuyo lema es ‘Keep A Child Alive‘ (Mantener un niño con vida) y cancelar el concierto por las violaciones de los derechos de los niños palestinos por parte de Israel. Defensores de los derechos humanos franceses organizaron protestas en los conciertos de Keys en Lyon, Marsella y París, y más de 50 organizaciones de Estados Unidos que trabajan en la campaña Fin de la Ocupación Israelí, enviaron al agente de Keys y a ‘Keep a Child Alive‘ una carta pidiéndole que cancelara el concierto del 4 de julio en Tel Aviv. En la carta le pedían a Keys “únase a nosotros ahora con el boicot cultural a Israel y ayude a terminar con el entretenimiento del apartheid”.
Un popular vídeo de YouTube montado sobre la melodía de la canción de Keys “Esta chica es de fuego” representaba a mujeres palestinas protestando contra el ministerio israelí. El vídeo había sido presentado en la Grio de MSNBC, la Atlanta Black Star, y muchas otras webs antes de que Youtube lo retirara para atender la reclamación de Keys por infracción de derechos de autor. Decenas de personas grabaron mensajes de vídeo pidiéndole a Keys unirse al boicot.
Keys no ha respondido a ninguna de las cartas dirigidas a ella. Las únicas señales que dio de conocer la campaña fueron un escueto comunicado que decía “la música es un lenguaje universal” y la acción legal sobre la parodia de la canción en YouTube. Como es obvio, no todos los artistas pueden ser influenciados para actuar solidariamente por la lucha contra el apartheid.
Sin embargo, esta pujante campaña ha sido una experiencia exitosa increíble. Mediante la apelación a un músico, un número cada vez mayor de artistas, aficionados y espectadores han aprendido acerca de la lucha contra el apartheid y también sobre cómo ellos pueden actuar; hablando, haciendo boicot, pidiendo a otros el boicot, etc.
Más allá de pedir el boicot, el BDS recuerda a artistas y espectadores por igual que la cultura también es política y que las opciones comerciales y personales pueden tener repercusiones ineludibles sobre personas muy lejanas. Mientras que los artistas tienen derecho a sus propias decisiones —que deben ser respetadas incluso por aquellos que no están de acuerdo con ellas— los espectadores tienen derecho a saber cuando las políticas progresistas de sus artistas preferidos son reales y cuando son mero mercadeo. Los artistas que quieren presentarse como social y políticamente concienciados arriesgan la coherencia de su imagen cuando responden con el silencio y el sofisma legal para apelar a su conciencia.
Rafeef Ziadah es directora de las Campañas de War on Want. Es una de las colaboradoras de Generación Palestina: voces del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones y estará con el editor Rich Wiles en los actos de presentación del libro en Sheffield, Londres y Manchester los días 3 y 5 de Julio.
El 8 de junio de 2013, el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC) * organizó su Cuarta Conferencia Nacional de BDS en la Universidad de Belén, bajo el lema «Boicotear a Israel y oponerse a la normalización contribuye a la liberación, al retorno de los refugiados y a la autodeterminación». Con unos 700 participantes, en su mayoría representantes de las entidades miembros del Comité Nacional, incluidos partidos políticos, sindicatos, organizaciones de mujeres, gremios de profesionales, jóvenes y grupos de estudiantes y otras organizaciones de la sociedad civil, la conferencia fue aclamada por varios comentaristas como un «momento crucial» para el trabajo local del movimiento BDS. Una parte importante del reconocimiento va a parar a los esfuerzos desinteresados de decenas voluntarios, principalmente jóvenes, que trabajaron durante largas semanas en la organización de todos los aspectos de la conferencia con dedicación y eficacia.
También participaron en la conferencia miembros del Consejo Legislativo Palestino y el Comité Ejecutivo de la OLP, lo que subraya que existe un reconocimiento oficial de la creciente influencia e impacto del movimiento BDS.
Esta Conferencia Nacional del BDS proporcionó una plataforma privilegiada para el intercambio de ideas entre jóvenes palestinos y activistas estudiantiles, sindicalistas, mujeres activistas, ejecutivos, intelectuales, académicos, representantes del sector privado y las principales redes de ONG.
La conferencia tuvo como objetivo promover y facilitar el desarrollo efectivo de las campañas basadas en el BDS en la sociedad palestina, con estrategias claras y equipos de liderazgo. Reconociendo de qué modo Israel está buscando cada vez más palestinos y otros árabes para que hagan de hojas de parra que tapen su ocupación, colonización y apartheid crecientes, uno de los principales temas abordados fue la normalización económica, académica, cultural, juvenil y la del sector de tecnologías de información con Israel y las formas de enfrentarse a la misma.
Tras el himno nacional, la Sra. Haitham Arar, representante de la Unión General de Mujeres Palestinas en el BNC, presentó a los oradores de la sesión de apertura, titulada Boicotear a Israel: una resistencia arraigada, contemporánea y universal. El hermano Peter Bray, presidente de la Universidad de Belén, abrió con un discurso de bienvenida destacando la importancia del movimiento BDS como marco eficaz para la educación y las acciones no violentas, que promueve la sensibilización pública y faculta a diversos sectores de la sociedad para participar en la lucha por la libertad y los derechos humanos. La Sra. Fadwa Barghouti leyó un mensaje de apoyo de Marwan Barghouti, líder clave de Fatah y miembro del Consejo Legislativo Palestino, que está encarcelado ilegalmente por Israel. Después, la señora Abla Saadat transmitió un mensaje de apoyo de Ahmad Saadat, el secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, también preso. Ambos mensajes confirmaron el firme apoyo de los líderes de la lucha nacional palestina al BDS, como estrategia principal para la resistencia y la solidaridad global con los derechos palestinos.
El doctor Mustafa Barghouti, secretario general de la Iniciativa Nacional Palestina, pronunció un discurso en nombre de las Fuerzas Nacionales e Islámicas de Palestina, uno de los pilares del BNC, en el que reiteró la firme convicción por parte de los partidos políticos palestinos de la inutilidad de las negociaciones bajo el actual desequilibrio de poder y la hegemonía de EE. UU. El Dr. Barghuti hizo hincapié en que la unidad nacional, la creciente resistencia popular y la efectiva solidaridad internacional, en particular mediante el BDS, son los componentes necesarios de una estrategia palestina para poner fin a la ocupación y el apartheid de Israel y para lograr la autodeterminación, el regreso de los refugiados y la creación de un Estado palestino independiente, soberano, con Jerusalén como capital. Homenajeó calurosamente al BNC y al movimiento BDS, local e internacional, por sus recientes y espectaculares éxitos y pidió extender la campaña de boicot a Israel para poder aislarlo, como se hizo con el apartheid sudafricano.
Foto: Ahmad Shehade.
El arzobispo sudafricano Desmond Tutu, uno de los partidarios de más alto perfil del BDS contra Israel, se dirigió a la conferencia a través de un mensaje grabado en vídeo, diciendo que estaba «seguro» de que «los palestinos lograrán su libertad, cuando caminen con dignidad en una Palestina libre», por el que obtuvo fuertes aplausos. A éste le siguió otro mensaje de solidaridad de Roger Waters, celebridad mundial y fundador de Pink Floyd, en el que homenajeó la conferencia y reafirmó su firme apoyo al BDS hasta que los palestinos disfruten de libertad, justicia e igualdad de derechos.
La sesión de apertura se clausuró con el discurso principal del BNC, presentado a través de videoconferencia por el doctor Haidar Eid, profesor asociado en la Universidad de al-Aqsa en la sitiada Franja de Gaza y miembro del Comité Directivo de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI). El doctor Eid explicó la filosofía del BDS, las estrategias, la inspiración en Sudáfrica y algunos de sus principales éxitos. También ofreció una visión general de los múltiples desafíos, tanto internos como externos, que enfrenta el movimiento, destacando algunas de las pruebas más importantes del impacto que tiene el movimiento BDS sobre el sistema de ocupación, colonización y apartheid de Israel.
Bajo el título Iniciativas del BDS: local, árabe e internacional, comenzó la primera sesión, presidida por la Sra. Rif’a Abu-Rish, representante de la Coalición Global por el Derecho al Retorno a Palestina, la mayor alianza de grupos palestinos dentro y fuera de Palestina, que aboga por el derecho al retorno de los refugiados palestinos. Incluía una serie de informes de las experiencias reales de boicot y de las importantes lecciones aprendidas. El arzobispo Atallah Hanna habló sobre la experiencia del grupo Kairos Palestina y su papel en la difusión del BDS entre las iglesias de todo el mundo. El doctor Samah Idris, conocido editor y escritor libanés, habló por videoconferencia desde Beirut sobre la pionera experiencia libanesa de boicot a empresas cómplices de la ocupación y las violaciones de las leyes internacionales por parte de Israel. El doctor Taysir Maray introdujo las formas especiales de boicot adoptadas en los Altos del Golán sirios ocupados, a pesar del asedio y el aislamiento impuestos por Israel. El doctor Mohsen Abu Ramadan, representante de la Red de ONG palestinas (PNGO) en el BNC, habló desde Gaza sobre las experiencias del boicot en la Franja y sus principales éxitos.
La activista Yafa Jarrar, que vive en Toronto (Canadá), presentó un informe sobre la Semana del Apartheid Israelí, destacada actividad anual de BDS allí. La activista y abogada Nisrin al-Haj Ahmad presentó los principales elementos de la campaña BDS árabe contra el G4S y su estrategia. La doctora Samia Botmeh, directora del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad de Bir Zeit y miembro del Comité Directivo del PACBI, destacó algunos de los principales éxitos en el boicot académico y cultural a Israel. Imad Temiza, el joven y decidido líder de la Unión de Trabajadores de Servicios Postales Palestinos, presentó la estrategia de su sindicato en la promoción de un boicot a los servicios postales de Israel. El activista Mazen al-Azzeh, líder de la Iniciativa Nacional Palestina en Belén, habló sobre las características más importantes y los éxitos de la campaña local Bader para boicotear los productos israelíes. Un joven líder de Salfit, Diaa’ Shtayyah, presentó una campaña para declarar Salfit libre de productos israelíes. Amjad al-Kassis, experto en derecho internacional del Centro Badil de Belén, abordó la limpieza étnica sistemática que lleva a cabo Israel en comunidades palestinas y la importancia de las sanciones para enfrentarse a ella. Por último, Raja Zaatry, responsable de la sección de Haifa del Partido Comunista de Israel, representó al grupo recién formado BDS48 explicando las principales perspectivas y desafíos que enfrenta el grupo en la difusión del BDS entre los ciudadanos palestinos de Israel.
La segunda sesión, titulada Formas de normalización y cómo combatirla, estuvo encabezada por el Sr. Rasem Obeidat de la Comisión Cívica y Nacional en la Jerusalén Ocupada. La doctora Islah Jad, directora del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad de Bir Zeit y miembro del Comité Directivo de la PACBI, presentó los principios y directrices del documento de Definición de la normalización, que fue aprobado por los representantes de la sociedad civil en la Primera Conferencia Nacional de BDS en 2007. Luego, la Sra. Rania Elias, directora del Centro Cultural Yabus en Jerusalén y miembro del Comité Directivo de PACBI, dio una visión general de los proyectos de normalización cultural y algunos casos de éxito de los activistas del BDS impidiendo dichos proyectos, especialmente en Jerusalén. El doctor Yusef Abd al-Haq, un importante economista, abordó el tema de la normalización económica, que es, afirmó, su faceta más peligrosa. El doctor Abdul Rahim al-Shaikh presentó un argumento convincente contra la normalización académica, dando ejemplos de cómo debilita la lucha por la autodeterminación. La última ponencia de esta sesión fue presentada por el joven activista Zaid Shuaibi, director de Redes y Difusión en el BNC, sobre la normalización de jóvenes y estudiantes y su rol en la ocupación a nivel mental, que obstaculiza la lucha por los derechos palestinos.
Al final de la sesión, se descubrió una pantalla que sorprendió al público con una imagen del renombrado cantante libanés Marcel Khalifa, quien se dirigió a la conferencia desde Beirut haciendo hincapié en la importancia de «decir no» y enfrentarse a la tiranía. Agradeció al movimiento de boicot y se centró en el papel de boicot cultural en la lucha de los palestinos y árabes por la libertad y la emancipación. La audiencia respondió con un cerrado aplauso.
Foto: Ahmad Shehade.
Bajo el título Enfrentándose a lo público: los funcionarios palestinos y la sociedad civil responden preguntas acerca del boicot a Israel y la lucha contra la normalización, la tercera sesión de la conferencia, y en gran medida la más agitada, estuvo dirigida por Nasfat Khuffash, representante del Instituto Nacional de ONG en la Secretaría del BNC, quien presentó a los oradores del panel: el doctor Taisir Khaled, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, el doctor Naji Jawad, ministro palestino de Economía Nacional, y Omar Barghouti en representación del BNC. Esta sesión dio lugar a un foro inusual sobre la responsabilidad democrática y el cuestionamiento a los funcionarios. En las intervenciones se planteó un gran número de cuestiones críticas, algunas de ellas muy contundentes, incluso airadas, que reflejaban el descontento general de la población palestina con las actuaciones de la Autoridad Palestina y la OLP en cuanto a la resistencia a la ocupación y la lucha por los derechos palestinos.
A pesar de un altercado verbal entre el ministro de la AP y un miembro de la audiencia que creó un caos momentáneo en la sala y que hizo que el ministro abandonara la conferencia, esta experiencia de democracia popular, en sí misma, subrayó la importancia de la libertad de expresión, del respeto a la diferencia de opiniones y que los funcionarios han de dar cuenta de todo lo relacionado con las preocupaciones de los ciudadanos, especialmente en lo que se refiere a los derechos nacionales y las formas de defenderlos.
Después de la tercera sesión, Alaa Muhanna, un joven escritor palestino druso y objetor de conciencia de Galilea, compartió su experiencia de rechazo al servicio militar obligatorio en el ejército de ocupación, analizando la tendencia creciente al rechazo por parte de los palestinos drusos a realizar servicio militar como una forma de boicot y de expresión de la unidad del pueblo palestino en todas partes.
Al final de la conferencia, los cientos de participantes se dividieron en talleres, según diferentes sectores, que culminaron los talleres preparatorios iniciados meses antes de la Cuarta Conferencia Nacional de BDS. Se elaboraron planes de acción del BDS para un año en diferentes sectores y se formaron equipos de seguimiento en los nueve talleres paralelos. Vale la pena mencionar que la Unión General de Mujeres Palestinas fue el miembro más activo del BNC en la organización de los talleres preparatorios antes de la conferencia, pues le corresponden siete de los talleres en las diferentes gobernaciones de los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza.
La Cuarta Conferencia Nacional de BDS ha sido, sin duda, el evento más exitoso sobre el BDS que se haya celebrado en Palestina. Si bien queda mucho por hacer, el BNC tiene la esperanza de que la Conferencia contribuya significativamente a mejorar la base del activismo del BDS entre los palestinos de todas partes y a preparar la etapa para el esperado despegue de la campaña BDS en el mundo árabe.
* El BNC es la coalición palestina más grande e incluye a representantes de los principales partidos políticos, plataformas de refugiados, organizaciones de masas (mujeres, estudiantes, campesinos, maestros, escritores, etc.), sindicatos, plataformas de ONG y asociaciones profesionales. Es el referente palestino para el movimiento global BDS.
Solidaridad internacional con las y los activistas BDS víctimas de la represión
26 de junio de 2015 – Como más de 150 organizaciones de solidaridad con Palestina y por la justicia social de todo el mundo, nos solidarizamos con todos y todas las activistas francesas por los derechos palestinos perseguidas por la justicia y víctimas de la represión por haber participado en manifestaciones llamando al boicot a Israel.
Militantes franceses/as se han enfrentado a cargos judiciales por sus acciones solidarias desde 2009. A pesar de una sentencia anterior que establecía que el boicot no es ilegal y que debería estar permitido como parte del derecho a la libertad de expresión, tres militantes fueron llevados a juicio este mismo mes en Perpignan, otros siete comparecerán en Alençon el 27 de junio y otros procesos tendrán lugar en este mismo año.
En todos estos casos, las y los activistas han sido acusados de “incitación, provocación a la discriminación, al odio o a la violencia contra una persona o grupo de personas, a causa de su etnia, raza, religión o nación” tras su participación en acciones llamando al boicot de productos israelíes en supermercados.
Solidaridad con todos y todas las militantes francesas.
Este abuso de la ley antidiscriminación forma parte de un ataque más amplio contra la solidaridad con el pueblo palestino. Asociaciones proisraelíes son en muchos casos las demandantes contra las y los militantes del boicot y han tenido éxito al presionar al gobierno francés para que reprima las acciones de solidaridad. En 2010, la Ministra de Justicia Michèle Alliot-Marie ordenó a los fiscales a presentar cargos contra militantes BDS. A menudo la policía pide los nombres y direcciones de las personas que participan en acciones llamando al boicot a Israel, y agentes del Mossad, el servicio de inteligencia israelí, han sido desplegados para poner fin a las protestas durante un partido de baloncesto en Francia en el que jugaba un equipo israelí.
Alarmados por la expansión de la solidaridad con el pueblo palestino y del movimiento BDS en particular, Israel y los principales think-tanks israelíes no han escondido su deseo de sabotear y perturbar el activismo solidario. Amir Sagie, funcionario de alto rango en el ministerio israelí de asuntos exteriores, ha admitido recientemente que el gobierno israelí ha estado “invirtiendo grandes cantidades” en la guerra legal contra el BDS en Francia y en otros países europeos.
A Bernard, Jeanne, Amina, Alain, Chantal, Christine, Francis, Jo, Nicole y Pierre, a todas aquellas personas que son perseguidas y a todo el movimiento francés: estamos a vuestro lado.
Al no poder estar con vosotras y vosotros mientras os manifestáis ante el tribunal al inicio del proceso el 27 de junio, expresamos nuestro total apoyo a vuestros esfuerzos por construir la solidaridad con el pueblo palestino frente a la represión estatal. No podemos permitir que Israel exporte sus ataques a los derechos fundamentales a Europa ni a ninguna otra parte.
Inspiradas e inspirados por la perseverancia de la lucha palestina y la determinación del movimiento BDS en Francia, nos comprometemos a seguir trabajando con el movimiento BDS de Francia para apoyar su trabajo de resistencia a la opresión y para continuar construyendo el movimiento internacional de boicot a Israel.
Australians for Palestine, Australia
Association Belgo-Palestinienne, Belgium
Palestina Solidariteit, Belgium
Palestina Solidariteit vzw, Belgium Vrede vzw, Belgium
Anel – Assembleia Nacional dos Estudantes – Livre!, Brazil
Ciranda Internacional de Comunicação Compartilhada, Brazil
CSP-Conlutas – Central Sindical e Popular, Brazil
CUT – Central Única dos Trabalhadores, Brazil
Frente em Defesa do Povo Palestino-SP, Brazil
Front of solidarity with the Palestinian people – Sao Paulo, Brazil
MML – Movimento Mulheres em Luta, Brazil
PSTU – Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado, Brazil
Sindicato dos Metalúrgicos de São José dos Campos, Brazil
Boycott Israeli Apartheid Campaign – Vancouver, Canada Canada
Palestine Association, Canada
Samidoun Palestinian Prisoner Solidarity Network, Canada
Seriously Free Speech Committee – Vancouver, Canada
ICAHD Finland, Finland BDS Berlin, Germany
Greek Association for Solidarity with the Palestinian People INTIFADA, Greece
InCACBI (Indian Campaign for the Academic and Cultural Boycott of Israel), India
Palestine Solidarity Committee in India, India
Irish Friends of Palestine, Derry, Ireland
Derry Stop the Wall Coalition, Ireland
Derry to Gaza, Ireland
Gaza Action Ireland, Ireland
Ireland-Palestine Solidarity Campaign, Ireland
Peace & Neutrality Alliance, Ireland
Trade Union Friends of Palestine (ICTU), Ireland
Boycott! Supporting the Palestinian BDS Call from Within, Israel
100 idee per la pace, Siena, Italy
BDS Italia, Italy
BDS Milano, Italy
BDS Milano, Italy
BDS Trieste, Trieste, Italy
Castelli per la Palestina, Rocca Priora, Italy
Comitato BDS Campania, Napoli, Italia
Coordinamento Campagna BDS Bologna, Italy
Forum Palestina, Italy
Gruppo BDS Roma, Italy
ISM, – Milano, Italy
Parallelo Palestina, Italy private, Italy
Rete di Solidarietà con la Palestina – Milano, Italy
Rete Romana di Solidarietà al Popolo Palestinese, Italy
U.S. Citizens for Peace & Justice – Rome, Italy
Un Ponte per, Italy
Artists Against Occupation, Japan
Palestine Forum Japan, Japan
Comité pour une Paix Juste au Proche-Orient, Luxembourg, Luxembourg
Netherlands Palestine Committee (NPK), Netherlands
Service and Research Centre for Palestine (docP), Netherlands
The Association of Norwegian NGOs for Palestine, Norway
Alternative Information Center (AIC), Palestine
Lajee Center, Aida Refugee Camp, Palestine
Polish Palestine Solidarity Campaign, Poland
Edinburgh Students For Justice in Palestine, Scotland Scottish Palestine Solidarity Campaign, Scotland
We are all Hana Shalabi, Scotland Students for Palestinian Rights – Glasgow Caledonian University, Glasgow, Scotland
BDS Slovenia
BDS South Africa, South Africa
Palestine Peace & Solidarity in South Korea, South Korea
Al-Quds Málaga, Málaga, Spain
Asociacion Al Quds, Spain Asociación de Amistad Palestina-Granada Turab, Spain
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, Spain
Junts Associació Catalana de Jueus i Palestins, Spain
La Comuna Presxs del franquismo/ Fed.Castilla y Leon, Burgos, España Plataforma solidaria con Palestina en Valladolid, Spain
Red Solidaria contra la ocupación de Palestina (RESCOP), Spain
SODePAZ, Spain Taula per Palestina, Palma, Spain
BDS Schweiz, Switzerland
BDS Zürich Switzerland
Switzerland Gerechtigkeit und Frieden in Palästina Bern, Switzerland
BDS Thailand, Thailand
All African Women’s Group, London, UK
Architects and Planners for Justice in Palestine (APJP), UK
Boycott Israel Network, UK
Global Women’s Strike, London, UK
ICAHD UK, UK
International Jewish Anti-Zionist Network UK,
UK Jews for Boycotting Israeli Goods, UK
Legal Action for Women, London, UK
Liverpool Friends of Palestine, UK
Palestine Solidarity Campaign, UK
Payday Men’s Network, UK
Portsmouth & South Downs Palestine Solidarity Campaign, UK
Queer Strike, UK
Scottish Palestine Solidarity Campaign, UK
Shalimar, UK
War on Want, UK
Women of Colour in the Global Women’s Strike, UK
14 Friends of Palestine, Marin, US
Al-Awda NY, the Palestine Right to Return Coalition, US
Al-Nakba Awareness Project, Oregon, US American Iranian Friendship Comte (AIFC), New York, US
Bay Area Women in Black, US
Bard Students for Justice in the Middle East, Annandale-on-Hudson, US
BDS Los Angeles, US
Boulder Palestine Film Festival, US
Boulder WILPF, US
Chicago Faith Coalition for Middle East Policy, US
Chicago Faith Coalition on Middle East Policy, US
Chico Palestine Action Group, US
CODEPINK Women for Peace, US
Colorado BDS Campaign, Colorado, US
Cornell SJP, US
Corvallis-Albany Friends of Middle East Peace, Corvallis, Oregan, US
CU-Divest!, Colorado, US
Culture and Conflict Forum, US
Free Palestine Movement, California, US
Friends of Palestine Wisconsin, US
Friends of Sabeel-North America, US
Guilford College Students for Justice in Palestine, US
Interdenominational Advocates for Peace, US
Interfaith Community for Palestinian Rights, Texas, US
International Solidarity Movement – Northern California, US
Israel Palestine Task Force CA/NV Conference United Methodist Church, US
Jews for Palestinian Right of Return, US
Justice for Palestinians, California, US
Labor for Palestine, US
Lutherans for Justice in the Holy Land, Oredan, US
National Lawyers Guild – Free Palestine Subcommittee, US
National Lawyers Guild – International Committee, US
NorCal Friends of Sabeel, US
North Coast Coalition for Palestine, US
North Texas BDS, US
Madison-Rafah Sister City Project, Wisconsin, US
Minnesota Coalition for Palestinian Rights, Minneapolis, US
Middle East Peace Now, Minneapolis, US
Minnesota Anti-War Cpmmittee, Minneapolis, US
Palestine Israel Action Group (PIAG), US
Palestine Solidarity Group – Chicago, US
Palestine Study Group Peace and Social Justice Center, US
Palestine-Israel Working Group of Nevada County, US
Payday Men’s Network US, US
Peace and Social Justice Center of South Central Kansas, US
Peace Panel Project, US Salaam Shalom, North Carolina, US
St. Louis Palestine Solidarity Committee, US
Students for Justice in Palestine at Brooklyn College, US
Students for Justice in Palestine at Hunter College, US
Students for Justice in Palestine at John Jay College, US
Tiffin Area Pax Christi, US
Tucson Women In Black, US
Network for Environmental & Economic Responsibility United Church of Christ, Tennessee, USA
University of Denver Students for Justice in Palestine, US
US Campaign for the Academic and Cultural Boycott of Israel, US
US Campaign to End the Israeli Occupation, US
Vancouver for Peace, US
Vermonters for a Just Peace in Palestine/Israel, Vermont, US
WESPAC Foundation, New York, US
WI Middle East Lobby Group, US
La selección española de fútbol sub-21 gana de Copa de Europa, bien. La final se juega en el estado sionista de Israel y en la ciudad de Jerusalén… muy mal.
Como español de a pie y amante del buen fútbol me alegro de que los muchachos de la Sub-21 hayan ganado la Copa de Europa, como ya lo hicieran sus mayores en las dos ocasiones anteriores, 2008 y 2012.
Los Sub-21, “La Rojita”, se han merendado literalmente a los muchachos de Italia (4 a 2), más proclives al juego sucio que al buen fútbol, como le pasa a sus mayores algunas veces…
Lo indignante es el contexto en el que se jugó esta Final. En el Estado Sionista de Israel, especializado en ciscarse en la legalidad internacional en lo tocante a derechos humanos y al maltrato contra el pueblo palestino.
¿Es que el Estado de Israel pertenece a Europa o a la Unión Europea? Pues no, más bien lo contrario: se burlan de las resoluciones de la Unión Europea y de la ONU referidas al trato vejatorio e inhumano que se infringe a los palestinos desde el nacimiento mismo de ese Estado en 1948.
Y en la ciudad de Jerusalén, ocupada ilegalmente, como toda Cisjordania y gran parte de la Palestina histórica, por un Estado militarizado y poseedor de un inmenso arsenal atómico, que es el argumento y razón “de peso” para comportarse con los palestinos con similar falta de humanidad y afán de exterminio con el que los odiosos nazis se comportaron con los indefensos e inocentes judíos de todos los países de Europa.
La UEFA, asociación del fútbol europeo, la Unión Europea en su conjunto, los Estados Unidos del decepcionante Obama, deberían dejar de reírle las gracias y tolerarle todos los desmanes al Estado Sionista de Israel, y exigirle un comportamiento respetuoso con las Resoluciones de Naciones Unidas sobre el derecho del pueblo palestino a un Estado y a una Vida Digna en su propia patria milenaria…
La tolerancia con la arrogancia y chulería del Estado de Israel puede ser suicida pues, hoy por hoy, ese Estado y esa arrogancia –atómica– es la mayor amenaza a la Paz y a la Estabilidad mundial. Preferiría no verificar que estos riesgos se confirman… pero ahí siguen, y muy vigentes.
Siento que este nuevo triunfo del fútbol español –en casi todos los demás dominios venimos fracasando– se dé en estas condiciones de mansedumbre y objetiva complicidad con un Estado nada ejemplar, todo lo contrario, como el Sionista de Israel.